¡Hola, hermosas personas! Solo tengo una cosa que decir: WOW. Cuando subí el primer capítulo nunca tuve intención de hacer una historia larga, era simplemente por sacarme la espinita de aquella idea que había visto. Pero ver vuestros reviews y alertas me ha animado a continuar con esta inmensa locura que espero que sigáis conmigo.

Disclaimer: Supernatural le pertenece a los demonios de cruces de caminos de la CW a quienes vendimos nuestras almas.

Sam Winchester ama muchas cosas de su vida. Ama la carrera que escogió, porque sabe que aunque le cueste sangre, sudor y lágrimas, ser abogado y defender a la gente es aquello para lo que nació. Ama el trabajo de interno que tiene en Emmerson Cod, una firma asociada a la policía del estado que le quita horas de sueño y estudio, pero que adora porque le hace sentir que, aunque solo lleve café, ayuda a hacer el mundo un poco mejor. Ama a Dorothy Baum, su mejor amiga desde los dieciocho años, quien lo conoció cuando todavía tenía el pelo corto y cara de cachorro perdido, y que le ayudó a quitarse ese "olor a virgen" como diría ella, porque a pesar de que tiene unas idas de olla impresionantes (hablamos de la chica que pensó que subirse al techo de la casa del decano era una buena idea para celebrar haber pasado los exámenes) tiene un corazón enorme, es un buen hombro sobre el que llorar y prepara el mejor mojito de la historia. Ama a Jess Moore, su novia desde el año pasado, que es dulce, lista y está guapa hasta cuando se cabrea con él. Ama a Bobby, Ellen, Jo y Ash, que son la familia que no tuvo. Ama incondicionalmente a su hermano Dean, la única familia que conoció por un largo tiempo.

Sam Winchester tiene muchas habilidades, es inteligente, tiene el don de la palabra, posee una paciencia casi infinita y, lo más importante ahora mismo, es increíblemente observador.

Gracias a sus dotes observadoras, las cosas que a los demás les cuesta admitir, él es capaz de verlas desde el primer momento; se dio cuenta, mucho antes de que ellos se atrevieran a dar el paso, que Bobby y Ellen debían estar juntos, que se complementaban y entendían el dolor del otro. Supo, aun cuando lo negó una y mil veces, que Dean estaba colado por el quarterback del equipo de fútbol cuando tenía dieciséis. Sabe, aunque nunca hayan hablado del tema, que por mucho que Jo le diga a su madre que solo se está tomando un año sabático, no piensa ir a la universidad, porque adora trabajar en The Roadhouse y el taller de su padrastro. Es plenamente consciente, aunque intente ocultarlo, que a Dorothy le gusta un poco demasiado la mejor amiga de Dean, Charlie. Sabe, apenas le ve entrar por la puerta, que Dean se trae algo entre manos.

―¿Qué haces aquí tan temprano?― Sam considera la opción de que le hubieran echado algo a la bebida de Dean que lo hubiera hecho madrugador, pero lo descarta rápidamente.

―¿Qué forma es esa de saludar a tu querido hermano?― responde como si de verdad fuera normal que apareciera así de temprano en su casa (medio desnudo, cabe mencionar). ―¿Tienes algo de comida?― ah, he ahí la razón.

―¿Y tu camiseta? Y por favor dime que no has hecho un striptease en medio de la calle otra vez.

―¿Qu…? No. Joder, Sammy, una vez. Eso solo fue una vez y estaba…―Sam se ríe.― Imbécil.

―Vale, si no hiciste un striptease, ¿qué ha pasado?

―Ni idea, habrán sido los gatos. –Responde mientras se echa a la boca un puñado de cereales.

―¿Gatos?

―Los gatos de Cas.

―Ya. Claro. Y Cas es…

―Castiel. Tu vecino de abajo.

―¿Y hay algún motivo por el que los gatos del vecino de abajo te hayan robado la camiseta o debería empezar a preocuparme por la delincuencia felina en mi edificio?... Oh, Dios, te has acostado con él, ¿verdad?

―No, Sam, no me he acostado con él.― Dean pone los ojos en blanco y procede a contarle la historia de cómo había acabado durmiendo en el sofá del vecino. Para que el lector pueda empatizar con Sam, debe comprender que durante toda su vida, su hermano había llegado con mil y una historias dignas de contar en un libro por fascículos; Dean Winchester y la vez que anduvo en contra del tránsito montado en un cortacésped, Dean Winchester y la vez que se había subido al escenario a cantar con Prince, Dean Winchester y la vez que despertó en Canadá, Dean Winchester y la vez que se fue haciendo autostop de Orlando a Denver, Dean Winchester y las millones de veces que había hecho algo dudosamente legal y se había salido con la suya. Por eso, a lo largo de todos esos años, Sam había perfeccionado una expresión en su cara que decía con toda claridad "Eres-un-imbécil-no-sé-cómo-te-las-arreglas-para-meterte-en-situaciones-así-y-no-estar-muerto". EUINSCTLAPMESAYNED para abreviar.

Así que, como es predecible, Sam lo mira con cara de EUINSCTLAPMESAYNED y se pregunta mentalmente dónde está el gato encerrado. Porque sí, Sam se da cuenta inmediatamente de que hay algo que su hermano a) no ha admitido o b) ha admitido pero no le está contando.

Pero él conoce a Dean, y sabe que a veces es obtuso para hablar de lo que siente y piensa, así que no pregunta ni presiona. Espera a que venga a ti, Sam. Lo hará eventualmente, entonces disparas. La voz de Bobby suena en su cabeza (era un consejo para cazar ciervos, pero meh, Sam prefiere reciclar sus consejos para algo más útil).

Y Dean, al igual que aquel pobre ciervo al que Bobby insistía que disparara -y que al final no tuvo corazón para hacerle nada porque "jopé, Bobby, es que se parece a Bambi" "Sam, no se dispara a Bambi, se dispara a su madre"- viene a él a lo largo de ese domingo.

Al principio es algo sutil –Oye, Sammy, ¿has hablado alguna vez con Cas?

―Ehhhh… No realmente. Nos presentamos cuando me mudé al edificio. Y hemos hablado del clima y el correo y esas cosas.

―Ajá.

Luego, a la hora de comer, empieza a acercarse poco a poco ―¿Y sabes qué hace?

―¿Quién?

―Cas.

―Oh, ya… Estudia en la universidad.

―Uh.― Sigue masticando su trozo de pizza como si la interrupción nunca hubiera tenido lugar. ―¿Sabes qué estudia?

―Ni idea. Sé que está haciendo un doctorado porque su edificio está enfrente del mío.―Dean se queda en silencio después de eso.

Y así se pasa el resto de la tarde; "¿Es de los que hace fiestas o de los que se queda en casa?" le pregunta mientras lavan los platos. "¿Tiene hermanos?" suelta en los anuncios de la maratón de Star Trek que están viendo en la tele. "¿Sabes qué tipo de coche conduce?" dice después de que termina de hablar con Jess por teléfono. Sam sonríe y se encoje de hombros mientras le da la razón a Bobby.

Para cuando Dean se va a su casa, Sam ha contestado todas y cada una de las aleatorias preguntas acerca de su vecino. No es que en realidad sepa mucho de él, pero parece que sus respuestas traen algo de calma a su hermano mayor.

Sam no cree en el destino, pero está seguro de que Dean le ha vendido su alma al diablo a cambio de tener buena suerte eterna; sino, no se explica cómo es que sale intacto de situaciones peligrosas y casi ilegales o cómo es posible que, ni veinticuatro horas después de haber estado hablando sobre él con su hermano, se encuentre con Castiel fuera del edificio luciendo desesperado frente a un Toyota negro.

―Venga, vamos, no me hagas esto ahora estúpido coche.

―¿Castiel?― el hombre de ojos azules da un respingo.

―Ho-hola ¿Sam, verdad?

―Sí… ¿Qué pasa?― señala el vehículo con un gesto de cabeza.

―Uh…el motor no funciona y hay un ruido en el… Honestamente, no sé. No entiendo nada de coches.

―Pues estás de suerte.― Castiel ladea la cabeza. –Mi hermano Dean, creo que le has conocido este fin de semana― Sam intenta ignorar el sonrojo en las mejillas de su vecino― es mecánico. Seguro que puede echarle un ojo.― Cas asiente y Sam no puede evitar notar cómo su gesto se ilumina.

Y eso es todo por hoy. He querido dar la perspectiva de Sam porque, honestamente, lo amo con todo mi corazón y creo que secretamente es el fan número uno de Destiel (y nadie me va a convencer de lo contrario). Sé que es poca acción, pero prometo que el próximo será mucho más divertido.

¿Alguien ha pillado la referencia a otra conocida serie de televisión?

Por si os da curiosidad, en Stanford los edificios en los que se imparte derecho y los diferentes postgrados están, efectivamente, uno en frente del otro (o al menos eso dice el mapa que saqué de internet).

Nos vemos en el próximo capítulo y recordad que los reviews y alertas me mantienen respirando.