Y vamos con el segundo capítulo. Sé que es raro creer que Isaak se hiciera cargo de un terrano, pero ya ven, al final tiene un pequeño corazón por ahí, escondido, veamos que pasa O.o…

-------------------------------Reflejo------------------------------------------

Cuando Isaak terminó su investigación ya eran altas horas de la noche, es más, estaba más cerca del amanecer que de la media noche. Se levantó acercándose al pequeño terrano que aún dormía. Sabía que no podía dejarlo allí, ni tampoco dejarle solo. Los otros intentarían acabar con la vida de Dietrich, y estaba a su cargo. Suspiró finalmente optando por cargarlo y llevarlo a su cuarto.

Se sorprendió al notar la ligereza de su nuevo pupilo, y se quedó un rato observando su rostro. Ahora sabía que ese terrano conocía el manejo de la tecnología perdida. Pero eso era algo imposible. Muy poco de los de su raza tenían acceso a ella, y en cambio un terrano,…un niño de 7 años la dominaba lo suficiente como para matar a sus padres, y además de eso, para llamar la atención de uno de los seres más importantes y peligrosos del mundo. Sí parecía un ángel.

Sin pensárselo más salió del laboratorio, encaminándose a su habitación. No se sorprendió al notar la presencia de alguien más. En efecto, no se equivocaba. La llegada de Dietrich había sido un error que podía costar la vida de varios miembros del RozenKreuz. Claro que no le parecía bien…Al final acabaría siendo comida, lo mejor hubiese sido matarle desde que le vieron.

Se paró en seco cuando notó que algo se le había aferrado. Miró al castaño. Se había agarrado a su camisa. Isaak no le comprendía. No le entendía. ¿Cómo no podía tener miedo? ¿Qué había sido de sus instintos?

Siguió caminando mirándole el rostro, hasta que al final llegó a su habitación. Abrió la puerta con calma y lo depositó con cuidado en la cama. A pesar de que lo hizo en el medio Dietrich se hizo a un lado. Estaba profundamente dormido. Se acercó hasta la puerta y la cerró. Estaba realmente cansado, pero no le hacía gracias dormir con un terrano. Ninguna. Arrugó en entrecejo muy molesto ya que no le quedaba de otra.

Se echó en la cama todo lo lejos que podía de Dietrich, y a pesar de cerrar los ojos no pudo evitar comenzar a pensar sobre él.

¿Sabría leer? Se suponía que a esa edad debería, y más siendo hijo de un conde, o duque, lo que fuese. ¿Sabría utilizar la tecnología por casualidad?... ¿Era un genio? ¿Por qué habría matado a sus padres? ¿Por qué era tan inexpresivo? ¿Por qué tendría que cargar con él?

Y entre esas y más preguntas, Isaak finalmente se quedó dormido. Cuando sus ojos se abrieron de nuevo el terrano que dormía a su lado estaba mirando por la ventana con cara distraída. Cuando notó que Isaak había despertado le miró y sonrió infantilmente. El mayor desvió la mirada molesto y se levantó.

-¿Qué haces?-preguntó mientras Dietrich miraba por la ventana. Se acercó y quedó sorprendido.

-Solo…les ayudo a caer….-susurró riendo bajito fijando su vista en lo que había detrás del cristal.

Ese pequeño terrano estaba manejando unos pájaros. ¿Pero cómo? Miró al suelo y se sorprendió fugazmente al ver que había unos cuantos muertos en este. ¿Dietrich era un sádico?... ¿O simplemente es que no conocía la compasión? Ese lado hacía más interesante su labor.

El titiritero soltó a sus presas que huyeron en el aire mientras se acercaba a una zona de la habitación donde había un órgano, pero este estaba tapado con una manta. La quitó sin preguntar y miró a su protector, señalándolo.

-¿Puedo?....-pidió levemente mientras Isaak volvía a esconder su sorpresa y asentía.

Observó serio como el terrano comenzaba a tocar notas aleatoriamente. ¿Qué demonios?... Se preguntaba el mago, ya que los actos, los movimientos de Dietrich le eran muy similares. Era un mocoso, pero tenía una mente perversa, era demasiado inteligente para su edad. Más bien parecía el reflejo de alguien…

Era raro… Demasiado extraño. El castaño dirigió su mirada hacía Isaak y le hizo sitio en el banco. Sin pensarlo el mayor se acercó y se sentó a su lado comenzando a tocar una compleja melodía. Que a los pocos días, el terrano ya sabía tocar perfectamente.

¿Espejo?… Isaak, ¿acaso te suena de algo esa personalidad? Tal vez… sea una mezcla de la tuya y de alguien muy cercano a ti. La de alguien cruel…. ¿quién será?


Las dos últimas líneas son una pregunta que lazó a Isaak. Más bien la dejo caer. ¿Ustedes que piensan?