Aquí otro cap! ^^

-no tienes a nadie a quien podamos llamar?- pregunto una melosa voz femenina, mire por la ventana, para ver que se trataba de una enfermera.

-no-gruño el, se veia adolorido, y cansado de soportar a aquella mujer- ya le he dicho al doctor que no tengo ningun familiar-.

Me desintegre en el aire, para materializarme al otro lado de la puerta de aquella habitación y entre con parsimonia.

-yo cuidare de el- dije, haciendo que ambos voltearan a verme, ella parecia impresionada, y algo envidiosa, mientras que el se veia temeroso- somos MUY buenos amigos- agregue, insinuante, antes de guiñarle un ojo a la mujer que ahora parecia estatica, ella afirmo, y se apresuro fuera de la habitación.

-le acabas de insinuar a esa mujer que somos a-amantes?- exclamo el joven, escandalizado y sonrojado. Me encogi de hombros, no entendi porque le daba tanta importancia, solo era una pequeña e irrelevante mentira.

-no se tu nombre-musite, mientras me acomodaba en el marco de la ventana.

-Edward- murmuro- Edward Masen, y gracias por salvarme- agrego, para luego mirarme y preguntar indeciso-tu...tienes un nombre?-

-No- sonrei- nunca interactuo con humanos, asi que no necesito uno...sin embargo, en vista de las circunstancias puedes llamarme Bella, asi me llamaban cuando era humana- dije, aunque en realidad me llamaba Isabella, preferia el diminutivo.

-entonces, alguna vez fuiste humana?- parecia sorprendido.

-por supuesto- asenti- me converti en esto-señale mis ojos carmesí-durante la epoca de la Inquisición...fue mi castigo-

-tu castigo?- su voz sono estrangulada, como si su instinto le dijera que no queria escuchar lo siguiente.

-es el castigo para todos aquellos que renegamos del don divino mas importante...la vida- musite- habia un hombre, un hombre que me acosaba con sus constantes propuestas de matrimonio, mi familia era muy importante y mi apellido abria muchas puertas, por ello, aquel hombre estaba decidido a conseguir mi mano, las propuestas siempre llegaban, pero nunca las hacia el, personalmente. Un dia, en una reunion, aquel hombre se me acerco, y alli, frente a otros invitados reitero su propuesta, pero volvi a negarme, el, fuera de si, exigio que expusiera mis motivos, a lo que le respondi que buscaba casarme por el mas puro y profundo amor, y que un hombre de temperamento tan sombrio y practico como el jamas podria hacerme feliz, asi como yo jamas lograria hacerle feliz a el-

-fue una buena respuesta, que te contesto?-

-nada, furioso, se levanto de su sitio y se marcho rapidamente. Paso una semana, en la cual pense que al fin me habia librado de el, cuando miembros del ejercito de la Santa Inquisición llamaron a las puertas de la sede central de la Familia Swan, se me habia acusado de brujería, y tanto mis padres como yo, supimos que solo el podria haber hecho algo asi, como venganza por la humillación a la que le someti; aquella vez ni siquiera mi apellido podia lograr nada por mi. Cada dia de tortura era insoportable, el olor de mi propia sangre me mantenia mareada la mayor parte del dia, y en mis momentos de lucidez solo pedia a Dios mi muerte, ese fue mi pecado, pedir la muerte. Un dia mi torturador aparecio, y al mirarle, vi como la vida escapaba de sus ojos, mientras el se debilitaba, yo me hacia mas fuerte, rompi los grilletes que me mantenian atada y escape, asustada de todo, pero por sobre todo, de mi misma. Al llegar a un arrollo, me acuclille con intenciones de tomar agua, y por primera vez vi mis ojos, ya no eran castaños, sino rojos, como la mismísima sangre- sonrei con amargura, mientras veia como Edward luchaba por mantener la compostura, aferrando con fuerza su ropa de cama- alli comprendi que habia sido castigada, condenada a matar, para siempre...sin nunca poder morir. Claramente ese bastardo al que tu llamas Dios tiene un sentido del humor bastante retorcido, no crees?- bromee oscuramente. Le vi tragar con fuerza.

-dijiste que escapaste, no les mataste a todos? Debias de estar furiosa-conjeturo. Sonrei con dulzura, al tiempo que llegaba a su lado y acariciaba sus broniceos cabellos, haciendole sonrojar.

-la ira es un sentimiento inútil, muchacho- comente con tranquilidad.

-me llamas muchacho cuando no debes tener mas de diecisiete años- se enfurruño, haciendome reir, toda la tensión del ambiente desaparecio.

-mi tiempo se congelo en mi cumpleaños numero diecinueve-le informe, y el sonrio como si hubiese algo divertido en ello.

-algo gracioso?-murmure, pero el nego con la cabeza rapidamente. Vi como sus ojos se entrecerraban un poquito, somnolientos- duerme, yo cuidare de ti- le susurre.

-no eres como todos te pintan- musito, mas dormido que despierto, sin duda producto de los calmantes.

-gracias, supongo- respondi, pero el ya dormia placidamente.

Observe su rostro relajado e intente responder mis dudas, ¿cuál era la razon que me llevo a salvarle?. ¿cuál era el motivo por el que le estaba cuidando cuando yo misma estaba debil aun, producto de mi castigo? Y ¿qué era lo que me atraia hacia el, desde lejos? Me asustaba el no conocer las respuestas a mis interrogantes, pero me aterraba aun mas el averiguarlas.

Continuara...

Hola! Muchas gracias por los reviews! Fueron mas de los que esperaba, me alegra tanto que les haya gustado el primer capitulo ^^, aquí les dejo el segundo, con la esperanza de que tambien sea de vuestro agrado.

Saludos!