Ya que varias insistieron, les dejo la continuación, en verdad es mucho más larga, pero lo dividí en varios capítulos para que no sea tan tedioso leer y mantenerlos en suspenso. Les aclaro también que en cada capitulo agrego una canción antes de empezar, aveces son poemas, no se porque lo hago, simplemente me sale así. Pueden escuchar las canciones mientras leen, claro si quieren. Les dejo el segundo capitulo de "Este Maldito Amor"
Capitulo 2
"Cuando la vida no sirve"
"El amor... todo lo sufre…"
Las flores ya no llegan, el poema se acabó
Lo que un día fue amor, en amargura se volvió
Ella quiere regresar, el tiempo que pasó
Para poder revivir, los placeres del ayer.
Ya no puede ver
Las cosas igual
Porque en el mar del olvido
Todo ya quedó
Ya el océano ha perdido
Su color azul
Las estrellas miran
La luna la abraza
Y un ángel llora.
Pasaron ya los años, ya él se olvidó
De el amor que prometió, cuando la conoció
Entra a la habitación, y en la cama el la vio
Toca su cuerpo frío, la tristeza la mató
Las flores ya llegaron, el poema empezó
Sobre una tumba fría, él llora su dolor
El solo quiere regresar, el tiempo que pasó
Para poder perderse así, en la hermosura de su voz.
Ya no puede ver
Las cosas igual
Porque en el mar del olvido
Todo ya quedó
Ya el océano ha perdido
Su color azul
Las estrellas miran
La luna la abraza
Y un ángel llora.
Las estrellas miran la luna la abraza
Y un ángel llora.
(Un ángel llora, Annette Moreno)
Un relámpago iluminó el cielo de la noche fría dando paso a una lluvia inesperada que se mezcló con las lágrimas de Jace empapando el rostro de Clary.
-No Clary –intentaba decir con su voz torturada por el dolor –no te vayas.
La tenía en sus brazos mirándola y meciéndola como un bebé sin poder reaccionar ante la presencia de la cuerda atada alrededor de su cuello. Jace se negaba a creer que era cierto lo que estaba viendo, había visto cosas realmente feas durante toda su vida como cazador de sombras, cientos de veces vio sangre derramada de criaturas que él mismo asesinó, vio morir a otros nefilims a lo cual todo el mundo debía estar preparado, la desventaja de ser un niño nefilim y no uno mundano es que se debe aceptar obligadamente la idea de que estás expuesto a crecer viendo cosas realmente crueles. Pero esto superaba toda experiencia en el transcurso de su vida. Cuando la encontró supo enseguida que era ella y sin esperar ni un segundo más corrió a su encuentro para bajarla de donde colgaba y en ese pequeño transcurso él sentía que se le iban las fuerzas de sus piernas, temía caerse en cualquier momento y no poder ayudarla, una vez teniéndola en sus brazos el mundo le daba vueltas a su alrededor y algo en su interior se desvanecía como un cubo de hielo que ponen al sol.
-Abre los ojos Clary por favor –se atrevió a mirarla para hablarle. Ver como las venas se marcaban en su pálido rostro lo llenó de pánico y terror, esta debía de ser la primera vez que sentía tanto pavor en su vida, no por el aspecto de Clary (porque a pesar de todo para él seguía siendo hermosa) sino por el hecho de que no podía soportar la idea de que la única persona a quien más amaba se le estaba yendo la vida.
-Clary… -ya no tenía voz para pronunciar su nombre –por favor no me abandones… - Seguía mirando su rostro esperando y deseando que abriera los ojos, que le sonriera y le dijera que todo estaba bien. Deslizó su mano por el rostro mojado y frío de ella, aun podía sentir su piel suave y tersa y visualizar algunas de sus pecas, esos pequeños puntos en sus mejillas que hacían de su belleza algo especial y fuera de lo común. Por un momento pareció estar sonriendo al verlas. En cuanto sintió en la yema de sus dedos la textura de la cuerda que le quitó el aire, una pizca de esperanza ilusa lo envolvió por completo y lo hizo reaccionar.
En una mezcla de pánico por ver que había muerto (cosa que no quería aceptar aún) y de fé en que quizás aun había una posibilidad, se apresuró en sacar su cuchillo serafín e intentó controlar el temblor de sus manos, cortó la cuerda atada a su cuello dejándola caer a un lado. Él deseaba con todas sus fuerzas que la esperanza que lo envolvía le pudiera servir de algo, aunque muy dentro de su ser algo le gritaba que debía resignarse. Sin embargo no quería hacerlo, era su Clary , esa niña a quien amó desde la primera vez en que la vio en el Pandemonium, y que la siguió amando aun sabiendo que supuestamente eran hermanos, esa niña testaruda dispuesta a hacer lo que le parecía correcto sin importarle la advertencia de los demás, la chica más valiente que había conocido, la tenía ahora en sus brazos, perdiendo la vida por un acto cobarde o quizás muy valiente, muchas veces se había puesto a pensar en qué categoría se situaba el suicidio, pero ya no le importaba saberlo, era el amor de su vida quien se estaba yendo por esa causa y no estaba dispuesto a aceptarlo de forma tan fácil.
Tomando aire para sacar fuerzas y ponerse de pie, recogió el block de dibujos. Estaba seguro que Clary no le perdonaría en la vida si lo hubiese dejado tirado, lo puso sobre su pecho y la levantó del suelo sosteniéndola con un brazo bajo su cuello acurrucando su cabeza contra él para cuidar de ella, y su otro brazo bajo sus rodillas con sus pies colgando. No estaba seguro de lo que iba a hacer, pero quería intentarlo, haría hasta lo inhumanamente imposible, lo que estuviese en sus manos por ella, no estaba dispuesto a perderla, no de esa forma.
-Devuélvemela por favor, devuélvemela –susurró al cielo sin saber si se estaba dirigiendo al ángel Raziel o a Dios en realidad, no le importaba, solo quería que sea quien sea que dominaba el mundo de las sombras, el mundo real, se apiadara de él y le devolviera la vida, porque eso era Clary para él.
-¿Wayland? –Le dijo Magnus desde la puerta, Jace no sabia si lo miraba con asombro o preocupación -¿Pero que…?
-Maldita sea, Magnus, preguntar no es una buena forma de ayudar en estos momentos –respondió Jace gruñendo y ocultando su llanto. Sin esperar que Magnus lo invitara a pasar, avanzó rápidamente empujándolo hacia un lado con el hombro mientras entraba con Clary en sus brazos.
Magnus sin decir nada miró hacia ambos lados de la calle y luego cerró la puerta cuidando de poner protecciones.
-¿Qué le pasó a la pelirroja? –preguntó en cuanto se acercó a Jace que había puesto a Clary en el sofá. Él no respondía, estaba mirándola y acariciándola en una especie de estado de shock –Wayland maldición Jocelyn te fusilará si algo le pasó dime ya que necesitas que haga –le increpó el brujo acercándose a ellos –quizás no sea grave…
-La encontré colgada del puente –le interrumpió Jace en seco y el brujo se paralizó ante la respuesta.
-¿Qué?
-Lo que oíste –susurró Jace con dolor –y no tengo ni la más minima idea de porqué la he traído hasta aquí, ¡está muerta! –la desesperación se apoderaba de Jace por primera vez desde que la vio colgada, por fin estaba reaccionando ante la posibilidad de que el amor de su vida se iba de su lado para siempre.
-De acuerdo, cálmate… quizás aun se pueda hacer algo Jace porqué no me explicas bien qué fue lo que…
-¿No me escuchaste? –Dijo Jace enfurecido volteándose para mirar a Magnus –He dicho que está muerta ¿no la ves? –Señaló a Clary y se quedó mirándola –si hasta con sus venas marcadas en la piel se ve hermosa –una lágrima caía por su mejilla.
Magnus se acercó y en señal de apoyo puso una mano sobre el hombro de Jace
-De verdad lo siento, pero si es como dices no veo la razón de que la hayas traído hasta aquí.
-Yo si –Jace miraba al suelo o a ningún punto en particular –quiero que cuides de lo que queda de ella, que informes a Jocelyn y a los demás.
-Si no puedes hacerlo solo puedo acompañarte, pero no creo que eso me corresponda solo a mi.
-No –se volvió para mirar a Magnus de frente con una sombra en sus ojos que el brujo nunca había visto –tengo algo que hacer y no me importa si vuelvo o no.
-Supongo que no puedo preguntar qué es lo que harás ¿verdad?
Jace negó con la cabeza.
-Sabes que si no regresas Alec sufrirá mucho por ti ¿verdad?
-Es un cazador de sombras, lo soportará y lo entenderá
-¿Qué quieres decir?
-Que él haría lo mismo si estuviera en mi lugar –Magnus lo miró presionando los labios. Era un momento incómodo, de esos en que no puedes hablar de forma irónica, no puedes hacer bromas, pero que sin embargo las palabras de consuelo en realidad no sirven, en momentos como ese es difícil saber qué decir y qué no. Magnus asintió lentamente con la cabeza después de haber meditado unos segundos.
-Dime por lo menos a donde irás.
-No será necesario.
Jace se volvió hacia Clary y se inclinó para besarla en la frente.
-Te prometo que esto no se quedará así –le susurró sobre la piel de su frente –nunca podré perdonarme esto. Te amo Clary, sé que te veré pronto –dejó que una lagrima cayera sobre un parpado de ella y luego se marchó sin decir una palabra más a Magnus.
Estaba completamente seguro de lo que quería hacer, se había decidido por ella, porque ya no volvería a tener esos cabellos rojillos entre sus dedos, ni esos ojos de un verde incomprensible mirándolo con curiosidad, ya no podría besar sus labios nunca más y la posibilidad de un futuro juntos se había esfumado y todo a causa del daño provocado por un solo ser, Clary estaba muerta por culpa de los juegos de la reina de las hadas y estaba dispuesto a darle venganza.
Caminó sin dejar de pensar en cada momento que había vivido con ella, con los puños presionados hasta enterrar sus uñas en las palmas, no miraba por donde andaba pero sabía la dirección que debía tomar para ir hasta a ella, nunca había sentido tanto odio hacia alguien como ahora, nunca había deseado tanto la muerte de alguien, esto no era como lo que sucedió con Valentine, él quería estrangularla con sus propias manos si era posible, torturarla hasta que le suplicara que le perdonara la vida y acabar con ella de una vez por todas. Estaba conciente que eso no le devolvería a su Clary, pero la reina merecía morir, por que acaba de arrebatarle la vida.
Se juró a si mismo que la mataría, no le importaba si alguien quisiera acabar con él después, incluso estaba decidido a dejarse vencer si era atacado por el resto de las hadas habiendo matado a la reina, no iba a oponer resistencia, porque la vida sin Clary ya no le servía.
-¿Me buscabas Jonathan? –la voz de la reina interrumpió los pensamientos de Jace, no se había dado cuenta hasta donde había llegado.
-Es la primera vez que me veo en la obligación de buscar a un ser tan repugnante.
-No dijiste eso hoy en el parque jovencito –se dirigió a él con una sonrisa irónica demostrando triunfo –dime… ¿como está tu querida pelirroja?
-Tu lo sabias todo ¿verdad? –Jace sintió una fuerza de cólera, impotencia y rabia a la vez que lo hizo gruñir desde lo mas profundo de su corazón -¡NO TENIAS NINGUN DERECHO MALDITA SEA! Mataste a Clary!
-Hey! Nefilim, detente –ella le hizo un ademán para que se detuviera-yo no he matado a nadie, ella lo decidió solita.
-Pero tu lo sabias!-Jace se acercaba a ella con furia –Me drogaste para usarme en uno de tus jueguitos ridículos.
-Es divertido ver como una chica desdichada pierde la cabeza –la sonrisa de la reina llenaba aun más de odio a Jace.
-No tenías ningún derecho…
-Claro que tengo derecho a divertirme querido
-No a costa de su muerte ¡estúpida! –Jace se tensó al ver que la reina no daba señales de preocupación –te haré pagar por esto maldita, puedes irte al infierno con tus ganas de jugar a costa de otros, seres como tu no deberían existir –la sangre se le subió a la cabeza haciendo que la rabia se apoderara de él y en menos de un segundo sacó su cuchillo serafín y se abalanzó contra la reina...
Con un demonio tengo que admitir que me costó mucho continuar esta historia, no sabía cómo hacerlo, me pasé mucho tiempo pesándolo y no estoy exagerando, dependiendo de sus opiniones publicaré el capitulo 3 que está larguisimo -.-
A todos gracias por leer!
