Voces en todas partes, hablando, gritando, pero mayormente susurrando en temor de su sola presencia, más bien de lo que representaba el logo posado sobre su hombro, remarcado para que resalte en los ojos de cualquiera que posara la mirada sobre la figura de negro que caminaba apresuradamente a través del mercado de aquella ciudad lleno de negociantes y clientes murmurando no muy discretamente.
Paró de caminar y se detuvo tratando de analizar sus alrededores, había varias personas llenando esas calles y Ezra no podía evitar sentirse repugnado ante la felicidad tan superficial de las personas al recibir un nuevo regalo o poder comprarse un objeto más caro de lo que habitan.
Era como ver hormigas atraídas a un palo de madera cubierto de una dulce miel, que definitivamente podría ahogarlas hasta la muerte s se quedaban mucho tiempo tratando de comerla. Un placer que eventualmente mata.
Así era como eran los rebeldes que estaba persiguiendo, como hormigas tratando de succionar toda la esperanza que les quedaba, hasta el punto que harían cosas sin sentido solo sacrificando su vida sin ningún propósito razonable en absoluto.
La oscura noche de se veía contaminada con tantas luces amarillentas de las calles, las estrellas no eran visibles y el aire era una combinación de humo, y olores a gasolina, un poco parecido al pueblo en el que se había encontrado con "ellos".
-Una corta reunión.- pensó a si mismo el chico con su sable rojo desactivado en mano tratando de localizar a sus enemigos, más no presenciaba nada, solo sentía una mirada posada detrás de el acompañado de unos murmureos, volteó rápidamente la cabeza y se dio cuenta que eran dos señoras que se encontraban atemorizadas por los ojos del chico.
En ese momento la mirada de Ezra se suavizó un poco, solo para brevemente después seguir caminando en esa traficada calle. Cuando le llegó el recuerdo de unos ojos color avellana mirándole con odio pero más que nada, decepción.
El recuerdo del día anterior simplemente no se iba, cuando lo único que quería el chico eran desconectar lazos para así evitar dolor en ambas partes. Era mejor para todos si se hacía eso, más esa tripulación eran insistentes en querer volver a los viejos tiempos, o al menso tener clausura en sus dilemas emocionales de los cuales Ezra no quería formar parte.
Su concentración estaba ladeando mientras trepaba los muros de aquel sucio callejón en esperanzas de llegar al techo y tener cierta ventaja sobre aquellos a los que cazaba. Caminó a paso ligero a través de los techos y saltando entre ellos con la máxima cautela posible, hasta que eventualmente llegó a un edificio, que por sus caracteres era posiblemente una bodega, o más bien un oportuno lugar de reunión. EZra podía ver a través de la ventana de cristal en el techo de este que ahí estaban dos del grupo que buscaba, faltaban unos cuantos más.
Considerando que se encontraba solo en la misión como usualmente lo asignaban desde hace unas semanas, decidió abrir cuidadosamente la ventanilla y saltra directamente a ella, cayendo elegantemente al lado de la mesa, los dos rebeldes no tuvieron tiempo de reaccionar cuando salieron disparatados contra la pared más cercana, con sus pistolas a los pies del chico, quien las desactivó inmediatamente quitándoles las municiones.
Mientras Ezra se aseguraba de que los rebeldes estuvieran inconscientes, y les colocaba esposas en los pies tanto como en las manos sintió una vibración en su oído siendo de su aparato de comunicación imperial, era como un tono de llamada entrante con la única diferencia de que era obligatorio responder la llamada. El joven de ojos ambar colocó su dedo en el botón del aparato en su oído y espero a que una voz le hablará desde el otro lado, pero no sucedió tal cosa.
-Aquí Bridger, adelante.
-Oh Ezra, ya eres un inquisidor, no necesitas tantas formalidades.- replicó una voz femenina bastante reconocible para el chico que solo quedó en silencio mientras la inquisidora seguía hablando sin parar a través de la transmisión por la que estaban conectados. –Bueno, como no me estabas escuchando llegaré al punto "Agente Bridger".
-¿Qué sucede?- preguntó algo molesto el chico.
-Directo al grano, me recuerdas al Quinto Hermano.- esa sola frase despertó un enojo casi incontrolable en el chico mientras que unas de las armas que tenía en su mano la dobló y destruyó con la fuerza. La Septima Hermana solo soltó una pequeña risilla de su boca ante su pequeña victoria de hacer enojar al joven imperial. –Bueno, como iba diciendo, solo te llamó para que avises cuando tengas a los rebeldes para ir personalmente con una nave a escoltarlos. Septima Hermana fuera hermoso.
-Que molesta.- se susurró a si mismo el chico, mientras sostenía el arma no dañada y le colocaba la munición de nuevo mientras oía que las puertas se abría, rápidamente tomó refugio detrás de una caja, por las sombras que se extendían a lo largo del suelo, podía observar que eran tres personas más, y que justo como los otros dos que acababa de derrotar de seguro traían armas también, tal vez incluso más potentes que la que el ahora tenía en su mano.
Al oír que se acercaban y pasaban al lado de la caja atacó al que estaba más cercano a el, dándole un puñetazo tan fuerte que lo pudo noquear y sin esperar disparó al segundo con la misma precisión antes de que este apuntara su pistola, en cuanto al tercero, este si logró sacar su pistola tiempo y sin dudar empezó a disparar hacia el chico con una velocidad desesperada y temor atravesando su rostro, Ezra lo podía notar en los ojos del rebelde.
El chico sacó su sable y reflejó los disparos así empujando al hombre con la fuerza dejándolo inconsciente. Ezra volteó a los alrededores a contar cuantos había derrotado para asegurarse que no le faltase ninguno.
-Cinco, como había dicho el reporte.- se dijo a si mismo mientras colocaba esposas a cada uno y los amarraba juntos en una esquina aprovechando que estaban desmayados. El chico suspiró mientras esperaba a que la séptima hermana le contestará su llamada, por mientras iba a observar las estrellas que deberían ser visibles a través de la ventana, más solo se veía un cielo nublado y contaminado por humo.
Recuerdos de la lluviosa noche de hace no mucho, acerca de como estuvo tan cerca de capturar a esa celda rebelde con la que compartía recuerdos y con las que quería cortar lazos.
-Los encontraré, y nuestros lazos pronto van a terminar.
Bueno, hace mucho que no publico jajaja
¿cómo han estado? ¿Me extrañaron?
¿no? Bueno T-T
No he podido publicar porque estuve en exámenes, además de que me enfermpe, vya suerte para mi ¿eh?
Jajaja
Bueno, no se les olvide seguir la historia o comentar que les pareció este capítulo , se los agradecería mucho jajaja
Gracias por leer
Que la fuerza los acomañe
Nuyen236
