Cámara de vigilancia
Shiryu
Shiryu casi no pasa en su habitación. Le gusta estar en la biblioteca, buscando no sé qué respuesta que nunca encuentra, porque vuelve una y otra vez al mismo libro. Jamás acepta ayuda de nadie, al contrario; cuando entra alguna persona, precipitadamente cierra el libro y finge mirar los cuadros.
También le gusta ir al gimnasio. Va al gimnasio después de leer en la biblioteca, después de comer, después de mirar el cielo, y no para de ejercitarse hasta caer rendido. En eso difiere de Ikki, que prefiere estar en su habitación.
Sólo se va a su pieza cuando es hora de dormir. Y aun así, de pronto se pone de pie de un salto, se pasea de un lado a otro mientras se presiona las sienes y parte al gimnasio, o a darse una ducha fría. A veces repite el nombre de esa chica que una vez estuvo con él en esa habitación.
Es la misma chica con la que habla todos los días a la hora de dormir. Una vez le dijo a Seiya que conversar con ella le daba tranquilidad a su alma, pero a mí me parece que es al revés. Cuando se llaman por teléfono, él se pone más inquieto que nunca y se pasea toda la noche de la ducha al patio, al gimnasio, a la biblioteca y de nuevo a la cama.
Continuará…
Próximo capítulo: Seiya
