Solo contigo
Por Nian
Para Soru
N/A: Gracias Sonia, Gracias Elena.
I.
—Rukawa! – grito el pelirrojo esperando que su zorruno ex compañero saliera de una vez del baño.
El pelinegro escucho los llamados de su... de su que, no sabia como llamarlo pero prefería cualquier adjetivo a decir que era su...ni siquiera podía decirlo.
—Rukawa, sal ya por favor, que tengo prisa! – lo volvió a llamar el pelirrojo que lo esperaba desnudo en cama del As de Shohoku.
El pelinegro se miro al espejo, suspiro al observar que sostenía en su mano derecha un par de condones y en la izquierda el lubricante, era muy cuidadoso cuando Hanamichi estaba con el, no deseaba lastimarlo, por que de solo imaginar el tipo de hombres con el que tenia que tratar, la compasión por aquel muchachito del que estaba mas que enamorado, lo abordaba y mas aun en momentos como el que pasaba ese día en particular.
Salio del baño y puso lo que tenia en sus manos sobre el buró junto a su cama. Hanamichi le sonrió tiernamente y Rukawa se sintió derrotado, tenia que hacer algo por el, tenia que encontrar la manera de ayudarle, pero por sobre todo debía hacer que el testarudo pelirrojo aceptara su dinero.
Vivía solo desde hacia algunos meses, sus padres le dieron esa oportunidad cuando el se las pidió, no les faltaba nada y aunque no nadaban en dinero su vida no tenia grandes complicaciones, por esa razón Hanamichi llegaba a su departamento al anochecer cuando lo llamaba, por que no había nadie que les impidiera pasar la noche en su cama.
—Esta noche no puedo – se sentó dándole la espalda al pelirrojo y este de inmediato bajo la cabeza desilusionado.
—Pero tu me llamaste... – Necesitaba el dinero y había confiado en el, y ahora resultaba que ya no deseaba sus servicios. Estaba desesperado.
—Si, pero no puedo, por que no simplemente tomas el dinero y después... – de pronto las manos del pelirrojo se apoderaron de sus hombros y tuvo que recostarse debido a la fuerza que este aplico.
—Necesito el dinero Rukawa – le hablo inspirándole lastima.
—Tómalo y... – la boca del pelirrojo lo asalto con desesperación y el pelinegro no pudo mas que corresponderle, sabia a menta y chocolate, adoraba ese sabor, sintiendo el placer que el pelirrojo siempre le brindaba al besarlo se quedo tranquilo, soñando que era por amor y no por dinero.
La boca de Hanamichi tenía otro objetivo y no perdió más tiempo. Bajo el calzoncillo de Rukawa y con insistencia comenzó a chupar su imponente miembro con fuerza, hasta lograr la erección que tanto esperaba.
—Ya ves que si puedes – sonrió seductor y rápidamente tomo uno de los condones para sacarlo de su envoltorio y ponerlo en el grande miembro erecto de su cliente de las 9 PM.
—Hana... – acaricio el rostro sonrojado del pelirrojo con amor, mientras su acompañante lubricaba su ano con una mano en su trasero.
—Ayúdame – cerro los ojos y abrió las piernas al dirigir el miembro de Rukawa a su abertura.
Rukawa se sentó y con ternura acaricio las caderas del pelirrojo, segundos después su pene entro por completo, haciéndolo jadear por el intenso placer de sentirse nuevamente dentro de la calida cavidad de su amor no correspondido.
—Ah! Ru... – sus gemidos en su oído lo excitaban como nadie mas, logrando en su cuerpo el más grande de los placeres al explotar en el interior de su pelirrojo favorito.
Lentamente el pelinegro inicio un vaivén con sus manos en las caderas de Hanamichi, acelerando sus movimientos mientras besaba sus hombros, su cuello y sus dulces labios.
Hanamichi se sentía bien con el zorro, no sabia por que, no entendía aun como es que el frío príncipe de hielo podía ser su cliente favorito, tal vez era su cuidadosa forma de tratarlo, esas caricias en su cuerpo entero, esos besos en sus hombros y cuello, o esa mirada llena de algo que no podía descifrar. No se ilusionaba con nadie, por esa razón llego a considerar a Rukawa su amigo pero nunca nada mas allá, no después de ser lo que aun era.
Rukawa aumento la velocidad de sus envestidas, Hanamichi se abrazo con fuerza a su cuerpo con brazos y piernas, gimiendo mas fuerte, con los ojos cerrados pero disfrutando del sexo como nunca, o como siempre con su cliente favorito.
Con un último rugido Rukawa se derramo en su interior y Hanamichi al fin consiguió un orgasmo para nada fingido o apresurado, permitiéndose estar "así", unido a su zorro amigo por unos segundos, feliz de conseguir un poco de placer sin culpa.
Una vez más se besaron con ternura, y al abrir los ojos Rukawa creyó que su sueño se había hecho realidad, pues Hanamichi le sonreía con ternura y tal vez con algo más.
—Sabia que podías – con su respiración mas lenta afirmo sonriente.
—Hanamichi Yo... – Rukawa no sabia que decir, solo esperaba que Hana se quedara con el para siempre.
—Debo irme ya Rukawa, quieres hacerlo otra vez? – pregunto con la voz mas tranquila, sacando de su ensueño a su cliente.
—No, pero... quiero que tomes todo lo que te daré – preocupado pero frío, le exigió a Hanamichi que no se sintiera en deuda.
—Pero solo lo hicimos una vez – se levanto de su calida posición y comenzó a vestirse con rapidez – no puedo tomarlo todo.
—El que no cumplió fui Yo, así que lo tomaras todo y no quiero discutir – se levanto y le dio lo acordado.
—No puedo aceptarlo y lo sabes – tomo lo que le correspondía e intento devolver lo que le sobro.
—Perfecto! – Tomo el dinero sobrante de acuerdo con las cuotas del pelirrojo – entonces lo lanzare por la ventana – molesto con la actitud tan honrada del pelirrojo probo su suerte.
—Que dices? – pregunto sorprendido.
—Alguien mas lo querrá – dijo con simplicidad, movió su mano hacia la ventana de su cuarto piso e intento sacarla.
—No, espera... – sostuvo la mano del pelinegro y después tomo el dinero al fin – Lo tomare pero pronto te "pagare" – Kaede supo lo que Hanamichi quiso de decir y acepto satisfecho.
—Ok – dijo mas tranquilo y serio.
—Quieres que venga mañana? – pregunto temeroso de hacer enfadar al pelinegro otra vez.
—No. Yo te llamare como siempre.
—Ok. Gracias y entonces, hasta luego.
—Hasta siempre – dijo en voz baja una vez que el pelirrojo lo dejo solo.
Se recostó nuevamente en su cama, solo esta vez, esperando a que el sueño lo invadiera, pero no podía dormir, solo pudo recordar la primera vez que tuvo que "ayudar" a Hanamichi al aceptar sus servicios.
FLASH BACK
Cinco meses atrás...
Hacia ya algunos meses que el pelirrojo había vuelto de su dura rehabilitación, y feliz con su llegada lo esperaba todos los días a la hora del entrenamiento, no eran amigos pero el verlo siempre le inyectaba bríos para esforzarse mas y ser el mejor.
Se desilusiono al no verlo en el gimnasio cuando se suponía que ya debía volver a sus prácticas, así que lo busco disimulando caminar dormido por los pasillos de Shohoku y fue en los baños que escucho su voz al fin.
—Youhei... necesito dinero... y ya no se que hacer... – podía escuchar su desesperación a través de la puerta
—Ya se te acabo el fideicomiso?
—Casi, y mi madre no mejora...
—Entonces continúa hasta como ahora...
—Lo que necesito es un cliente rico que me de lo que necesito en menos de una semana – suspiro derrotado, pedía demasiado y lo sabía.
—Ya se lo pediste a Mitsui...
—Si, pero ya no tiene mas.
—Y a...
—Ya les pedí a todos y ya no tienen más...
—Créeme que si yo pudiera...
—Lo sé Youhei, no tienes que decírmelo – la puerta se abrió de improvisto y un zorro mas serio que nunca miro a los ojos a Hanamichi.
Quería recriminarle su comportamiento, su elección por la salida más fácil, pero no tenia derecho, en ese momento solo quería ayudarle.
—Cuanto necesitas?
—No sé de que hablas Zorro – el pelirrojo miro al suelo, haciéndose el desentendido, sin darse cuenta que en dos pasos Rukawa ya estaba frente a el.
—Yo te daré lo que necesites, solo dime cuanto y cuando – afirmo seguro.
—No sé de que hablas – nuevamente repitió, pero las grandes manos del zorro lo afirmaron por los brazos y lo sacudieron una vez, haciendo que lo mirara a los ojos.
—Dime, no veo por que no habrías de aceptar mi dinero si aceptas el de los demás.
—Porque tú eres el Zorro apestoso y porque te odio – le dijo con una hostilidad que en ese momento le supo falsa, cosa que también noto Rukawa.
—Solo quiero ayudarte – aflojo su agarre y lo miro con preocupación – por favor... – Hanamichi sintió de pronto un gran nudo en la garganta – déjame ayudarte – al escucharlo, ya no pudo mas y sus lagrimas afloraron rápidamente.
El pelirrojo lloro como nunca en los brazos de su ex rival, y acepto su ayuda entre sollozos, pero solo a cambio de sus servicios.
FIN FLASH BACK
Desde ese día Hanamichi lo llamaba cuando el dinero no era suficiente y Rukawa aceptaba sus servicios cada vez, preocupado por la situación del pelirrojo, pero nunca resignado, todo lo contrario pues todos los días pensaba en miles de formas para ayudarlo, aunque nunca funcionaban.
N/A: Que les parecio? Les gusto, realmente espero que si. Me despido, besitos y hasta pronto.
