CAPÍTULO 2: QUIERO ESTAR CONTIGO

Cuando abrí mis ojos estaba en un cuarto de hospital

"De nuevo en el hospital. Papá y Mamá deben estar preocupados". Pensé mientras miraba el techo.

"¡Hiyori!". Reconocí la voz de mi madre, quien había entrado. Estaba llorando.

"Mamá, ¿Qué me pasó?" Es lo único que pude decir mi cuerpo me dolía, me sentía un poco desconectada con el mundo exterior.

Mi madre empezó a hablar. "Hiyori, has estado durmiendo por tres días, pensábamos que tú ya ibas…"

Mamá seguía llorando. Traté de tranquilizarla.

"Mamá no llores, estoy bien". Le dije forzando una sonrisa. "No te preocupes, me siento bien".

Mi mamá sonrió y se levantó de la silla del costado de mi cama. Yo la seguía con mis ojos.

"Voy a ir a ver a tu padre para decirle que ya despertaste". Dijo antes de salir de la puerta.

"Está bien". Seguí sonriendo.

Volví a mirar al techo. No recordaba que me había pasado, las imágenes eran borrosas en mi cabeza, no sentía que había dormido tres días, para mí, era como si hubiera dormido una eternidad.

Primero pensé en ordenar mis recuerdos.

Empecé por lo último que recordaba.

"Ah, es verdad" Dije en voz baja. "Yo salí de mi cuerpo".

Me sentí un poco aliviada por no olvidar que era una híbrida, una mitad ayakashi porque eso significa que todavía lo recordaba a él, a Yato.

Me pregunté porque no estaba aquí molestándome como siempre.

Tenía que seguir con la recopilación de eventos.

Había salido de mi cuerpo, y estoy segura que me encontré con alguien. No, eran más de dos personas. ¿Yato y Yukine? No, no eran ellos, entonces ¿Quién era?

Recordé unas palabras. "Padre, ¿puedo matarla?"

¿Padre?

Es verdad me encontré con Nora y con el padre de Yato. Y además el padre de Yato, es Fujisaki-san.

Me aterroricé un poco, mis latidos había aumentado.

"Tengo que avisarle a Yato". Traté de levantarme un poco de la cama, pero no pude mi cuerpo realmente me dolía.

No sabía qué hacer. No había forma de levantarme y mi celular no estaba cerca. No había más opciones así que traté de nuevo de recordar que pasó después de mi encuentro con Fujisaki-san.

¿Qué pasó después?

Estoy segura que ella me había…atacado.

Atacó mi cordón que unía mi cuerpo con mi alma. Espera sí paso eso, entonces ¿Por qué sigo viva?

Miré mis manos, asustada. Traté de seguir recordando, pero mi cabezo me empezó a dolor, sólo veía en mi mente imágenes incomprensibles.

Empecé a llorar. Mis lágrimas seguían. No entendía nada.

Es verdad, Yato.

Me desesperé. Esta vez no importaba quería levantarme.

Yato. Yato estaba llorando, tengo que ir a verlo. Él llora fácilmente. Tengo que decirle que todo está bien.

Estoy a punto de salir completamente de la cama. Cuando alguien me agarra mi mano por detrás. Escucho una voz.

"Los enfermos deberían quedarse descansando, Hiyori".

Reconozco su voz, volteo y me abalanzo a abrazarlo.

"Yato, Yato, Yato". Es lo único que puedo decir.

"Si, si, aquí estoy". Él me contesta y acercándome más a su cuerpo.

Cuando me doy cuenta de la situación en qué estábamos, me alejo al otro lado de la cama, avergonzada.

Estaba feliz por verlo, pero tampoco podía dejar las cosas así nomás. Tenía que preguntar.

"¿Yato, qué me pasó? Le dije calmadamente.

Yato me miro con ojos compasivos y con tristeza.

"Casi mueres".

No pude decir nada.

Yato sujetó mi mano y sin apartar la mirada de mí, continuó. "Pero, encontramos la manera de salvarte".

"¿Cómo?"

No sé el por qué, pero tuve miedo a su respuesta.

Yato no dijo nada.

Yo seguí. "¿Yato, cómo? Dímelo"

Él suspiró, parecía que no pensaba decírmelo, pero Yato sabe perfectamente que no iba a dejar el tema hasta que me lo dijera.

"Te parte de mi poder divino".

Lo miré confundida.

"¿Uh? ¿Tu poder divino?".

Yato continuó. "Mi deseo, en ese momento, era que no murieras. Lo deseé tan fuerte que mi entidad como dios lo cumplió".

"Pero, eso es-". Estaba a punto de decir imposible, pero Yato me detuvo y siguió hablando.

"Lo sé, imposible, por eso dicen que los milagros existen". Esta vez el me sonrió dulcemente.

Me sentí aliviada, pensé que todo había salido bien. Miré afuera. El cielo era hermoso. Luego dirigí mi mirada hacia Yato, quien todavía tenía mi mano junto a la de ella, no pensé que me sintiera tan cómoda sosteniendo su mano.

Sentí el calor subiendo a mis mejillas, entonces miré de nuevo el rostro, estaba serio.

Ahí es cuando, mi mente reaccionó de nuevo. Yato es un dios, y si me da su poder divino, no significa que el dejaría de serlo. Y sobre todo, ¿Está permitido hacer eso?

Mi rostro pasó de aliviado a uno de angustia, sin embargo esos sentimientos se detuvieron cuando sentí las manos de Yato en mis mejillas.

"Hiyori, cálmate".

Yato se dio cuenta de las dudas que pasaban por mi mente.

"Te diré concretamente la situación para que estés más calmada".

"Pero, Yato-" Dije sin pensar.

"Sólo escucha".

Él ya no estaba sentado a mi lado, sino parado cerca de la ventana. Por un minuto, vi que su presencia desaparecía. Me asusté.

"Parece que también te diste cuenta de esto". Me dijo Yato sonriendo y continuó. "Yo como dios, mi presencia ahora ha sido compartida a la mitad. Tú tienes una parte y yo tengo la otra. Es decir que tú, Iki Hiyori, en sí eres también una divinidad, pero tampoco lo eres . Te parecerá raro ¿no? "

No contesté, quería que terminara de explicarme completamente la situación.

"Nos dimos cuenta de esto, después de que te entregué mi poder divino. Cómo ya estabas a salvo, yo me desmayé. Al despertar, pensé que me pasó que era por la fatiga por lo que había sucedido, pero sentí que algo había cambiado en mí. Que otra parte de mi, estaba afuera, además en un momento, vi como desaparecí. Eso sólo tenía una explicación, la parte restante era lo que te había entregado, y lo otro era porque el poder que mantenía se había vuelto inestable".

"¿Yato, vas a desaparecer por mi culpa?". Vi las lágrimas salir por mis ojos, de nuevo sentí sus manos.

Yato estaba limpiando mis lágrimas, no me contestó, lo dejé seguir hablando.

"No quería decirte esto porque sé que va a cambiar, yo no buscaba este final para ti. Sería mentirte que tampoco estoy feliz por lo que pasó".

Vi sonreír a Yato, yo ya no entendía sus palabras.

"Hiyori, mientras que tú sigas viva, yo seguiré viviendo. Y mientras que yo viva, tú seguirás viviendo. Has sido sujeta a la inmortalidad de los dioses. Por eso no quería decírtelo, tú vida va a cambiar para siempre, tú me prometiste que querías estar a mi lado, pero dejar a tu familia y amigos… Te prometo que encontraré la forma de regresarte tu mortalidad".

Bajé mi cabeza, en lo única que pensaba era. "Viviré por siempre". En mi cabeza sabía que era un problema, pero en mi corazón sentí que se iba un peso muy grande.

Levanté mi cabeza, Yato me miraba detenidamente, esperaba mi respuesta.

"¿Eso significa que...?" Sabía que iba a ser vergonzoso continuar con las palabras que iba a pronunciar.

"¿Eso significa que… yo podré pasar más tiempo contigo y Yukine? Te podré recordar, Yato ¿verdad? Nosotros estaremos juntos"

Yato abrió los ojos sorprendido, parece que no esperaba ese tipo de respuesta de mí.

"Hiyori, vas a abandonar a tu familia y amigos ¿sabes? Ahora serás parte del entorno, pertenecerás a la Frontera Lejana. ¿Estás bien con eso? "

Yato seguía sorprendido por mi respuesta.

La verdad es que estaba asustada, pero también estaba feliz. Yo ya había pensado mucho ese tipo de situación, y yo me había decidido por las personas que eran más importantes para mí. Y esos eran Yato y Yukine, sabía que si los dejaban sólo se podrían perder de nuevo y eso era lo que menos quería.

"Sí, estoy segura" Le dije esta vez con una sonrisa.

Estaba tranquila. Sujeté la mano de Yato y continué. "Quiero estar contigo por siempre".

Yato empezó a llorar, vi que rostro había cambiado, parecía un bebé pequeño, me abrazó muy fuerte, ya me estaba quitando la respiración.

No quería arruinar este momento, pero tuve que decirle

"Yato, ya no puedo respirar".

Yato relajó un poco el cuerpo, pero aún así no me soltaba, escuche que me dijo. "Gracias Hiyori".

Sólo di un suspiro y terminé. "De nada".

Yato ya se había ido me dijo que iba avisarle a los demás que ya había despertado, y que posiblemente iban a venir a visitarme mañana por la mañana. Lo despedí sonriendo y cuando se fue me volví acostar en la cama.

Sabía que había muchos asuntos que todavía teníamos por conversar. "Yato, Fujisaki-san es mi padre". "Tengo que decírtelo tarde o temprano". Pensé en mi mente.

Sabía que el futuro era definitivamente incierto con la nueva situación en mi cuerpo y si le decía a Yato lo otro, ¿Cómo iba a reaccionar?

Me voltee al otro lado de la cama, me había dado sueño de nuevo. Tenía que descansar todo lo que podía, los días se iban a poner más difíciles.


NA. Continua en el capítulo 3