Conocer a Rin fue algo inesperado, revivirla la primera vez solo fue la prueba del poder que tenía Tenseiga. Pero cuando me adentre al inframundo solo por una niña me hizo darme cuenta que siempre que ella estuviera conmigo estaría en peligro. Por eso, una vez termino todo el conflicto con Naraku opte porque ella permaneciera cerca de humanos como ella. Pero, con mis visitas continuas a la aldea de humanos, donde ya hacia Inuyasha y sus compañeros, Rin comenzaba a crecer rápidamente, que al contrario que nosotros los demonios lo hacíamos muy lentamente. Cada vez, Rin parecía que se alejaba de mi sin que ella misma lo notara.

Al inicio de mis visitas ella corría hacia mí, con esa gran sonrisa característica de ella. Y poco a poco dejaba de hacer lo mismo, pero sin dejar sonreírme a mí. ¿Qué es lo que hace a los humanos cambiar? Los demonios por nuestra propia naturaleza no podemos cambiar tan drásticamente por el simple hecho de no sentir emociones. Pero, Rin no era un demonio, ella era una humano. Y a pesar que de siempre me contaba sus historias que había tenido con todos los demás humanos, ella con el paso de los años iba cambiando su aspecto físico, sus sentimientos y sus acciones hacia mí. Claro que esto no lo note hasta poco después.

"Dime, Sesshomaru. ¿Que sientes por esa niña?"

Las mismas palabras que había dicho mi madre, hace ya muchos años atrás cuando me adentre al inframundo para sacar a Rin del mismo, resonaban en mi cabeza cada vez que estaba cerca de ella.

Cada vez que las recordaba hacia que estuviera días pensando en ello. Por lo que, hace tiempo buscando la respuesta de ello, volví a visitar a mi madre.

"Sesshomaru, es raro que visites a tu madre tan seguido"

"Necesito respuestas"

"Ah, tan típico de ti que no saludes a tu pobre madre"

"Déjate de tonterías, eso nunca te ha importado"

"Es verdad. Y dime, ¿Qué es lo que necesitas esta vez?"

"¿A qué es lo que te referías aquella vez?"

"¿De qué hablas, Sesshomaru?"

"No te hagas la tonta, madre. Tú sabes muy bien a que es lo que me refiero."
"Sí, es cierto. ¿Por qué te interesa saberlo ahora?"

"Simplemente quiero saber porque lo decías"

"¿Uh?"

"Contéstame"

"Ah, supongo que no tienes remedio, eres igual a tu padre. Eres totalmente igual a él, tendría que adivinar que pasarías por lo mismo que él"

"Habla"

"Sesshomaru, tú tienes los mismos raros gustos que tu padre. Supongo que ni siquiera ahora te has dado cuenta, pero, esa niña con la que venias en aquella vez es a la humana que tu amas, eso es a lo que me refería aquella vez"

"Estupideces"

"Aunque tú no lo aceptes es verdad, Sesshomaru, ¿Crees que ella no se siente atraída por ti? ¿Que se quedaría siendo una niña por siempre? Los humanos tienen una vida corta y es por ello que la tienen que vivir aún más rápido. Tu puedes quedarte pensando sobre ello por 100 años sobre ello, pero para ella, es demasiado tiempo, su tiempo de vida no es la misma que la tuya, Sesshomaru"

Mi madre estaba mal, Rin no podía estar enamorada de mí. Y mucho menos yo de ella. Cuando visite a mi madre fue hace unos meses atrás, aun no había comentado a Rin sobre llevarla conmigo. Pero, al ir de regreso al castillo.

"Sesshomaru"

Una voz tímida me llamo desde la tierra. Baje lentamente hasta entrarme con una mujer demonio. Cabellos azulados con toques grises.

"S-Sesshomaru yo..." - volvió a hablar la mujer.

"¡Señor, Sesshomaru! ¿Que lo trae por aquí a nuestras tierras?" - El señor de las tierras hablo.

"..."

"Oh, tan callado como siempre. Quería hablar seriamente contigo"

Y comenzó todo.

El señor comenzó hablando sobre sus planes de extensión de su territorio. Y como deseaba evitar una guerra en la que perdería a muchos de sus soldados. Para mí no sería un gran problema el tener una batalla contra él y salir victorioso. Pero.

"Por lo que, quisiera que tú y mi hija se comprometieran en matrimonio"

"Lo siento, no me interesa" - No tenía intereses en ampliar mis tierras en ningún momento, y mucho menos en comprometerme con alguien tan infantil.

"Está bien, temíamos que usted no aceptara, pero tenemos un segundo plan, ¡Guardia, comiencen a preparar las tropas para destruir las aldeas de humanos más cercanas!"

… Y me quede sin opción. Mi mente no pensó rápido de manera clara y acepte algo para salvar la vida de una humana. ¿Por qué sigo haciendo esto? Rin es solo una humana. ¿Por qué ir tan lejos solo por ella? ¿Por qué no los pude asesinar de todos modos? ¿No había otra manera de hacerlo?

Y así dio la hora de tomar una ducha e ir a cenar, como había prometido a Akane. O eso es lo que quería. Cuando entre en mi habitación me sorprendí mucho. Dentro se encontraba Sesshomaru en el medio de la habitación, cuando lo vi no pude evitar sobresaltarme, estaba acostumbrada a que no hubiera nadie en mi casa, mucho menos en mi habitación.

"A-amo Sesshomaru, ¿Que hace aquí? ¿Necesita algo?"

"Rin, quería hablar contigo sobre algo importante"
"¿Qué es?"

"Rin, quiero que seas la dama de compañía de mi esposa"

"… Si, suponía que me pediría eso, amo Sesshomaru. No se preocupe, hare mi mayor esfuerzo para que su esposa no se sienta sola cuando usted vaya a batallas"

"Gracias, Rin"

"… Si"

Y con esas HORRIBLES palabras que me dirigió se marchó, dejándome sola… como una tonta. No podía negarle algo a Sesshomaru. Él me había traído a sus tierras, me da de comer y me dio una habitación. No podía negarme a hacer lo que el amo me pedía. Aunque eso se significara ver como Sesshomaru se casaba con alguien que no era yo.

Quería tomar una ducha, e ir a cenar con Akane y los demás, pero, las palabras de Sesshomaru me derrumbaron por completo. Al final los rumores eran ciertos, terminaría siendo la dama de compañía de su esposa. Y por más que intentara que Sesshomaru se enamorase de mí, él nunca lo haría. ¿Realmente valdría la pena seguir enamorada de él? Seguir intentando algo que es imposible y que cada vez que vea a Sesshomaru recordare que él no es mi esposo. Me resignare a que él simplemente es mi amo y nada más que eso. Cerrare mi corazón ante él, para no volver a salir herida. Llore, llore como nunca lo había hecho. Odiaba llorar y sentirme así de sola. No quería que Sesshomaru se casara con esa mujer, no quería que dejara de ser yo la única a la que protegía. No supe con exactitud cuándo tiempo estuve llorando, sin embargo, mis ojos ardían y sentía que tras haberlo sacado todo podría con esta vida que yo misma me busque.

Prometiendo cerrar mi corazón, no me di cuenta que con él se había llevado incluso mi dignidad como mujer. Dejar todo por un hombre. Había mil y un cosas pasando por mi cabeza mientras me arreglaba para la cena.

Al final, con los ojos algo hinchados, salí de mi habitación. No quería fallarles a los demás. Después de todo viviría aquí de hoy en adelante, tener amigos dentro del castillo del amo Sesshomaru podía hacer un poco más "amena" mi agonía.

Camine hacia el comedor, en el ya hacia la mesa servida con todo la comida que habían preparada mis chicos de la cocina. Estaban dando unos últimos toques para poder sentarnos a comer. Camine hacia Akane que estaba hablando con algunas otras chicas.

"Perdón por no ayudarles" - me disculpe ante ellas, quienes solamente me sonrieron.

"No te preocupes, Rin. Una de las sirvientas que hacia la limpieza de la habitación continua a la tuya nos contó lo que sucedió. ¿Estás bien?" - Akane me miro preocupada, supongo que Sesshomaru ya tenía todo planeado para cuando yo llegara a su castillo.

"… Estoy bien, no se preocupen, ya suponía que el amo Sesshomaru me pediría algo así. Estaba preparada para que el me lo dijese algún día, tarde o temprano." - Sonreí, o eso fue lo que intente, la verdad es que en ese momento me sentía fatal. Quería que alguien me asesinara en ese momento para dejar de sentir ese dolor en mi pecho cada que recordaba sus palabras.

"… Rin"

"¡Chicas la mesa esta lista, vamos a comer!" - grito eufórico uno de los chicos.

"Vamos, Rin, déjate de preocuparte por eso y disfruta del banquete. Festejemos que estas aquí con nosotros y que seremos amigos" - Akane sabía cómo sacarme de mi laguna mental.

"… Si, tienes razón"

Aun con el corazón roto disfrute de la cena con todos. Había demasiadas personas, muchas de esas personas no eran humanas. Por lo que fue interesante tener conversaciones sobre aventuras que habían tenido antes de llegar al castillo. Me divertí mucho, por un momento deje de pensar en los problemas que tenía y en los que tendría, simplemente me sentí como si todo lo que hubiera alrededor no existiera. Solamente nosotros quienes estábamos presentes.

Al finalizar la cena, dejamos todo en orden para no tener problemas con Sesshomaru. Y cada uno se dirigió camino a su habitación. Akane me contaba que todos aquellos que se dedicaban a servicio tenían habitaciones conjuntas, es decir, que en una sola habitación varias personas dormían. Para ellos, ni para mí, eso significaría un problema. Pero, ella hacia bastante hincapié en que Sesshomaru me dio únicamente a mí una habitación individual, especialmente para mí. Yo simplemente reí y negué bastante el hecho de que hubiese alguna preferencia. Tal vez únicamente decidió que fuese de esa manera para que cuando su futura esposa me necesitase yo estuviera cerca de ella.

Entre nuevamente en mi habitación. Y al tratar de encender las luces alguien hablo de entre la oscuridad.

"Los rumores se expanden rápidamente" - una voz masculina resonó por la habitación.

"… ¿De qué habla?"

"El hecho de que todo el castillo ya sabe que serias dama de compañía de MI esposa" - Sesshomaru, ¿Por qué siempre que decido abandonar todo lo relacionado a él y a su esposa reaparecía?

"… Amo Sesshomaru… ¿Por qué esta en mi habitación?"

"También escuche de alguien que parecía que TÚ estabas enamorada de mi" - el modo advertencia en mi cabeza se encendió, ¿Que se supone debo contestar a eso?

"Yo..."

"No pasa nada, Rin. Tú eres mi protegida"

"Amo Sesshomaru… yo… de verdad… ¡De verdad yo lo amo!… Ya sé que usted se casara pronto… pero… era algo que necesitaba que escuchara… Y sé que nunca aceptaría a una simple humana como yo… pero… simplemente quería decirlo… Perdóneme" - comencé a llorar una vez más, las lágrimas simplemente comenzaron a brotar. No quería lograr nada con mi tonta confesión, simplemente quería desahogarme. Quería que me escuchara y que esos sentimientos se fueran una vez las dijera, pero, cometí un error.- "Amo Sesshomaru… aunque sea una simple humana… yo le debo mi vida… usted me salvo incontables veces del peligro… Si usted quiere… puede usarme… tal vez no pueda hacer lo mismo que un demonio como su prometida. Pero… quiero pagarle… si con ello puedo estar un poco más cerca de usted… puede hacerlo".- Y así, me corrompí a mí misma, por el amor de un hombre… al que no sabría si me amaría de verdad o simplemente me utilizaría, pero en ese momento me pareció la única salida a ese pozo con el que me ahogaba. Era joven y demasiado inexperta. Deje mi dignidad con tal de mantenerme cerca de él.

¿Había logrado lo que deseaba? No lo sé. Él estaba cerca mío y yo cerca de él. Eso es lo que más quería, entonces ¿Por qué sigue quedando un hueco diminuto en mi corazón que duele como si de un alfiler atravesándolo se tratase? Odio a su prometida y quería quitárselo a como diera lugar. Con de ello, hice lo que más dolería para mí.

"Amo Sesshomaru..." - mi voz tembló por unos segundos.

"Dime, Rin" - y escuche sus pasos por el eco de la habitación tan silencioso.

"Yo…" - temblé por un momento y dudo en pedirlo. Pero…

"Rin" - y por fin él estuvo tan cerca de mí que me sonroje.- "¿Qué es lo que quieres, Rin?" -

Es injusto, es muy injusto. Todo este tiempo me había contenido, y había querido que el siquiera me tocara mi cabello. Sesshomaru se acercó a mí peligrosamente y di un paso atrás, llegando a pared.

"S-Sesshomaru… yo..." - y mi momento de debilidad llego.

"Dime" - y se acercó demasiado hasta que nuestros labios se juntaron, y aunque fue uno suave y delicado, sentí que me derretía.

Sesshomaru, un demonio frio y sin emociones me beso. Y aunque era lo que siempre había querido, Había algo que lastimaba mi corazón. Él estaba comprometido, y no cancelaria algo así de importante solo por una humana.

"… ¿Por... qué?" - tenía miedo de su respuesta.

"Porque quiero protegerte siempre, Rin"