No tengo ningún derecho sobre los personajes y el universo de Mass Effect. El único propósito de este Fic es el de entretener.

Jacob Taylor

La guarida

No tenía muchos deseos de entrar, pero de verdad necesitaba hablar con Miranda, y hacía tiempo que no dejaba el laboratorio. Era la como la guarida del doctor Frankenstein. La última vez que había entrado ahí, tuve una horrible visión del cadáver de la comandante Shepard, una experiencia que no me apetecía repetir.

Pero no me quedaba de otra.

–Miranda –la llamé, al cruzar las puertas. Era la única persona en la habitación. La mayoría de las maquinas medicas se encontraban apagadas, excepto una cámara hiperbarica (al menos eso me parecía) que cubría por completo la mesa de cirugía.

– ¿Qué sucede? –me preguntó ella, sin apartarse de los paneles de control de dicho aparato.

– ¿Tienes un momento? –continúe hasta ella. Miré en todas direcciones, no había señal del cuerpo –. Hay algo de lo que me gustaría hablar con… –de repente fui interrumpido. Una alarma proveniente de la cámara, captó nuestra completa atención; esta fue precedida por une voz electrónica:

–Terapia de radiación terminada.

– ¿Qué es eso? –le pregunté a Miranda, tomando lugar a su lado, e intentando de captar la información desplegada en los paneles.

–Es necesaria –contestó ella sin volverse a verme – para que el cuerpo desarrolle piel nueva.

Tanto tiempo había pasado, casi dos años reconstruyendo el cuerpo de la comandante Shepard; ¿Y tan solo iban en la piel?

Como intuyendo mis pensamientos, Miranda añadió:

–Regenerar la piel es el último paso para la completa reconstrucción. Era primordial restablecer y mantener el funcionamiento de los sistemas internos antes de cualquier otro órgano secundario; además, la piel se encontraba quemada casi en su totalidad, primero tuvimos que retirarla quirúrgicamente, para que el organismo pudiera generar una nueva con descargas de radiación. Pero para ello, era necesario que el cuerpo pudiera sustentarse solo para el prolongado tratamiento. Lleva meses dentro de la cámara.

Horribles imágenes se generaron en mí mente con aquella descripción, pero al igual deduje una situación:

– Por ello, estas aquí –dije –. Sabías que terminaría el proceso, y por ello, no te apartaste del laboratorio.

Miranda solo me sonrió con una de sus particulares muecas de oreja a oreja, aquella que solían agradarme a gran medida. Llevó sus manos a las manijas de la cámara, lista para abrirla, cuando la detuve de repente.

– ¿Qué sucede? –me preguntó con calma.

–No vas a abrirla conmigo aquí ¿verdad?

– ¿Te preocupa ver algo desagradable… –dijo sonriéndome de nuevo –o todo lo contrario?

Le solté la mano que aún sujetaba la manija de la cámara, y me eché para atrás. No era lo primero, pero no confirmaría lo segundo.

–De verdad tu madre educó a un caballero –agregó ella con un toque de coquetería –. Vamos, date la vuelta –continuó invitándome a volverme. Lo hice y esperé.

Escuché el movimiento sutil y mecánico del aparato liberando la mesa. Luego, Miranda extendió una gran sabana blanca que uso para cubrir el cuerpo.

–Ya puedes darte la vuelta –dijo invitándome –Tengo que admitir que se ve mucho mejor de lo que esperaba, después del todo el trabajo que…

Creo, que perdí el interés en sus palabras, porque no estoy seguro de cómo terminó ese discurso. Toda mi atención estaba en el cuerpo de la mujer sobre la mesa. Había visto la imagen de la comandante Shepard en la propaganda de la Alianza, pero nunca me imaginé que sería tan diferente en persona: era atractiva, y su cuerpo atlético estaba cubierto hasta los hombros por la sábana blanca; a pesar de varias marcas que surcaban su rostro, no perdía su buena apariencia; su piel era blanca pálida y, su cabello rubio caía delicadamente sobre su rostro y hombros. Se veía tan serena y dócil al estar dormida. ¿No se habrían equivocado de cuerpo? ¿No sería otra mujer?

De repente, me di cuenta de la forma en que me miraba Miranda, y di varios pasos hacia atrás. No me pareció estuviera muy contenta. Volvió a tomar la sábana y cubrió la cabeza de Shepard.

–Creo que de ahora en adelante –dijo ella, guiándome hasta la puerta –, el laboratorio estará restringido para todo el personal masculino, y eso te incluye a ti, Jacob –llegamos hasta la puerta principal del laboratorio. De verdad no estaba contenta, lo detecté por su tono de voz –. Y si no te importa, ahora tengo que ocuparme en vestirla. Hablaremos después –dijo de ultimo antes de cerrarme la puerta en las narices.