Capítulo 2

Título: Sinfonía nocturna

Personajes principales: Druella Black, Cygnus Black, Bellatrix Black

Advertencias: Ninguna! esperemos que no nos toque a nosotros (Y)

Palabras: 400 aprox

Resumen: Ahhh, la música, alimento del alma... bueno, nadie dijo que esta sinfonía no podía estar envenenada.

Notas de la autora: Otro cap cortito. Bella mostrando sus... increibles pulmones y dotes de ópera xD. Disfruten!


~o~

1952.

El llanto se escuchaba por toda la mansión. Era increíble cómo un simple bebé de año y medio de vida podía gritar tan fuerte. Cygnus Black se dio media vuelta, tapándose los oídos deseando hacer un hechizo silenciante o algo. Lo que sea era mejor que seguir escuchando como la pequeña Bellatrix demostraba que tenía unos pulmones excelentes. Nadie le había dicho que ser padre incluía no poder dormir más de tres horas seguidas. A su lado, Druella se removió buscándolo con los ojos, y cuando encontró los de su marido le ordenó sin necesidad de palabras qué hacer.

Maldiciendo, el señor Black se levantó y se encaminó a la cuna de su hija, que se encontraba en la habitación del lado. Siempre le tocaba a él. Y es que claro, su esposa estaba nuevamente embarazada de... ¿Cuánto? ¿Tres? ¿Cuatro meses? ¡Si ni siquiera se le notaba la guata! Era todo un maldito abuso. Acercándose a la cuna, levantó a la chica que lo miraba sonriente. Su orgullo se veía destrozado cada vez que se levantaba en la noche. Podría jurar que aquella mocosa lo hacía a propósito.

-Vamos Bella, todos queremos dormir y tus sinfonías nocturnas no ayudan -la regañó sosteniéndola frente a él.

Bella se contentó con mirarlo de forma burlona y... lanzar una maldita carcajada estrepitosa. Aquello era horroroso. Cygnus ya la había visto reír de aquella manera, pero aún así cada vez que su hija le daba por mostrar aquella locura infundada su columna se helaba y un escalofrío inevitable le recorría entero. Es que simplemente... era demasiado demente.

-Vamos, duérmete ya -le apuró mientras la mecía entre sus brazos. La muchacha se contentó con mirarlo burlonamente con esos ojos negros cómo la noche, hasta que lentamente el sueño le bajó los párpados.- y quédate bien dormidita hasta mañana -le susurró quedamente antes de recostarla en la cuna con cuidado y volver al lado de su esposa... que lo esperaba profundamente dormida.

Tres horas después, ni cerca del alba, el llanto volvía a resonar por toda la mansión Black.

~o~


¿Comentarios?