AMOR INESPERADO

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Disclaimer: Personaje aparecido y por aparecer, son propiedad intelectual de Peach-Pit, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.

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Capítulo II
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Familiares


Las nunca salen como uno quiere, a veces mejor. ¿Saben lo que es el deseo? No lo confundan con el amor, porque les puede costar caro, y perderían algo preciado por él. La vida no siempre es color de rosa, incluso a veces es de un negro, uno comparado al vacio, pero, si miran con atención, lograran encontrar aquella luz que alumbra tu camino y te hace seguir adelante. Hay que seguir con esta historia, donde los sentimientos, de cualquier índole, están presente.


Llegando a su apartamento, el más alto en el rascacielos del centro de Tokyo, el joven arrojo con tanta furia su chaqueta a la cama que llego a golpear la ventana… ¿La razón? Motoko Misumi, la entrevistadora de la revista, mejor dicho, la chismosa, puesto que estaba al tanto de cada romance que se le había atribuido al peli azul, y por lo cual, no había dejado de preguntar cosas nada que ver con las que había preguntado Hinamori Amu… un momento, en el segundo en el que su nombre cruzó por la cabeza del chico una fugaz sonrisa de media luna apareció en su rostro… para su parecer ella era diferente, sin quitar el hecho que era hermosa En verdad era hermosa y sincera .
Para relajar sus músculos se deshizo de su ropa y se metió a la ducha, para pensar las cosas. Vaya que complicados eran sus pensamientos, de hecho eran muy simples, fantasías de chicos, las cuales, por respeto no contare. Saliendo del baño se dirigió hacia el refrigerador por una cerveza de raíz fría, para luego ir hacia su ventana.
-¿Ahora que tengo? –decía continuamente en susurros, los cuales solo el silencio en la habitación oía, pero, la preocupación que rondaba al chico era más grande -. ¿Por qué se puso a llorar así?
Recargo su cabeza en la pared y luego su cuerpo, el cual solo tenía una toalla sujeta en la cadera, suerte para la femenina que lograra conquistar el corazón de este chico.

El hospital se hacía más pequeño, la habitación se había vuelto asfixiante para la peli rosa sentada en la tercera banca de la sala de esperas, con el café americano en mano; la rubia había regresado del tocador, encontrando de nuevo a su amiga llorando.
-¿Amu? Por favor deja de llorar, el estará bien, sabes que todo mejorara, tú debes de creer en eso.
-Pero Utau… es que es tan pequeño, no quiero que le pase nada malo, me rehusó, preferiría que mi vida terminara antes de que el… -la chica no pudo continuar pues Utau había abofeteado a esta.
-¡Oí lo que estás diciendo! ¡Por amor de dios Amu! –Suspiró para tranquilizarse y luego se colocó de cuclillas frente a su amiga con lágrimas corriendo por sus mejillas -. Aún si viviera, ellos estarían tristes si tú no estás en su vida… es fuerte, sabes que lo lograra.
Amu abrazó fuertemente a la chica, gracias a su reprendo, no, gracias a sus palabras de aliento recordó lo que había dejado de lado, su responsabilidad hacia con ellos. Un doctor en bata blanca salió de dos puertas que sobre ellas tenia la palabra "quirófano", dirigiéndose hacia estas dos chicas.
-Disculpe… -dijo aclarando su garganta para que le prestaran atención, Amu miro directamente al doctor concentrándose y esperando una respuesta positiva.
-¿Cómo está Kodoku? –pregunto con algo de impaciencia la peli rosa, limpian las lagrimas que había quedado en sus pómulos.
-El pequeño ha salido de peligro, aunque tendrá que estar en recuperación tres días y luego ir a su casa, claro, en esta tomar reposo. Puede pasar a verlo en cuanto lo lleven a su cuarto.
Las palabras habían tranquilizado el punzante dolor del corazón de la peli rosa, después de un rato de espera fueron hacia la habitación seiscientos cuarenta y nueve, la única sin ningún número en la puerta y al entrar pudieron ver a un pequeñín de cabellos rosados, similares a los de Amu, casi idéntico a ella por el mínimo detalle de que este tenía unos hermosos ojos verde esmeralda. Al ver a las chicas entrar por la puerta, el niño de seis años visibles de edad, sonrió de oreja a oreja, y extendiendo los brazos hacia la peli rosa gritó con energía:
-¡Mamá! –Amu abrió los brazos hacia este y le dio un caluroso y acogedor abrazo, para después separarse un poco -. ¡Hola tía Utau!
-Hola chiquillo.
-Hay mi vida, que estabas pensando cuando cruzaste así la calle, te dije te esperaras junto con tu hermana afuera de la escuela a que llegara Kyd.
-Supuse que estaría mal mamá –dijo el chico entendiendo la preocupación de la peli rosa, para después continuar-, pero si no hacia algo mi hermana iba a terminar lastimada y no quería eso… prefiero estar en este lugar que verla así a ella.
La rubia hizo una mueca y miró a la peli rosa con reproche, al parecer el pequeño tenia la misma mentalidad que la chica De tal madre tal hijo pensó rodando los ojos, para después oir una risita aliviada de Amu. Al día siguiente Amu consiguió que dejaran pasar a su hermanita, la niñita que Kodoku había salvado de ser atropellada… la razón: Akane había visto a un pequeño perrito lastimado se había parado en medio de la calle y ella lo iba a llevar a la casa –cosa que si hizo-, aunque no notó que la luz estaba en verde. También recibieron la visita de otras y otros de los mejores amigos de la peli rosa; Yaya, una castaña de veintitrés años, con lindos y sinceros orbes del mismo tono que su cabello… ella había estado de viaje pedagógico para su profesión, la cual era maestra de jardín de niños. Por su parte, Rima de veinticinco, la misma edad que Amu y Utau, una rubia de cabello largo hasta los tobillos con brillantes y hermosos ojos marrones, había interrumpido su luna de miel con su recién esposo Nagihiko, un chico paciente de cabello purpura y ojos ámbares igual de lindos que la peli rosa de quien era el mejor amigo, sin mencionar que regresaron lo más pronto posible y las paradisiacas playas de Cancún, en México.
Al pasar los tres días Amu y los chicos llevaron de regreso a Kodoku a su casa… bueno, a su mansión, donde vivían todos los chicos, pues juntos la habían comprado ¿Por qué hasta vivían juntos? Pues desde que se habían conocido durante sus años de primaria, habían convivido juntos durante la secundaria y el instituto… es algo que sin duda los unió a tal punto de llegar a ser casi una enorme familia, aunque siempre extrañaron al único que nunca pudo estar con ellos debido a su trabajo.
Al entrar a la casa vieron unas maletas en el vestíbulo, y un sonido de algo quebrándose les extraño… hasta que Utau dio un grito ensordecedor dirigiéndose al origen del sonido:
-¡Kukai deja de jugar dentro de la casa!
-Perdón –respondió un chico castaño, de tez morena y orbes color esmeralda, similares a los de Kodoku, que a pesar de verse mayor, conservaba en su rostro cierta inocencia.
-Fue si idea –inculpó una chica rubia, o más bien, una pequeña niña, de escasos cinco años de edad, con ojos ámbares, igual de hermosos que los de Amu.
-¡Akane! –gritó el niño en brazos de Nagihiko.
-No puedes bajar, mejor vamos a subir sus cosas a la habitación y ahí la saludas –menciono la peli rosa al notar que el chico de cabellos purpura comenzaba con la intención de bajarlo al piso.
-Pero mamá…
-Pero nada, tienes esa férula y el collarín, arriba.
-Ya no importa –dijo resignado a Nagihiko, a lo cual todos respondieron con una risita.
-¡Pero tú no te salvas! ¡Qué fue eso que quebraste! –seguía Utau reprimiendo al castaño, el cual se encontraba dominando el balón con la cabeza.

Tres días intentando localizar a Tadase y nada, al parecer solo le gusta aparecerse cuando no lo necesitan… ¿De qué manera conseguiré saber de ella? Ikuto llevaba días llamando a Tadase para poder preguntarle sobre la peli rosa que lo había dejado intrigado, pero nada, parecía que se lo había tragado la tierra.
Volvió a intentarlo, logrando al fin, que la llamada entrara:
-¿Qué quieres Ikuto? Son las tres de la mañana.
-Pues no te despertaría si contestaras tu teléfono –respondió irritado a lo que el rubio resoplo.
-Perdón, fue un detalle, pero ¿Qué necesitabas?
-Bueno… -su respiración se entrecorto ¿Cómo le preguntaría a su hermano si sabia el numero de Amu?... decidió hacerlo así como la pregunta que se había hecho-. ¿Sabes el número de Amu?
-¿Para qué lo quieres? –respondió algo más despierto, pero sobre todo con sospechas.
-Tú solo dime ¿Lo tienes o no?
-Si, lo tengo, pero ¿Para que lo quieres?
-Solo pásamelo.
-Ni lo creas.
-Vamos, no lo quiero para nada malo.
-¿Y eso quien me lo asegura?
-Te doy mi palabra.
-No me basta, dime las razones –esta vez fue el peli azul el que resoplo.
-Bueno, la verdad es que… el día de la entrevista se fue justo a la mitad y… llorando y quería saber porque, al final de cuentas es tu amiga ¿No? Y es simpática –dijo lo ultimo sin pensarlo.
-¿Enserio? Está bien, te lo paso, pero no le llames ahora, ha de estar durmiendo.
Le dio el número, pero la duda carcomía al rubio, así que llamó a la casa de esta, donde, apenas estaban llegando del hospital.
-¿Bueno? Habla Fujisaki –contesto Rima, a la cual Tadase identificó.
-¿Rima? ¿En serio eres tú? ¡Qué sorpresa!
-¿Tadase? –al oír este nombre tanto Kukai como Utau, que estaban cerca, miraron a Rima.
-Si soy yo, perdón si llamo muy noche pero…
-No importa, acabamos de llegar del hospital.
-¿Acabamos?... –el rubio analizó las palabras de la rubia y luego volvió a hablar -. ¿Estas casada con Nagihiko? ¡Al fin!
-Si… eso es larga historia –dijo con un sonrojo en los pomulos.
-Si, desde la primaria… debería de ser larga, aunque suponía que terminarían juntos.
-Si –respondió Rima, para mirar con picardía a Kukai y Utau, quienes aunque estaban peleados, se encontraban abrazados, más que nada para que Utau no golpeara al castaño -. Ahora solo falta que Kukai le proponga matrimonio a Utau y las parejas del instituto estarán juntas.
Las palabras de Rima dieron el efecto deseado, puesto que Kukai miro a Utau, para después de que ambos se sonrojaran, se soltaran, por lo cual Rima soltó una carcajada.
-¡Rima! –le gritó la rubia a su amiga.
-Perdón, perdón, no pude evitarlo.
-¿Estas con ellos? –preguntó Tadase sorprendido.
-Claro, vivimos juntos, incluso Amu y Yaya están aquí, juntos compramos la casa.
-Entonces la idea de vivir juntos si la cumplieron –dijo el rubio un poco triste, la verdad es que él había salido unos años con Yaya, pero no había funcionado, aunque, parte del sentimiento aún seguía ahí.
-Claro –dijo muy segura de sí.
-Hablando de Amu… me entere que hace tres días…
-¿Quién te contó?
-Mi… hermano…
-¿Quién?... A, ya, el músico.
-Sí, tuvo una entrevista con el pero a la mitad al parecer se fue.
-Bueno, pues es que acababan de atropellar a Kodoku.
-¿Su hijo?
-Exacto.
-Qué barbaridad…. Bueno, veo que ya es muy noche…así que cortare, pero antes, ¿Dónde viven?
-¿Para?
-Mandarles unas entradas al concierto y poder hablar.
-Serian ocho entradas: Yaya, Utau, Nagihiko, Kukai, Amu, sus hijos y yo.
-Sin falta.
-La dirección es…
Tadase tomó nota de su dirección y luego se despidió, para llamar a su chofer y enviar de inmediato las invitaciones, las cuales llegaron a la media hora. Ikuto seguía un poco nervioso, tratando de decidir si llamarle a Amu o no.


e.e Lo se, muy malo, y aunque me gusta como queda no quita el hecho de que es malo :D aun así espero les guste. Es más largo que el capítulo anteriro pero apuesto a que se quedaran sorprendidas e intrigadas... e.é o tal vez quieran sacarme los ojos. Como ya dije, es un Fic que ha hecho que me esfuerze, para ustedes. Me voy, subo la conti el miercoles, porque ahora debo terminar el cap de "Aún después", por cierto, también pasen por ese cuando suba la conti XD!.
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*Sky Tsukiyomi* ¡I´m Yowane Haku!

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Neko ~ chan**

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Utau the angel/demon of the *music*

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¿U need help? ¡I´m the perfect person for this thing! ... ¡I´m Yowane Haku !

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