Disculpen por la tardanza en escribir y publicar este capitulo, pero habia estado muy ocupado con la elaboracion, correccion y presentacion de mi tesis universitaria, asi que ya pueden imaginarse. De cualquier modo, espero que disfruten de este capitulo, que hayan pasado una feliz Navidad y que tengan un prospero año nuevo.
Capítulo 2:
Preparativos y una "Pequeña" Crisis
(Opening: Natsu Kikyuu – Ootsuka Rie)
Resonando, melodías de una memoria
Cantando, las ondas que dan forma a una personalidad.
¿Qué tan mutable es el patrón que nos forma
Y que tan inamovibles son los sentimientos en los que se basa?
Aunque Gerardo, Gabriela y los demás hubiesen preferido pasar más tiempo con el grupo de Inuyasha después de haber pasado tanto tiempo sin verse, decidieron regresar por esa tarde a su mundo para prepararse para el inicio de su viaje el día siguiente. Del mismo modo, se sintieron obligados a hacerlo debido a las noticias que habían escuchado de Miko poco después de que habían recibido sus poderes.
- "Maldición…" – se dijo Gerardo mientras estaba en casa, en su habitación. Al regresar a este mundo, tanto él como Gabriela y Tiffany habían recuperado sus aspectos de siempre. Sus ropas nuevas estaban ahora almacenadas dentro de los Dragtemn – "¿Acaso esas pesadillas que estábamos viendo Gabriela y yo… eran nuestros contrapartes dragonianos al momento de su muerte…?" –
Aunque tenuemente, podía sentir un dolor horrible en el pecho cuando revisaba esas pesadillas en sus memorias… veía a una muchacha de cabello largo y negro vestida con un largo shouf azul y blanco, similar al de Miko y Kagome; y a una niña idéntica a Gabriela… ambas tiradas en el suelo, muertas con sus ropas manchadas de sangre y con heridas causadas por una espada… y escuchaba gritos de desesperación y llantos de tristeza espantosos… hasta el momento en que escuchó el sonido de una espada atravesando carne; y sintió como si su propio corazón hubiese sido apuñalado…
- "Será mejor que me ponga en movimiento y rápido…" – dijo mientras sacudía la cabeza y se daba bofetones en ambas mejillas para sacarse esas imágenes de la cabeza – "A este paso voy a volverme loco si sigo pensando en eso…" –
En eso momento, Miguel y Gabriela entraron a su habitación. Miguel estaba quedándose ese fin de semana con sus primos y estaba compartiendo la habitación con Gerardo. Del mismo modo, Tiffany estaba compartiendo la habitación de Gabriela, aunque en ese momento había salido un momento de la casa a tomar aire.
- "¿Qué tal, Gerar?" – le preguntó Miguel con preocupación – "No pareces estar muy bien" –
- "Onii-chan, te ves preocupado por algo…" – dijo Gabriela, imaginándose en que habría estado pensando – "¿Acaso estabas pensando en esas pesadillas?" –
Gerardo sabía que no tendría sentido ocultárselo: Gabriela era muy buena para reconocer las mentiras; y además él era pésimo mintiendo, cosa que ambos tenían en común.
- "Sí…" – reconoció él con tristeza – "Después de lo que nos dijeron Miko y los Dioses Dragón… no pude evitarlo…" –
- "Te entiendo, yo también he estado pensando en eso… aunque realmente no quisiera…" – dijo Gabriela mientras miraba al suelo con tristeza.
- "De todas formas, será mejor que vayamos a hablar con mis tíos" – les sugirió Miguel – "¿No que tenían que decirles acerca del pequeño viaje que debemos hacer?" –
- "Sí, pero viendo que nuestro padre se ha vuelto más cabezota últimamente, no creo que sea tan fácil convencerlo como lo fue hace dos años" – dijo Gerardo con rabia.
- "Aunque me dijiste que no tuviste problemas en esa ocasión, ya que solo te transformaste en tu forma de Dragoon; y listo" – dijo Gabriela alegremente.
- "Hola a todos, ¿me estoy perdiendo de algo?" – preguntó Tiffany mientras abría la puerta del cuarto de Gerardo. Sin embargo, no entró.
- "Tiff, ya te he dicho que no hay problema en que pases" – le dijo Gabriela con exasperación. Tiffany siempre llegaba hasta el marco de la puerta pero nunca pasaba de él.
- "Yo mismo lo dije la primera vez que viniste por aquí: no tengo problema alguno con que entres" – le dijo Gerardo amablemente.
- "Es que me da pena…" – dijo ella – "Aunque bueno, supongo que sería buena idea que hablaramos cada uno con nuestros padres, ¿no?" –
- "Eso es lo que estamos planeando, de hecho" – dijo Miguel, para luego soltar un pequeño suspiro que parecía mitad exasperación y mitad burla – "Total, me tocará volver al Pueblo Aburrimiento para poder hacer eso" –
- "Bueno, solo registra mi casa en el teletransportador de tu Dragtemn y podrás volver aquí instantáneamente" – le aconsejó Gerardo – "Yo ya me adelanté y lo hice" –
- "Y puedes llegarte hasta allá volando en apenas unos minutos" – le dijo Gabriela con irritación – "No es como si tuvieras que hacerlo tomando un autobús como siempre" –
- "En ese caso…" – dijo él mientras presionaba los botones de su Dragtemn un par de veces. Al cabo de unos segundos, le apareció un "¡Registrado!" en la pantalla de cristal semiesférica – "Bueno, ya puedo volver aquí cuando quiera. Eso de seguro me ahorrará una buena cantidad de dinero" –
- "Entonces haré lo mismo" - dijo Tiffany. Poco después, ocurrió lo mismo en su Dragtemn. Luego les guiñó un ojo a todos – "Tal parece que no tendré que esperarme a cada verano para visitarlos ahora" –
- "Bueno, ya debo irme," – dijo Miguel mientras salían de la habitación de Gerardo y bajaban las escaleras para dirigirse a la puerta principal. Pasaron delante de una pequeña jardinera, abrieron las rejas blancas que se encontraban a un lado; y salieron – "Como ustedes dijeron, si nos vamos sin avisar nuestras familias se volverán locas. Aunque realmente no me importa mucho esto" –
Lo dijo porque realmente la relación con su familia era muy tensa: él estaba actualmente estudiando en Valencia; y aunque sus notas eran muy buenas, su familia siempre se quejaba de que él no hacía nada mientras estaba en casa aparte de jugar en la computadora, a pesar de que realmente estaba esforzándose todo lo que podía elaborando tesis y proyectos.
- "De cualquier modo, trata de no demorarte mucho," – le dijo Gerardo estrechándole la mano a modo de despedida – "Y asegúrate de avisarnos por el Dragtemn cuando estés listo" –
- "Así lo haré" – dijo él de un modo muy tranquilizador – "Bueno, Gerardo, Gaby, Tiffa… nos veremos luego" –
Se transformó en su forma de Dragoon: era una armadura similar a la de un caballero medieval de color verde con detalles púrpuras, cuyo casco tenía forma similar a una cabeza de dragón y tenía dos grandes alas de dragón unidas a la espalda. En el centro del peto llevaba un pequeño medallón con los emblemas del Viento y el Trueno. Luego, alzó el vuelo, se rodeó con una corriente de viento; y salió volando a toda velocidad.
- "Bueno, Tiffa, mejor ve llamando a tu familia" – dijo Gerardo amablemente – "Es mejor que todos salgamos de esto de una sola vez" –
Tiffany asintió y fue a buscar su teléfono celular para llamar a sus padres y decirles que vinieran a buscarla, ya que tenía algo importante que decirles y debía hacerlo en persona.
Por otra parte, en el mundo de Inuyasha, en la era actual, Inuyasha y Yasha habían acompañado a Miko y a Kagome de vuelta a su casa, para que pudieran decirle a su familia que Miko había regresado. Todos llevaban puestos sus atuendos de siempre, ya que habían decidido no usar los shoufs que les acababan de dar por el momento, en especial los atuendos de sacerdotisa dragoniana de Miko y Kagome. Por otra parte, los atuendos típicos de Miko y Yasha aparecieron en la opción de cambio de ropa en sus respectivos Dragtemn: aparentemente, los Dioses Dragón les hicieron el favor de traérselos cuando les entregaron los relojes, lo cual les permitió cambiarse de ropa sin muchos problemas. Miko llevaba un kosode a cuadros rojos y naranjas, adornado con esferas blancas y atado con un obi azul oscuro, además de que llevaba tabi y getas en los pies. Yasha llevaba exactamente la misma ropa que Inuyasha.
- "Esta vez no será necesario aplicar nada de sorpresas ni nada, ¿no?" – preguntó Yasha emocionado mientras cruzaban el patio hacia la casa de Kagome.
- "No, con que solo vean a Miko será sorpresa suficiente," – dijo Kagome mientras le dedicaba una sonrisa sobre su hombro. Inuyasha estaba con el semblante serio como de costumbre – "Además, no quiero imaginarme como estarán todos si sus recuerdos volvieron…" –
- "De seguro estarán muy preocupados…" – comentó Miko con una mirada de tristeza, sintiéndose culpable por esto. Kagome y Yasha le colocaron una mano sobre un hombro cada uno.
- "No es culpa tuya," – le dijo Kagome con amabilidad – "Realmente, no creo que podamos señalar culpables en esto" –
- "Keh, mejor apresúrense," – dijo Inuyasha resoplando y volteando el rostro hacia un lado – "Prefiero que esto no dure mucho" –
Todos los demás se rieron ante su necedad; y entraron en la casa. En ese momento, Kagome tuvo una idea: para sorpresa de todos los demás, ella cambió su Medallón del Vínculo al modo de separación estándar, reduciendo su edad a la misma de Miko. Ahora cargaba puesto el kosode verde con flores blancas y el obi azul; y llevaba tabi y getas en los pies. Se apresuró a quitarse las getas y dejarlas en la entrada.
- "Onee-san, ¿por qué hiciste eso?" – le preguntó Miko alarmada – "¡Ya no deberías necesitar permanecer en esa forma mientras estamos separadas!" –
- "Esta vez solo lo hice por gusto" – le dijo ella como diciéndole que no se preocupara. Obviamente, su voz se volvió más aguda y su mirada algo más infantil – "Además, no creo que a Souta le moleste ver esto" –
- "Hee, que raro," – dijo Yasha en tono divertido – "Pensé que te molestaba que Souta tratara de considerarse el hermano mayor cada vez que tenías la edad reducida, Kagome-nee" –
- "Así es, pero dado que estaremos de viaje por un tiempo en Dragonia; y no sabemos cuando o si siquiera podremos regresar, no estará demás darle ese gusto por hoy" – dijo Kagome. Inicialmente mostró una cara algo agria, pero conforme fue avanzando en la frase, comenzó a reírse.
- "¿No te estás tomando las cosas demasiado a la ligera, Kagome?" – le reprochó Inuyasha con los brazos cruzados – "Y te estás olvidando de que aparte de lidiar con esa apestosa sombra, aún tenemos cuentas que saldar con Naraku" –
- "Lo sé…" – dijo ella mientras su mirada se oscurecía – "Lástima que no pudimos aprovechar la oportunidad que nos dio Gerardo durante esa batalla debido a que nos sellaron la memoria…" –
- "¿Eh? ¿A qué te refieres, onee-san?" – preguntó Miko asustada. Aunque ya las conexiones de memoria entre ambas se habían restablecido, no habían tenido tiempo aún de mirar bien los recuerdos de la otra: apenas si habían podido ver los acontecimientos que cada una tuvo en los últimos días – "¡Pero si Yasha y yo estábamos seguros de que habrían logrado derrotar a ese malvado!" –
- "No fue así," – resopló Inuyasha con rabia. Antes de que Dragonia hubiese sido sellada; ellos, Gerardo y Gabriela habían estado luchando contra Naraku y Tenebross. Naraku cayó primero, pero como no habían tenido tiempo de rematarlo debido a la amenaza que suponía Tenebross, Gerardo lo había encerrado en una prisión de hielo para poder eliminarlo después. Desgraciadamente, no pudieron vencer a Tenebross; y debido a esto, Dragonia fue sellada, al igual que los recuerdos relacionados a ese mundo de todas las personas relacionadas en cualquier forma al grupo – "Poco después de que despertamos del sueño en el que nos sellaron la memoria a todos, ese bastardo reventó la prisión de hielo en la que Gerardo lo había encerrado y escapó…" -
- "Aún estábamos confundidos y no recordábamos nada de porque habíamos despertado en medio de ese prado cubiertos de heridas…" – dijo Kagome mirando al suelo – "Fue por eso que logró escaparse…" –
Miko y Yasha comprendieron de inmediato el porqué ambos estaban así: de nuevo habían estado a un mílimetro de poder acabar de una vez por todas con la causa de todos sus problemas; y se les había escapado como arena entre los dedos. Sin embargo, Yasha recordó algo en ese instante…
- "Al menos hay un consuelo para esto: aún si hubiesen intentado exterminarlo, no habrían podido" – dijo el golpeándose la palma de una mano con la otra cerrada en un puño – "¿No era por eso que estábamos buscando al bebé? ¿Por qué contenía al corazón de Naraku?" –
Los demás captaron de inmediato a que se refería. Kagome fue y le acarició la cabeza amablemente.
- "Gracias por intentar animarnos, Yasha" – le dijo ella entre risitas ante ese gesto.
- "Hehe, aunque se siente un poco raro el que me acaricies de este modo y en esa forma, Kagome-nee" – sonrió Yasha mientras se ruborizaba. Inuyasha también se ruborizó por esto, aunque se sintió algo idiota por estar teniendo celos de quien, en esencia, era él mismo – "Así te ves igual a Miko" –
- "De cualquier modo, ¿les parece bien si entramos?" – preguntó Miko radiante de alegría de nuevo.
Todos asintieron; y así, penetraron a través del pasillo a la sala principal de la casa de Kagome. Allí hallaron a la Sra. Higurashi, Souta y al abuelo de Kagome sentados a la mesa, con caras que parecían más bien propias de un funeral.
- "Mamá, abuelo… ¿entonces ustedes también los recordaron?" – preguntó Souta con la voz quebrada.
- "Sí… sobre la forma más joven de Inuyasha… y sobre tu otra hermana… sobre Miko…" – dijo la Sra. Higurashi tapandóse el rostro con ambas manos. El abuelo fue hasta ella y empezó a acariciarle la espalda suavemente, mientras que Souta fue y la abrazó.
- "¿Cómo es que pudimos haberla olvidado estos últimos meses? ¿Y por qué ella y Yasha no regresaron con Kagome e Inuyasha en ese tiempo?" – preguntó Souta con tristeza – "¿Acaso…?" –
Todavía no se habían percatado de la presencia de los recién llegados; y por ello, Kagome y Miko decidieron entrar de inmediato para que su tristeza no continuara creciendo.
- "¡Mamá! ¡Hemos vuelto!" – gritó Kagome alegremente. Su voz infantil de inmediato captó la atención de todos; y giraron sus cabezas en dirección a ella.
- "¿¡Miko!?" – preguntó Souta, pero al ver el peinado que llevaba, de inmediato notó quien era – "Onee-san, creo que no es buen momento para que tengas ese aspecto" –
- "¡Pero si Miko está justo aquí!" – resopló ella; y se hizo a un lado para que todos pudieran verla: estaba justo detrás de ella.
- "Mi… Miko…" – Souta se quedó paralizado de la impresión, mientras que su abuelo se quedaba con los ojos como platos; y su madre alzaba su mirada, se levantaba de la mesa y caminaba en dirección a ella.
- "Miko… hija… no tienes idea de cuanto te extrañamos, de cuan preocupados estuvimos por ti…" – dijo ella mientras las lágrimas corrían por sus ojos.
- "Yo también… quise estar con ustedes… Mamá… aún si no podía recordar siquiera sus caras… me hacían mucha falta… lo siento…" – dijo Miko mirando al suelo. No podía sostenerle la mirada a su madre mientras ella tuviese esa expresión de tristeza inmensa en el rostro.
- "Eso no importa ahora…" – y del mismo modo que Kagome lo había hecho en la era Sengoku, se arrodilló y abrió sus brazos – "Ahora ven aquí…" –
No hicieron falta palabras… Miko empezó a llorar y corrió hacia los brazos de su madre, la cual la recibió en un fuerte y cálido abrazo… Kagome y Souta se les unieron poco después; y los cuatro se abrazaron fuertemente… como si fuese para que nunca se separasen de nuevo…
Inuyasha apartó la mirada de la escena, mientras que Yasha tuvo que ocultar su cara con las mangas de su haori para que no se viera que estaba llorando…
Al poco rato, después de que se hubieron calmado, se separaron; y la Sra. Higurashi se linpió los ojos para luego pedirle a todos que se sentaran a la mesa para explicar que había pasado últimamente. Kagome y Miko se alternaron para relatar sus respectivas versiones de la historia: el sellado de Dragonia, el tiempo que Yasha y Miko habían pasado en Dragonia; y finalmente, su reciente regreso.
- "Es realmente increíble; y me sorprende que hubieses estado viviendo en otro mundo, Miko" – dijo la Sra. Higurashi asombrada.
- "Lo sé, Mamá" – dijo Miko alegremente – "Y aprendí toda clase de cosas mientras estuve allá: a usar magia, un idioma nuevo y mucho más. Y todo eso se lo debo a Elaer-san y a Fileia-san" –
- "Me gustaría conocerlos algún día y poder agradecerles todo lo que hicieron por ustedes" – dijo ella mientras les dedicaba una pequeña sonrisa tanto a Miko como a Yasha.
- "Umm… ¿eso significa que también estuvo preocupada por mí, Higurashi-san?" – preguntó Yasha ruborizándose.
- "Por supuesto" – asintió ella – "Tanto tú como Inuyasha son como miembros de nuestra familia" –
Esto hizo que los mencionados se ruborizaran violentamente, pero también los hizo sentirse muy a gusto: después de todo, si tenían un lugar al cual volver, aún si no era en su propia época.
- "¿Y qué hay de los otros amigos que habían venido con ustedes?" – preguntó Souta lleno de curiosidad – "Me refiero a Gerardo y a Gabu-chan" –
- "Nos encontramos con ellos hoy mismo, de hecho" – respondió Kagome alegremente – "Regresaron a nuestro mundo esta misma tarde; y trajeron con ellos a muchos otros amigos nuevos" –
- "Espero que podamos volver a verlos pronto" – dijo Souta con una sonrisa – "Por cierto, Miko… ¿Cómo es eso de que aprendiste a usar magia?" –
- "Hehe… todavía soy una principiante…" – dijo ella algo avergonzada – "Pero puedo mostrarles esto" –
Y acto seguido, puso sus manos sobre su pecho y comenzó a cantar:
(Canción: "Uta" no Shiken – Haruka Shimotsuki)
- "Alt tok Soleia halei, lablia phalzol mondour ika.
Zal, Seleila halei, lablia pinamsel mondour ika." –
Al recitar esas líneas; una gran cantidad de luz se formó a su alrededor y luego salió disparada en todas direcciones, para luego caer como un chorro de polvo de estrellas sobre todos los presentes. Aunque se habría visto mejor si el cuarto hubiese estado más oscuro; igual fue un espectáculo realmente hermoso. Todos aplaudieron ante esta demostración.
- "Vaya, fue realmente hermoso" – dijo Souta impresionado – "¿Pero que es esa lengua en la que hablaste?" –
- "Es Dragoniano Común" – explicó Miko con cierto orgullo, a pesar de que se había ruborizado en extremo ante esto – "Esa es la lengua del mundo al que llegamos: Dragonia" –
- "¿Y la aprendieron en tan solo dos meses?" – preguntó la Sra. Higurashi sorprendida.
- "Sí, es que a Yasha y a mi no nos quedó otra opción, ya que nadie podía entendernos" – dijo ella mirando hacia el suelo, rememorando cuanto trabajo habían tenido que pasar antes de que pudieran no solo hablar con Fileia y Elaer; sino también con sus compañeros de clases sin problemas.
- "Y eso no es todo: Miko y yo somos ambas Sacerdotisas Asistentes, que según dicen, son muy poderosas allá en Dragonia" – dijo Kagome con orgullo. Todos se quedaron sorprendidos al oír esto.
- "Hehe, aunque no deberías dejarte llevar mucho por eso, Onee-san" – le dijo Miko riéndose – "En Dragonia realmente odian a la gente arrogante" –
- "Aunque no lo decía porque quisiera aprovecharme de esa posición…" – dijo ella avergonzada.
- "Por cierto, onee-san, ¿alguna razón para que tengas esa forma de niña?" – preguntó Souta con una cara que mostraba cuan extraña le resultaba la idea.
- "Es que bueno… mañana nosotros cuatro, Gerardo, Gabriela y sus amigos nos iremos a Dragonia…" – dijo Kagome mientras miraba a su familia en espera de sus reacciones – "Este viaje nos resultará muy peligroso; y no sabemos cuando podremos volver, así que…" –
- "Entiendo…" – dijo la Sra. Higurashi deseando que ese no fuera el caso, pero sabía muy bien que no podría detenerlos por más que quisiera – "De cualquier modo, recuerda que siempre podrás volver aquí si necesitas descansar" –
- "Está bien, Mamá… y lo siento…" – dijo Kagome entristecida.
- "No te preocupes, además, igual tienes que volver para que continues con la escuela" – dijo su madre con una sonrisa, ante lo cual Kagome solo se entristeció mientras que Miko se reía – "Y a Miko también deberíamos de inscribirla en la escuela de Souta" -
- "Pero… Mamá… yo no tengo acta de nacimiento ni ninguna clase de documentos de identificación…" – dijo ella preocupada, ya que eso prácticamente significaba que no existía para el mundo.
- "Descuida, ya nos encargaremos de resolver eso" – le dijo ella con una sonrisa.
- "Bueno… creo que ya es momento de hacer esto…" – dijo Kagome levantándose un momento, como para llamar la atención de todos – "Souta, estoy haciendo esto para darte el gusto por esta noche, así que espero que lo disfrutes. Mamá, aún si mi personalidad o memorias cambian después de que haga esto, por favor, síganme la corriente. Y Miko, si prefieres no usar el sello, estará bien por mí" –
- "Onee-san, ¿que vas a…?" – pero en ese momento Miko notó que Kagome estaba llevando sus manos al dial de su medallón; y tomó la aguja de esmeralda con su mano. Inuyasha y Yasha se quedaron boquiabiertos ante esto, pero no pudieron hacer nada antes de que Kagome hiciera lo que iba a hacer. Los demás presentes solo se quedaron mirándola confundidos.
- "Nyarr Nyulase, coulzersa yilrea eimallzo zolvia il…" – dijo con voz monótona mientras la colocaba en la posición de sellado. Cerró sus ojos por un par de instantes; y cuando los volvió a abrir, su rostró se volvió una amplia sonrisa.
- "Eh, ¿por qué todos me están viendo así?" – preguntó ella, sonando mucho más infantil que de costumbre, mientras su sonrisa se volvía una mirada de tristeza y culpa. Inuyasha se apresuró a esconderse, ya que no sabía como reaccionaría Kagome si lo miraba así – "¿Acaso hice algo malo?" –
- "Kagome, ¿te pasa algo?" – preguntó la Sra. Higurashi ante el repentino cambio de personalidad de su hija.
- "No estoy bien, mami" – le dijo ella con una voz muy tierna – "Es que estoy cansada… Miko y yo tuvimos mucha tarea el día de hoy" –
- "¿Ehh? ¿Onee-…?" – comenzó Miko, pero entonces recordó como habían sido las cosas la vez pasada que se habían visto obligados a sellarle la memoria tanto a ella como Inuyasha. Luego, dijo mientras se reía nerviosamente – "Er… sí Kagome, si tuvimos mucha tarea…" –
Luego se volteó a ver al resto de su familia:
- "Err… Mamá, Souta, Abuelo, ¿pueden venir conmigo un momento a la cocina?" – preguntó ella ante la confusión de todos por el cambio de personalidad de Kagome – "Es sobre… ustedes saben…" –
- "Eh… ¿sobre que cosa?" – preguntó Kagome animadamente – "¿Iremos a algún lugar mañana?" –
- "Si… algo así…" – dijo Miko con una sonrisa amarga, luego pensó con extrañeza – 'Creo que sé ahora como se siente ser la mayor… aunque no se cual será mi posición real entre Onee-san y Souta…' –
Kagome aceptó la explicación sin más; y Souta, el abuelo y la Sra. Higurashi la siguieron. Tan pronto como llegaron a la cocina…
- "Miko, ¿qué le pasó a Onee-san?" – preguntó Souta extrañado – "Está hablando de cosas que nunca pasaron; y está actuando como si realmente tuviera la edad que aparenta" –
- "Sí, es que este medallón tiene una función que sella la memoria de quien lo lleva puesto; y le crea recuerdos basados en las personas que tenga alrededor, en donde se encuentre y otras cosas" – explicó Miko mientras sostenía el medallón para mostrárselos, el cual tenía el dial en el indicador de "Separación Especial" – "Por como está actuando, creo que piensa que hoy estuvimos en la escuela, pero no sé que otras cosas formaran sus memorias" –
- "Hmm, entiendo" – dijo la Sra. Higurashi – "Bueno, eso significa que tenemos a dos niñas de ocho años en esta casa hoy" –
- "Hehe, entonces realmente soy el mayor el día de hoy" – dijo Souta con orgullo – "Creo que eso es a lo que ella se refería antes de que sellase su memoria" –
- "Y creo que yo también sellaré mi memoria por hoy" – dijo Miko guiñando el ojo – "No quisiera ser una aguafiestas en este momento" –
- "Pero no es necesario, Miko…" – dijo Souta extrañado ante esto.
- "Hehe, solo es para darle más autenticidad a la cuestión" – dijo ella mientras se reía.
- "Está bien, pero antes… ¿Qué fue eso que Kagome dijo antes de sellar su memoria?" – preguntó el abuelo extrañado, recordando que parecía un conjuro en una lengua que él no podía entender.
- "Hmm… lo dijo en Dragoniano Ceremonial… que es la versión antigua del Dragoniano… así que es un hechizo poderoso y que creo que aprendió después de la ceremonia que tuvimos esta tarde…" – dijo Miko pensativamente.
- "¿De qué ceremonia hablas?" – preguntó el abuelo alarmado. Los demás la miraron con curiosidad.
- "Hehe, luego se los explicaré, no se preocupen" – dijo Miko para que no pensaran que había sido algo peligroso – "Y lo que dijo ella fue algo así como "Que el sello se rompa mañana al mediodía"… supongo que puso eso como condición para que el sello se quitara por sí solo, en vez de necesitar que la engañaramos para que lo rompiera ella misma…" –
- "Entonces, ¿volverá a la normalidad mañana al mediodía?" – preguntó Souta con tristeza.
- "De todas formas será tiempo suficiente para que disfrutes de esto" – dijo Miko entre risitas – "Bueno, será mejor que regresen a la cocina y vean lo que Onee-san está haciendo. Yo iré para allá tan pronto como termine con esto" –
Después de darle una última mirada de extrañeza, hicieron lo que Miko les pidió y regresaron a la sala.
- "Bueno, ya vi cual era tu plan, Onee-san; y no estará de más que yo también lo siga" – dijo entre risas, pensando que podría ser muy divertido. Luego puso su mano derecha sobre el dial de su réplica del medallón - "Nyarr Nyulase, coulzersa yilrea eimallzo zolvia il…" –
De vuelta en la sala, Inuyasha había puesto su medallón en el modo de separación estándar para evitarse problemas y para poder seguir cuidando de Kagome sin tener que esconderse. En ese momento, ella estaba jugando con una muñeca que había bajado de su habitación:
- "Hm… creo que estará bien que hagamos la cena ahora. Debes estar cansada de tanto trabajar" – dijo ella con una sonrisa mientras hacía los movimientos apropiados para ello con las manos. Yasha e Inuyasha solo la miraban con una sonrisa, aunque Inuyasha también estaba moviendo el pie con algo de impaciencia. En ese momento, todos los que estaban en la cocina, exceptuando por Miko, entraron de vuelta y se encontraron con esta pequeña escena.
- "Ah, ¡mami!" – dijo Kagome yendo al encuentro de su madre – "¿Qué vamos a cenar hoy?" –
- "Bueno, pensé en preparar algo de carne con arroz…" – le dijo ella con amabilidad – "¿Te parece bien?" –
- "Sí, cualquier cosa que hagas será deliciosa" – dijo Kagome con seguridad. Luego advirtió que Souta la estaba mirando con cierta curiosidad – "Eh, ¿Souta-nii? ¿Pasa algo malo?" –
- "Ehehe… no, Kagome-chan, no pasa nada…" – dijo Souta mientras iba y le acariciaba la cabeza algo avergonzado. Sin embargo, también empezó a disfrutar del cambio de papeles.
- "Hehe… me alegro…" – dijo ella dándole un abrazo. Al momento siguiente, salió Miko de la cocina y se unió al abrazo.
- "¡No es justo, Kagome!" – dijo ella con una voz que sonaba mitad a diversión y mitad a enfado – "¡Souta-nii debería mostrarnos cariño a ambas al mismo tiempo!" –
- "Niñas, niñas, no peleen" – les dijo la Sra. Higurashi con severidad, la cual ya parecía haber captado como se considerarían ambas sin necesidad de que ellas mismas lo dijeran – "Son hermanas; y además gemelas. Deberían llevarse bien" –
- "Lo sentimos" – dijeron ambas a coro. Los tres se separaron, con Souta quedándose anonadado ante esto. Yasha empezó a reírse con esto hasta tal punto que tuvo que ponerse el puño en la boca para que no se dieran cuenta.
- "¿Pasa algo, Yasha?" – le preguntó Miko con una voz mucho más dulce que de costumbre.
- "No, no pasa nada" – dijo él avergonzado. No quería que Miko pensara que se estaba burlando de lo que había pasado momentos antes.
- "¿Y que le pasa a Inuyasha hoy?" – preguntó Kagome extrañada – "No ha hablado nada en toda la noche… ¿está enfermo o algo?" –
- "No, estoy bien…" – dijo Inuyasha algo avergonzado, aunque se esforzaba para que su voz no sonase desagradable - "Es que estoy cansado de todo lo que hicimos hoy" -
- "Hehe… te entiendo… deberíamos cenar e irnos a dormir" – dijo Miko amablemente mientras soltaba un pequeño bostezo.
- "En ese caso, vayan a la mesa" – les dijo la Sra. Higurashi – "Les serviré la cena en un momento" –
Todos obedecieron y se sentaron. Al poco rato, la Sra. Higurashi trajo consigo una gran olla llena de carne asada, otra con algunas verduras hervidas y otra llena de arroz blanco hasta el borde.
Tuvieron una cena bastante agradable, en la que tanto Miko como Kagome comentaron sobre algunas cosas interesantes, a través de las cuales todos pudieron armar las historias de los recuerdos que los medallones les habían creado: Yasha e Inuyasha venían del mundo al otro lado del pozo a jugar de vez en cuando; y ellas dos también iban hacia allá cuando no tenían clases para entrenar sus poderes de sacerdotisa con Kaede por ser las portadoras de un trozo de la Perla de Shikon. Ellas dos iban a la misma escuela y a la misma clase de Souta y aunque en ocasiones peleaban por cosas tontas; como todos los hermanos, se tenían mucho cariño la una a la otra y al resto de su familia. Esto último quedó patente porque se sentaron una al lado de la otra y ocasionalmente se abrazaban entre sí. Sin embargo, la historia sorprendió bastante tanto a Yasha como a Inuyasha, ya que cuadraba bastante bien con la que les habían creado los medallones la vez pasada a Inuyasha y a Kagome.
Después de la cena, todos colaboraron para recoger la mesa y lavar la vajilla, para luego irse a dormir. Sin embargo, antes de que se retiraran:
- "Bueno, es hora irse a la cama" – les dijo la Sra. Higurashi a los niños antes de retirarse ella misma.
- "Está bien" – dijo Kagome; y tanto ella como Miko se acercaron a su madre; y le dieron un fuerte abrazo.
- "Te queremos, mami; y siempre te querremos" – le dijeron ambas a coro con una gran sonrisa.
- "Niñas… yo también las amo…" – les dijo su madre, mientras les correspondía el abrazo. Luego, se levantó, se volteó y caminó escaleras arriba, procurando que no vieran las lágrimas que habían comenzado a salir de sus ojos… Sabía que a pesar del cambio en la personalidad de Kagome, ese gesto que ella y Miko le habían dado era sincero; y le había conmovido profundamente, además de la gran alegría que le había dado saber que su hija perdida había logrado volver a casa sana y salva…
Yasha e Inuyasha terminaron quedándose a dormir en la habitación de Souta, mientras que Miko y Kagome fueron a la habitación que antes solía ser solo de Kagome. A ninguna de ellas les molestó o extrañó ver que había solo una cama, ya que era lo bastante amplia para ellas dos. Acto seguido, se cambiaron de ropa: Kagome se puso una pijama de color verde, mientras que Miko se puso una rosada adornada con estrellas amarillas. Ambas tomaron sus kosode, obis y tabi; y los doblaron con mucho cuidado, de modo que no terminasen arrugados; y los apilaron el uno encima del otro para luego guardarlos en el armario sin prestarle mucha atención a las ropas que estaban dentro, algunas de las cuales eran del tamaño perfecto para ellas; y otras que les quedarían enormes. Luego se metieron en la cama, se acomodaron bajo las sábanas y edredón, se abrazaron la una a la otra; y se sumieron en un profundo y dulce sueño.
Por otra parte, de vuelta en el mundo real; Henry, Roger y Carlos se las habían arreglado para reunir a sus familias en la casa de Henry después de decirles que tenían un asunto muy importante que tratar con ellos. Por desgracia Kember no pudo y tuvo que hacerlo aparte…
- "Y como pueden ver, nuestro mundo esta en peligro debido a que las dimensiones están unidas como una cadena" – le explicó Henry a todas sus familias – "Si Dragonia es destruida, las otras dimensiones empezaran a colapsar gradualmente hasta que no quede nada… incluido nuestro mundo" –
- "Si, es por eso que debemos de ir y resolver ese problema" – dijo Roger con seridad. Ambos estaban derivando las explicaciones de lo que les habían contado Gerardo, Kagome, Miko, Yasha, Inuyasha y Gabriela poco antes de que regresasen al mundo real.
- "Pero, ¿Cómo piensan arreglar algo de tal magnitud como eso?" – pregunto el padre de Henry, el Sr. Trosel.
- "Es sencillo: debemos derrotar a una criatura maligna llamada Tenebross, que es el causante de todo este desastre" – explicó Carlos – "En cuanto hagamos eso, podremos restaurar ese mundo y evitar que se destruya" –
- "Aunque esto está empezando a sonar como esos juegos y animes que tanto los gustan a ustedes" – dijo la madre de Henry, la Sra. Trosel.
- "Cierto, ¿Cómo sabemos que no están inventándolo todo?" – preguntó la Sra. Duran, la madre de Roger.
- "Bueno, si quieren pruebas, les mostraremos una" – dijo Carlos acercándose a ellos y mostrándoles el Dragtemn, el cristal y el medallón que llevaba – "Estas cosas nos las dieron los Dioses Dragón, los creadores de Dragonia" –
- "Aunque parecen cosas que se comprarían en cualquier convención" – dijo la madre de Carlos.
- "Supongo que será necesario esto para terminar de convencerlos" – dijo Henry mientras se sacaba el cristal del cuello. Los demás no entendieron inicialmente que quiso decir, pero al ver lo que hacía se apresuraron a imitarlo.
- "Phinambrea…" –
- "Tiarrashe…" –
- "Cryoast…" –
- "…Pawatz! Dragoon!" –
Cada uno de ellos dijo la línea correspondiente a su elemento por separado, pero dijeron las demás al mismo tiempo. Al hacerlo, quedaron envueltos en esferas de los colores de sus elementos: gris oscuro, amarillo y azul claro; las cuales se reventaron al poco tiempo para revelar que llevaban armaduras similares a la que Miguel se había puesto en la casa de Gerardo, aunque los colores y emblemas que tenían eran distintos: la de Henry era de un negro lustroso con el emblema de una esfera negra en el pecho; la de Roger era amarilla con los bordes verdes y tenía un emblema de un torbellino de viento y una roca agrietada en el pecho; y la de Carlos era azul claro con los bordes negros y llevaba como emblema un copo de nieve con una esfera negra. Todos los presentes se quedaron asombrados al ver esto.
- "Imposible…" – dijo el padre de Henry al ver esto.
- "Increíble…" – dijo la hermana menor de Henry, Francis.
- "¿Esto es prueba suficiente?" – preguntó Henry.
- "Sí… supongo que sí lo es…" – dijo la madre de Henry – "Pero no me irán a decir que ustedes tres son los únicos que irán en ese viaje, ¿cierto?" –
- "No, no seremos solo nosotros" – dijo Roger con ánimo – "Gerardo, Gabriela, Kember y muchos otros nos acompañarán en este viaje por salvar nuestro mundo" –
- "Aagh, lástima que no pueda ir también" – dijo Francis algo entristecida.
- "Heh, te enviaré fotos y mensajes todo el tiempo" – dijo Henry – "Además, como no tienes poderes ni armas sería muy peligroso para ti" –
- "¿Pero entonces como es que la hermana de Gerardo si va?" – preguntó ella con rabia.
- "Es porque Gabriela si tiene poderes; y además, mucho más fuertes que cualquiera de nosotros" – explicó Carlos alegremente.
- "¿Esa niña es así de fuerte?" – preguntó la madre de Roger.
- "Sí, de acuerdo a lo que hemos visto: ella fue parte de la ceremonia en la que recibimos nuestros poderes" – explicó Roger.
- "Aunque, ¿como se las arreglarán para continuar sus estudios mientras están allá?" – preguntó el padre de Roger preocupado.
- "Podríamos decir que tenemos matrículas en las escuelas allá: serán algo diferentes de las de aquí, pero igual seguiremos aprendiendo" – dijo Carlos como si la pregunta no fuese importante.
Kember estaba teniendo una conversación similar con sus padres; y logró convencerlos sin mucho problema. Miguel logró convencer a sus padres con relativa facilidad y regresó a casa de Gerardo al poco rato. En cuanto en Tiffany, sus padres vinieron a recogerla para hablar con ella en privado; y dijeron que la traerían de vuelta al día siguiente. Sin embargo, a Gerardo y a Gabriela esto no les iba a resultar sencillo en absoluto…
- "¡Tienen que entender!" – dijo Gerardo molesto – "¡Solo nosotros podemos cumplir esta tarea; y si no lo hacemos, nuestro mundo al igual que una infinidad de otros, estarán condenados!" –
- "¡Aún así, ¿por que deben ser ustedes quienes lo hagan!?" – preguntó el Sr. Gallucci, el padre de Gerardo y Gabriela, el cual tenía un pésimo carácter y solía ser irracional cuando se enfadaba. Ese lado negativo de él se había visto amplificado en los últimos dos años.
- "¿¡Cuantas veces más he de explicarlo!?" – dijo Gerardo molesto por tener que repetir lo mismo varias veces – "Somos los Seirei: los elegidos por los elementos que forman Dragonia; y Gabriela es además la Sacerdotisa del Dragón; y la persona más importante para los dragonianos. ¡Sí no estamos todos juntos, no podemos cumplir con nuestro deber!"
- "¡Aún así tienen obligaciones que deben cumplir aquí!" – rugió el padre de Gerardo – "¿¡Qué harán con la universidad, el colegio y demás!?" –
- "Resulta que tenemos todavía la oferta que nos hizo Kagome hace ya tiempo: solo un mes pasó en su mundo, así que no tendremos que preocuparnos por las clases; además de que tenemos también lecciones esperándonos en Dragonia" – dijo Gerardo con desagrado.
- "¿¡Y qué de que nos ayudes con las cuestiones de la casa!?" – dijo el Sr. Gallucci enfadado – "¿¡Acaso tu madre y yo somos los únicos que vivimos aquí, que nos rompemos la espalda trabajando solo para que tu desprecies todos nuestros esfuerzos!?" –
- "¡YA BASTA!" – gritó Gerardo furioso, soltando un ruido similar al rugir de un dragón – "¡Siempre es la misma cantaleta, siempre dices las mismas cosas cuando cualquiera de los habitantes de esta casa no hacen lo que tus designios dictan!" –
- "¡Porque esta familia es como una empresa y debe funcionar como tal!" – dijo el Sr. Gallucci igual de molesto que él.
- "¿¡Y de que va a servir que nos quedemos aquí haciendo lo mismo de siempre!?" – rugió Gerardo – "¿¡A esperar a que este mundo muera en cuanto Dragonia colapse y se lleve todas las dimensiones consigo!?" –
- "Querido, creo que nuestro hijo tiene razón en esta ocasión…" – dijo la Sra. Galluci, ya harta de la discusión y entendiendo el punto al que quería llegar Gerardo – "Aunque no queramos, igual moriremos todos sino…" –
- "¡Cállate la boca!" – gritó el Sr. Gallucci. Cuando se enfurecía, perdía por completo la razón; y no estaba por encima de golpear objetos, paredes o incluso a su propia esposa en esas condiciones – "¡No te metas en lo que no entiendes!" –
- "¿¡Otra vez con tus dones de dictador!? ¿¡Siempre tienes que actuar de ese modo déspota cuando las cosas no salen como quieres!?" – le gritó Gerardo. Muchas veces había tenido que interponerse entre ellos para evitar que siguiera golpeándola, incluso llorando y gritando, al igual que Gabriela; y esto le había acarreado golpes y recibir objetos lanzados al aire durante toda su vida. Ya era momento de ponerle fin a esto de una vez por todas…
- "¡Cierra la boca tu también y déjame hablar hasta el final!" – gritó el Sr. Gallucci furioso.
- "¡Me niego rotundamente a seguir con esta farsa de "discusión"!" – dijo Gerardo echando chispas por los ojos – "¡Iremos a Dragonia y cumpliremos con nuestro deber, digas lo que digas y hagas lo que hagas! ¡Ya fue suficiente de estarte complaciendo solo para que a la final hagas ese mismo acto todo el tiempo!"
- "¡Esto pasa porque los malcriaste y les pusiste ideas raras en la cabeza!" – dijo el Sr. Gallucci volviéndose hacia su esposa y levantando una mano en alto. Gerardo, al reconocer el gesto, reaccionó instantáneamente:
- "¡NO-TE-ATREVAS! IADLAST PAWATZ… DRAGOON!" – acto seguido apareció una armadura de dragón azul con los bordes grises sobre su cuerpo: le había ordenado a la armadura que apareciese instantáneamente sobre él para saltarse el paso largo de la transformación. Luego fue a toda velocidad hasta su padre y le sujetó la mano con la que iba a golpear a su madre con todas sus fuerzas.
- "¿¡Qué demonios…!?" – reaccionó el Sr. Gallucci con sorpresa.
- "Atrevete a ponerle un dedo encima… y te aseguro que no saldrás ileso de esta…" – le dijo Gerardo con cada sílaba impregnada en furia y el rostro mostrando una rabia inmensa. Sus ojos destellaban en un azul resplandeciente en vez de su color castaño típico: tenía el poder del Agua fluyendo por él; y no dudaría en usarlo para proteger a su madre.
El Sr. Gallucci dejó sus esfuerzos de querer golpear a su esposa y regreso al sillón, todavía asombrado de ver esto. Gabriela también había ejecutado su transformación y en ese momento vestía una armadura blanca con los bordes plateados, aunque algo más estilizada para representar a un dragón hembra. Su expresión mostraba furia y decepción; y sus ojos normalmente castaños refulgían en un blanco platinado.
- "¿Como…? No… imposible…" – dijo el Sr. Gallucci al ver a sus hijos vistiendo las armaduras de Dragón.
- "¿No recordabas esto?" – le dijo Gerardo con la voz inexpresiva – "¿Realmente pensabas que estábamos bromeando sobre un tema tan serio como la destrucción de este mundo?" –
- "Yo… bueno…" – el Sr. Gallucci se había quedado sin palabras.
- "Ya no hacen falta palabras" – dijo Gerardo volteándose decepcionado – "Nos iremos mañana; y no hay nada que puedas hacer ni decir para detenernos" –
Luego, fue escaleras arriba seguido de su hermana; y se dirigió a su habitación, en la cual Miguel estaba esperando recostado en la cama cerca de la pared, leyendo un libro de bioquímica. A los pocos segundos escuchó unos pasos subiendo las escaleras.
- "¡Muy bien! ¡Haz lo que te dé la gana; y no te molestes en volver a esta casa nunca más!" – escuchó la voz de su padre al otro lado del corredor; para luego escuchar un portazo dado con lo que parecía ser fuerza suficiente para derrumbar la pared.
- "Por lo que veo las negociaciones no salieron muy bien" – sugirió Miguel apartando la vista del libro para recibir a sus primos, mientras los miraba con preocupación. Ambos cancelaron sus transformaciones.
- "Es un imbécil… el peor de los imbéciles, hasta el mismísimo final…" – dijo Gerardo con amargura mientras se sentaba en el borde de la cama.
- "Al menos ya podemos marcharnos a Dragonia sin ningún problema, Gerar" – dijo Gabriela no muy convencida mientras se sentaba al lado de su hermano.
- "Sí, aunque prácticamente me desterraron de la casa" – dijo él con rabia – "Bueno, no importa. Ya me las arreglaré en cuanto resolvamos el más urgente de nuestros problemas" –
- "¿Y como fueron las negociaciones de los demás?" – preguntó Miguel con interés.
- "Hmm, que raro, pensé que tu mismo les habrías preguntado…" – comentó Gerardo pensativamente, pero en ese momento su madre entró a la habitación.
Era una mujer de estatura media, con un semblante muy similar al de sus hijos, pero con el cabello rubio y ojos azul zafiro. Tenía una mirada de gran angustia cuando entró y fue hacia Gerardo.
- "Mamá… lo siento… supongo que soy una vergüenza y un fracaso…" – dijo él mirando hacia el suelo con tristeza.
- "Mami… Gerar lo hizo porque…" –
- "Tía, él tenía que hacer eso…" –
- "Por favor, no digan nada" – dijo ella sonriendo con un poco de tristeza mientras abrazaba a sus dos hijos y le sonreía a su sobrino – "Entiendo muy bien cuan importante es esta misión que les fue encomendada; y no estoy molesta en absoluto por ello" –
- "Entonces…" – comenzó Gerardo, pero su madre lo interrumpió.
- "Es solo que su padre se preocupa mucho por ustedes, pero realmente no sabe como demostrarlo" – dijo ella con una sonrisa algo tensa – "Siempre ha sido así, desde que éramos novios" –
- "Pues vaya demostración de afecto… prácticamente me corrió de la casa…" – dijo Gerardo con amargura.
- "Ya deberías conocerlo lo suficiente como para saber que se comporta así cuando se enfada" – se río su madre nerviosamente – "En unos pocos días se le habrá pasado" –
- "Y ni siquiera se molestará en pedir disculpas" – dijo Gabriela molesta.
- "Bueno, así es como él es" – dijo la Sra. Gallucci mientras sonreía al ver la cara de su hija – "Bueno, yo realmente no tengo problemas con que partan en este viaje, mientras cumplan estas condiciones" –
- Hmm, ¿de que condiciones hablamos?" – preguntó Miguel extrañado.
- "Primero, quiero que tanto ustedes como sus amigos nos contacten todos los días: queremos asegurarnos de que estarán bien pase lo que pase. Me pondré en contacto con mi hermana, Rosemary y Julio (los padres de Tiffany) y con los padres de Henry, Roger, Kember y Carlos. Así todos podremos mantenernos en contacto para saber que todo anda bien" – dijo ella con seriedad.
- "También deberíamos presentarte a la madre de nuestras amigas Kagome y Miko" – dijo Gabriela animadamente.
- "Seguro que te gustaría conocerla, es una gran persona" – dijo Gerardo con una sonrisa, pero luego puso una cara de seriedad – "Pero, si, prometemos cumplir esta condición" –
- "Me alegro que digas eso, Gerar, pero no es la única" – dijo su madre sonriendo – "Las otras son que continúen con sus estudios sin importar donde estén; y finalmente, que regresen sanos y salvos a casa. Se que su misión será peligrosa, pero no quiero que mueran en el intento. Así que por favor, asegúrense de volver aquí en una pieza" –
- "Te lo prometemos. No tenemos intención alguna de morir allá afuera" – dijo Gerardo mientras él y Gabriela la abrazaban con fuerza.
A la mañana siguiente, todo el grupo se congregó de nuevo en casa de Gerardo, con los padres de todos ellos reunidos allí para darles la despedida a los viajeros.
- "¡Buena suerte!" –
- "¡Hagan su mejor esfuerzo!" –
- "¡No se rindan!" –
- "¡Vuelvan a salvo!" –
Todos y cada uno de ellos se despidió de sus padres con un abrazo o un beso. Gerardo y Gabriela solo se limitaron a abrazar y besar a su madre, ya que su padre se había ido a trabajar temprano esa mañana.
- 'Idiota… de seguro lo hizo a próposito para no vernos la cara' – pensó Gerardo con rabia. Gabriela notó su expresión; y adivinó lo que estaba pensando.
- "Gerar, no te preocupes" – le dijo ella con una sonrisa – "Tan pronto como volvamos, podremos restregarle nuestro éxito en la cara. Además, también le traeremos un tenedor de oro con diamantes incrustados para que se coma sus palabras" –
- "Sí, Gaby, tienes razón" – sonrió él aguantando unas ganas locas de reírse por esa expresión.
- "Bueno, ¿estamos todos listos?" – preguntó Henry.
Todos respondieron sí a la vez, así que Gabriela recitó un simple "Apreio!"; y con eso, un vórtice multicolor se abrió ante ellos. Todos voltearon una vez más para ver a sus respectivas familias; y después de decirles adiós por última vez, saltaron al interior del portal.
Al otro lado, se encontraron en la misma explanada cubierta de hierba en la Era Sengoku del mundo de Inuyasha. Por lo visto, aún no había llegado nadie.
- "Hmm, que extraño… Kagome, Miko, Yasha e Inuyasha aún no están aquí…" – dijo Gerardo mirando alrededor.
- "Sí, habíamos acordado la hora de encuentro ayer antes de irnos de vuelta a nuestro mundo" – dijo Miguel cruzándose de brazos.
- "Bueno, tratemos de llamarlos" – dijo Gerardo consultando su Dragtemn. El reloj marcaba las 9:00 am, la cual era la hora acordada.
- "¿Y funcionará el Dragtemn entre diferentes épocas?" – preguntó Kember extrañado.
- "Hmph, esta cosa puede funcionar en diferentes dimensiones, así que no veo porque no" – dijo Henry con satisfacción, recordando lo que le habían contado sobre esos dispositivos el día anterior. Gerardo, por su parte, buscó el nombre de Yasha y lo llamó.
- "¿Por qué no llamaste a Inuyasha, Kagome o Miko?" – preguntó Carlos extrañado.
- "Inuyasha es demasiado brusco, así que destruiría el Dragtemn en vez de contestarlo; y tengo un extraño presentimiento respecto a Kagome y Miko" – contestó Gerardo. Al cabo de unos segundos, su llamada fue respondida y un pequeño holograma de Yasha apareció encima de la pantalla de cristal.
- "Ah, ¡Gerardo-nii! ¡Buenos días!" – saludó Yasha cortésmente. Los demás, exceptuando por Gabriela, se quedaron anonadados al ver como funcionaban las llamadas de los Dragtemn.
- "Hola, Yasha" – lo saludó Gerardo con una sonrisa – "Llamaba para saber porque no han llegado aún, ya que habíamos acordado encontrarnos en el prado a las nueve de la mañana" –
- "Ah, es que…" – Yasha trató de contestar, pero en ese momento apareció un segundo holograma idéntico: era Inuyasha en su forma infantil.
- "¡Hasta que por fin nos llamas!" – gruñó él, aunque su voz infantil le quitaba todo el aspecto amenazante – "¡Ya pensaba que te habías asustado y decidido huir!" –
- "Inuyasha, ¿te encogiste o qué?" – preguntó Carlos extrañado. Todos los demás que aún no habían visto los Medallones del Vínculo o el Agua del Reinicio en acción tuvieron reacciones similares.
- "¡Cierra la boca!" – gritó Inuyasha enfadado.
- "Heh, es solo un efecto residual del Agua del Reinicio que ahora pueden invocar a placer con los Medallones del Vínculo" – explicó Gerardo.
- "O sea que él y Kagome pueden cambiar de niños a adultos y viceversa" – explicó Gabriela con una pequeña risa.
- "Suena bastante conveniente, la verdad" – dijo Tiffany – "Creo que hay muchos en nuestro mundo que morirían por algo así" –
- "No si eso incluye que tu alma se parta en dos y pierdas tu personalidad y memoria; los cuales son los otros efectos del Agua del Reinicio" – explicó Gabriela con una sonrisa maliciosa. Tiffany tragó saliva al escuchar eso.
- "¡Ya dejen de hablar de eso!" – dijo Inuyasha irritado.
- "Bueno, entonces, ¿Qué pasó?" – preguntó Henry con interés – "¿Cómo es que aún no han llegado aquí?" –
- "Eso es porque…" – Yasha trató de continuar la explicación, pero se vió interrumpido por dos voces muy similares, tanto que ambas parecían pertenecerle a la misma persona…
- "¡Yasha! ¡Inuyasha!" –
- "¡Vengan a jugar con nosotras!" –
- "¿Huh?" – preguntó Miguel – "¿Y esas voces de niña de quienes son?" –
- "Ah, ¡están hablando con alguien usando los relojes!" – dijo una de las voces con emoción.
- "¡No es justo! ¡Nosotras aún no sabemos usarlos!" – dijo la otra molesta.
- "Miko, Kagome… cálmense por favor…" – dijo Inuyasha un poco azorado viendo hacia un lado. Yasha, por su parte, solo suspiró para luego decirle a Gerardo:
– "Lo siento, parece que estaremos aquí hasta el mediodía por un pequeño problema… Nos veremos en un rato…" –
Y dicho esto, se cortó la conexión y ambos hologramas desaparecieron.
- "¿Cuál será ese problema que tienen?" – preguntó Tiffany extrañada.
- "Bueno, creo que será mejor que vayamos a ver" – sugirió Henry – "No creo que podamos estar aquí tres horas sin hacer nada" –
- "Concuerdo contigo" – dijo Gerardo asintiendo con la cabeza – "Es mejor que veamos directamente que sucede y no continuemos perdiendo el tiempo" –
- "Por cierto, ¿y de quienes eran esas voces?" – preguntó Kember extrañado.
- "Una creo que era de la "hermana menor" de Kagome" – dijo Carlos pensativamente – "¿Cómo era que se llamaba… Miko?" –
- "Sí, así es" – asintió Roger – "¿Pero de quien era la otra? ¿Acaso…?" –
Pero antes de que hubiese tenido tiempo de terminar la frase, Gabriela se le adelantó:
- "Sip, esa era Kagome" – sonrió ella – "Ella también puede volverse una niña cuando quiera a través de su medallón, como ya les había dicho" –
- "Aunque realmente es raro que salieran con eso de que no podían usar los Dragtemn… Miko ya estaba bastante diestra usando el suyo debido al tiempo que pasó en Dragonia; y Kagome fue la primera en darles uso cuando vinimos aquí por primera vez…" – respondió Gerardo frotándose la frente con la punta del dedo índice de su mano derecha. Sin embargo, Gabriela cayó en la cuenta recordando su viaje anterior…
- "No lo creo…" – dijo volteándose a ver a Gerardo con una expresión de sorpresa – "¿Acaso ellas dos…?" –
- "Es la única posibilidad que se me ocurre" – dijo su hermano mordiéndose el labio y negando con la cabeza – "¿Por qué se les tuvo que ocurrir eso en este preciso momento?" –
- "A ver, ¿pueden explicarnos que pasa?" – preguntó Henry algo exasperado por el hecho de que Gabriela y Gerardo parecían saber exactamente que sucedía mientras que todos los demás todavía no entendían nada.
- "Será más rápido que vayamos hasta allá y lo vean ustedes mismos" – dijo Gerardo mientras se transformaba en su forma de Dragoon para llegar más rápido al pozo – "Les daremos la explicación completa entonces" –
- "¿Iremos al mundo actual de esta dimensión?" – preguntó Carlos extrañado – "¿A la casa de Kagome?" –
- "Sip, así que será mejor que nos demos prisa" – sugirió Gabriela con seriedad.
Todos decidieron hacer caso; y después de que se pusieron sus armaduras, volaron hasta que llegaron al pozo, lo cruzaron; y se encontraron en la caseta frente a la casa de Kagome. Antes de salir de la caseta, cancelaron sus transformaciones y cambiaron sus ropas a las mismas que habían usado el día anterior para ir a la convención, excepto por Gabriela, la cual estaba usando en ese momento un vestido morado con un mono blanco por debajo; y llevaba zapatos deportivos con calcetines blancos.
- "¿Y eso que no llevas tu ropa habitual, Gaby?" – le preguntó Tiffany mientras la miraba extrañada.
- "Es que nadie en este mundo sabe sobre que mi estilo de moda cambió" – dijo Gabriela con una sonrisa traviesa – "Quiero sorprenderlos cuando vengan de visita a nuestro mundo de nuevo" –
- "Y hablando de los demás" – empezó Henry – "¿No es un poco raro que Miroku, Sango y Shippo no hayan venido a recibirnos?" –
- "A lo mejor Yasha e Inuyasha les dijeron algo acerca del pequeño problema por el que están pasando y decidieron venir luego" – sugirió Miguel pensativamente – "Es lo único que se me ocurre" –
- "Concuerdo, pero no averiguaremos nada quedándonos dentro de esta caseta" – dijo Gerardo – "Será mejor que salgamos y veamos por nosotros mismos" –
Todos asintieron; y tan pronto como salieron de la caseta, se encontraron sobre el suelo de piedra blanca de los terrenos del templo, con la casa de Kagome a plena vista.
- "Hágannos un favor a todos aquí y por favor no actúen como frikis desquiciados" – dijo Henry al ver como Roger y Carlos tenían los ojos iluminados al ver la escena – "Se supone que estamos de visita en otro mundo, no en un museo ni nada por el estilo" –
Ellos dos le dirigieron una mirada agria, pero decidieron que era mejor no replicar. Continuaron su camino hasta la casa de Kagome; y una vez ante la puerta frontal, Gerardo llamó usando el timbre. Al cabo de un rato, el abuelo de Kagome les abrió la puerta.
- "Ah, ¡vaya sorpresa!" – dijo el abuelo al ver a Gerardo y a sus amigos allí – "Pensé que nos veríamos de nuevo en cuanto Kagome trajo de vuelta a Miko ayer, pero no pensé que fuese tan pronto!" –
- "Buenos días, señor. Realmente ha sido un largo tiempo" – saludó Gerardo cortésmente haciendo la inclinación de rigor, para luego presentar a todos sus amigos. En cuanto terminaron las presentaciones, - "Bueno, quería saber que había sucedido con Kagome… acordamos encontrarnos a eso de las nueve de la mañana pero parece que hubo un cambio de planes" –
- "Ah, sí eso…" – contestó el abuelo nerviosamente mientras se frotaba la barba con su mano derecha – "Bueno, resulta que Kagome quiso darle una especie de regalo de despedida a Souta; y Miko decidió participar en eso también" –
- "Pero, ¿Qué clase de regalo de despedida necesita de tanto tiempo para hacerse?" – preguntó Kember extrañado.
- "Bueno, es mejor que ustedes mismos lo vean" – contestó el abuelo misteriosamente – "Kagome, Miko y Souta están en este momento con su madre en el parque que se encuentra a unas pocas calles de aquí. Inuyasha y Yasha también están con ellos" –
- "Ah, muy bien entonces. Supongo entonces que iremos a buscarlos" – dijo Gerardo con una sonrisa – "Bueno, muchas gracias por la información. Volveremos por aquí pronto" –
- "Muy bien" – asintió el abuelo para luego añadir misteriosamente – "Y traten de no sorprenderse mucho cuando los encuentren" –
Luego cerró la puerta de nuevo. Gerardo activó el radar de su Dragtemn y de inmediato le apareció un mapa del área, junto con marcadores de posición que indicaban donde estaban Miko, Kagome, Yasha e Inuyasha.
- "Bueno, con esto será fácil encontrarlos" – dijo colocándose a la cabeza del grupo – "Mejor nos ponemos en camino, que tendremos que marchar a pie" –
- "¿Y no sería mejor ir volando?" – preguntó Tiffany un poco molesta.
- "Parte de la idea es que mantengamos nuestros poderes en secreto mientras no estemos en Dragonia, Tiff" – le recordó Gabriela – "Se que estás ansiosa por probarlos, pero tendrás que esperar un poco más" –
Tiffany hizo algunos pucheros, pero no tuvo más opción que resignarse a esto, mientras los demás se reían de su expresión.
Tras un rato de caminata, finalmente llegaron al parque hacia el cual el radar los estaba guiando. Entraron al lugar, el cual estaba lleno de niños que jugaban alegremente acompañados de sus padres o parientes mayores. Sin embargo, no parecían poder encontrar a Kagome o a ninguno de los otros, hasta que escucharon una voz:
- "Ah, ¡Kagome! ¡No juegues tan rudo, que podrías terminar lastimándola!" – dijo la voz de Yasha.
- "No pude evitarlo… creo que me pasé un poco…" – dijo la voz de una niña, la cual sonaba arrepentida y triste.
- "¿Será…?" – empezó a preguntar Gabriela, pero luego miró la mirada de seriedad de Gerardo y vio que si era el caso. Como de costumbre, los demás no estaban seguros de que estaba pasando, pero ahora tenían el presentimiento de que lo averiguarían pronto. Se acercaron al lugar del que provenían las voces; y encontraron a Yasha y a Miko, la segunda vestida con sus ropas típicas de la época moderna: un vestido consistente en una blusa azul claro con un chal amarillo sujetado por un broche de esmeralda y una falda blanca que le llegaba hasta los tobillos, además de un par de sandalias blancas. Además llevaba su pelo amarrado en un moño blanco como de costumbre, al estilo de Kikyou y Kaede. Sin embargo, ella estaba tirada de espaldas al suelo, así que su vestido se había ensuciado un poco por la tierra.
Al poco rato vieron a Inuyasha, también en su forma infantil, a Souta y finalmente, a una niña idéntica a Miko vestida con una blusa azul claro y una falda que le hacía juego que le llegaba hasta los tobillos. Llevaba zapatos azulees y calcetines blancos, el pelo suelto; y tenía una expresión de preocupación y tristeza.
- "Ah, no pensábamos que vendrías…" – dijo Yasha un poco avergonzado al notar a los recién llegados.
- "Ah, ¡hola Gerardo! ¡Hola, Gabu-chan! ¡Ha pasado mucho tiempo!" – los saludó Souta.
- "Keh, ya era tiempo de que aparecieran…" – gruñó Inuyasha.
- "Hola a todos. Y lamentamos la demora, pero no sabíamos que estaba pasando ni donde estaban" – explicó Gerardo después de que soltó un breve suspiro.
- "¡Gerardo-nii, Gabriela-nee!" – los recibió la niña alegremente, aunque parecía tener todavía algunas lágrimas brotándole de los ojos.
- ¡Si, son ellos!" – dijo Miko desde el suelo; y se apresuró a levantarse para ir a recibirlos.
- "Ah, hola…" – dijo él un poco avergonzado; y con esto se confirmaron sus sospechas. Les preguntó amablemente: – "¿Han pasado una buena mañana?" -
- "¡Si, ha sido muy divertida!" – dijo Kagome con mucha felicidad, aunque luego su mirada se llenó de tristeza y culpa – "Aunque… creo que empujé a Miko muy fuerte…" –
- "No te preocupes, está bien" – le dijo su "gemela" como para que no se preocupara – "No me duele, de verdad…" –
- "Pero es que yo… yo…" – dijo Kagome entristeciéndose más aún mientras las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos.
- "Vamos, Kagome, está bien" – le dijo Gabriela en tono comprensivo – "No quisiste hacerlo a próposito, ¿verdad?" –
- "No…" – contestó ella con voz trémula.
- "Entonces no te pongas triste" – le dijo Gerardo con una sonrisa, para luego señalarle la expresión de tristeza de Miko – "Mira que Miko también se está poniendo triste por ti" –
- "Lo siento, Miko…" – se disculpó Kagome mientras le daba un abrazo.
- "Esta bien… no pasa nada…" – le respondió Miko aceptándole el abrazo.
- "Vamos, hermanitas… todo estará bien ahora" – les dijo Souta poniéndoles una mano en el hombro a cada una. Todos los que no sabían acerca de la condición actual de Miko y Kagome se miraron el uno al otro con miradas llenas de extrañeza.
En ese momento llegó la Sra. Higurashi, la cual cargaba cinco conos de helado sus manos. Por lo visto, era para cada uno de los niños:
- "¿Sucedió algo?" – preguntó con preocupación al ver a sus hijas, las expresiones que tenían en los rostros y como Souta estaba intentando consolarlas.
- "Es solo que Kagome empujó muy fuertemente a Miko y la tiró al suelo cuando la atrapó mientras jugábamos a las traes" – explicó Souta.
- "Y Kagome se sintió tan mal por eso que casi empezó a llorar" – añadió Yasha.
- "Pero está bien…" – dijo Miko con convicción mientras se sacudía la tierra de su vestido – "No me pasó nada malo; y Kagome no quiso hacer eso a próposito" –
- "Esta bien entonces, problema resuelto" – dijo la Sra. Higurashi para darles ánimo – "Ahora vengan a sentarse para que coman sus helados" –
Los niños se alegraron con esto, así que tomaron sus helados y fueron a comérselos a una banca cercana. En ese momento, la Sra. Higurashi se percató de la presencia del grupo:
- "Ah, ¡vaya!" – dijo sorprendida – "Gerardo-kun y Gabriela-chan… ¿son ustedes?" –
- "Sí, somos nosotros, Higurashi-san" – dijo Gerardo mientras él y Gabriela hacían la inclinación típica para saludarla – "Ha pasado mucho tiempo" –
- "¿Cómo han estado?" – preguntó Gabriela alegremente.
- "Hemos estado bien, aunque las cosas no habían cambiado mucho desde que se fueron" – dijo ella amablemente.
- "Me imagino que debe ser por la cuestión de que les sellaron las memorias a todos aquí de cuando vinimos de visita" – dijo Gerardo pensativamente. Luego se acercó hasta los demás – "Por cierto, estos aquí atrás son mis amigos… permítanme presentarlos" –
Cada uno de ellos avanzó y se presentó ante la Sra. Higurashi; y aunque todos ya la conocían por el anime y el manga, no era lo mismo ver a una persona de ese modo que conocerla de primera mano.
- "Así que… ¿qué le sucedió a Kagome?" – preguntó Carlos lleno de curiosidad – "Parece que de verdad se hubiese vuelto una niña" –
- "Así es" – dijo ella riéndose un poco – "Por ahora, es una niña de ocho años; y podríamos decir que ella y Miko son las hijas menores de la familia en este momento" –
- "¿Huh? ¿Cómo es eso?" – preguntó Roger extrañado.
- "Adivino… ¿tiene que ver con que selló su propia memoria?" – preguntó Gerardo mientras adoptaba su expresión pensativa de nuevo.
- "Así es. Ayer, antes de la cena, dijo que quería hacer esto para darle el gusto a Souta; y después, pasó de ser mi hija mayor a una de mis dos hijas menores" – dijo la Sra. Higurashi, consciente de cuan raro sonaba todo – "Miko decidió unirse al juego y también selló su memoria, pero antes nos explicó todo al respecto de eso y sobre que el sello se rompería por si solo al mediodía" -
- "Hmm, ya veo" – dijo Gerardo – "Bueno, creo que solo nos quedará esperar a que transcurra el tiempo necesario" –
- "Entonces habrá que postergar nuestra partida por un poco más de tiempo" – dijo Miguel haciendo de cuenta que no era nada importante – "No es mucho problema" –
- "Aunque si que es complicado…" – dijo Roger extrañado – "Aparte de cambiar su edad, ¿también puede cambiar su personalidad y memoria?" –
- "Algo así" – dijo Gerardo estremeciéndose al recordar la última vez que los Medallones del Vínculo tuvieron que usarse de ese modo – "La última vez que vinimos, tanto Kagome como Inuyasha tuvieron que pasar un día entero con la memoria sellada porque todos pasamos por algo tan horrible que sus mentes casi colapsaron debido a ello…" –
- "El Espejo de las Tinieblas…" – musitó Gabriela. Mientras los cinco niños reanudaban sus juegos, ella y Gerardo les relataron a la Sra. Higurashi y a sus amigos sobre el horrendo artefacto que los había llevado a vivir sus peores pesadillas, aunque tratando de no revelar detalles sobre las cosas que habían visto dentro.
- "Entiendo que fue realmente horrible; y no me extraña en absoluto que ni Kagome ni Miko hubiesen mencionado eso…" – dijo la Sra. Higurashi viendo al suelo con tristeza – "Estoy segura de que una de las cosas que vió Kagome fue un recuerdo de la muerte de su padre…" -
- "Y eso aunado a lo que creo que son los más grandes temores que ella tiene actualmente serían suficientes para destruir mentalmente a quien sea…" – dijo Gerardo – "Fue por eso que tuvimos que dejarlos así…" –
- "Si que suena espantoso… pero eso significa que los medallones también sirven como una especie de sistema de rescate, ¿no?" – preguntó Roger.
- "Básicamente… crean una personalidad y memorias dependientes de la historia de la persona y las implantan para que continue viviendo mientras su personalidad y memoria real se restauran por si solas" – explicó Gerardo. Sin embargo, no pudieron continuar con la discusión porque en ese momento, Kagome y Miko llamaron a Gabriela:
- "¡Gabriela-nee! ¡Ven a jugar con nosotros!" – le dijeron alegremente.
- "Gerar… ¿estará bien que vaya…?" – preguntó ella dubitativamente – "Es que como ahora soy mayor que ellas dos…" –
- "No veo cual es el problema" – le sonrió él – "Al fin y al cabo, tienes ocho de nuevo en este mundo, así que estas de su misma edad" –
- "Hmm, tienes razón" – dijo ella animándose – "Esta bien, iré a pasar el tiempo con ellas y los demás" –
- "¡Yo también voy!" – dijo Tiffany, que no quería quedarse atrás al respecto.
Luego fueron corriendo hacia los otros niños.
- "Bueno, tendremos que buscar formas de matar el tiempo mientras pasan las dos horas que faltan" – dijo Kember.
- "Si quieren, pueden ir a dar una caminata por los alrededores" – les dijo la Sra. Higurashi amablemente – "Yo mientras me aseguraré de que no les pase nada malo" –
Los muchachos asintieron a la idea, así que decidieron aprovechar la oportunidad y revisar las áreas aledañas a ver que cosas interesantes había en esta versión de Tokyo. Sobraría decir que se encontraron como peces en el agua con la variedad de tiendas de libros, manga, anime, música y electrónica que había en el lugar. Por otra parte, Gabriela y Tiffany pasaron una mañana muy agradable jugando con Yasha, Inuyasha, Miko, Kagome y Souta: después de las traes, siguieron varias rondas de jugar al escondite; y después con los juegos del parque.
Poco antes de la hora acordada…
- "Bueno, deberíamos ir a ver como están. Ya falta poco para que termine el plazo" – dijo Gerardo mientras chequeaba la hora en su Dratgtemn: eran las 11:30 am.
- "Aunque aún no vimos todo lo que había por aquí" – dijo Roger con una vez de decepción fingida.
- "Sabes que eso no te queda en nada, ¿verdad?" – le preguntó Miguel riendóse.
- "Este siempre con sus payasadas" – dijo Carlos reprobatoriamente.
- "Bueno, no es algo que podamos cambiar de él" – dijo Kember en un tono decepcionado.
- "De cualquier modo, demonos prisa. Ya quiero que veamos como es Dragonia" – dijo Henry emocionado.
Al poco rato volvieron al parque, pero los niños no estaban por ningún lado y vieron a la Sra. Higurashi buscándolos con preocupación.
- "Sra. Higurashi, ¿dónde se metieron?" – le preguntó Henry al ver la situación.
- "No lo sé… fui un momento a comprar algo de beber para ellos; y cuando volví habían desaparecido…" – dijo ella mientras miraba hacia los lados con preocupación.
- "Bueno, al menos no será difícil encontrarlos" – dijo Miguel mientras ponía el radar en su Dragtemn. Los demás hicieron lo mismo; y al poco rato, vieron que aparecían seis puntos representando a los niños, que los hacían aparecer dentro de unos arbustos cerca del final del parque.
- "Vaya, esos relojes son realmente sorprendentes" – dijo la Sra. Higurashi asombrada mientras iban caminando hacia ese lugar.
- "Bueno, no podíamos tenerlos solo de adorno, ¿no?" – dijo Carlos a modo de sarcasmo.
En cuanto se acercaron a los arbustos lo suficiente, escucharon una canción viniendo desde adentro:
- "Alt tok xiung zosph xiuant phaph lusellsya mondour ika, yst gaivz ealok tast ika…" –
- "Esa es la voz de Gabriela. Esperénnos por un momento mientras vamos a buscarlos" – indicó Gerardo mientras él, Miguel y Henry se internaban allí. Al cabo de unos instantes, notaron que era un lugar bastante espacioso; y dentro vieron como Gabriela estaba jugando con una línea de luz, haciendo que todos los demás niños se quedaran anonadados y sorprendidos por como la manipulaba para que tomase toda clase de formas, aunque Inuyasha solo sonreía porque ya había visto las demostraciones de luz de Gabriela antes, pero le gustaba ver como Kagome estaba disfrutando esto. Yasha en cambio si estaba sorprendido porque solo había visto esto a través de los recuerdos de Inuyasha. En ese momento, ella se dio cuenta de su presencia:
- "Ah, ¡onii-chan!" – dijo ella parando su canto y dejando que la línea de luz desapareciera mientras Kagome, Miko y Tiffany suspiraban decepcionadas. Yasha e Inuyasha solo se voltaron y los recibieron con una sonrisa – "¡Y también los demás!" –
- "Gaby, ¿por qué se supone que estás haciendo eso?" – le recriminó Gerardo – "¿No recuerdas que debemos mantener nuestros poderes en secreto?" –
- "Lo sé, pero es que además de jugar con ellos, quería practicar un poco mi manipulación de luz, ya que tenía tanto tiempo sin usarla" – dijo ella sonriendo.
- "Además, no creo que puedas decir que estuvimos a la vista de todos aquí, ¿no?" – dijo Tiffany.
- "Realmente no puedo refutar eso…" – dijo él al notar el lugar.
- "Hehe, Gaby-nee escogió este lugar para mostrarnos sus trucos de luz porque aquí nadie más nos vería" – dijo Kagome sonriendo.
- "Pero, ¿no deberían haberle dicho a su madre de esto?" – preguntó Miguel – "Esta muy preocupada buscándolos a todos" –
- "Ugh… sabía que esto era una mala idea" – dijo Yasha con amargura.
- "Les dije que debíamos avisarle" – dijo Souta suspirando.
- "Keh, realmente no debimos haberle echo caso" – dijo Inuyasha resoplando.
- "Lo sentimos, no queríamos preocuparlos" – dijo Miko con tristeza.
- "En todo caso, no es con nosotros con quien deberían disculparse" – dijo Henry al verla – "Ahora vayamos afuera" –
Todos los niños se disculparon con la Sra. Higurashi por su pequeña travesura; y como ya faltaba poco no solo para que se rompiera el sello en las memorias de Miko y Kagome, sino también para el almuerzo, decidieron regresar a la casa. Sin embargo, cuando ya estaban por llegar…
- "¿Y esa forma de dragón fue muy impresionante, ¿no, Kagome?" – dijo Miko. Ella y Kagome estaban hablando muy animadamente de las formas que Gabriela les había enseñado.
- "Si; y su canción fue muy bonita también" – asintió Kagome – "Quisiera poder tener poderes como esos…" –
- "¡Yo también!" – dijo Miko mientras ambas se reían.
Ninguno de los presentes dijo nada, pero ya todos sabían que Miko y Kagome tenían poderes sobre la luz similares a los de Gabriela, aunque ellas mismas no lo supieran por el sello de memoria. Sin embargo, Kagome estaba caminando mientras veía para atrás para hablar con Miko; y se dio de bruces con alguien. Cayó al piso de sentón…
- "Ugh… eso dolió…" – dijo ella sobándose su parte posterior.
- "¿Estás bien?" – le preguntó Miko con preocupación. Los demás se acercaron y rodearon para ver como estaba. Gabriela hizo amago de usar su canto de sanación, pero Gerardo la detuvo tomándole la mano y negándole con la cabeza.
- "¿Uh? ¿Miko?" – dijo la voz de una chica delante de ellos al fijarse en la niña que había tirado al suelo accidentalmente. En ese momento, todos notaron que no era una, sino tres chicas: las amigas de Kagome. Todos menos las 'gemelas' y la Sra. Higurashi se quedaron de piedra.
- "¿Uh? ¿Me conoces, onee-san?" – preguntó Miko extrañada mientras daba un paso hacia ellas.
- "Sí, nos conocimos en una calle cerca de la casa de Kagome hace ya algo de tiempo" – dijo Yuka confundida ante su reacción.
- "Y estabas con ese chico, Shintaro…" – recordó Eri mientras volteaba a mirar a Yasha e Inuyasha, aunque no supo cual de los dos era. Ambos hicieron gestos de desagrado.
- "Y la segunda estabas en el parque con tu prima Kagome, su novio; y con sus amigos extranjeros. Aunque no sabíamos que tuvieras una hermana gemela" – recordó Ayumi riendóse.
- "Pero yo no recuerdo nada de eso… además, tampoco tengo primas… solo tengo a mi hermana…" – dijo Miko confundida mientras volteaba en dirección a su hermana.
- "Sí, soy yo" – dijo Kagome levantándose y haciendo una pequeña inclinación con una sonrisa en el rostro mientras las chicas la miraban. Los demás querían intentar detenerla, pero no había forma de hacerlo que no pareciera sospechosa – "Mi nombre es Kagome, mucho gusto" –
- "¿¡Qué!? ¿¡Kagome!?" – exclamaron las tres chicas al mismo tiempo. Todos los demás empezaron a gritar horrorizados.
- "¿¡Ahora que haremos, onii-chan!?" – preguntó Gabriela.
- "¡No lo sé! ¡No esperaba una situación como esta!" – dijo Gerardo.
- "¡Onee-san está frita!" - gritó Souta.
- "¡Ahora se acabó todo…!" – gritó Roger.
- "¡Nii-san, ahora tendremos que revelarlo todo!" – chilló Yasha.
- "¡Agh, ¿por que siempre nos tiene que pasar lo peor en todo!?" – gruñó Inuyasha.
- "¡Adiós a nuestro viaje a Dragonia!" – gritó Carlos.
- "¡Y a usar los poderes!" – gritó Kember.
- "¡Y a todas las aventuras que íbamos a tener!" – gritó Henry.
- "Vamos, vamos, cálmense" – les dijo la Sra. Higurashi riéndose ante sus reacciones.
- "Señora, ¿Qué significa todo esto?" – preguntó Yuka extrañada, ignorando a los otros.
- "Bueno, básicamente que la Kagome que ustedes conocen no existe por los momentos. En su lugar, esta es ella ahora: una de mis dos hijas gemelas de ocho años" – explicó relajadamente la Sra. Higurashi. Los demás palidecieron mientras se quedaron en shock: ¿¡realmente les iba a revelar todo!?
- "¿¡P-p-p-pero como es eso posible!?" – preguntó Eri. No conseguía entender como la chica que había sido su amiga y tenía su misma edad ahora era una niña pequeña.
- "Es un secreto que no podemos revelarles" – dijo la Sra. Higurashi poniendo una mirada repentinamente severa, para luego sonreír y luego ir a abrazar a sus hijas con un brazo cada una – "Pero si, ahora Kagome es una niña y tiene como su gemela a Miko" –
- "Esto es tan extraño…" – dijo Ayumi al ver como Kagome y Miko estaban hablando animadamente sobre como habían pasado la mañana.
- "Lo sé" – dijo la Sra. Higurashi riéndose al ver sus caras – "Yo tuve esa misma reacción cuando me enteré por primera vez" –
- "Bueno… mi nombre no es Shintaro; y creo que es hora de que me presente formalmente…" – dijo Yasha adelantándose: él había sido el primero en recuperarse al ver que la Sra. Higurashi no tenía planes de soltarlo todo sobre el pozo o el estado actual de Kagome. Hizo una pequeña inclinación – "Mi nombre es Yasha. Es un placer" –
A las chicas se les había pasado la impresión ya de lo que le había pasado a Kagome; y ahora más bien estaban embobadas por lo tierno que se veía Yasha presentadose así.
- "Ay, ¡que adorable!" – exclamaron las tres al mismo tiempo y fueron a acariciarlo y hacerle mimos. Yasha se ruborizó y puso una expresión avergonzada en su rostro. Inuyasha se irritó, fue hasta ellas y les gritó con furia:
- "¡Dejen en paz a mi hermano!" –
- "Uh, lo sentimos… creo que perdimos el control" – dijo Yuka poniendo una cara de tonta: cerrando los ojos y dándose un golpecito en la cabeza mientras sacaba la lengua.
- "Por lo que veo, ustedes dos son gemelos también, ¿no?" – preguntó Eri.
- "Sí, soy Inuyasha…" – dijo Inuyasha ruborizándose mientras se volteaba con los brazos cruzados. Las chicas reaccionaron con sorpresa al notar que era el nombre del novio de Kagome, pero antes de que pudieran preguntar nada…
- "Y él y Yasha son nuestros mejores amigos" – dijo Kagome mientras ella y Miko corrían hacia ellos para luego darles un abrazo.
- "Kagome, deberías bajarle un poco a lo enérgica…" – dijo Inuyasha ruborizándose más aún.
- "¿Uh? Pero así soy siempre…" – dijo Kagome confundida.
- "Son adorables… ¿pero por qué Kagome está actuando tan extraño?" – preguntó Ayumi mientras veía como ellos cuatro se alejaban un poco y seguían hablando.
- "Y Miko no nos reconoció tampoco…" – recordó Eri.
- "Bueno… es que Kagome y Miko tienen sus memorias… alteradas por así decirlo…" – dijo Gerardo, quien ya se había recuperado de su shock también. Los demás ya habían comenzado a salir de ese estado y pensaron que debían explicar las cosas.
- "¿Alteradas…?" – preguntó Eri extrañada.
- "Sí. Como esta ahora, Kagome no recuerda haber tenido 15 años o nada de como es ella en realidad" – explicó Gabriela – "Ella realmente es una niña de ocho años en este momento. Miko tampoco recuerda haberlas conocido por una razón parecida" –
- "¿Y cuanto durará así?" – preguntó Ayumi temerosa de la respuesta.
- "Solo por el día de hoy" – aclaró Souta sonriendo – "Lo que la volvió una niña y le alteró la memoria lo hizo ella misma para permitirme ser su hermano mayor por un día" –
- "Es un bonito gesto de su parte" – sonrió Ayumi – "Bueno, será mejor que no preguntemos más. Total, es un secreto, ¿no?" –
- "¿¡Qué!? ¡Pero, Ayumi…!" – dijeron Eri y Yuka al mismo tiempo.
- "No podemos dejar que nadie más sepa sobre esto, ya que podría ser peligroso para nuestra amiga; y tampoco quiero invadir su privacidad" – dijo ella mostrándoles una mirada de enfado. Las demás solo temblaron y se quedaron tranquilas.
- "Realmente eres la más prudente de ustedes tres…" – dijo Gerardo sorprendido.
- "Hehe, es que solo quiero lo mejor para ella," - respondió ella halagada – "Bueno, será mejor que nos pongamos en camino, que tenemos compras que hacer" –
Las otras se pusieron en rincones emo debido a que no recibieron halagos similares. Ayumi las tomó a ambas de los brazos y empezó a alejarse – "Nos veremos luego" -
- "Ah, ¡onee-san!" – dijo Kagome al ver que las chicas se iban.
- "¿Huh? ¿Qué sucede, Kagome-chan?" – le preguntó Ayumi sorprendida volteandose. Eri y Yuka hicieron lo mismo.
- "Vengan a jugar con nosotros algún día, ¿sí?" – les dijo Kagome con una sonrisa radiante. Las chicas se quedaron sorprendidas por un momento, pero Ayumi luego se acercó a ella y le acarició la cabeza con una sonrisa. Luego hizo lo mismo con Miko.
- "Está bien. Les prometo que vendremos a jugar pronto, ¿esta bien?" -
- "¡Sí!" – dijeron ambas niñas. Luego, las chicas continuaron su camino.
- "Eso estuvo cerca…" – dijo Henry al ver cuan horrible había resultado esto.
- "Al menos no quisieron seguir preguntando más…" – dijo Miguel aliviado.
- "Eso fue horrible~" – dijo Roger con su vocecita rídicula.
- "¡Este no es momento para bromas!" – le gritó Carlos.
- "Realmente fue espantoso…" – dijo Kember.
- "Bueno, vayamos a casa para que puedan almorzar antes de que sea la hora" – sugirió la Sra. Higurashi con una sonrisa. Ninguno puso objeciones a esto, así que empezaron a subir la escalera hacia los terrenos del templo. Por otra parte, las amigas de Kagome siguieron su camino…
- "¡Ayumi! ¿¡Por qué no nos dejaste que preguntaramos más!?" – se quejó Yuka.
- "¡Cierto! ¡Siempre habíamos querido saber que pasaba con Kagome cada vez que tenía esas sospechosas enfermedades; y ahora que tuvimos la oportunidad, hiciste que la desperdiciaramos!" – gritó Eri furiosa.
Ayumi solo suspiró con calma y les dirigió una sonrisa a sus amigas:
- "Chicas… es simple: primero, Kagome en este momento es una niña que ni siquiera recuerda nada sobre nosotras; y segundo, tampoco sabe nada sobre las cosas que hizo durante sus 'enfermedades'" – dijo ella como si fuera lo más obvio del mundo.
- "¡Pero también podíamos haberle preguntado eso a su madre, o a sus amigos!" – dijo Eri.
- "Y además, ¿Cómo estás tan segura de eso?" – preguntó Yuka irritada, aunque también algo confundida.
- "Ya nos lo dijeron: Kagome no recuerda nada de su vida como adolescente, así que es lógico pensar que tampoco recuerde esas cosas" – dijo ella con una mirada seria – "Además, no le quise preguntar nada a su madre, a los gemelos que estaban con ellas o a sus amigos extranjeros por el hecho de que me parece una tremenda descortesía hacia Kagome. ¿Quiénes somos nosotras para interrogar a alguien sobre esas cosas cuando ella misma no puede refutar nada de lo que digan los demás ni explicarse por sí misma? ¿Cuando no puede relatar su propia versión de la historia?" –
- "Pero… nosotras… yo…" – empezó Eri, tratando de buscar palabras con las que refutar los argumentos de Ayumi, pero sin poder hallarlas. Del mismo modo, Yuka se quedó callada y pensativa.
- "No se equivoquen: yo también quiero saber la verdad sobre que ha hecho Kagome todo este año; y además, como hizo eso de volverse niña y alterar toda su memoria" – dijo Ayumi manteniendo su mirada seria, para luego retomar su sonrisa típica – "Sin embargo, no tocaremos más el tema hasta que vuelva a la normalidad y pueda responder a nuestras preguntas" –
- "Ayumi…" – dijo Eri sorprendida.
- "¿Hablas… en serio?" – preguntó Yuka sin poder creérselo.
- "Sí," – respondió Ayumi – "De todas formas, no le haremos presión… le preguntaremos las cosas poco a poco y le dejaremos que nos responda en cuanto esté lista para hacerlo" –
Las otras dos chicas se quedaron un poco decepcionadas al escuchar el plan de Ayumi, pero sabían bastante bien que no podrían hacer nada para que cambiase de opinión al respecto.
Por otra parte, de vuelta con Inuyasha y los demás, ya habían cruzado los terrenos del templo y entrado a la casa. En ese momento, estaban sentados a la mesa esperando el almuerzo.
- "Esta mañana fue muy divertida, ¿no, Kagome?" – dijo Miko animadamente.
- "Jiji, sí. ¡Y por suerte estamos de vacaciones! ¡No me acordaba que esas tareas eran para el final del verano!" – dijo Kagome entre risas.
- "Te preocupas demasiado siempre por todo" – le dijo Inuyasha con una sonrisa.
- "Hehe, pero al menos eso muestra que también es muy responsable" – añadió Yasha para que ella no se sintiese mal. Sin embargo, no se había tomado el comentario de Inuyasha de mala forma; y en vez de enojarse, les sonrió a ambos. Yasha le devolvió la sonrisa, mientras que Inuyasha miró al suelo ruborizado.
- "Hehe, sé que si me esfuerzo, yo también seré así, Kagome" – dijo Miko con decisión.
- "Bueno, aunque somos gemelas, no somos exactamente iguales" – le dijo Kagome alegremente – "Estoy segura de que también tienes cosas en las que eres buena e incluso mejor que yo misma" –
- "¡Es cierto! ¡Solo debo encontrarlas!" – dijo Miko alegremente. Kagome le asintió y luego ambas se dieron un abrazo. Todos los demás que estaban sentados a la mesa sonrieron al ver la escena. Las dos niñas luego se apartaron la una de la otra y retomaron sus respectivos asientos.
- "Al menos será un buen almuerzo, aunque algo inesperado" – dijo Gerardo al momento siguiente, no solo por la escena con Kagome y Miko, sino porque también ya estaba familiarizado con la comida de la sra. Higurashi, al igual que Gabriela.
- "Sí, pensé que tendríamos nuestro almuerzo en Dragonia, pero parece que nuestra primera comida allá será más bien será la cena" – dijo Gabriela con una sonrisa.
- "¡Y no olviden las meriendas!" – dijo Miguel animadamente.
Henry solo suspiró al escuchar eso:
- "Mientras tu, Roger y Carlos no se devoren todas las provisiones que llevamos…" – dijo él abatido.
- "¿De qué rayos hablas, Henry?" – le preguntó Carlos – "¡Tu también eres perfectamente capaz de tragarte buena parte de ellas!" –
- "Eso es bastante cierto" – sentenció Kember.
- "Ya basta todos," – los cortó Gerardo con irritación – "Lo último que necesitamos es que empiecen con una pelea tonta cuando estamos como invitados en la casa de alguien" –
Esto hizo que se quedaran tranquilos.
- "De cualquier modo, será interesante saber que comen en ese otro mundo" – dijo Tiffany con interés.
- "Pero por ahora, te tocará comer comida japonesa" – le dijo Henry a modo de recordatorio. Tiffany solo se quedó algo turbada: no sabía que esperar al respecto, ya que no conocía nada de la comida japonesa exceptuando por el sushi.
- "Tiff, te aseguro que es buena. No es solo pescado y arroz: también hay carnes y verduras" – dijo Gabriela a modo de ánimos.
- "Además, Mamá es una excelente cocinera. Estamos seguras de que te gustará mucho, Tiffa-chan" – le dijo Miko mientras le sonreía con los ojos cerrados.
- "Bueno, si ustedes lo dicen…" – dijo ella a modo de resignación.
Al cabo de un rato, ya habían terminado de comer el almuerzo, el cual consisitió de carne a la teriyaki con arroz y varios tipos de verdura. Tiffany no tuvo problemas con la comida y más bien terminó disfrutándola bastante, lo cual hizo que tanto Miko como Kagome sonrieran con alegría. Gerardo siguió negándose a comer las verduras rotundamente al igual que Gabriela, mientras que los demás arrasaron con lo que pudieron. Miguel, Henry y Roger le pidieron a la Sra. Higurashi la receta de la comida, ya que como todos ellos sabían cocinar y disfrutaban mucho aprender a preparar nuevos platos, esto les serviría de mucho. La Sra. Higurashi estuvo un poco sorprendida de escuchar eso, pero igual se alegró mucho y les dictó la receta, la cual ellos copiaron en sus Dragtemn.
A los pocos minutos, Kagome y Miko se quedaron inmóviles, viendo la nada con miradas vacías; y tras unos pocos segundos, las agujas de esmeralda de sus medallones se giraron solas hacia la posición de Separación. Pestañearon un par de veces y luego gritaron…
- "¡Onee-san! ¡Esto es terrible! ¡Ya lo saben!" – le dijo Miko entre sollozos mientras ambas se abrazaban la una a la otra.
- "¡Lo sé, ahora nunca podré volver a ir a la escuela ni a hablar con ellas! ¡Es el fin!" – dijo ella llorando. Luego ambas empezaron a llorar con fuerza.
- "¡Kagome, Miko! ¡Tranquilicense!" – dijo Yasha tratando de calmarlas.
- "¡Basta ya, dejen de actuar como si fuera el fin del mundo!" – gritó Inuyasha con irritación.
Tardaron un buen rato en calmarlas entre todos; y aún así, Kagome y Miko seguían sollozando con la mirada baja.
- "¿Ya se encuentran mejor?" – les preguntó la Sra. Higurashi.
- "Sí… pero… igual esto no puede estar peor…" – dijo Miko mirando hacia el piso.
- "Lo siento… fue todo debido a esa estúpida idea que tuve…" – dijo Kagome mientras se cubría el rostro con las manos – "Sino fuera por eso… esto todavía seguiría siendo un secreto…" –
- "Puede ser… pero al menos me hicieron muy feliz, onee-san, aunque ya tienen que irse de viaje de nuevo" – dijo Souta tratando de consolarla – "Gracias por haberme dado ese regalo de despedida" –
- "Souta…" – dijo Kagome descubriéndose el rostro y mirando a su hermano.
- "Además, tus amigas se mostraron muy comprensivas con toda la situación" – dijo Gabriela de modo tranquilizador.
- "Es verdad, no quisieron preguntarle a ninguno de nosotros nada sobre tu situación con la memoria sellada o sobre tus viajes a la Era Sengoku" – dijo Yasha animadamente.
- "Y yo las habría espantado de cualquier modo si lo hubiesen intentado" – dijo Inuyasha flexionando sus garras, aunque con su aspecto infantil no daba nada de miedo. Esto solo hizo que Kagome y Miko se rieran, lo cual solo lo irritó – "¿¡Qu-qué…!? ¿¡Por qué se ríen ahora!?" –
- "Lo… lo siento" – dijo Kagome mientras paraba de reír – "Es solo que nunca creí que te tomarías tantas molestias por mí" –
- "Hehe, nii-san sería capaz de incluso arrojarse desde la montaña más alta del mundo por ti, Kagome-nee" – dijo Yasha entre risas.
- "¡Cierra la boca, Yasha!" – dijo Inuyasha tan rojo como un tomate maduro. Todos solo se rieron ante esto.
- "Es agradable ver que cuentas con amigos tan buenos, hija" – le dijo la Sra. Higurashi con una sonrisa.
- "Sí, les debo todo a ellos" – dijo Kagome con alegría – "Siempre se preocupan por mí y me ayudan cuando los necesito… y yo trato también siempre de hacer todo lo que pueda por ellos" –
- "Y así mismo haremos nosotros también" – dijo Gerardo con decisión.
- "Aunque no nos hemos conocido por mucho tiempo, también seríamos capaz de ayudarles siempre que nos necesiten" – dijo Henry cerrando su mano en un puño.
- "Y también de hacer o que se relajen un poco…" – comenzó Miguel.
- "¡O que se partan de la risa!" – terminó Roger, con lo cual ambos se chocaron las manos.
- "O que nos maten congelándonos con sus chistes horribles" – dijo Kember con exasperación, ya que una brisa fría había empezado a soplar alrededor de ellos. Esto hizo que todos se rieran a carcajadas.
- "De cualquier forma, lo importante es que no solo somos compañeros de viaje" – dijo Tiffany con una sonrisa después de que pararon de reír.
- "No, también somos amigos: es por eso que haremos todo lo que podamos para ayudarnos los unos a los otros" – dijo Gabriela con alegría.
- "Es precisamente por eso que les encargo a Kagome y a Miko: por favor, asegúrense de que ellas dos regresen sanas y salvas a casa" – les dijo la Sra. Higurashi – "Y también confío plenamente en que así será" –
- "Eso es lo que nosotros prometemos" – dijo Gerardo mientras ponía su mano sobre su pecho.
- "Del mismo modo que nosotras prometemos volver a casa y servir de ayuda en todo lo que podamos" – dijo Kagome con determinación mientras daba una palmada.
- "Por cierto onee-san, ¿no deberías retomar tu forma normal?" – preguntó Souta extrañado de que hubiese olvidado hacer eso.
- "Ah, es cierto. Parece que me estoy acostumbrando demasiado a mi forma de niña…" – dijo ella con algo de vergüenza. Puso su mano sobre la aguja de esmeralda y la cambió a la posición de Separación Especial, con lo cual regresó a su forma normal: adolescente de quince años vestida con su uniforme escolar.
- "Y como ya eso terminó, yo también volveré a mi forma normal" – dijo Inuyasha con un tono de presunción bastante perceptible en su voz. Luego, hizo lo mismo que Kagome con la aguja de rubí de su medallón, lo cual lo regresó a su aspecto típico.
- "Bueno, ahora que ya todo esta resuelto, debo irme a hacer algunas tareas fuera de casa con Souta" – les dijo la Sra. Higurashi. Fue hasta sus dos hijas y les dio un abrazo y un beso: a Kagome en la mejilla y a Miko en la frente – "Que tengan un buen viaje; y asegúrense de tener mucho cuidado allá afuera" –
Las dos asintieron; y después de esto, tanto la Sra. Higurashi y Souta salieron del comedor para llegar hasta el recibidor. A los pocos segundos, escucharon la puerta principal abrirse para luego volver a cerrarse.
- "Creo que ya estamos listos para partir, ¿no?" – preguntó Gerardo mientras miraba alrededor.
- "Solo espera un momento, que hay algo más que tenemos que hacer" – dijo Roger mientras sacaba de una mochila que había dejado en el piso varias cosas: videojuegos, discos de música, algunos aparatos electrónicos…
- "Parece que fueron de shopping…" – dijo Miko un poco asombrada al ver todo esto.
- "Sí; y yo diría que se pasaron de la raya…" – dijo Henry un poco avergonzado.
- "No hables mucho, Henry" – dijo Carlos en tono de burla – "Mira que varias de esas cosas son tuyas" –
- "¿Todo esto lo hicieron mientras jugábamos en el parque?" – preguntó Kagome con sorpresa.
- "Sí, básicamente tuvimos tiempo suficiente para recorrer varias tiendas e ir a comprar ciertas cosas que son imposibles de hallar donde vivimos" – dijo Kember alegremente mientras iba y sacaba un libro sobre técnicas de dibujo y arte de la mochila para luego guardarlo en su Dragtemn. Los demás hicieron lo mismo: sacaron sus respectivas cosas hasta que no quedó nada exceptuando un tomo de manga.
- "Ah, ese es mio" – dijo Gerardo mientras lo recogía: tenía en la portada una ilustración de un pequeño príncipe vestido de verde y con una capa del mismo color, un caballero con una armadura blanca, un gran dragón verde, una brujita vestida de rosa con un sombrero curioso que terminaba en un par de puntas que llevaba una varita mágica de color dorado en sus manos; y una bruja vestida de purpura con un sombrero puntiagudo a rayas purpuras y magentas – "Es uno que quería conseguir desde hace algo de tiempo" –
Luego lo guardó en el Dragtemn. Sin embargo, el solo mirar ese tomo le había recordado a Kagome una cosa: una cierta pregunta que les había querido hacer tanto a Gerardo como a Gabriela desde que se conocieron, pero siempre se le había olvidado por alguna razón. Posiblemente era debido a la cantidad de veces que terminó sin su memoria, las sorpresas que ambos habían traído consigo cuando llegaron al mundo de Inuyasha; o en general, los eventos sorprendentes que se habían producido a raíz del viaje que habían comenzado juntos.
Sin embargo, esta vez tenía la oportunidad perfecta para hacer esa pregunta y no la iba a desperdiciar.
- "Por cierto… se nos había olvidado preguntarles algo… y no me había dado cuenta hasta hace un momento" – dijo Kagome recordando algo importante sobre el mundo del que venían sus amigos – "Se supone que nuestras aventuras son una serie de manga y animé en su mundo, ¿no?" –
- "Sí, así es" – confirmó Henry. Fue un poco inesperado, ya que Kagome esperaba que fuera Gerardo o Gabriela quienes respondieran, pero al recordar que sus nuevos amigos también venían de ese mismo mundo, pensó que también podrían ayudarlos con cualquier explicación que pudiera venir.
- "En ese caso… ¿tienen idea de que irá a pasar de ahora en adelante?" – preguntó Inuyasha captando a lo que Kagome quería llegar: estaba pensando que si sabían sobre el futuro, podrían anticipar mejor los movimientos de Naraku y por fin derrotarlo – "Puede que tengamos que derrotar a esa asquerosa sombra, pero aún así no podemos olvidarnos de las cuentas pendientes con el maldito de Naraku" –
- "Lo lamento, pero realmente no tengo idea que irá a pasar de ahora en adelante…" – se disculpó Gerardo con tristeza. Esto los dejó shockeados y abatidos.
- "¿¡QUÉ!?" – preguntó Inuyasha irritado.
- "¿Huh? ¿Y por qué?" – preguntó Miko confundida.
- "Aunque tanto el manga como el anime ya terminaron, ninguno de los dos detallaron nada sobre sus encuentros con el Agua del Reinicio o de cuando nosotros vinimos aquí" – dijo Gerardo, que había seguido el manga para ver si sus aventuras eran siquiera mencionadas, además de saber como terminaba esa versión de la historia. Sobra decir que ninguno de esos eventos hizo acto de aparición en ninguno de los dos medios.
- "En otras palabras…" – empezó Yasha tragando saliva – "Aún si siguiésemos leyendo el manga o viendo el animé… no cuadraría con lo que realmente nos pase a nosotros…" –
- "Exacto" – dijo Roger – "No hay modo de saber que nos traerá el futuro ahora" –
- "Y entonces… ¿Cómo continúa así nuestra historia?" – preguntó Kagome confundida.
- "Es que esta es una de las infinidades de posibilidades que pudo haber ocurrido" – explicó Henry – "Es uno de los infinitos universos paralelos que hay allá afuera" –
- "Básicamente, cada vez que tomamos una decisión o sucede un evento que tiene varios resultados posibles, la línea de tiempo se divide en dos o más universos" – dijo Gerardo sacando un cuaderno y un lápiz para luego comenzar a dibujar varias líneas en él, formando un diagrama – "El manga y el anime son lo que llamamos "canon", que son los eventos reales de la historia de acuerdo al autor original" –
- "Ah, entiendo y conozco bastante bien esa teoría de los universos paralelos que dicen" – dijo Kagome empezando a caer en la cuenta – "En otras palabras, este es ahora un universo que esta desligado de lo que aparece en el manga y el anime, o el canon, ¿correcto?" –
- "Exacto. Es posible que ocurran eventos similares a los de esa continuidad en este mundo, pero no lo daría como algo probable" – dijo Gerardo mientras añadía más líneas y las recorría con el dedo – "Y además, aquí les pongo otras posibilidades de mundos que podrían existir allá afuera: que Kagome hubiese ido a la Era Sengoku de pequeña, que Inuyasha y Kikyou no se hubiesen intentado matar hace 50 años; que Kagome hubiese estado en el lugar de Kikyou hace 50 años, que cualquiera de ustedes hubiesen nacido en otros lugares y épocas; o para algo más radical, que Inuyasha y Kagome tuviesen roles opuestos a los que conocemos… y así, pueden imaginarse una infinidad más" –
- "Hmm, es bastante complicado…" – dijo Inuyasha con el entrecejo fruncido mientras veía las líneas: ahora el diagrama parecía un árbol, lo cual dificultaba su comprensión un poco. Del mismo modo, también trataba de evitar en vano el imaginarse los escenarios hipotéticos que Gerardo había dicho y por la expresión que tenía Kagome, ella estaba tratando de hacer lo mismo – "Pero si no nos sirve de nada, no creo que debamos preocuparnos de eso" –
- "Estoy de acuerdo" – dijo Gabriela encogiéndose de hombros – "Además, no podemos ver ni sentir nada de esos otros universos, así que realmente lo que pase en ellos no nos incumbre" –
- "En ese caso, mejor nos ponemos en camino" – sugirió Kagome – "A este paso no podremos llegar a Dragonia antes de que anochezca" –
- "Solo una última cosa…" – preguntó Miko nerviosamente – "¿Qué clase… de final tuvo esa versión…?" –
- "Bueno… no podemos darles detalles porque podría cambiar las relaciones entre todos los que estamos involucrados en esto, pero…" – empezó Gerardo con una expresión tan misteriosa como apologética – "Si les puedo decir que fue un final feliz: al final Naraku es derrotado, la Perla desaparece para siempre y todos ustedes continúan con sus vidas" –
Esto hizo que Inuyasha, Yasha, Kagome y Miko suspirasen de alivio.
- "Bueno, al menos esas versiones de nosotros tuvieron un buen final" – dijo Kagome mientras le sonreía a Inuyasha.
- "Sí, ahora solo nos queda a nosotros asegurarnos de que pase lo mismo en este mundo" – dijo Inuyasha sonriendo con determinación.
- "Sí, ¡hagamos nuestro propio final feliz!" – exclamó Miko con entusiasmo, a lo que Yasha, Gabriela y Tiffany se unieron poco después. Los mayores no dijeron nada al respecto, pero sonrieron al ver esta escena. Luego, terminaron sus preparativos y se dispusieron a regresar a la Era Sengoku para luego partir hacia Dragonia.
(Fin del Capítulo)
(Ending: Every Heart – BoA)
