Bienvenidos a un nuevo episodio de este fic. Espero que disfruten de la lectura. ¡Comenzemos!

Villainous no es de mi propiedad; Todos sus personajes pertenecen a Alan Ituriel.

De secuaces a amantes

Por: Cristian Reynolds

Capítulo 1: Uso de la perseverancia


Ideas siempre fluían en la cabeza del científico Flug Slys, por más que estuviera en situaciones de alto riesgo hallaba una solución para esos problemas; en esa ocasión toda la noche se dedicó a construir el rayo que destruye cosas a distancia a la perfección, era algo increíble que en circunstancias de insomnio, sus construcciones era perfectas.

Ya era las 6:28 de la mañana del día siguiente, tras muchas horas de realizar cálculos, y construir su invento además de tomar demasiado café cargado ya estaba por concluir su gran trabajo.

Hizo un ensayo de prueba disparando una manzana a 40 metros de distancia explotando a la perfección, a través de los rayos infrarrojos que traspasa la pared. Funcionaba a la perfección.

Aunque ya lo tenía terminado, solo faltaba la aprobación de Black Hat para al final poder merecer un descanso, necesitaba dormir para poder presenciar su invento como parte del catálogo de la maldad, añoraba cerrar sus ojos y dejar que el dominio del sueño lo supere.

Cómo si sus plegarias fueran escuchadas apareció el gran Lord.

— Bien Doctor, supongo que ya tienes el artefacto para sacar al mercado ¿No? — Esa voz atormentaba al inteligente.

— Si, tal como me lo ha ordenado. Este es un rayo desintegrador a distancia, hará que sus enemigos se destruyan sin que esté del todo presente. Si quiere lo podemos probar cuando emita sobre su comercialización Se...Señor... - Eso último menciona Flug con temor.

— Se ve muy interesante doctor, espero que no me decepciones cuando realice la transmisión, no quiero otra de tus payasadas. No quiero que me hagas quedar mal con los clientes.

— C…claro que no señor, de hecho, los clientes estarán complacidos con su compra.

— Eso espero sabandija...

— Jefecito, perdón por interrumpir su discurso p… pero ¿puedo descansar un momento? — los dedos de Flug movían algo inquietas mostrando lo alterado que estaba. — Le prometo que no dormiré mucho.

— Bueno, por lo menos inventaste algo para no quedar mal, así que puedes dormir pero por dos horas. Porque te necesito para presenciar el artefacto.

—¡Muchas gracias jefe!

— Ya vete o dormir o no me hagas cambiar de opinión. — Black Hat desapareció dejando al científico solo pero feliz.

Éste se fue a su cama sin importar el estado de su maltrecha ropa, producto del incidente que tuvo con Demencia. Y simplemente cayó rápidamente en un sueño profundo no sin antes haber puesto una fuerte alarma.


Demencia por otro lado apenas había despertado, somnolienta como siempre, pero con el mismo objetivo de todos los días: tratar de enamorar a Black Hat sin importar los riesgos. No tomó una ducha ya que estaba en contra de la naturaleza, así que simplemente se vistió con su traje habitual y salió a la cocina a buscar algo de comer, aunque escabuiendo por las paredes de la mansión.

Al llegar nadie estaba en el gran comedor, entonces avistó a ir a la cocina para ver a 5.0.5 cocinando algunos hotcakes para el desayuno.

— Hola oso — Ella comienza a husmear en la nevera y busca algo delicioso que quiere masticar, al oso no le importaba que ella anduviera allí.

— !Bwar! — el experimento volteó y al momento de ver a Demencia en la nevera le da un caluroso abrazo por la espalda.

— Oye suéltame ¡oso! — La chica lagarto intentaba zafarse de esos abrazos. — No ves que saco mi comida.

El oso la suelta sintiendo algo de tristeza. La chica se da cuenta sobre ese gesto, pero saca los alimentos hacia el comedor, va a la cocina y acaricia la cabeza de 5.0.5

— Oye no te pongas así, estaba algo ocupada.

— Bwaar — El oso sonríe con mucha tranquilidad sabiendo sobre las virtudes de Demencia.

La lagarto oye un sonido peculiar y cuando ve en la ventana de la puerta ve a su amo Black Hat sentándose en la gran silla. Ve unas rosas encima de la nevera y las agarra en dirección al jefe con un rostro soñador.

— Buenos días mi Black Hat. — Se sitúa a lado de su jefe y entrega las rosas con una gran sonrisa. — ¿Cómo amaneciste hoy querido?

— Pero que... — al ver esas rosas con sus ojos las destruye. — No sé qué chingados estés haciendo pero aléjese.

— Ay Blacky, siempre tan elegante y seductor. — Demencia se aproxima cerca y susurra en el con un tono muy sensual al oído de su lord. - Raawr

- ¡Aléjese si no quieres morir! - Black Hat explotó saliendo su demonio intimidante hacia su subordinada asistente. Cambia de tono aunque con el mismo temperamento. — ¡¿Dónde está mi desayuno 505?!

El oso azulado, sintiendo miedo, trae la comida hacia la mesa donde su jefe estaba sentado y sin dudarlo alejo un poco a Demencia ubicándola casi al otro extremo donde había dejado los alimentos. Comenzó a comer usando las manos como cuchara y masticando apresuradamente provocando algún desastre. Eso desagradaba a Black Hat debido al fuerte sonido que ocasionaba la chica lagarto.

— ¡¿Podrías comer más despacio y bajito?!

— ¡Como digas mi amor! — Eso lo decía con la boca llena provocando asco al jefe.

Demencia comía ahora con mesura, pero tardíamente se había acordado algo que no cuadraba. Flug no estaba ahí, miró a muchos lados, pero no vio la presencia del científico al cual le gustaba molestar.

— Amor, ¿dónde está ese Flug? — Demencia ya iba a terminar de desayunar.

— ¡No me digas así pendeja! Y no sé dónde está ese doctor. De seguro ha estar durmiendo o no sé qué idiotez esté haciendo.

Demencia hace un mohín de disgusto, en los desayunos solía molestar al chico de la bolsa a grado de que Black Hat lo regañara sin contratiempos. Hoy era distinto.

— ¿Así que no va a venir a desayunar con nosotros?

— ¿yo que se? No me interesa. — Tomaba tranquilo su taza de té.

El jefe terminó de alimentarse y simplemente desaparece en dirección a su oficina dejando solos a Demencia y a 5.0.5 que recién iba a comer.

La híbrida quedó algo absorta tras esas declaraciones, y comenzó a sentirse algo mal, normalmente recibía a Flug ya se con golpes o con frases o burlas científicas, pero al no verlo en ese tiempo sintió algo de soledad.

— ¿Bwaar? — el osito gruñía en señal de interrogación.

— No no, no es nada. Solo que Flug todavía no aparece.

Recordó el motivo de la ausencia, el incidente de anoche con las bombas causando el duro trabajo de crear un invento fugaz, haciendo qué trasnoche sin descansar.

Le quitó el hambre, recordó lo que vio en ese entonces: las drogas, el dolor, la angustia y lo que más la conmocionó.

Su abrazo con el científico sintiendo algo de calidez.

Ella se paró de su asiento y se iba sin despedir por momento del oso.

— ¿Baaarw? — El oso se sentía algo triste, pues Demencia sabía que Flug era como un padre para el animal y siempre lo animaba.

— Ya vendrá oso, no te preocupes por eso. — y sale de la sala del comedor.


Demencia no iba precisamente a su cuarto o a tocar su guitarra o diseñar un plan para atraer a su "Blacky", en vez de eso se trepó por las paredes y decidió escabullir por los túneles de ventilación en dirección al único lugar donde realmente necesitaba ir, al cuarto de Dr Flug.

Recordó que aún las compuertas de esa habitación estaban sin seguro, eso facilitó la entrada al cuarto sin algún problema; descendió por la misma vía, actuando como un gecko y miró que la habitación estaba aún con luz, donde pudo ver todo.

En la mesa estaba el invento que diseñó toda la noche en intactas condiciones, y en vez de curiosear sobre para que servía, mejor lo dejó allí.

Sus ojos se desviaron a la cama donde vio boca abajo a un Dr Flug que dormía profundamente, con los pies medio caer y sus brazos extendidos, pero con su ropa maltrecha aún puesta. Demencia se sintió mal al ver el estado en que se encontraba el científico.

Todavía era temprano, casi faltaba 10 para las ocho de la mañana y aprovechando que no había nadie, Demencia se acercó con pasos sigilosos hasta casi estar cerca de él. Ahora no importaba lo que contenía debajo de la bolsa misteriosa, pero se quedó ahí viendo con zozobra.

Sus instintos hicieron que sus manos tocaran con algo de nerviosismo el hombro y comenzó a acariciarlo con suavidad. Sus latidos del corazón comenzaron a moverse con rapidez, su respiración era entrecortada y sus mejillas ¿Sonrojadas? Algo no cuadraba, pero no sé daba cuenta de eso último. Sus manos se dirigieron a la cabeza cubierta de la bolsa de papel, donde por más raro que parezca se sentía algo cálido tocarlo. Aún se cuestionaba si es bolsa se podía disolver con agua a través del sudor, pero ahí estaba totalmente intacta y sin alguna gota.

La muchacha comenzó a acariciarlo con suavidad sin importar que estuviera rasgando el papel, provocando el sonido, pero la sensación de calor que emitía el científico demostraba sensaciones totalmente diferentes de las que estaba acostumbrada a lidiar.

— Oh Fluggy... — Ella decía bajo sus susurros. — Sí tan solo no te hubiera molestado con ese invento...

Algo dentro de su alocado corazón estaba empezando a surgir, que no estaba dentro de sus planes de su personalidad, que a su vez podía concluir de algo que ella no sabía.

¿O estaba confundida? O ¿Estaba enamorada?

Eso no había duda, estaba enamorada. ¿Pero del aguafiestas de Flug Slys? Solo eran amigos, ni siquiera compartían tiempos charlando de algo, más se veían en muchas discusiones y peleas entre ambos ya sea por los inventos o por algo que molestaba a Flug. Además, según ella su corazón ya tenía dueño y era su Jefe del mal.

Y si lo tenía asegurado entonces ¿Por qué sentía amor hacia Flug?

Demencia detuvo sus caricias y comenzó a regresar de nuevo a los pasadizos con silencio para evitar despertar a Flug, aunque no sin antes hacer algo que ella jamás hubiera pensado hacer.

Depositó sus labios en la parte trasera de la cabeza de Flug a través de la bolsa de papel.

Caminó de regreso por donde vino, pero muy confundida. Aunque estaba consciente de sentir culpa por los desastres, lo último pareció fuera de lugar y de alguna forma tenía que responder el dilema de sus emociones.


Una fuerte alarma sonó provocando el brusco despertar de Flug. Ya era las 8 A.M

— Aaahhh... ¡Mi cabeza! — Intentó desactivar ese estruendoso sonido, pero le daba una gran jaqueca. Finalmente lo había logrado. - Bueno, al menos pude dormir.

Flug viendo que su ropa estaba sucia rápidamente cambio, aunque con el mismo estilo. Por un momento sacó su bolsa y se miró al espejo moviendo sus manos a su rostro para mejorar el aspecto de su presentación. Volvió a ponerse la bolsa y agarró papeles además de su invento de emergencia y salió de su cuarto en dirección a la oficina de Black Hat.

Paso derecho el desayuno y golpeó con algo de miedo esa habitación con su pie.

— ¡¿Quién osa interrumpir mi trabajo?! — desde el otro lado el Lord gritó.

— jefecito soy yo... Dr. Flug Slys. ¿Puedo?... ¿Puedo pasar?

Las puertas abrieron e hicieron pasar al asustado científico y en la oficina Black Hat miraba su computadora sobre el registro de las ventas de los artefactos.

— Perdone por molestarlo. P... Pero ya está especificado el próximo invento a salir.

— A ver realiza un disparo de prueba. Veamos si esa "cosa" funciona — Eso último Black Hat lo dice con decepción.

Flug tomo el arma y teniendo un radar insertado en la pistola señaló un punto rojo que indicaba un patrullante o algún héroe rondando por ahí. Así que presionó un botón provocando un rayo traspasando la pared, aunque sin daños en la mansión y tomo la dirección al objetivo. Un fuerte gritó desde fuera mostró que fue efectivo.

— De acuerdo con sus exigencias y técnicas señor. — Black Hat no estaba del todo conforme con la demostración.

— Bueno, aunque debo admitir que está bien armado, solo que te falta mejorar en ese radar. —

— P… ¿Pero ¿qué dice? Si está bien cons…

— ¡Con 40 metros no sirve para nada imbécil! — Black Hat miró al científico con mucha maldad. - Los héroes no son tontos, ¡así que mueve tu trasero y aumenta la capacidad de 40 a 100 metros a la redonda en el disparo!

— L… Listo jefecito ya... — Otra vez Flug fue interrumpido.

— ¡Pero hazlo rápido estorbo! ¡tenemos que transmitir a las 12 del medio día para presentar al mercado!

— Si...Si señor... — Flug salió corriendo de la habitación literalmente, aterrado por esas recomendaciones de su jefe.

Por medio de los pasillos Flug corría a contra tiempo y cuando iba ser frenado por Demencia...

— Buen día Fl...

— Ahora no Demencia, tengo cosas por hacer. — y siguió corriendo con prisa.

Llegó a su actualizada habitación y echó seguridad para que no hubiera interrupciones durante las modificaciones solicitadas.

Demencia del otro lado sabía que no debía molestarlo, aunque sintió algo de nervios tras recordar su encuentro hace momentos atrás. Más que todo por ese momento de confort que ella disfruto cuando hizo contacto con Flug.


Aquí se concluye un buen capítulo. Gracias por estar al tanto de esta historia que va en crecimiento, nos vemos pronto en el capítulo 3. Paz a todos.