OoOo Pequeño amor oOoO

Serie: Beyblade

Categoría: Yaoi

Pareja: KaiRay

Dedicatoria: A Keysie Maxwell… =)

Agradecimientos: bueno especialmente a Nekot porque por ella es que actualizo (más rápido jeje) aunque esta vez me tardé demasiado, mil perdones hermana adorada! Espero encontrarte pronto por el msn porque extraño muchísimo hablar contigo!... jeje espero que el siguiente chantaje no tarde mucho!!


"Kuznetzov" dijo "Bryan Kuznetzov"

"Vaya, tienes un bonito nombre" comentó alegre, regalándole una enorme sonrisa "mi nombre es Ray Kon"

"Ah"

¿Kon?. Ese apellido le resultaba algo familiar, pero no podía recordar muy bien en ese momento. Sin embargo, lo que si le llegó a la mente fue que era un apellido chino ¿no? El ruso sonrió levemente ¡Claro! Entonces por eso tenía el cabello tan largo ¿cierto? Bueno, según sus pocos conocimientos acerca de China, el cortarse el pelo se tomaba como una deshonra. Tenían costumbres raras, tal vez, pero sus habitantes eran seres humanos bastante peculiares y hermosos…

Y fue en ese momento que frunció su ceño.

¡Eso no podía ser!. ¿De nuevo con esas tonterías en su cabeza? Suspiró. Debía calmarse. Volvió a suspirar. Bien, ese tipo de pensamientos jamás los había tenido, bueno si una vez hace mucho tiempo, pero ésta era una situación totalmente distinta y, peor aún, con un extraño, uno bastante lindo. Apretó fuertemente sus puños y suspiró por tercera vez. A todo eso debía hallarle una explicación, algo lógico… tal vez estaba pensando en tanta tontería debido al estrés del que era víctima desde hacía una semana, mismo tiempo en que su abuelo había estado grave. Si, definitivamente el estrés era el culpable de su sufrimiento interno.

A todo esto… ¿cómo habría llegado ese niño a Rusia?

"Ven" la vocecita del niño le sacó de sus pensamientos y le miró, sin reaccionar de inmediato ante su petición "por favor" insistió

Un poco confundido, se acercó al menor mientras que éste se sentaba poco a poco en la cama. Bryan también se sentó en la cama junto al pequeño. En ese instante comenzó a palpar su cama buscándolo y una vez que lo encontró, subió sus manos hasta tocar su cara, y comenzó a recorrerla con mucho cuidado, tomándose su tiempo, y… por alguna razón él se dejaba hacer.

"¿Qué haces?" pero no pudo evitar preguntar

"Ah, disculpa…" dijo el menor un poco apenado, retirando sus manos de la cara del mayor "es solo que quería saber cómo eres, tratar de imaginarte y esa es la única manera en que puedo hacerlo…"

"Me tomaste por sorpresa" se explicó

"¿Podrías… podrías decirme cómo eres?"

"¿Cómo?"

"Sí, bueno ya tengo una idea, pero no me es suficiente, de verdad deseo saber cómo eres físicamente"

"No sé" a Bryan se le estaba haciendo un tanto extraño eso, además de que no sabía cómo describirse exactamente

"Por favor"

"Bien" accedió y pensó un momento antes de responder "mi cabello al igual que mis ojos son de color lavanda, mi piel es muy blanca por obvias razones, soy alto…" y paró, se sentía incómodo hablando de sí mismo cuando en la vida se había descrito

"¿Es todo?"

"Sí" su respuesta fue tan natural que no se dio cuenta de que fue un tanto cortante, más por la forma en cómo se sentía

"¿Te molestaste?"

"No, solo que no estoy acostumbrado a muchas cosas…"

"¿Entre ellas a lo dulce?"

"Si… y, bueno, ya te darás cuenta"

"Que bien que no te enojaste"

Un segundo después de ese comentario, sintió cómo sus pequeños bracitos se colaban por debajo de los suyos, pegando su rostro a su pecho. El mayor no supo qué hacer, incluso un leve sonrojo se posó en sus mejillas ante ese acto tan ¿tierno?... Después de un par de segundos, ya no lo pensó y correspondió al niño, quien sintió cómo la emoción se apoderaba de su pechito. Lo había hecho por mero agradecimiento, o al menos eso Bryan creía. Sin embargo, se sintió muy bien. Podía sentir el calor que el pequeño deseaba transmitirle en tan mínimo contacto… Poco a poco fue él quien rompió el abrazo del pequeño, recostándolo nuevamente.

"Duerme. Mañana saldremos" le avisó, recuperando el aplomo

"¿Salir?. ¿A dónde?"

"Ya lo sabrás" se dirigió a la puerta y apagó la luz

"Si" se acomodó en la cama "buenas noches"

"Claro"

Ya afuera, se quedó parado frente a la puerta unos segundos más observando su blancura, recordando la calidez que desprendía ese pequeño cuerpo… Definitivamente debía tomarse unas vacaciones ¡después de tanto estrés se lo merecía! Un poco de nieve no le caería nada mal, pero ¿solo? No, claro que no, llevaría a su pequeño huésped, lo tendría todos los días a su lado sonriéndole, y ¿por qué no? A su hermanito también. Con esos pensamientos se dirigió a su habitación. Estaba cansado, deseaba como nunca llegar y caer rendido a su cama, así que aceleró un poco el paso. Al fin vislumbró la puerta de su cuarto, pero en ella estaba recargado su hermanastro.

Se detuvo unos segundos, contemplándolo, ya no era un niño, era un adolescente hecho y derecho que de vez en cuando le daba dolores de cabeza, pero que sin embargo era motivo de su orgullo, aunque obviamente no lo demostraba y por lo tanto, su hermanastro no lo sabía, pero el saber las altas notas que sacaba, los primeros lugares que obtenía en competencias académicas y deportivas, el futuro exitoso, que grandes mentes le aseguraban, iba a tener… en fin, todo eso le hacía feliz internamente ¡Cuán orgullosos habrían estado sus padres al contemplar a su hijo en ese momento! Sin embargo sabía que lo estaban, su abuelo había hecho un gran trabajo con él, aunque tuvo algunas consecuencias. Suspiró quedamente antes de seguir avanzando.

Cuando estuvo parado frente a su hermanastro, su mirada lavanda chocó contra un par de ojos que echaban chispas. Sonrió levemente y se cruzó de brazos, esperando a que el menor hablara.

"Al fin apareces" Bryan escuchó su voz, en ella estaba claramente plasmado el enojo

"¿Qué quieres?" le preguntó sin rodeos, estaba cansado y quería que la pelea que se avecinaba fuera lo más corta posible

"¿Por qué te fuiste?. ¿Por qué diablos me dejaste solo?" espetó entrecerrando sus ojos y acercándose peligrosamente al rostro del mayor

"Creí que mi trabajo como niñera había terminado" le dijo sarcástico y, siendo él un poco más alto que su hermanito, aprovechó para darle un rápido beso en la frente

"¡No hagas eso!" empujó a su hermano mayor y se limpió su frente con su mano "¡sabes cómo lo odio y lo sigues haciendo!" le gritó dándole leves empujones y su cara sonrojada

"¿Vergüenza, hermanito?... Adoro ese sonrojo que aparece en tus mejillas… qué importa que digas que es por el enojo, sé que te gusta que te muestre mi cariño, pero ese maldito orgullo que tenemos es lo que nos impide vivir en paz…"

"¡Te estoy hablando!"

"De acuerdo" le dijo despreocupadamente "a pesar de que eres todo un adolescente, ese niño que guardas muy dentro de ti sale a flote y hace de las suyas, pero no me quejo, todo lo contrario… lo disfruto bastante" y sonriendo sinceramente le revolvió los cabellos, siendo sus manos alejadas de la cabeza del menor por él mismo "no lo volveré a hacer"

"Hn" controló la temperatura de su cara para alejar ese sonrojo, pero sabía que por más que le dijera a su hermano mayor que no hiciera eso, solo 'le daba su avión', porque por una u otra razón, volvía a repetir dicha acción

"Ya es tarde para que estés despierto, recuerda que 'los niños buenos se van temprano a la cama' ¿o es que ya lo olvidaste?" rió un poco ante el puchero que su hermanito hizo

"Estúpido" siseó apretando sus puños fuertemente, cómo odiaba que usara las palabras de su madre para controlarlo ¡Qué ganas tenía de golpearlo! Su cuerpo tenía mucha fuerza, producto de años de ejercicio, sin embargo, a comparación del de su hermanastro mayor, era débil y era por eso que se contenía, no era tonto y sabia bien que tan pronto le atacara, ya lo tendría bajo su merced, definitivamente lo odiaba… "mañana nos vamos después del almuerzo" le dijo bastante enojado

Bryan no respondió, en cambio dio un paso al frente quedando muy cerca del menor, quien retrocedió un poco instintivamente por la cercanía y la calidez del cuerpo de su hermano mayor. El pelilavanda le rodeó suavemente con sus brazos. Un nuevo sonrojo se apoderó de sus mejillas, aunque esta vez un poco más intenso, y en respuesta con sus manos, que habían quedado entre ambos cuerpos, intentó alejarlo sin ganas. Al sentir ese movimiento, Bryan apretó aún más su abrazo, juntando más sus cuerpos, hundiendo su rostro en la cabellera revuelta de su hermanito, aspirando su aroma ¡Cielos, cómo adoraba tenerlo tan cerca de él! Por más que el menor tratara de alejarse de él no lo conseguiría pues no estaba dispuesto a permitirlo.

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por algo y abrió sus ojos de sorpresa. Sintió los brazos de su hermanito rodearle la cintura, acomodando su cara en la curvatura de su cuello. Era la segunda vez que lo aceptaba de esa manera, sin embargo, había pasado demasiado tiempo desde aquella última vez que hasta se le había olvidado lo bien que se sentía.

Permanecieron así unos cuantos segundos, lo que pareció una eternidad para los hermanos. La calidez que su hermanito transmitía era diferente al del pequeño Kon, pero de lo que estaba seguro era que ambos le gustaban, y le gustaban mucho. Ese contacto se rompió cuando el menor comenzó a soltar su agarre, Bryan lo entendió y también lo soltó. Lo miró a los ojos y contempló lo dulce que su hermanito se veía avergonzado, con la mirada baja y un hermoso sonrojo adornando sus mejillas, no pudo evitar acariciar una con su mano.

"Me voy a dormir" dijo el menor, retirando la mano de su hermano "los niños buenos se van a la cama temprano" repitió sarcásticamente con una mueca un tanto desquiciada

"Si" fue su respuesta simple mientras abría la puerta de su habitación "fue bueno mientras duró" y sonrió

"Hn" le echó una última mirada a su hermanastro mayor, esa sonrisita que le había regalado no le había gustado mucho que digamos, en realidad le daba miedo pues no sabía qué era lo que pasaba por su cabeza. Comenzó a alejarse

"Oye" le llamó, y su hermanastro menor solamente se detuvo "espero que tu comportamiento de mañana sea mucho mejor que el de hoy, no quiero volver a interferir a causa de tu boca"

"No tenías por qué hacerlo, lo que yo haga no es de tu incumbencia…" se volteó para encarar al mayor, sus ojos rojizos le regalaron una fría mirada "te diré algo, el papel de 'hermano mayor bueno' no te queda…"

"Tenía que hacer el intento" se encogió de hombros y en su boca se formó una mueca que se asemejaba a una sonrisa y entró a su habitación. A lo lejos pudo escuchar el portazo que dio su hermanastro a causa de su enfado. Sonrió.

Debía admitirlo, era bastante divertido hacerlo enojar, pelear con él y verle los pucheros que hacía cuando perdía. Eran tan similares que no se soportaban. Habían pasado diez años juntos, y desde el primer día en que se conocieron se habían declarado la guerra. Fueron criados de la misma forma, competían entre sí para ser el mejor pero Bryan, aunque sea por poco, siempre fue mejor que él, y eso no era bien visto por los ojitos de su hermanito, lo que creía había aumentado su irritación por él.

Pero conforme pasaba el tiempo, las pruebas que se les imponía fueron más duras, sus estudios estuvieron a cargo de profesores particulares que les exigían demasiado y aparte llevaban materias relacionadas con la administración de empresas. Bryan podía soportar todo lo que le impusieran, no podía defraudar a quienes le habían dado todo: dinero, educación, lujos, pero sobretodo, un nuevo hogar. Sin embargo, eso no sucedía con su hermanastro, y siendo más pequeño no aguantó, por eso su abuelo decidió mandarlo a Japón, con sus padres.

Dos años después ellos murieron en un accidente, quedando ambos bajo la custodia de su abuelo, mejor conocido como el magnate ruso. Él no era la persona más amable del mundo, sino todo lo contrario, sin embargo, le había ordenado irse a Japón para cuidar de su hermanastro. Él se había negado por dos cosas, primera, su escuela. No podía abandonarla así como así, además de que su vida ya estaba hecha ahí en Rusia. Pero de nada le sirvieron sus argumentos y aunque los consideraba realmente válidos, a él no le importaron, una orden había sido dada y fuera como fuera debía ser cumplida, y así fue, en menos de dos semanas se encontraba volando rumbo a Japón, y fue ahí donde la rivalidad con su pequeño hermanastro continuó por tres años más.

Sacudió su cabeza. No debería estar pensando en esas cosas en ese momento, debía concentrarse únicamente en su abuelo. Frotó fuertemente sus manos contra su cara para despabilarse un poco. Se dirigió a su cama para aventarse en ella, hundiendo su cara en la almohada. En verdad apreciaba el silencio por el que era rodeado, lograba relajarlo bastante. Se giró para ver el techo de su habitación, en él estaba pintada una imagen, misma que su madre creó, misma que su padre plasmó. Lágrimas amenazaron con derramarse, sin embargo pudo controlarse. Había sido un día bastante agotador y lleno de distintas emociones… irónico ¿no? En fin, a pesar de todo y con mucho esfuerzo, logró quedarse profundamente dormido.

OoOo pequeño amor oOoO

"…no lo sé, usa tu creatividad ¡por algo te pago! No me importa cuánto cueste, solo quiero que lo traigas para antes de las nueve ¿entendiste? También quiero que llames al doctor… si, a él… no, nada de eso, solo haz lo que te estoy diciendo" pasó una mano por su rebelde cabellera lavanda un tanto exasperado escuchando el sermón que le daba su asistente "basta, solo haz lo que te estoy diciendo y… tómate unas vacaciones"

Cerró su celular con fuerza desmedida. Caminaba apresuradamente por el largo pasillo, se le había hecho tarde y todavía debía ver a su pequeño amigo, además, cuando lo viera, su hermanito seguramente querría una explicación, y siendo tan especial como era, no podía decirle la verdad directamente. Demonios, el camino hasta la habitación del pequeño oriental se le estaba haciendo demasiado largo, y ¿por qué la maldita corbata parecía querer ahorcarlo? No aguantó más y se la quitó. Una vez frente a la puerta de la ansiada habitación, tocó… Nada. Volvió a tocar, pero nadie contestaba por lo que decidió entrar. Nada. La habitación estaba vacía y la cama ya hecha. Cerró la puerta con fuerza y bajó las escaleras rápidamente, para dirigirse a la cocina.

Fue ahí cuando vio a su pequeño huésped sentado frente a una mesa que estaba repleta de una enorme variedad de postres. Se veía un poco intimidado pues en su rostro se dibujaba una sonrisa algo torcida y sus manos jugueteaban distraídamente con su inseparable palo, pero ya cambiaría. Desvió un poco su mirada para ver a una pelirrosa metida prácticamente en el horno, sacando de él una pasta color café claro. Su ser se estremeció de solo pensar en tener que comer lo que esa mucama chiflada cocinara. Se acerco un poco a ella.

"Um… creo que no debí haberle subido tanto" rió la chiquilla mucama, aún rascando el interior del horno "¿no crees, hermosura?"

Al escuchar eso último, Bryan levantó una ceja confundido ¿Desde cuándo había tanta confianza entre esa loquilla y su infante invitado? Desvió su mirada hacia su pequeño huésped y notó que se había sonrojado ante el sobrenombre que su mucama le había dado. En fin, no tenía tiempo para perderlo, y menos con esa niña. Con su pie llamó su atención. La chiquilla se levantó y sacudió su ropa que estaba cubierta de harina. Luego le sonrió inocentemente a su señor, quien no tenía una buena cara.

"Jeje… buen día, señor"

"¿Qué crees que estás haciendo?"

"N-nada señor… jeje… es solo que… el pequeñín tenía hambre y pues le cociné algo rico"

"¿Le estás dando cosas dulces a las ocho de la mañana?"

"Pues sí, además de que no se me ocurrió otra cosa, usted sabe que yo no sé cocinar muy bien… y pues… tiene hambre"

"¿Dulces?" volvió a cuestionar "¿dónde está Rita?"

"Fue a comprar víveres, ayer se acabaron… mire que los que vinieron sí que comen" intentó bromear

"¿No fue ayer mismo que te prohibí acercarte a la cocina?"

"Jeje creo que sí"

"Entonces fuera"

"Sí mi señor" y después de regalarle un saludo al estilo militar dio media vuelta y salió de la cocina "buen día joven ¿se le ofrece algo?" escuchó la voz de la misma niña desde el otro lado de la puerta

Um… así que su hermano ya había bajado. Bueno, ya era hora de ver qué reacción tendría al ver a su huésped, y aunque él podía hacer lo que quisiera, porque esa casa también era suya y se lo haría saber de ser necesario, había complacido a su hermano en todo lo que le pidiese desde que su abuelo cayó en cama, pero si le pedía, o mejor dicho, exigía que su huésped saliera de su casa no lo permitiría. De manera inconsciente tomó aire al verlo entrar y su mirada se clavó en su persona, observando desde un principio.

"¿Qué quieres?" preguntó molesto de sentir esa mira insistente sobre él, regalándole una mirada fría a su hermano con esas preciosas orbes que su madre le había heredado

"Nada" respondió cortante y su vista, de nuevo, inconscientemente giró hacia donde su huésped debería estar sentado cuando su hermano se acercó a la mesa para tomar una manzana, pero para su sorpresa, no estaba "¿dónde se metió?" y viajó su vista por toda la cocina pero no lo encontró

"¿Qué te pasa?" volvió a cuestionar su hermano y al no recibir respuesta lo empujó por el hombro "te hice una pregunta" le hizo ver con voz gélida

"Y te escuché" le miró molesto "nada, no me pasa nada, no me molestes y sube a cambiarte, pareces señorita cuando te arreglas"

"Idiota" le siseó pero hizo lo que se le indicó pasando la puerta bruscamente

Bueno, ya arreglaría eso más tarde, ahora ¿dónde estaba Ray? Caminó lentamente hacia el asiento que anteriormente fuese ocupado por el chino y al asomarse un poco más, lo vio sentado en el suelo quietecito, jugando aún con su palo.

"¿Qué haces?" le preguntó mientras le tomaba del brazo y le levantaba

"Pues…" contestó rápidamente y agachó la cabeza un tanto ruborizado "es solo que se me resbaló el palo y me bajé a buscarlo pero luego escuché una voz extraña y parecía molesto, para ser sincero, me dio miedo y me quedé sentado"

"Hn" no pudo evitar que una diminuta sonrisa se dibujara en sus labios y es que su hermano daba miedo cuando se lo proponía "vamos"

Sin hacer algún otro tipo de comentario se encaminaron a la habitación en la que el chinito había pasado la noche, en el camino se encontró con la mucama que se encargaba de las labores principales y le pidió un desayuno ligero para su huésped. Al llegar a la puerta de la habitación se encontró con su asistente quien se paseaba de un lado a otro con una bolsa negra y una caja blanca. En cuanto lo vio, se acercó a él, pasando su mirada al niño que llevaba de la mano de forma analítica.

"Ian" le llamó con voz bastante firme para llamar su atención "¿trajiste lo que te pedí?"

"Eh… si, aquí están las cosas" le respondió sin dejar de ver al menor "¿son para ella?" esta vez sí miró de frente a Bryan quien tenía una ceja alzada "Jefe ¿acaso no sabes que a las niñas se les pone vestidos y no trajes? Ya sé que no eres un experto ni nada, es más me atrevo a decir que esta es la segunda vez que lidias con un niño, en este caso niña, pero…"

"No es niña" esas palabras cargadas de enojo cortaron el discurso que había iniciado su asistente en contra de su persona

Pasó de largo a su asistente y con el niño aún de la mano, entró a la habitación. Su asistente lo siguió y dejó las cosas que traía sobre la cama.

"¿Niño?" exclamó asombrado "vaya, lo siento, es que no lo parece… ¿cómo te llamas?"

"Ray Kon" dijo un tanto intimidado "mucho gusto" le estiró la manita en son de saludo

"Eh…" el mayor dudó un poco y miró a Bryan quien solo permanecía en silencio y mirando al niño "si, mucho gusto" estrechó la pequeña mano entre las suyas

Recibió una sonrisa que le hizo sentir bien.

"Creo que le van a quedar a la perfección" razonó luego de unos segundos de silencio

"Deja de hablar Ian ¿Qué estas esperando? Dame lo que te pedí" exigió el pelilavanda nuevamente

Ian, al escuchar la irritada voz de su jefe, hizo inmediatamente lo que le indicó. De la bolsa negra sacó un hermoso y caro traje negro con camisa blanca y corbata a juego. Le entregó la ropa a Bryan y éste se dirigió al baño con el niño, quien solo seguía las instrucciones que le daban sin entender realmente. Al paso de unos minutos Bryan regresó a la habitación y vio que Ian tenía una caja blanca en sus manos. Se acercó a él y sacó lo que había dentro. Era un bastón. Ya no quería que Ray siguiera cargando con aquel viejo palo que usaba, en su lugar usaría ese. Era mucho mejor.

"Tengo una duda Bryan"

El aludido miró a su asistente y vio en sus ojos la sombra de la duda y un toque de sorpresa.

"¿Qué?"

"Bueno, es que… me parece raro que hayas recogido a un niño de la calle, que lo hayas traído a tu casa como si nada y encima que le compres ropa y cosas así… no digo que esté del todo mal pero ¿qué sabes de él en realidad? Además… no te vayas a enojar pero… tú no eres así…"

Sí, definitivamente se estaba esperando esas dudas en su asistente, después de todo era un poco curioso, por no decir metiche. Pero muy a pesar de eso, los años que Ian tenía a su lado como su mano derecha le bastaban para conocerlo realmente, era la única persona que podría llegar a considerar su amigo, además de cierto niño que se estaba cambiando.

Y volviendo al tema…

"No sé"

Y era la verdad. Cierto que le recogió de la calle, cierto que le dio techo y comida, también era muy cierto que no sabía absolutamente nada de la vida de ese niño más que su nombre, pero no pudo ignorar el impulso de querer involucrarlo en su vida, mismo que le llevó a hacer todo lo que había hecho ¡Agh! Por eso mismo no había pensado en cosas como esas ¡porque le iban a hacer decir, pensar o hacer algo que no era muy de él!... calma, calma… era mejor olvidar ese tema por ahora…

"¿Cómo?"

"No quiero hablar de eso Ian… no hay necesidad de que me digas cómo soy, lo sé perfectamente… ahora ¿por qué lo recogí? Ni yo mismo lo sé ¿Por qué le compro cosas? Sencillamente me da la gana ¿de acuerdo?..."

Bien, esa no era la respuesta que Ian buscaba y la forma en que se la había dicho reflejaba la inseguridad que el gran Kuznetzov sentía, era cierto, no sabía por qué le había recogido y esperaba que cuando lo descubriera, lo compartiera con él…

"De acuerdo" Bryan bufó, molesto por la situación "y… ¿tu hermano ya lo sabe?"

"No"

"¿En serio?. ¡Woa!. Yo quiero estar presente cuando se lo digas… ¡quiero ver su reacción! Jaja…" lo único que recibió por parte de su adorado jefecito fue un respingo, y de repente una duda más asaltó su enloquecida cabecita y con una mueca entre confusa y rara, preguntó "oye jefecito… ¿por qué el niño tiene los ojos cerrados? No me digas que…"

"Es ciego" fue Bryan quien terminó la frase

"Vaya…" fue lo único que atinó a decir "con razón"

El sonido de la puerta del baño abriéndose les distrajo y voltearon a ver al niño que iba saliendo con sumo cuidado. Vaya que se sorprendió al verlo, y es que el chiquillo se veía bien con el traje que su asistente había elegido para él. Llevaba su ropa de dormir en la mano y doblada. Caminaba despacito pues su palo lo había dejado en la cama. Bryan se acercó a ayudarle y lo guió hasta esta misma.

"¿Te queda?" le preguntó

"¿La ropa? Sí, me queda… bien" agregó sonrojado

"Bien"

"¿Y mi palo?" preguntó inocentemente

"Ya no usarás ese" tomó su nuevo bastó y se lo entregó

"Pero…"

"Ningún pero, sólo tómalo"

"Bien" dijo resignado y un tanto sonrojado, el mayor era muy bueno con él y sin esperar nada a cambio, eso le hacía sentir un poco incómodo pero a la vez feliz de que alguien se preocupara por él "también está la ropa, y por lo que puedo percibir no es barata ni usada" para compensar un poco a Bryan le dedicó una bella sonrisa "muchas gracias"

"Claro" en su rostro se dibujó una pequeña sonrisa al ver la del pequeño

"¿Sonríes?" preguntó totalmente asombrado su asistente quien había contemplado todo en silencio

"No te importa" fue la respuesta que recibió y al instante Bryan volvió a tomar su pose de siempre

"Esto es increíble ¡mi jefecito sonrió! Cielos, algo tiene este niño que le hace cambiar, nunca se había portado de esta manera con nadie… ¡ni siquiera conmigo!" y cuando recuerdos de cómo lo trataba su jefe le llegaban a su mente, cascaditas en sus ojos se podían apreciar

"Ian" le llamó Bryan al ver los gestos que hacía

"Tranquilo, tranquilo…" se dijo mientras se acomodaba su cabello… "será mejor que te des prisa, no querrás despertar de nuevo la ira del pequeño demonio… digo… jeje… de tu hermano" corrigió su supuesto error

"Hn" se volteó "ya puedes irte, nos veremos más tarde y… lo de las vacaciones era en serio"

"No podrías vivir sin mí, así que ni lo sueñes" le dijo mientras se acercaba a la puerta con intenciones de irse de una buena vez "¡ah! Por cierto… el doctor viene dentro de unos minutos, espero eso no importune" miró de reojo a su jefe

"Está bien" fue la única respuesta que obtuvo

"¿Doctor?"

"Disculpe joven" llamó la mucama a quien le había encargado el desayuno para Ray, que estaba en el marco de la puerta "el doctor que mandó pedir ya está aquí ¿el niño va a desayunar primero o le van a atender?..."

Bryan hizo una mueca.

"Que suba y trae el desayuno de una vez"

"Sí. Con permiso" y se retiró

"¡Woa!. Qué eficiente es el doc, mira que llegar tan temprano… ¿no me merezco algo por eso?" le preguntó con los ojitos brillosos a su jefe

"Si no quieres que llame a seguridad, vete de una vez" le miró fijamente

"Cuánta amabilidad para conmigo, pero creo que no será necesario porque ya me tengo que ir… ¡Dios! No sé cómo te soporto" hizo un ademán dramático "solo porque me necesitas no te abandono…" concluyó su actuación "¡nos vemos!" y se fue

Ray rió un poco ante las ocurrencias del asistente de Bryan. Aún sabiendo que el pelilavanda era sumamente serio, o al menos de eso se había percatado hasta el momento, hacía o decía cosas para sacar de quicio a su jefe, y aunque no podía ver, escuchaba perfectamente y por su tono de voz, podía imaginarse. Y cambiando de tema…

"Hmf" resopló Bryan un tanto fastidiado

"Bryan…" habló el menor un tanto nervioso "¿un doctor?"

"Va a revisarte, quiero saber si el problema de tus ojos tiene solución"

"¿Para qué?. Ya hace tiempo que vivo con este problema y estoy acostumbrado, además…" hizo una pausa un tanto larga "no tengo tanto dinero como para pagar al doctor, o las medicinas, o…"

"Ya entendí, y tú no tienes que pagar nada porque yo me haré cargo"

"¿Tú?" era obvia la gran sorpresa que se llevó al escuchar las palabras del mayor "¿por qué?"

Lo último que deseaba en ese momento eran cuestionamientos acerca de sus acciones, y mucho menos viniendo de quien resultaba beneficiado, pero si lo veía desde un punto crítico, era natural que se preguntara por qué un completo extraño llegaba de pronto y le daba todo. Pero ese no era el momento para aclarar eso.

"Porque tengo cómo hacerlo y quiero ayudarte" pero tampoco le iba a dejar sin ninguna respuesta

A Ray le hubiera gustado seguir preguntando pero fueron interrumpidos por el llamado a la puerta. Era la mucama que traía el desayuno y una persona más venía detrás de ella.

"Aquí está lo que pidió señor" hizo una ligera reverencia y se marchó

"¿Y usted es..?"

Bryan se extrañó de ver a una persona totalmente desconocida vistiendo una bata blanca. Ese no era su doctor.

"Disculpe mi descortesía, el doctor Unamuno tuvo un contratiempo y se disculpa con usted por no poder venir… no obstante, al verse apenado por tener que cancelarle a última hora, me pidió a mí que le supliera"

"¿Es su asistente?. ¿Practicante?"

"Nada de eso, soy colega y amigo suyo"

"Es muy joven" concluyó un tanto desconfiado

"No se deje engañar por las apariencias"

"Claro" se molestó, ese doctorcillo no le estaba agradando en absoluto "¿y bien?. ¿lo va a revisar?"

"Así que tú serás mi paciente" dijo ignorando las preguntas acercándose a Ray y alborotando levemente sus negruzcos cabellos

"Hola" rió levemente y se intimidó un poco

"¿Podría dejarme a solas con él?. Lo voy a examinar"

"¿A solas?"

"A solas" repitió "así que por favor…" le miró esperando a que saliera de una buena vez para iniciar su trabajo

Bryan resopló y decidió hacerle caso al doctor e irse. Le echó una última mirada a Ray y salió.

"Bien, ahora que el ogro salió, comencemos…"

Ray rió ante el sobrenombre que el doctor le había puesto a su amigo.

"Em… ¿puedo hacerle una pregunta?"

"¿Cuál?"

"¿Es muy joven?"

"Jeje… bueno sí, algo, pero creo que exageró" dijo refiriéndose a Bryan "tengo 25 años"

"Oh vaya" y sonrió

"¿Y tú?"

"Pronto cumpliré once" dijo alegre

"Espero que te den muchos regalos" ante ese comentario, el doctor pudo notar un toque de tristeza en el rostro del pequeño y decidió cambiar de tema "bueno… ¿y cómo te llamas?"

"Me llamo Ray… ¿y usted?"

"Bueno Ray, primero no me gusta que me llamen de 'usted' me hace sentir viejo, tuteémonos ¿de acuerdo?" el pelinegro asintió enérgicamente "aclarado ese punto, me presento… soy Yuriy Ivanov, y seré tu doctor temporal, al menos eso creo…"


Jeje bueno ¿qué puedo decir? Ya va agarrando forma mi rara historia XD jiji ¿qué opinan? Espero que les haya gustado… muchas gracias por los reviews!!

Eso es todo, muchas gracias por leer..!