Capítulo II
Los alumnos de Hogwarts de quinto, sexto y séptimo año esperaban el comienzo de su clase de Estudios Muggles, muchos estaban comentando la clase anterior y el nuevo salón muggle que Hermione Granger había puesto a disposición de todos, de repente, la puerta del salón se abrió y la chica castaña entró a dar clase.
- Traten de imaginar lo siguiente: una aldea de unos cincuenta pobladores, chozas de paja, ratas por todos lados, el nivel de calidad de vida es muy bajo, la taza de mortalidad muy alta, todos los días la gente se despierta con la noticia de que más gente ha muerto, no es raro que una madre se duerma con su pequeño hijo para despertar al siguiente día junto a un cuerpecito frío e inerte-. Hermione Granger comenzó a hablar en cuanto llegó al salón.
- Señores, es el siglo XIV y nos encontramos ante una de las catástrofes que peor han azotado a la humanidad en toda la historia, hablo de una Pandemia, en concreto me refiero a la Peste Negra, al menos un tercio de la población mundial sucumbió a esta peste, los magos también la sufrieron y fue esta gran epidemia la que precipitó el rompimiento de comunicación entre ambos mundos, pero a diferencia de los muggles, ellos tenían a la magia de su lado, una poción curativa reducía los síntomas y tras un corto periodo de tiempo la enfermedad desapareció, pero los hombres no-mágicos del siglo XIV estaban completamente solos, no sabían nada sobre la enfermedad, la mayoría creían que era un castigo de los dioses, el secreto de las plantas que los antiguos magos habían enseñado a algunas mujeres muggles ya se estaba perdiendo y no se atrevían a experimentar nuevas curas, acusadas de brujería, las mujeres callaban y la gente moría, ni siquiera el opio estaba al alcance del pueblo-.
La clase escuchaba atentamente a la chica mientras veían imágenes en la pantalla, muchos murmuraban palabras de asco, lo que veían encajaba perfectamente con la imagen que se habían formado de los muggles, su conocimiento de historia muggle acababa precisamente en la edad media, y a pesar de que sabían que habían desarrollado inventos sustitutos de magia, pensaban que su calidad de vida era la misma que hace siete siglos.
- Lo que ven en la pantalla es un médico de la época, cubierto totalmente se creía a salvo de la peste, en el pico llevaban plantas aromáticas como tomillo, rosas o claveles, se pensaba que los gérmenes se transportaban por el aire, por lo que la mascara les permitía filtrar la fetidez; hoy se sabe que la "muerte negra" como se conocía en esa época debido a las manchas negras, se transmite por las pulgas que viajaban en la ratas negras o ratas de campo-.
- La mano de obra comenzó a escasear, no había gente que trabajara los campos, la peste negra o bubónica provocó una crisis existencial frente a la cual la gente optó entre dos formas de vida, una era arrepentirse de todos sus pecados, quienes escogían este camino, peregrinaban por los pueblos flagelándose para expugnar sus pecados, otros preferían… adivinen qué- inquirió Hermione al ver que sus alumnos comenzaban a distraerse.
- ¿Matarse?- sugirió un chico de Hufflepuff.
- Estoy segura de que muchos se deben haber suicidado, pero no, es algo mucho más divertido- dijo Hermione, los alumnos comenzaron a hablar en voz baja, discutiendo todo tipo de teorías.
- ¿Matar a los demás?- ése era Blaise Zabini, era la primera vez que un chico de Slytherin hablaba en clase, su sugerencia causó risitas entre sus amigos.
- No exactamente, pero creo que usted señor Zabini necesita redefinir su concepto de diversión antes de nuestra visita al Museo Británico, no quiero ni pensar en mi ropa si a usted se le ocurre "divertirse", las manchas de sangre son difíciles de quitar- dijo Hermione al Slytherin con una pequeña sonrisa y una mirada divertida, sabía que si reprendía al chico lo único que conseguiría hacer sería alienarlo aún más de la clase. Normalmente Hermione Granger no gustaba de atraer moscas, pero en este caso, era necesario y estaba dispuesta a usar toda la miel que hiciera falta.
Blaise estaba sorprendido, había estado seguro de que su comentario le haría ganar puntos negativos para Slytherin y una aburrida lección moralizante de la mártir de Gryffindor, pero la chica parecía estar de buen humor. Los demás también se extrañaron de que Hermione no reprendiera al Slytherin, incluso Snape lo hubiera humillado con un comentario sarcástico, desde que terminó la guerra, su obvia preferencia por los chicos de su casa había terminado.
- Vamos, imaginen que son ustedes, qué harían, todos parecen estar muriendo, parece que no habrá futuro, nada por qué vivir, podrían morir mañana sin importar si son buenos o malos, por qué desperdiciar la corta vida flagelándose cuando podrían estar haciendo otras cosas ¿cómo? – continuó la castaña dando más pistas a sus antiguos compañeros.
- ¡Sexo!-. Seamus Finnigan gritó como si acabará de encontrar la cura para la licantropía. Toda la clase rió y el chico se puso rojo, diablos, por qué tuvo que abrir la boca, ahora Hermione lo iba a sacar de la clase, estaba seguro.
- Exacto – dijo Hermione cuando la clase terminó de reír, ahora todos estaban atónitos.
- Sí, el Sr. Finnigan está más o menos en lo correcto; aunque debo decir Seamus, por favor deja de proyectarte en mi clase- lo último lo dijo mirando a su amigo de Gryffindor quien simplemente le sonrió con picardía. Toda la clase volvió a reír con el comentario de la chica, parecía que Estudios Muggles tenía el potencial de convertirse en la clase favorita de varios alumnos.
- Muchos se entregaron a la buena vida, decidieron vivir sin ataduras, sin freno alguno. Hay un libro de la época que refleja esta parte de la sociedad, se llama El decamerón y fue escrito por Giovanni Boccaccio, habla de siete mujeres y tres hombres que huyendo de la peste, se refugian en una villa de Florencia, para pasar el tiempo, los jóvenes relatan cuentos, pasan de esta forma diez noches (de ahí el nombre), cada uno relata un cuento de acuerdo a un tema escogido por uno del grupo, al final tenemos cien cuentos en total…-.
- ¿Qué tipo de cuentos son?- preguntó un chico de sexto año de Slytherin con una sonrisa de lado.
- Exactamente del tipo que te estás imaginando… bueno tal vez no tanto, para eso tendrás que esperar hasta que lleguemos al Marqué de Sade- dijo Hermione al chico queriendo mantener su interés y en el fondo deseando que el chico no se estuviera imaginando algo tan extremo.
- ¿Quién es él?- volvió a preguntar el chico
- Un novelista francés, era muy… digamos gráfico- dijo la castaña sonriendo al chico. Varios chicos comenzaron a murmurar, a nadie le gustaba cuando Hermione sonreía de esa forma.
- Bien, otro escritor importante de esta época es Francesco Petrarca, quien al lado de Boccaccio sienta las bases del humanismo, una de sus obras más importantes es una colección de poemas en italiano titulada Rime in vita e morta di Madonna Laura al principio, y después simplemente Cancionero, estos poemas fueron inspirados por su musa Laura, a quien amaba sin ser correspondido; y mejor váyanse acostumbrando a este tipo de romanticismo cursi, idílico y fatal, porque a lo largo de las clases se van a dar cuenta de que muchos escritores se inspiraban en su amor imposible para idealizar a su mujer perfecta dentro de sus obras; créanme chicas, van a aprender a odiar conmigo a muchas mujeres-. Varios chicos bufaron al escuchar el comentario de la castaña, las chicas simplemente los ignoraron, ellas comprendían totalmente, en serio, hay mujeres que simplemente son indignas.
- Pero claro, el más sobresaliente genio de esta época es Dante Alighieri; recuerden que es el siglo XIV, han pasado nueve siglos desde la caída del Imperio Romano Occidental, el latín ya dejo de hablarse entre el pueblo, pero sigue siendo el idioma oficial del clero y la nobleza, aunque a lo largo del tiempo ha cambiado y por supuesto no es el mismo latín de la época de Octavio Augusto, esta va a ser una característica del renacimiento y el humanismo, el rescate del latín de la época de oro. Pero es todavía el Trecento y los escritores comienzan a escribir en sus propias lenguas, Boccaccio y Petrarca escribieron en latín, pero también en italiano; pues bien, Alighieri escribe su obra maestra La divina comedia en toscano, un dialecto del italiano. Cinco puntos para quien pueda decirme algo sobre esta obra- dijo Hermione tratando de tentar a la clase con puntos.
- Vamos gente, sabían lo que íbamos a ver hoy y les hice llegar la lista de bibliografía opcional, díganme que mi clase amerita al menos un rápido vistazo a los libros- suplicó Hermione a sus alumnos al ver que nadie levantaba la mano.
- "Pues no sé maestra, la verdad yo no pierdo mi tiempo en cosas tan banales, prefiero analizar Corazón de bruja" -. Incluso los Slytherins rieron al escuchar a Hermione fingir una voz de niña arrogante para criticar a sus alumnos y a su propia clase.
- Bien, diez puntos, quién dice yo- continuó la chica cuando los jóvenes se repusieron de su ataque de risa, bueno Neville seguía rojo, pero ya se le pasará.
- No quería, pero ustedes me obligan, voy a tener que sacar mi lista y escoger un voluntario a fuerza-. Hermione se dirigió a su escritorio y sacó una carpeta de un cajón, la abrió y comenzó a pasear la mirada por las hojas lentamente, finalmente la cerró y regresó su atención a sus alumnos que ahora estaban nerviosos y moviéndose en sus asientos.
- Jonathan Bretch – un chico tímido de quinto año de la casa de Hufflepuff alzó la vista asustado, diablos, él no había leído nada.
- Escoge un número del uno al cincuenta y cinco – dijo Hermione.
El hufflepuff la miró sorprendido y nervioso, él no quería, porqué él, de seguro había otros chicos que si habían leído y sabían de qué hablaba la castaña.
- Ahh... veintitrés…- ofreció el chico tentativamente.
Hermione volvió a abrir su carpeta, para buscar quien era el número veintitrés de la lista, huupss, de todos los números ¿por qué tenía que ser él el veintitrés? Se quejó la chica internamente.
- Draco Malfoy -.
El chico rubio miró unos segundos a Hermione, la chica lo había tomado desprevenido, no se esperaba que le preguntara algo, o que le dirigiera la palabra, coño, ni siquiera se esperaba que le dirigiera una mirada, esperaba ser una mosca en la pared y casi lo lograba, estaba sentado hasta atrás, alejado de todos, incluso de sus compañeros de casa.
En cuanto dijo su nombre, toda la clase volteó a ver al chico en mórbida fascinación, pero Draco los ignoró y se concentró en la castaña quien lo veía esperando una respuesta.
- Es un poema que narra el viaje imaginario del poeta por el infierno, el purgatorio y el paraíso, en los primeros dos su guía es Virgilio, en el paraíso es Beatriz, la mujer de la que Alighieri estuvo enamorado toda su vida- dijo el chico, es lo poco que recordaba de lo que había leído en un libro sobre literatura que encontró en la biblioteca, nunca había visto la obra en sí, pero pensaba leerla, sonaba interesante.
- Correcto, diez puntos para Slytherin- dijo Hermione tratando de no sonar demasiado sorprendida. Era una tremenda ironía que los primeros puntos que otorgará fueran para Slytherin y a cargo de Draco Malfoy, en serio, la vida tenía un feo sentido del humor.
- Bien, su compañero está en lo correcto, me gustaría hablarles más sobre la obra y el autor e incluso sobre Beatriz pero no tenemos mucho tiempo para discusiones literarias, si quieren pueden encontrar copias del libro en el Salón Muggle. En Alighieri volvemos a ver el amor no correspondido que vimos en Petrarca, sabían que sólo vio tres veces a Beatriz y nunca habló con ella, pero aún así, la mujer inspiró su obra, murió cuando tenía veinte años, y poco tiempo después Alighieri escribió La vida nueva, que son poemas y textos en prosa; pienso que de haberla conocido, hablado con ella o incluso haberla hecho su esposa, el poeta nunca hubiera escrito su obra maestra o al menos no como la conocemos hoy. El Virgilio del que hablamos es el que todos conocemos, el de La eneida, Dante lo había estudiado a fondo y lo admiraba-. Varios chicos estaban anotando rápidamente en sus cuadernos.
- Bien es así que llegamos al siglo XV y al Renacimiento, quiero aclararles que cuando hablo de fechas que marcan el fin de una época y el inicio de otra, lo hago de forma puramente didáctica, los cambios se fueron dando paulatinamente, no fue una ruptura rápida, además las fechas varían según el lugar, por ejemplo, el Renacimiento comenzó en Italia antes que en el resto del mundo-. La castaña se sorprendió de que varios chicos tomaran apuntes, seguro nadie los leería después, pero aún así, el sentimiento en lo que cuenta.
- El siglo XV fue un siglo de descubrimientos, América, la imprenta…- Hermione no pudo continuar, porque su reloj anunciaba que la clase había terminado.
- Pueden irse, pero traten de leer algo para situarse en el contexto, va a ser más fácil para ustedes y vamos a poder avanzar más rápido, no sé si se hayan dado cuenta, pero también hay libros en el Salón Muggle no sólo comida y video juegos- dijo la chica mientras sus alumnos salían del salón.
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- Ven Hermione, tenemos una hora libre, vamos afuera – Harry y Ron estaban en la puerta del salón de Estudios Muggle, la clase de los primeros años ya había terminado y la castaña tenía el resto del día libre.
- Está bien, pero es Profesora Granger para ustedes, par de groseros irrespetuosos- les dijo la chica con una sonrisa.
- Mucho cuidado que le podríamos decir a McGonagall que maltratas a tus alumnos, por cierto cómo le pudiste dar puntos a Slytherin- se quejó Ron.
- Al parecer es uno de los lujos de ser maestra, otorgar puntos a tus antiguos enemigos- dijo sarcásticamente la chica mientras caminaban hacia el lago.
- Sabes, creí que sería raro tenerte como maestra, y tenía razón, lo es, pero no en la forma que me lo esperaba, lo raro no es tú como profesora, sino tú como no-alumna, ¿me entiendes? – Preguntó Harry desconcertando a ambos chicos.
- Ahh, no – dijo la castaña.
- Me refiero a que es extraño no estar contigo en pociones o transfiguración, pero tu clase no se siente rara porque no se siente como clase, es como cuando nos ayudabas con la tarea o nos explicabas un libro, excepto que ahora lo haces para toda la escuela- explicó el chico de lentes.
- Como cuando tú diste clase de Defensa contra las Artes Oscuras, era como si simplemente entrenáramos todos juntos- dijo Hermione.
- Sí, exacto- indicó Harry mientras se sentaban junto al lago.
- Pues creo que eso es lo que quería McGonagall, sus palabras fueron "quiero que haya una conexión entre el maestro y los alumnos" al momento no lo entendí, cómo podría yo conectarme con Goyle o Parkinson, pero supongo que se refería a algo así, hablarles de tu a tu, como un dialogo, aunque claro, falta mucho para que Goyle dialogue conmigo- dijo la chica pensando en sus propias palabras.
- Goyle nunca va a poder dialogar con alguien que pasó sus ÉXTASIS sin tener que cursar el séptimo grado- dijo Ron con envidia, hubiera querido presentar sus exámenes con su amiga hace tres meses, pero sabía que no estaba listo, coño, seguramente después de cursar el séptimo año seguiría sin estar listo.
- De haber sabido que la profesora McGonagall quería que los presentara para poder dar clases me habría negado- dijo la castaña.
- No es cierto, lo hubieras hecho de todos modos, porque no hay nadie más que sea capaz de dar tu clase, excepto tal vez Mary Poppins, e incluso ella me habría dado nauseas con sus canciones; además eres incapaz de decirle no a un profesor- dijo Harry mientras aventaba piedras al lago.
- Qué hay de esa vez que le dije a Snape que se callara y me dejara en paz- protestó Hermione.
- Ahh, cómo olvidarlo, pero eso no cuenta, estábamos en guerra y muy estresados, hasta Mary Poppins hubiera maldecido- dijo Harry.
- Tu extraña fijación con la señora Poppins me empieza a dar miedo- advirtió Hermione a su amigo mientras lo veía con rareza.
Harry volteó a mirarla y los dos estallaron en risa, Ron los miró divertido, no sabía de que hablaban pero estaba feliz de verlos reír, ahora que Voldemort no existía y que la guerra se había acabado, Harry se podía divertir y estaba dejando sus problemas atrás, ya sólo le quedaba ver hacia el futuro, Hermione se podía relajar, no tenía que preocuparse por el bienestar de sus dos amigos, o pasar todo el día en la biblioteca memorizando todos los hechizos que le pudieran servir para ayudar a Harry. Sí, la vida no lucía mal desde aquí.
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Quería hacer este capítulo sobre Draco pero mi musa es una necia. Tal vez el próximo.
