¿Impresionado?
Me arrepiento de todas mis acciones.
Bien… No.
Me arrepiento de ciertas acciones recientes.
Yoosung me mira con anhelo expectante desde el otro lado de la mesa del comedor. Sus ojos púrpura denotan curiosidad extrema y esa inocencia que usualmente nos anima a molestarlo. Mis ojos van hacia Saeyoung, parado a mis espaldas y noto que está conteniendo una sonrisa cruel en sus labios.
El muy…
Suspiro pesadamente y mi mano hace garabatos sobre mi cuaderno de dibujo para mantener la postura. Si solo se tratase de Yoosung hubiese aprovechado su pregunta para avergonzarlo y dejarlo tan rojo que tardaría días en mirar a la cara a quien fuese. Pero entre él y yo está sentado Saeran, quien mantiene al mínimo su sonrisa sádica y burlona en mi dirección. Me estaba poniendo a prueba. Cuando sus ojos aguamarina se encuentran con los míos, parece retarme.
"Anda, impresióname"
Estos hermanos van a ser mi ruina.
Saeyoung sabe que me estoy conteniendo por su hermano. En realidad, él también está actuando lo más moderadamente posible debido a Saeran. No es que lo tratemos con pinzas o creamos que se va a romper pero ¿Sinceramente? Muy en el fondo queremos impresionarlo, ganarnos su reconocimiento y afecto. Saeran es nuestro hermano, algo rebelde y arisco, pero hay tantas emociones dentro de él que cuando deja salir un poco de ellas es como el extracto más puro y refinado de algo valioso. Claro, nunca se lo hemos dicho porque seguramente se burlaría de nosotros. Pero es nuestra debilidad, queremos hacerlo feliz. Y muy a su manera él lo sabe, es consciente de ello. Chico listo. Ahora me esta poniendo un reto a mí, tal vez como venganza por la foto que publiqué de él comiendo el helado casero que hice la anterior semana.
Pero…
¿Qué culpa tengo yo? Saeran lucía tan a gusto e impresionado al probarlo que no pude evitar tomar tantas fotos como una madre primeriza.
¡Cualquiera hubiese hecho lo mismo en mi lugar!
Pero esta es su venganza.
"Impresióname"
Saeyoung deja caer sus manos sobre mis hombros y sus pulgares hacen pequeños círculos a los costados de mi columna vertebral, en un masaje que se supone debe relajarme. Ayudarme a centrarme.
Error.
Él sabe que solo es una forma de distracción. No me esta dando ningún apoyo. Él esta disfrutando de mi debate interno. Porque si Saeyoung estuviese en mi lugar querría tomar provecho de tal oportunidad servida en bandeja de plata. Esta es la tentación extrema ¡Solo hay que mirar la carita de cachorrito de Yoosung para sentir una vena perversa despertarse! Y Saeran lo sabe. Él es consciente de lo difícil que es para mí controlar mis burlas al mínimo.
Estos dos hermanos van a matarme.
- ¿Es… muy malo? –pregunta la inocente criatura frente a mí.
- No. –lucho por sonreír equilibradamente- En realidad es una excelente duda. Muy común.
Digo…
Cualquier sumiso y masoquista como él querría saber la diferencia entre un Amo y un Sádico ¿No? Aun si él no sabe que, bueno, él es un sumiso y un masoquista. El combo completo.
Mis ojos van hacia Saeran, tiene un brillo peligroso en su mirada, se encuentra divertido de una forma casi maquiavélica. No despierta temor en mí, pero si un reto. Me esta poniendo a prueba, es verdad. En teoría, tiene las de ganar. Pero no es la primera vez que juego contra un Choi al que le he dado la ventaja desde el inicio. Como si lo invocara, los dedos de Saeyoung siguen con su masaje en mi espalda un poco más fuerte, haciéndose notar, su precisión es perfecta y la única razón por la que no me derrito es por la compasión que tiene conmigo al mantener sus manos a la vista de todos. Mi mirada se mueve hacia la mano de mi esposo donde está un aro de matrimonio idéntico al mío. Ahí miro las cinceladas en forma de tres estrellas que se conectan con una fina línea entre sí. El Cinturón de Orión. Un pedazo simbólico del cielo nocturno pero con un significado mucho mayor para nosotros. Y eso me recuerda quién soy.
No es la primera vez que venzo a un Choi dándole ventaja.
Mi sonrisa se vuelve divertida y puedo notar la alerta en la mirada de Saeran. Por un momento creo que convencerá a Yoosung de retirar su pregunta, pero su terquedad lo mantiene en su lugar. Perfecto. Mi rostro cae hacia atrás y Saeyoung inclina su cabeza para mirarme, intrigado. El cabello rojizo cae suavemente en mi dirección y sus lentes parecen ligeramente suspendidos de su rostro por culpa de la gravedad. Hay curiosidad en su mirada miel.
- ¿Qué tanto permiso demostrativo tengo? –pregunto y lanzo mi reto también hacia Saeran.
En la periferia de mi mirada noto a Yoosung extrañado. Y con justa razón. No sabe que está frente a depredadores.
- Absoluta. –responde Saeyoung y noto su sonrisa incrementarse.
- Lo que quieras. –me responde Saeran, encogiéndose de hombros con aparente indiferencia.
Me propulso hacia el frente para mirar a Yoosung, apoyando mi torso sobre la mesa. Me muevo tan rápido que él da un respingón en su lugar. Él es una criatura pura y de conocimientos simples de este tema y si no quiero terminar con una cátedra sobre BDSM, debo mantener mis explicaciones lo más simples posibles.
Pero primero…
- ¿A qué se debe tu duda? –aventuro.
Yoosung se sonroja y sus dedos juegan con su celular. Él es un chico sincero, como un cachorrito que se delata solo. No debo esperar mucho para que vuelva a mirarme, expectante y tímido.
- Saeran y yo estábamos viendo un maratón de "Indiana Jones"… -comienza.
Asiento, lo recuerdo, se habían instalado desde la mañana en la sala. Yoosung nos estaba ayudando a integrar a Saeran a la cultura general. Por increíble que parezca, ser parte de un culto que mantiene a sus miembros aislados en la montaña y bajo adoctrinamiento no daba mucho permiso para conocer el último libro de adolescentes sobrenaturales en un triángulo amoroso o la serie popular de detectives en un futurístico mundo decadente. Mi mano se aprieta con fuerza y me recuerdo mantener la calma. Saeran no necesita mi repentino enojo cada vez que recuerdo los años de cocteles de drogas y condicionamiento extremo que vivió. Este es el presente, donde él esta con su familia, nosotros, y tiene terapia regular y los miembros de la RFA están siempre dispuestos a ayudarnos. Pero el que mejor la pasaba es Yoosung, porque tiene a alguien cercano a su edad a quien puede enseñarle cosas y en especial no le importa los filosos o cínicos comentarios de Saeran.
Pero ¿En qué punto ver "Indiana Jones" con mi cuñado le llevó a tenerme en la versión pervertida de la charla de las abejas y las flores…?
- Bueno… un compañero de la universidad me llamó y le dije que no podía verlo hoy porque ya tenía planes… -continúa.
- Lo llaman mucho, –interviene Saeran con su tono es rudo- es popular. –casi escupe esa palabra.
Los dedos de Saeyoung se detienen un segundo y solo me sostiene por los hombros. No necesito mirarlo, estamos pensando lo mismo ¿Acaso nuestro pequeño hermanito tiene celos de que alguien le quite a su nuevo amigo…? ¿Podría ser…?
- ¡No es verdad! –Yoosung evita que indague en el rostro de Saeran y me obliga a retomar mi atención a él- Ese sujeto solo está enojado porque prefiero hacer otras cosas.
Saeyoung finge estar conmovido. Si Saeran no estuviese presente, se lanzaría sobre Yoosung para abrazarlo dramáticamente y molestarlo. Pero no quiere que su hermano piense que prefiere a Yoosung sobre él. Mi esposo se hace líos con la culpa. En cambio, para mi es bastante simple, Saeran es su hermano real, Yoosung siempre le hizo pensar en quién podría haberse convertido su hermano si no hubiesen sido separados. Protegido, inocente, mimado, ingenuo, con esperanzas y sueños centellantes. No es de extrañarse que quiera tanto a Yoosung (a su… particular forma).
Mis ojos se deslizan hacia Saeran, luce intrigado y ligeramente sorprendido de que Yoosung quiera estar con él por sobre sus amigos normales. Después de todo él tiene un exterior defensivo y aislado, que evita el contacto físico, es astuto, sádico y bastante cínico. Todo para proteger su verdadera naturaleza. Pero él no entiende que todo eso armoniza muy bien con Yoosung, a este le gusta un poco de jaloneos en su vida y en realidad no es nada frágil.
- ¿Entonces…? –aventuro, ladeando el rostro- Tu compañero te llamó ¿Y qué pasó?
- Me preguntó qué estaba haciendo y cuando le dije qué estábamos viendo se burló y dijo algo como "¿Sigues buscando tu Amo o Sádico personal? Buena suerte con eso" y me colgó. –frunce el ceño, mirando su celular- No fue muy amable de su parte.
Saeran contiene una carcajada en su garganta. Saeyoung se ríe abiertamente y con burla. Mi mano sigue haciendo trazos en el papel mientras niego en silencio para no unirme a este par en sus burlas. Yoosung protesta y eso solo logra que mi esposo se anime más a destartalarse de risa.
Gracias al anónimo compañero, la imagen de Yoosung con un cartel diciendo "Se busca Amo" no va a escapar de mi cabeza en años.
- Ya… -intento poner un poco de orden y le doy una palmadita en la mano a Saeyoung para que se detenga- ¡Me vas a dejar sorda!
- Pero… -me lanza una mirada suplicante.
Lo sé.
Lo sé.
Realmente es divertido.
¿Con qué tipo de gente se juntaba Yoosung?
- Oh…
Ahí está mi simple explicación.
- ¿Oh…? –pregunta Yoosung, intrigado.
- Para ponértelo simple, los términos como Amo, Sádico, Sumiso y Masoquista, junto a otros, son títulos en ciertos tipos de relaciones. –lucho por mantener esta explicación lo más simple posible.
- Me hago una idea. –se adelanta, sonrojándose- Si sé qué es un sumiso ¿Pero no es lo mismo que un masoquista?
¿Por qué esto no me extraña…? Pero la verdadera pregunta es ¿Yoosung sabe que eso es él o solo cree que son conceptos interesantes que se aprende navegando por internet a las tres de la mañana…? Con lo inocente que es, puedo apostar por la segunda opción.
- No es lo mismo sumiso y masoquista. –aclaro- Pero usualmente en estas prácticas, sexuales o no, un amo es un sádico y un sumiso tiene tendencias masoquistas. Pero no siempre. –afirmo con mi voz- El principio de un Amo es controlar a un sumiso, quitarle las responsabilidades, usualmente de su placer, para encargarse él de estas. Así que el Amo dicta el cómo, cuándo, dónde y qué intensidad. Libera al sumiso de responsabilidades, se hace cargo de ellas y el sumiso termina libre. Aunque esto usualmente se rige dentro del cuarto, pero hay Amos dedicados. –sonrío- Jumin, por ejemplo, es un Amo que no es sádico y es un Amo dedicado.
La reacción es en cadena. Saeyoung se atora con su propia saliva, sorprendido por mi inesperada revelación. Yoosung ahoga un grito y se empuja hacia atrás, casi cayéndose de la silla, completamente rojo, negando con fuerza. La mezcla de sonidos estrepitosos toma por sorpresa a Saeran quien hace todo lo posible por apartarse de ambos.
¿Yo?
Yo comienzo a reír abiertamente, dejando que las dos personas frente a mí que conocen a Jumin me miren con sorpresa absoluta.
- Si… -sigo dibujando, esta vez con mis ojos sobre el papel- Él es un tipo de Amo, un Daddy Dom. Solo imaginen por un segundo que Elly fuese una persona y no una gata. Los mimos, cuidados, preferencias y atenciones que le da son increíbles. La mantiene controlada, dentro de su costoso departamento con él, sino, con Jaehee, y la llena de obsequios y se adelanta a sus deseos antes de que los tenga. Si fuese una mujer, sería tan cuidada y mimada como una princesa. Y en ningún momento hay una vena sádica ahí. –levanto mis ojos a ellos- Él no es sádico, no castiga ni pospone lo que quiere Elly, su tipo de dominio es a través de estímulos positivos. Así que es obvio que tipo de pareja sería él, si es que encuentra alguien.
Mi sonrisa de victoria se ensancha cuando noto que he impresionado a Saeyoung y creo que le he dado nuevo material para molestar a Jumin. Hay orgullo en su mirada. Aunque no habla, puedo notar en la forma en que mueve sus labios, "Brillante", y le guiño un ojo.
Lo sé. Lo sé.
Ya lo he dicho antes. No cualquiera se logra casar con un Dios ¿No?
- Bien… -Yoosung medita mis palabras- Pero Jumin en general es cruel con Jaehee ¿No es una vena sádica esa?
- No, porque él no encuentra placer en ello. En realidad, para él no es crueldad. –le explico- Él le pone menos trabajo del que se pone a sí mismo, la recompensa con dinero y horas extras. En su lógica, él confía en Jaehee, su forma de demostrarlo es dándole importantes proyectos y trabajos. Sí, es un controlador y dominante, pero eso es normal en un Amo que no solo lo es en lo sexual, sino naturalmente y todo el tiempo. Pero –detengo mi dibujo por un momento- recuerda que no hay una relación de ningún tipo entre Jaeehee y él. Si fuese así, dada su personalidad, él estaría pendiente de sus horas de sueño, de que coma y, en realidad, no la haría trabajar. La querría en casa, como a Elly, en un ambiente de cuidados y mimos que él controle. –mi sonrisa se amplía- Ahora, un Sádico, dentro de esta temática, es aquel que gusta jugar con los bordes del placer y el dolor.
Saeran inmediatamente se pone rígido. Algo me dice que no va a mirar hacia Saeyoung y mi persona en lo que resta de esta charla.
- ¿Dolor? –pregunta Yoosung, a pesar de su ligera mueca, noto el sonrojo en sus mejillas.
Si…
Más que un Amo, él necesita una persona Sádica en su vida.
- El dolor y el placer están muy unidos. Un ejemplo simple es cuando te pica una parte del cuerpo y no puedes dejar de rascarte a pesar de que sabes que te puedes estar lastimando pero se siente bien ¿No…? –mi voz se quiebra un poco.
Las manos de Saeyoung vuelven a caer sobre mis hombros. Pesadas. Más cálidas. Mi vientre siente un peso fantasma.
- El Sádico es el que usa el látigo o la fusta, instrumentos variados que son netamente disciplinarios y otros que hierven el placer pero no dejan que explote. –lucho por mantener mi voz nivelada y trago pesadamente.
Los pulgares de Saeyoung presionan mi espalda, bajan con disimulo por el cuello de mi blusón hasta llegar a mi piel y solo un par de centímetros y vuelven a subir hasta mi nuca, muy casualmente.
- ¿Ves…? –aclaro la garganta- Ahí dije algo importante: Disciplinarios. Porque si, usualmente un Amo es un Sádico como un Sumiso es un Masoquista. Pero no siempre. El Sádico puede no querer controlar el cómo, cuándo y qué intensidad. Para este eso es irrelevante. Solo puede querer hacer un desastre de ti, que no sepas si lo que quieres es más o que pare hasta rogarle por un poco de piedad. -respiro por la boca, ahora siento las yemas de sus pulgares al inicio de mi cuello, masajeando, bajando y debo controlar mi sonrojo.
Saeyoung sabe que asocio ese tacto con sus propios juegos conmigo. En realidad, mi cuerpo reconoce esos masajes como una promesa de algo. Él lo sabe. Y está jugando a propósito conmigo.
No me extraña que Saeran este sonrojado y negándose a mirarnos. Yo a duras penas puedo mantener mis ojos en Yoosung.
- Un Sádico gusta de picar, de empujar tus límites, de confundir tu sentido de placer y dolor, de querer que te preste atención y que te deje en paz. –respiro hondo, noto que Yoosung esta tan interesado en mis palabras que no se da cuenta que estoy respirando pesadamente- Hay Sádicos que pueden ser algo dominantes, pero no llegan al rol de Amo, porque a fin de cuentas quieren que participes libremente. Un ejemplo de este tipo de Sádico es Saeyoung.
Yoosung abre la boca, creo que está gritando en silencio. Saeran golpea la palma de su mano contra su frente.
- Otros, son Sádicos pero no tienen una vena de Amo, como Saeran. –concluyo.
Ahora si Yoosung está jadeando y mi cuñado me mira con sorpresa.
"¿Impresionado?" le miro.
La boca abierta, los ojos a punto de salirse de sus cuencas. El pálido rostro rápidamente sonrojado.
Sí, definitivamente lo impresioné.
A primera instancia alguien creería que Saeran podría ser Amo. Grave error. El detonante más fuerte es su búsqueda por su versión no sexual de un Amo, de alguien que le guíe. Un hermano, una madre, una Salvadora. En un punto también espero de mí una sustituta de esos dos últimos roles, pero le dejé en claro que soy su familia, su hermana, para protegerlo, sí, pero como una igual.
Además, no todo el mundo debe ser Amo o Sumiso, así no funciona la sociedad. Si, Saeran es un Sádico, tiene la vena ahí y ¿Quién sabe? Tal vez en la intimidad pueda asumir un rol de Amo como una forma de asegurar que esa persona no le dejará. Pero ¿Naturalmente? No, no tiene una vena de Amo. Después de todo él tiene un alma que naturalmente necesita de otro, que busca la aprobación de otro. No es como Jumin, acostumbrado a estar en la cima. En realidad, Saeran había sido el súbdito más leal de esa loca secta. Rebelde o tsundere, Sádico o cínico, él necesita el abrigo de otro. Uno cálido, dulce y afectuoso.
Mis pensamientos se detienen. Yoosung ha comenzado a bombardear con preguntas a Saeran. El pobre se aparta, gira el rostro, se niega a responder, luchando por ocultar su sonrojo. Ya sé que se va a vengar de mí eventualmente. Mis ojos van a mi dibujo, el boceto de un Yoosung con una gargantilla de cuero en la que cuelga una placa con su nombre. Aunque solo es su rostro, tiene orejas de perro, de las que se levantan sobre su cabeza pero las puntas caen de forma adorable. Y esto me hace pensar que por algo dibujé el personaje que me inspiró Saeran como un hombre lobo, de juegos bruscos, peligroso, más salvaje, pero no un alfa, no el líder.
Yoosung sería un lindo cachorrito en ese mundo de fantasía.
Un tirón en mis brazos hace que casi bote la silla al levantarme. Sayoung me mira divertido y yo me equilibro para no caer. Hay una promesa en su mirada. Mis ojos van a los chicos, Yoosung parece que no soltará la idea un buen rato, tiene tantas dudas e inocentemente confía tanto en Saeran a pesar de ser un terco absoluto.
Si, hay tiempo.
Saeyoung me toma de la mano y me lleva por el corredor, hacia su oficina. Antes de entrar por la puerta me levanta en brazos, como princesa y noto que hay cables por todos lados, además de pedazos de placa y metal. Me río cuando lo siento saltar entre su desorden y el aire frío golpea mis piernas desnudas hasta por debajo de la falda. Él no tarda en lanzarse sobre su silla ejecutiva y ambos nos deslizamos en ella hasta que golpea la pared. Me rio abiertamente, sentada de costado, con mis piernas sobre uno de los apoyabrazos y mi espalda en el otro. Él luce encantado pero hay algo como fuego fundido su mirada.
Las mariposas en mi vientre se asientan.
- ¿Así que soy un Sádico? –pregunta, deslizando sus uñas bien cortadas sobre mi muslo, ascendiendo debajo de mi falda.
Asiento, mirando su mano y luego la puerta que sigue abierta.
- Los chicos…
- Y un Sádico –continúa, divertido- gustan de empujar límites entre lo que quieres y no.
Mis ojos se abren con sorpresa.
Oh no.
- Por favor, no me digas que vamos a intentar exhibicionismo de esta manera. –susurro apresuradamente, tomando su mano para detenerla.
Oh no.
Oh no.
Él suelta una carcajada burlona y enmarca una ceja.
- ¿De esta manera? –me pica- Entonces… ¿Ya habías pensado en probar exhibicionismo…?
Mis mejillas se encienden rápidamente e intento bajarme de la silla. Lo cual es una tarea difícil cuando mis piernas están por encima del apoyabrazos. Mi lucha se ve interrumpida por sus brazos y yo intento llegar con mis brazos al suelo. Si mis piernas están atrapadas, tal vez pueda arrastrarme.
Está bien.
No es la forma con más estilo para escapar.
Pero quiero puntos por originalidad.
En algún punto termino en una incómoda posición, mis piernas aun enganchadas en el apoyabrazos pero con el torso girado hacia el suelo y mis dedos a punto de tocar la fría superficie. La mano de Saeyoung se cierra con firmeza sobre mi trasero, justo por debajo de la falda. Mis ojos se abren exponencialmente. En esta posición solo estoy más expuesta y desarmada.
Oh no.
Oh no.
- Meowy, cierra la puerta y quédate afuera. –ordena Saeyoung.
El RoboCat se activa desde el rincón. La ágil mancha blanca corre y salta entre el desorden hasta salir de la habitación y jala con su cola la puerta hasta cerrarla. Desde afuera escucho como se ha puesto seguro y me pregunto de qué forma lo hizo. Pero Saeyoung me asciende otra vez y con extrema facilidad se las arregla para sentarme frente a él, a ahorcadas sobre su regazo ¿Alguna vez he mencionado que mi esposo es bastante diestro con sus manos?
- Adoro que uses falda. –sus dedos vuelven a recorrer mis piernas, metiéndose bajo la tela y apretando mi trasero con fuerza- Tengo total acceso a ti. Me gusta eso.
Una de sus manos me suelta e intenta retirarse los lentes pero yo lo detengo, agarro su muñeca con fuerza y niego, tomándolo con sorpresa.
- Los lentes se quedan, -ordeno mientras me inclino y muerdo la piel suave entre su dedo índice y pulgar hasta que da un respingón- Eso es por distraerme. –regaño, mirándolo con cierto reproche.
- ¿Qué te puedo decir? –sonríe de lado, aprovecha la cercanía para deslizar su pulgar por el borde de mi labio inferior- Al parecer soy un Sádico bien estudiado.
- ¿Impresionado? –pregunto, rodeando con mis brazos su cuello.
No planeo huir de él. Lo sabe. No hay nada que su ingeniosa mente proponga que yo no esté dispuesta a sentir y tal vez superar.
- Siempre. –muerde mi labio inferior, siento sus dientes deslizarse lentamente, haciendo mi boca palpitar- Ahora es mi turno de impresionarte a ti.
- Encantada. –murmuro, acortando la distancia hasta besarlo.
Sonrío. Definitivamente este hombre será mi bendita ruina.
¡Saludos! Y con esto siento que entre la reciente publicación "Dedos firmes" y esta, Noct les dio alguna clase de BDSM sin querer. Estas peticiones que me dan. Gente. En serio ¿MC explicándole a Yoosung sobre Amos y Sádicos? ¡Pobre Yoosung!
Y si, antes que pregunten, es a libre interpretación el tipo de relación de Saeran y Yoosung. Amigos o algo más. Tienen todo mi apoyo.
¡Sus deseos son órdenes para mí! Exactamente eso. Pienso hacer más drabbles como este ¿Qué les gustaría leer? ¿Algo romántico? ¿Curioso? ¿Cómico? ¿Alguna situación en particular de esta pareja? En realidad, pienso hacer lo mismo con mis otros one-shots ("Hechizante Carmesí", "Exhalante Súplica" y "Dedos Firmes"), si tienen alguna petición para las otras parejas pueden dejarlas en las respectivas historias ¿Algo que quieran leer con Saeyoung? ¡Déjenme saber!
¡Nos leemos!
Nocturna4
