Capítulo 2. Una nota perdida en la lluvia.

-¿Estás seguro de esto, Vitya?- dice Chris mirándome mientras acomodo la computadora para que los dos quedemos justamente en frente de la cámara de la misma.

-No, no estoy seguro- digo yo, suspirando de forma cansada antes de encender el aparato y esperar a que todo funcione-. Pero los retos desesperados, necesitan medidas desesperadas para ser cumplidos, Chris…

-¿Desde cuándo presentarte a una audición para tocar con tu amor platónico es un reto desesperado?- dice Chris riéndose de mis palabras y del temblor de mis manos al abrir el programa de video llamadas que me comunicará en segundos con el escuadrón ruso del amor.

-Desde que ese amor platónico se llama Yuri Katsuki y es hermoso como el universo entero- digo yo sintiendo calor al decir esas palabras-. Así que calla y observa, Mila y Georgi son expertos en estos temas…

O al menos eso era lo que no se cansaban de decir ellos, mis amigos, las dos personas que en Rusia, juraron extrañarme del mismo modo en el que los he extrañado yo todos los días. Los conocí a los dos, a Georgi Popovitch y a Mila Bavicheva, en la escuela secundaria y desde ese entonces, hemos sido buenos amigos a pesar de que los tres somos totalmente diferentes.

Y es que ellos dos son los bailarines principales de la compañía de ballet de la famosa directora Lilia Baranovskaya en San Petersburgo y entre los dos han tenido más aventuras amorosas de las que yo he tenido y tendré toda mi vida y aunque sé que posiblemente los dos se van a reír de mí al triple de lo que Chris se ha reído, de verdad estoy desesperado y necesito un consejo que pueda ayudarme en la difícil aventura que estoy a punto de comenzar. Y es que ahora todo me parece mil veces más difícil que ayer y mi firmeza inquebrantable de luchar por cumplir uno de mis sueños se ha roto ahora que estoy a punto de presentarme a la audición para el dueto con Yuri Katsuki.

Porque sí, damas y caballeros, Victor Nikiforov va a presentarse a la audición para ganar ese dueto aunque justo ahora no sé si podré sobrevivir si quiera a esta noche.

Ayer por la mañana me levanté con la firme convicción de llevar mi solicitud de audición a la oficina de la maestra Minako quien es la encargada de supervisar la elección del mejor músico que tocará con Yuri Katsuki en su ceremonia de graduación dentro de siete meses. Estaba tan convencido de hacerlo, que después de depositar mi hoja de registro en la bandeja de pendientes de la profesora, sentí como si hubiera salido de un trance muy profundo, un trance que me había llevado a cometer la más grande locura o la más grande muestra de valentía (o de estupidez) de toda mi vida.

Y cuando llegué a la habitación que comparto con Chris desde que los dos nos mudamos a este país extraño, me tomaron exactamente diez minutos para arrepentirme de lo que había hecho pero ya no había marcha atrás y ahora oficialmente soy uno de los cincuenta estudiantes que quieren tener el honor de tocar al lado del pianista más maravilloso que Japón le haya entregado al mundo en los últimos años.

De hecho, la maestra Minako nos dijo a todos los que nos inscribimos para la audición en la junta informativa que tuvimos hoy por la mañana, que incluso algunos estudiantes de universidades de ciudades de todo Japón habían enviado cartas pidiendo una oportunidad para llevar a cabo la audición, algo que sin duda terminó por asustarme más puesto que de pronto entendí que mis posibilidades de tocar al lado de Yuri eran prácticamente inexistentes si los mejores músicos del país estaban interesados en presentarse a la competencia.

-Yuri se negó a aceptar esas solicitudes- dijo la profesora haciendo que yo soltara el aire que había estado conteniendo hasta es entonces-. Él quiere compartir el escenario con un talento prometedor de Hasetsu. A todos los que se han registrado para la audición debo pedirles por favor que ensayen el primer movimiento del concierto para violín en Mi mayor de Vivaldi, esa es la canción que Yuri quiere que interpreten mañana…

-¿La primavera?- dije yo en voz alta sin poder contenerme puesto que aquella melodía era algo sumamente familiar para mí.

-Así es, Yuri quiere que interpreten "La primavera" de Vivaldi.

Aquella confirmación hecha por la maestra Minako me hizo sentirme extraño de mil formas distintas porque yo había tocado aquel concierto meses atrás durante el festival de las flores en abril, aquel había sido mi primer solo en frente de toda la escuela. Y Yuri estaba ahí, él estaba ahí mirándome y creo que toqué sin respirar por varios minutos hasta que mi violín y yo fuimos uno solo en frente de una multitud congregada a mi alrededor para escucharme creando esa música que a veces no parece brotar de mis dedos sino que viene de mi propia alma, de lo más profundo de mi ser.

Fue por eso que aquella elección de Yuri Katsuki me causó un poco de desconcierto y no pude evitar salir de la reunión con la maestra Minako sintiendo que quizá Yuri me había dado una pequeña ventaja contra todos los demás chicos y chicas que se presentarían a la audición. Y es que al interpretar una canción que todos conocen, una canción que es un clásico que ha vivido a lo largo del tiempo, tienes que recordar que lo que de verdad importa es la marca personal que puedas darle a esas notas que alguien más creó. Y sé que de todos mis compañeros, soy yo quien puede llenar de vida esa canción porque ninguno de ellos desea tanto como yo poder estar al lado de Yuri, estoy seguro de que nadie ha deseado eso por más de un año.

Pero ese deseo me asusta ahora, ese deseo es tan grande que no sé si mañana, cuando esté tocando delante de Yuri pueda contener todo ese revuelo de emociones que él me causa, no sé si podré recordar las notas, no sé mis manos van a traicionarme o si terminaré cayendo en frente de todos una vez más. Por eso decidí que llamar a mi escuadrón ruso del amor, era la única opción, Georgi y Mila deben decirme cómo demonios controlar el nerviosismo, ellos tienen que ayudarme a no desmayarme en frente de Yuri mañana, porque vamos, incluso he tenido ese sueño en el que aparezco desnudo en frente de todos y sé que todo es obra del miedo pero no puedo más con esto. Necesito palabras sabias de mis fieles y leales amigos, necesito hablar con alguien que no se ría de mí como Chris lo ha hecho todos estos días y que tome mis temores en serio.

-¡Pero si es nuestro pequeño y dulce Vitya!- dice una alegre voz femenina que instantáneamente me hace sonreír cuando su dueña, una chica de cabellos rojos como el fuego y mirada azul y profunda me devuelve la sonrisa en la pantalla del computador.

-¡Mila Bavicheva!- digo yo sin poder evitar sentir que al hablar con ella una parte de mi corazón se siente mejor instantáneamente- ¿Y Georgi?

-Está peleándose con Anya, su nueva novia, por quinceava vez en lo que va de la tarde- dice mi amiga con un suspiro desesperado.

-¿Por qué fue la pelea esta vez?- digo yo riendo divertido.

-Creo que porque Anya no le contestó un mensaje de texto cinco segundos después de que Georgi lo envió…- dice Mila poniendo los ojos en blanco-. Pero bueno, vendrá en un rato ¿Cuál es la emergencia nacional, querido? ¿A quién debemos secuestrar? ¿O quieres escapar ya de esa escuela tuya que está inconvenientemente lejos de mis brazos? ¡Vitya! No he podido abrazar a alguien como a un hermanito desde que no estás aquí ¿Y qué le has hecho a mi cabello, Victor Nikiforov? ¿Por qué no has estado cuidando bien esa cascada tuya de plata liquida? ¡No lo hemos dejado crecer todos estos años para que lo arruines en un rato! Victor, no estarás pensando en cortar tu cabello ¿verdad?

-No, no, relájate- digo yo sintiendo en un segundo una enorme oleada de cariño por esa chica que puede pasar del cariño más intenso a los regaños más extraños por el cuidado de mi cabello largo en dos segundos.

-Ok, confío en ti…- dice Mila suspirando profundamente-. Ahora querido, en serio, cuéntame la emergencia ¿Es grave? ¿Necesitas que Georgi y yo viajemos a Japón? Creo recordar que madame Baranovskaya mencionó que tendríamos un show en Tokio dentro de dos meses así que…

-No, no es grave…- digo yo respirando profundamente antes de decir lo que tengo que decir-. Es… es Yuri…

-¿El pianista del que has vivido enamorado desde hace un siglo?- dice mi amiga con una sonrisa tierna que hace que me sonroje- ¿Qué ha pasado con él? ¿Ya se consiguió un novio y quieres que desaparezca? Lo haré con gusto Vitya, pero que él tenga un novio ahora no es nada raro, más de la mitad del mundo quiere meterse en sus pantalones…

-¡Mila!- digo yo sintiendo celos de la mitad del mundo ahora.

-Secundo esa opinión, Mila- dice Chris riendo divertido y me pregunto cómo pudo haber permanecido callado tanto rato-. Soy Christophe Giacometti, por cierto, perdona los malos modales de Vitya que ha evitado presentarme convenientemente. En fin, le he dicho a este chico lo mismo mil veces: Yuri puede tener prácticamente a la persona que quiera al lado suyo, muchos comentan, por ejemplo, que su mejor amigo Phichit Chulanont es algo más que su mejor amigo…

-¡Ellos dos solo se llevan muy bien!- digo yo sintiendo rabia en mi pecho-. Yuri no está enamorado de Phichit y Phichit no está enamorado de Yuri, los dos solo son amigos…

-¿Estás seguro?- dice Mila y al recordar la forma en la que los dos amigos antes mencionados ríen cuando están juntos empiezo a sentir ganas de lanzarme de un acantilado ante la sola posibilidad de que algo así pueda ser verdad-. Mira Vitya, no quiero que te lastimen ¿ok? Si tu Yuri ya tiene a una persona a la cual amar…

-¡No la tiene!- digo yo y me sorprende la rabia que hay en mi voz-. Como sea, ese no es el tema Mila, yo solo quiero que me ayudes…

-¿Con qué, cariño?- dice ella con calma, como si intentará mostrarme que ella no se reirá de mí le diga lo que le diga.

-Mañana haré una audición para tocar a su lado- digo yo soltando el aire que no sabía que había estado conteniendo-. Y no sé qué hacer, no sé cómo actuar cuando esté frente a él ¿Y si piensa que soy un chiquillo ridículo solamente? Es decir, hay estudiantes mayores que yo compitiendo por ese dueto, muchos de ellos tienen un talento deslumbrante y yo… yo solo soy un estudiante del montón Mila, Yuri no sabe que existo y mañana que me verá por primera vez como un músico de verdad, no sé si pueda ser lo que él busca ¿entiendes? ¿Y si no le gusta? O peor aún ¿Y si me elige a mí y lo arruino todo?

Mila sonríe con dulzura una vez más y en ese justo instante, un muchacho alto y atlético de cabello oscuro y ojos tan azules como los míos llega a la habitación y se sienta al lado de ella, sonriéndome de forma deslumbrante algo que me da cuenta de que él se ha reconciliado con su Anya y eso es una buena señal para todos en este momento.

-¿Me perdí de mucho?- dice Georgi con una alegre sonrisa- ¡Vitya! No me dijiste que tendríamos un invitado…

-Es mi amigo Chris- digo yo señalando al aludido quien saluda a Georgi con una sonrisa alegre.

-Un gusto, Chris- dice él amablemente- ¿Y bien? ¿Por fin lograste matar a alguien con alguna de tus desastrosas caídas y quieres que nos deshagamos del cadáver? ¿Ese fue el motivo de nuestro código rojo?

-No, nada de eso…- dice Mila riendo divertida-. Georgi Popovitch, prepárate para escuchar la noticia del siglo: nuestro Vitya está completamente enamorado y esta vez es de verdad…

-Yo diría que más que enamorado está totalmente perdido- dice Chris haciendo que mis amigos rusos sonrían de forma traviesa-. Deberían verlo cada vez que Yuri Katsuki aparece en alguno de los pasillos de la escuela, Victor prácticamente se eleva por los aires o termina en el suelo de forma irremediable…

-¡Oh, repites una y otra vez la escena en la que lo conociste, cuando te caíste en frente de él!- dice Georgi dedicándome una mirada soñadora- . Porque estamos hablando del pianista que te rescató de la nieve ¿verdad?

-Sí, hablamos del Yuri de Vitya, pero eso no es todo, escucha Georgi: Victor por fin tendrá una audición para tocar al lado de Yuri ¿No te parece algo encantador?- dice Mila y mi amiga suspira haciendo que me sonroje de nuevo- ¡Ah, la magia del primer amor! ¡Eres tan tierno, Victor Nikiforov!

-¡Wow! Es el escenario perfecto para tener un segundo primer encuentro de novela- dice Georgi alegremente-. Vitya siendo un violinista mágico que toca para su amor mientras su cabello largo y plateado ondea al viento como si se tratara de un príncipe musical que llamará a su amado con el sonido de sus canciones y así conquistará su corazón…

-¿Quieren controlar la cursilería un poco y enfocarse?- digo yo poniendo los ojos en blanco porque mis consejeros están saliéndose del tema completamente- ¿Qué demonios hago? La audición es en unas horas, ayúdenme…

-Primer paso, relájate- dice Mila riendo divertida-. Segundo paso, simplemente ve a la audición y sé tú mismo, toca con el corazón, preséntate ante Yuri y míralo a los ojos, hazle saber que no podrá escuchar a alguien mejor que tú desde el primer momento y sé que no podrá apartar sus ojos de ti cuando te vea Vitya, no tienes idea de lo completamente guapo que eres…

-Dices eso porque me conoces desde siempre- digo yo un poco avergonzado por la sinceridad en las palabras de Mila.

-Y porque te conocemos desde siempre es que sabemos que tienes todo que ganar y nada que perder si haces esa audición- dice Georgi con ese gesto sereno que aparece en su rostro cuando está concentrado en sus rutinas de baile-. Mira Vitya, es evidente que estás nervioso y que tienes miedo pero tú quieres hacer esa audición ¿No es así? Has estado esperando por una oportunidad así por un año…

-Quiero que Yuri me mire por fin- digo yo y me sorprende la fuerza de mis palabras-. Quiero tocar con él más que nada en el mundo entero pero ¿y si termino haciendo el ridículo?

-Haz que sea un ridículo memorable entonces- dice Mila guiñándome un ojo-. Pase lo que pase, haz que él no sea capaz de olvidarte. Además, tú miedo a hacer el ridículo está infundado, vas a tocar una de tus canciones favoritas ¿No es así? Victor, tú eres el mejor intérprete de Vivaldi que he escuchado en mi vida y lo digo en serio…

- Además, Yuri ya te ha visto tocando esa canción- dice Chris y me sorprende que por primera vez en mucho tiempo él esté pronunciando esas palabras sin asomo de burla en su voz-. Creo que algo me dice que quizá por ello eligió que todos los participantes tocaran ese concierto…

-¿Crees que él me recuerda?- digo yo sintiendo que esa declaración es demasiado hermosa como para ser cierta.

-Si te vio tocar, probablemente haya olvidado tu rostro pero no lo que le hiciste sentir con tu canción- dice Mila con seriedad-. Uno puede olvidar el rostro del artista a veces, pero no lo que éste te hizo sentir. No quiero que tengas falsas esperanzas pero quizá Yuri se haya sentido atraído hacia ti por la música que le hiciste escuchar ese día y si fue así…

-Eso solo significa una cosa Vitya…- dice Georgi con aire enamorado.

-¿Qué significa?- digo yo sentando al borde de mi silla sintiendo que mi corazón late a mil por hora.

-Que Yuri quizá está buscándote- dice Mila, y Chris y Georgi asienten para darle soporte a la declaración que mi amiga ha hecho-. Que él está buscando a la persona que le hizo sentir a la primavera musical de verdad…

Mis ojos se abren de par en par con aquella revelación y en lugar de sentirme asustado como me he sentido todo el día, ahora siento que tengo una pequeña ventaja ante todos los demás pero ¿Seré capaz de hacerlo? ¿Seré capaz de recordarle a Yuri que fui yo quien quiso regalarle una primavera musical en aquel concierto en el que él me vio tocando? No lo sé, de verdad no lo sé y los nervios vuelven a invadirme una vez más.

-Así que todo lo que debes hacer es volver a tocar con la misma energía e intensidad con la que lo hiciste en ese festival- dice Georgi sabiamente-. Y no olvides vestirte para impresionar, ata tu cabello en una cola alta, nadie que tenga dos ojos podrá dejar de mirarte, Mila tiene razón, eres completamente guapo cuando quieres serlo…

-Ahora que si Yuri olvida ponerse sus lentes, quizá no pueda verte- dice Chris y me hace soltar un suspiro enojado-. Hey, es broma, el hombre se enamorará de ti desde la primera nota, ya lo verás…

Mis tres amigos me sonríen ampliamente después de que las palabras de Chris se pierden en la habitación y de pronto dejo de sentirme completamente solo en la batalla, no lo estoy. Sí, quizá estos tres seres a veces sean exasperantes y quizá a veces más que ayudarme, se mueren de risa de mí pero justo ahora, sé que los tres están apoyándome y que mañana, cuando los ojos de Yuri vuelvan a mirarme, encontraré el valor para hacer mi sueño realidad porque mis amigos me han recordado que puedo hacerlo, que soy yo la única persona que pude apartarme de este sueño y no quiero arruinarlo, de verdad no quiero arruinarlo.

-¿De verdad creen que podré lograrlo?- les pregunto simplemente porque quiero escucharlos decirme que creen en mí una vez más.

-Mejor responde esa pregunta para nosotros, Vitya- dice Mila con confianza- ¿Puedes ganar ese dueto con Yuri Katsuki?

Mi corazón se llena de pesar ante esa pregunta pero sé que debo responderla para mí mismo antes de poder gritar la respuesta a los demás, y aunque no estoy seguro de muchas cosas, sí estoy seguro de que podré convocar a la primavera si me lo propongo y eso, el talento con el violín que heredé de mi padre quien me enseñó la magia de la música desde pequeño, es algo de lo que he estado seguro toda mi vida así que solo hay una respuesta posible para la pregunta que Mila acaba de hacerme:

-Sí, sé que puedo ganar…

Mis amigos reciben mi respuesta con una sonrisa luminosa y varios gritos de guerra que me hacen reír al darme cuenta de lo idiotas que pueden ser a veces pero sin duda alguna el escuadrón ruso del amor y Chris me han ayudado a encontrar una razón por la cual levantarme mañana y recordarle a Yuri eso que quiere recordar, hacerle ver que soy yo lo que él busca si es que de verdad está buscándome.

"Vas a encontrarme mañana, Yuri", pienso y me río de las idioteces de Chris quien está diciendo que si gano debemos de empezar a planificar mi boda, "vas a encontrarme mañana y cuando esté cerca de ti, no me dejes ir. Elígeme a mí, Yuri, elige mi música, elígeme del mismo modo en el que elegiste ayudarme aquel día de nieve ¿quieres?"


Supe que mi audición sería un desastre desde el mismo momento en el que mis ojos azules se abrieron y el cielo nublado de Hasetsu y la lluvia torrencial que caía fuera de mi ventana me dieron la bienvenida al mundo pintándolo todo de gris, de ese gris triste y pesado que parece estar envolviendo mi corazón ahora mismo.

Mis ojos están rojos ahora porque he llorado, no he podido hacer otra cosa desde el enorme ridículo que cometí ayer y siento que el maldito nudo en mi garganta vuelve a tensarse pero ya no quiero llorar, no quiero que nadie me vea llorando. Me ha costado todo el valor del mundo salir de mi habitación porque ayer, después de la audición, simplemente salí corriendo del auditorio después de fallar la última nota de mi presentación olvidándome por completo del estuche de mi violín que es lo que he venido a buscar ahora.

Siento que mis pasos están llenos de desánimo, ni siquiera pude decirle a Chris qué había sucedido y cuando llegué a nuestra habitación, seguramente estaba hecho un desastre de tal magnitud que mi amigo ni siquiera sintió ganas de burlarse de mí. Sé que mi traje, el traje negro que había usado durante mi audición estaba empapado y lleno de lodo puesto que después de salir del auditorio me quedé parado en medio del patio de la escuela dejando que la lluvia helada me cubriera de pies a cabeza después de la presentación tan miserable que había hecho.

Y es que aun ahora no entiendo muy bien qué pasó. No sé por qué mis dedos se congelaron en la última nota, no sé por qué todo salió tan mal a pesar de que yo luché con todas mis fuerzas por no arruinar mi oportunidad, mi última oportunidad antes de que Yuri se vaya de Hasetsu y se olvide de mí, se olvide de alguien a quién ni siquiera tiene por qué recordar.

Mis puños se cierran a mis costados y apuro el paso cerrando los ojos para no dejar que las lágrimas vuelvan a brotar. Lo he arruinado todo, sé que lo he arruinado todo y aunque llore mil mares las cosas no serán distintas. Esto es todo, este es el final de una historia que nunca pudo comenzar de verdad.

Corro al auditorio sin detenerme como si con la velocidad de mis pies pudiera también escapar de mí mismo pero sé que eso no es posible. Por más mal que te sientas, no puedes huir de ti y de esa sensación de ser el idiota más grande y patético del universo entero, y cuando llego al auditorio, que a esas horas de la tarde está completamente vacío, la fuerza de los recuerdos de mi audición vuelven a golpearme de forma tan real que incluso pierdo el aliento al acercarme al escenario sobre el cual el piano de Yuri descansa y encima de él puedo ver el estuche de mi violín y en vez de correr hacia él para poder largarme de ahí como quisiera, mis pies parecen quedarse pegados en el piso y a mi mente viene de nuevo con fuerza toda la escena de mi fatídica audición.

Sé que llegué con una sonrisa inspirada al auditorio, sé que no dejé que los nervios se apoderaran de mí, ni siquiera dejé que el color del cielo y la lluvia gris y helada que seguía cayendo en el exterior me robaran el ánimo porque me sentía demasiado valiente todavía por la plática que había tenido con mis amigos la noche anterior.

Y cuando llegué al lugar de la audición, las butacas estaban casi llenas, varios alumnos estaban ahí curioseando el proceso de elección del acompañante de Yuri Katsuki y otros tantos, todos los que harían la audición, tenían cara de no haber dormido por los nervios a pesar de que la gran mayoría de mis compañeros estaban vistiendo sus mejores galas para aquella ocasión.

Incluso yo, quien de verdad no era capaz de convocar las miradas a mi paso más que cuando terminaba en el suelo por culpa de mi torpeza, sentí que todo el mundo me miraba de pies a cabeza al verme vestido con aquel traje negro que mi madre había comprado para mí antes de que viniera a Japón. Ella me dijo que debía usar aquel traje en un concierto que no quisiera olvidar y justo antes de vestirme, pensé que merecía la pena estrenar aquel traje en un día como aquel, el día en el que por fin ganaría la oportunidad de estar al lado de la única persona de la que he querido estar cerca todo este tiempo.

Así que me vestí con esmero y dejé que Chris acomodara mi cabello en una cola alta y larga que caía por mi espalda con naturalidad, dándome, de hecho, el aspecto de príncipe musical que Georgie había descrito la noche anterior a mi audición.

Por eso, porque por primera vez en mucho tiempo me sentía seguro de mí mismo, fue que llegué al auditorio sintiéndome en mi elemento, al menos fue así hasta que mis ojos se toparon con la imagen de Yuri Katsuki charlando alegremente con su mejor amigo, ese chico tailandés que siempre reía y caminaba con Yuri por los pasillos de la universidad haciendo que todo el mundo hiciera suposiciones tontas acerca de su relación porque Chris no era el único que estaba convencido de que Yuri y Phichit eran más que mejores amigos.

Los dos chicos, que eran mayores que yo, platicaban alegremente ajenos al nerviosismo de la concurrencia y ajenos a mis ojos azules hasta el instante en el que Phichit pareció notar mi mirada en la distancia, lo cual hizo que la sonrisa de sus labios se transformara en un gesto divertido antes de que el tailandés se acercara a Yuri para susurrarle algo al oído.

Debo decir que aquella escena me desestabilizó un poco. Es cierto que siempre terminaba muerto de celos cuando veía a Phichit riendo con Yuri, cuando era Yuri quien se reía de algo de lo que su mejor amigo había dicho, pero al ver aquella familiaridad entre los dos, una fiera en mi interior rugió de forma airada ante el atrevimiento de Phichit quien no tenía derecho alguno a estar tan indecentemente cerca de Yuri a quien no pude seguir mirando porque en el mismo instante en el Phichit se acercó a él, yo desvié mi mirada hacia otro lado, intentando que aquella visión no me pusiera los nervios de punta.

Sí, estaba celoso, estaba muriéndome de celos y me preguntaba por qué demonios el mejor amigo de Yuri estaba ahí ¿A él que le importaba nuestra audición si era Yuri quien decidiría todo? Además ¿No podía Yuri contárselo después? ¡Carajo! Phichit prácticamente podía hablar con Yuri cuando quisiera, podía estar cerca de él a toda hora o llamarlo por teléfono y preguntarle cómo estaba su día o simplemente, podía invitarlo a tomar una de las famosas tazas de chocolate caliente de la cafetería de la universidad, pero no ¡Tenía que estar ahí presente causándome ganas de asesinarlo por haberse atrevido a poner su boca tan cerca de la piel de Yuri! Suspiré con cansancio ante mis celos inútiles y me abracé a mi violín diciéndome que no tenía caso torturarme de ese modo. Estaba ahí para hacer realidad mi sueño, no para morir de rabia por culpa de Phichit.

Mis ojos se cerraron un momento y cuando la voz de la maestra Minako nos dio la bienvenida a todos, supe que la audición sería real en unos minutos y aquella certeza pareció devolverme el espirito guerrero que me había acompañado desde la noche anterior. Después de unas pocas palabras de aliento dirigidas a todos y de que la profesora presentara a Yuri quien nos dirigió una sonrisa cálida que me devolvió la tranquilidad, los dos se sentaron en una pequeña mesa cerca del piano desde la cual escucharían nuestra interpretación.

La profesora empezó a llamar a los estudiantes en orden alfabético, algo que me hizo darme cuenta de que mi presentación sería una de las últimas pero aquello no me afectó, ni siquiera las demás presentaciones estaban afectándome. Yo solo podía notar que las audiciones no estaban durando lo mismo en cada presentación. En algunas ocasiones, Yuri interrumpía al chico o chica en turno casi a la mitad del primer movimiento del concierto y otras tantas, escuchaba hasta el final de la canción como si tratara de convencerse de algo y en ese justo instante entendí que era verdad que Yuri estaba buscando algo.

Y a medida que los interpretes iban pasando, yo me iba convenciendo más y más de que podía ganar aquello porque aunque Yuri escuchaba todo de manera atenta y respetuosa, no había en él ni siquiera un rastro de la luz que había estado presente en sus ojos el día en el que me había visto tocar a mí meses atrás.

-Nikiforov Victor, es tu turno por favor- dijo la potente voz de la maestra Minako, y yo me levanté de mi butaca intentando ordenarle a mis pies que no me fallaran aquella vez.

No quería caerme en frente de la escuela en pleno y al llegar a mi lugar en el escenario, justamente frente a Yuri cuyos ojos cafés estaban mirándome de nuevo, sentí que aquel era mi lugar, que Yuri y yo estábamos destinados a estar sobre el mismo escenario desde siempre y aquel reencuentro me hizo sentir la emoción de la primera vez, la emoción de sentirme observado por los ojos más hermosos del universo entero.

-Empieza cuando quieras, Victor- dijo Yuri haciéndome temblar de emoción debido a la forma en la que mi nombre sonaba en su voz.

Yo asentí tragando saliva, acomodando mi violín en aquella posición que había aprendido desde los cinco años, sintiendo que en mis dedos y en mis manos, en realidad en todo lo que yo era, estaba la energía suficiente para crear un universo entero, un universo en el que Yuri Katsuki y yo pudiéramos estar juntos haciendo música sobre un escenario, un universo donde los ojos de Yuri Katsuki me miraran siempre del modo en el que me estaban mirando ahora.

Y es que desde la primera nota yo pude ver aquella misma luz en sus ojos una vez más. Mis manos se movían sobre las cuerdas de mi violín con tenacidad y mi arco subía y bajaba de modo armónico, haciendo que el concierto de Vivaldi llenara el auditorio con el sonido de las notas que invocaban el canto de los pájaros, el murmullo de las fuentes y el retumbar de los truenos después del rayo que Vivaldi había convertido en aquella canción inmortal.

La música nacía de mi de forma natural, tocar aquella canción era tan sencillo para mí como respirar y de pronto mis ojos se cerraron para llevarme una vez más a los jardines de la escuela que en primavera estaban llenos de flores de cerezo, esos árboles mágicos y coloridos debajo de los cuales yo había tocado también aquella canción para Yuri.

Y todo lo que podía ver era su imagen de nuevo, su figura resaltando en medio de la multitud que me miraba, sus ojos llenos de luz mientras a su alrededor varios pétalos de cerezo caían al suelo rodeándolo, haciéndome pensar que Yuri era la razón de todas aquellas flores, que la sonrisa de Yuri era el sol que le había dado vida a aquel espectáculo de belleza sin fin. Porque en aquel momento yo no sabía si las flores eran más hermosas que Yuri y cinco segundos después decidí que no, que ningún espectáculo de belleza sería jamás comparable a la completa perfección de Yuri Katsuki mirándome tocar aquella canción.

Y él estaba mirándome de nuevo, mis ojos se abrieron una vez más con ese pensamiento y sus ojos marrones seguían fijos en mí y fue en ese entonces cuando me di cuenta de que estaba a punto de llegar al final de la canción y Yuri no me había detenido, él simplemente seguía mirándome fijamente con una sonrisa dulce en sus labios y de pronto vi en sus ojos un juicio claro que hizo que los latidos de mi corazón se intensificaran de forma alocada porque sus pupilas estaban diciendo: "eres tú", y yo quería gritar: "sí, sí, soy yo, por fin lo has entendido", pero mi magia pareció terminarse justamente en aquel momento porque lo único que supe después fue que un sonido discordante, el sonido de una nota que se ha perdido, llenó el auditorio rompiendo por completo mi concentración, haciendo que mi violín quedara silenciado.

Fue entonces cuando comprendí que había echado a perder mi audición porque incluso mis compañeros que habían estado observándome soltaron un sonido de decepción al darse cuenta de que mi presentación que por poco había estado perfecta se había arruinado al final de cuentas. Y entonces sentí que había vuelto a caer de nuevo, sentí el peso del mundo entero sobre mis hombros y apartando mi mirada de los ojos de Yuri quien seguía mirándome como si mi error no hubiera sucedido jamás, salí del auditorio corriendo, dejando que las primeras lágrimas de vergüenza y desolación cayeran por mi rostro. Solo quería esconderme de todos, solo quería olvidarme de aquello y de que por un solo instante había de verdad creído que Yuri Katsuki me había encontrado por fin, que por fin podría estar cerca de él.

¿Verdad que soy el tonto más tonto de la historia del mundo?

Mis pies parecen haber recobrado la movilidad ahora que el recuerdo se ha terminado y suspirando de forma pesada vuelvo a acercarme al piano de Yuri sobre el que descansa el estuche de mi violín y me digo que alguien debió haberlo guardado ahí.

Ahora mismo solo quiero tomarlo y largarme, tengo ganas de esconderme bajo las sabanas de mi cama y no salir de ahí hasta la semana de exámenes previos al descanso de navidad; quiero beber chocolate en cantidades industriales y ver miles de películas tristes para seguir llorando; quiero olvidarme del dueto y de mi miseria de esta forma porque es la única forma que se me ocurre. Sí, sé que soy patético pero no sé cómo lidiar con lo que me pasa y no quiero decirle a Georgi y a Mila que fallé y que ahora no sé cómo lidiar con la decepción y con la vergüenza que parecen brotar de mí sin que yo pueda evitarlo.

Así pues, me acerco al estuche de mi violín y un sobre con el sello de la escuela que descansa sobre él llama poderosamente mi atención, sobre todo después de leer que éste tiene impreso mi nombre. No sé qué signifique esto pero mi corazón empieza a latir locamente al leer aquellas palabras ¿De qué se trata todo eso? ¿Quizá la maestra Minako va a expulsarme por haber huido del auditorio sin terminar con mi audición?

Sin poder contenerme ni un segundo más porque la incertidumbre amenaza con matarme, tomo el sobre entre mis manos y saco la hoja que viene dentro y mi corazón se detiene por un largo segundo que se hace eterno a medida que mis ojos leen el contenido de aquella carta cuyo mensaje es este:

Estimado señor Nikiforov:

Me complace anunciarle que ha sido usted seleccionado para acompañar en un dueto a nuestro próximo graduado, el señor Yuri Katsuki en su concierto de despedida que se realizará el próximo año en los primeros días del mes de julio. Esperando que esta noticia le complazca del modo en el que su selección nos ha complacido a nosotros, le ruego espere a que el señor Katsuki se comunique con usted para que los dos decidan sus horarios de ensayos, así como la canción que los dos interpretarán a dueto.

Sin más por el momento, le extiendo mi más sincera felicitación y le deseo lo mejor en su presentación.

Atentamente:

Minako Okukawa

Profesora responsable de las actividades extra curriculares de la Universidad de Hasetsu.

Vuelvo a leer la carta una y mil veces sin atinar a entender si todo es una ilusión de mi mente o si de verdad está sucediendo. Siento que la inmovilidad se ha apoderado una vez más de mi cuerpo pero esta vez por motivos sumamente diferentes e incluso me pellizco la mano para saber si aquello es real y a juzgar por el dolor punzante que siento en la piel debe ser así.

Gané. No entiendo cómo demonios lo hice, pero la persona que tocará el dueto con Yuri Katsuki, soy yo.

Un concierto alocado de fuegos artificiales estalla en mi interior al tiempo que vuelvo a doblar la hoja de la carta de la maestra Minako, y antes de que la guarde en el sobre me doy cuenta de que detrás de la carta oficial hay un mensaje escrito a mano con una elegante caligrafía que yo podría reconocer en cualquier parte y que casi hace que me desmaye: esa es la letra de Yuri, Yuri Katsuki ha dejado un mensaje en esa carta para mí y ese mensaje me roba el aliento y me hace ruborizarme como una vulgar colegiala sin que pueda evitarlo y en realidad no tengo gana alguna de evitarlo:

Victor:

Nadie puede tocar la primavera como tú, me has vuelto a convencer de ello. Felicidades por haber ganado la audición, me gustaría hablar contigo tan pronto como recibas este mensaje. Estaré en la cafetería de la universidad a las siete el día de hoy, espero que puedas ir.

Yuri Katsuki

Miro mi reloj de forma rápida y me doy cuenta de que faltan exactamente veinte minutos para las siete así que sin pedirme permiso realmente, mis piernas empiezan a correr como si mi vida dependiera de ello y en cierto modo es así. Porque gané la audición. Porque Yuri Katsuki está esperando por mí en la cafetería de la escuela y quiere hablar conmigo. Y ante esa situación todo el miedo se desvanece y lo único que sé es que estoy corriendo hacia ese sueño que, sin que yo pueda comprenderlo del todo, está a punto de hacerse realidad por fin y esa nota que se perdió en la lluvia el día de ayer ha dejado de importarme por completo…


NDA: Hola a todos¡ Waaaaa¡ Jamás me imaginé que mi pequeña historia tendría tanto apoyo, de verdad me hace muy feliz leer que les ha gustado :3 Ojalá me puedan acompañar hasta el final y recuerden que #TodosSomosVitya nos leemos muy pronto, de verdad gracias por leer¡ :3