Disclaimer: Ni Cars ni Cars2 me pertenecen; la canción a la que hace alusión el título es de Icon for Hire y la del capítulo creo que ya se sabe casi tan bien como que la portada tampoco es mía. Todo sigue siendo sin fines de lucro~.

Hey! Tuve que resistir como dos o tres días para no escribir esto y, al menos, todo está viento en popa hasta ahora ovo/ (?).

»Advertencia&Aclaración: Totalmente AU; slash a montones según transcurra la historia; OoC e intento de drama mediocre y 'maduro' entrelazado a un cuadrado amoroso de dudosa naturaleza BD (?).

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A Leer!


Sugar&Spice.


#02:
Whistle for the Choir.


«So if you're loneley, why'd you say you're not lonely?»


Las sábanas de una cama nunca le parecieron ni tan cómodas ni tan atrayentes, ni siquiera cuando lograba persuadir a Harv para que pagase la mejor suite del mejor hotel que estuviera a la disposición, dependiendo del país en el que se encontraran. Claro, quizá la serenidad que también lo invadía podía ser, en parte, por despertar solo en tales condiciones, y completamente descansado —a pesar de no haberse cansado por nada la noche anterior—. Sin duda, su día empezaba como debían comenzar todos: siendo dignos de alguien de su calibre.

Satisfecho ante aquellos pensamientos rondando su cabeza y haciéndole sonreír por más somnoliento que estuviera en esos momentos, siguió regocijándose dentro de aquella suavidad, con ambos brazos extendidos sobre el suave colchón mientras su vista seguía en el techo de la blanca habitación. Parte de la delgada tela recubría y enredaba su cuerpo, pero eso le importaba tan poco como el hecho de que el sol, que se colaba por la ventana, bañara la mitad superior de su rostro.

Prácticamente, luego de acordar algunas cosas por escrito —a las cuales apenas les prestó atención por culpa de lo emocionado que estaba porque el sujeto fuese tan permisivo—, había bebido un poco con su nuevo Daddy y, a pesar de todas las perversiones que consideró que podía tener un hombre tan adinerado, mayor y tan serio como aparentaba ser Hudson Hornet sólo en el exterior, le sorprendió cuando el mismo le preguntó en qué cuarto prefería pasar la noche solo. Nunca pensó que su actitud fuese genuinamente sensata y nada lasciva.

Sí, había estado en mansiones antes pero, por experiencia propia sabía que la primera noche en una relación consolidada de esa forma no era, precisamente, calmada (por decirlo de algún modo que no le trajese malos recuerdos que atentasen contra su ánimo).

«Sea cual sea la que elijas, evita molestarme con alguna cosa durante la madrugada», le había advertido Hudson, además. Y como toda buena indicación basada en psicología inversa, el primer gran impulso de Lightning había sido buscarle con la excusa de tener la garganta seca aunque, entre todas las habitaciones exactamente iguales, tuvo que conformarse con retirarse antes de perder la batalla, decidiendo quedarse quieto y relajándose hasta que alguien le llevase el desayuno a la cama. Todo habría quedado de ese modo si su mente no le hubiera recordado algo, tan fugaz como una centella: que podía olvidar el inicio de su nueva vida llena de brillos y lujos si se mantenía si no hacía nada por asegurárselos; la idea le enceguecía lo suficiente como para retomar el impulso de ir por Hudson.

—Y lo primero que haga cuando lo vea… será pedirle un par de gafas Dior, si es que no encuentro algunas más caras por el camino —meditó en voz alta tras sentarse, siempre tapando la molesta luz con una de sus manos—. Lo segundo será una habitación con persianas eléctricas.

Con eso dicho, tomó asiento después de apartar las innecesarias frazadas con las que también se había recubierto en la noche, apelando que el aire acondicionado podría estar fuerte y quizá se resfriaría por eso.

Toda su rutina matutina podía esperar hasta que él terminase de poner en orden sus prioridades… que no eran más que las cosas que quería comprarse antes o después de un presumible auto acorde a su flamante personalidad.


Más radiante que lo que demostró que podía ser la noche pasada, presumiendo a Hudson ante cualquiera que podía —cuando, usualmente, era el mayor quien lcía al menor—, Lightning bajó apresuradamente las escaleras que creía que debían dar a la planta baja del lugar (sí, porque aún sus neuronas no estaban del todo despiertas sin el obligado café después de su ducha matutina). Para su suerte, una de las pocas criadas que vio fue la que le avisó que iba por buen camino para encontrarse con el Señor Hornet, así que el muchacho no desaprovechó el tiempo e, interrumpiéndola antes de que pudiese decir algo más, trotó hasta alcanzar a ver la amplia y elegante sala de estar.

Desacelerando conforme se acercó, tanto por inercia como para no mostrarse tan emocionado con su alrededor, escuchó una tonada con silbidos mientras, asomándose detrás de una de las paredes más cercanas, vislumbró a otro hombre que creía reconocer de algún lado, aunque no estaba seguro de dónde. Quizá fuese porque lo había visto en la noche pasada, pero ni siquiera podía asegurar eso gracias al alcohol que terminó ingiriendo en la fiesta por tratar de lucirse de más.

Mantuvo los ojos entrecerrados y atentos a aquel hombre de bigote que acompañaba a su Sugar Daddy a la vez que sus manos seguían aferrándose a la pared, haciendo más evidente el recelo —o sus celos— en el acto, fuese consciente de ello… o no.

—Entonces, Doc… ¿Adoptaste a ese niño? —cuestionó aquel «intruso» de cabello gris con cierta preocupación, sentado aún al lado de Hudson, al cual sólo alcanzaba a verle la nuca por culpa del lugar donde se encontraba.

—Técnicamente, fue más que una "adopción", Sheriff —corrigió Hudson antes de parecer sorber algo de café, cosa que no le sorprendió para nada a Lightning. Después de todo, tal vez algo de cafeína lograra despertar la verdadera personalidad del solitario hombre millonario… ¡aunque eso no cambiaba el hecho de que él debía de estar bebiendo a su lado!

— ¿Pero el niño no tiene la edad suficiente como para ser tu nieto?

Y ante aquella pregunta que le molestó tanto como un pinchazo en la sien, Lightning sintió la necesidad de hacerse presente sólo al marcar el paso que lo apartaba de aquella conversación para-nada-ajena.

—El punto es que no lo soy, "Sheriff" —indicó al instante el rubio, cruzándose de brazos después de haberse señalado con el mismo desbordante orgullo con el que había hablado—, y eso quedó bastante claro desde anoche, ¿no es así, Hudson?

— ¿Siquiera conoces con quién tratas, muchacho? —volvió a preguntar el de cabello gris, ésta vez con su tono tornándose más autoritario, pero no fue precisamente por ello que desató la curiosidad del menor presente en la discusión.

Frunciendo un poco el ceño, el rubio se acercó a paso calmado hacia Hudson, que seguía tan impasible como había demostrado ser en la velada anterior, incluso cuando ellos dos se encontrasen hablando sobre él en ese preciso momento.

— ¿No es algún tipo de… empresario? —Fue lo primero que se le ocurrió preguntar, examinando con cuidado cada rasgo del de gafas—. También podría haber sido un ladrón en la época de piedra —comentó con picardía cuando sus ojos conectaron con los azules de él, buscando algún tipo de reacción por su parte.

— ¡Ten más respeto a…!

—Espera… No me vas a decir que éste dulce ancianito es uno de los pioneros de playboy, ¿cierto? —Interrumpió con la misma actitud de antes, aunque con el pequeño detalle extra de que se encontraba abrazándolo empalagosamente para mayor molestia de Sheriff—. Si me gustaran en algo las chicas, podría tenerle algo de respeto a este gran y morboso héroe.

Un resoplo fue lo que ganó antes de que el mismo Sheriff se pusiese de pie.

—No se puede razonar contigo —gruñó y, dedicándole una mirada compasiva a Hudson, decidió volver a hablar, aunque su tono fue bastante más cordial que el que había usado sólo con Lightning—. No sé qué le ves, Doc… pero espero que alguno de los dos cambie de parecer pronto.

Con cierta resignación, Hudson suspiró de forma cansina conforme el aspirante a corredor seguía al otro hombre con la mirada, manteniendo la victoriosa sonrisa en todo momento, como si aún no se hubiese dado cuenta de que él había sido, ni más ni menos, algo demasiado parecido al tercero en discordia de una relación.

—De ahora en adelante, tendrás que llevarte bien con él —le advirtió al verlo por el rabillo del ojo.

— ¿De qué hablas? —De un momento a otro, su mueca había pasado a una inocentemente confundida—. ¿Estás casado con ese sujeto o algo por el estilo?

—Somos dos veteranos que se conocen hace mucho tiempo —aclaró de forma calmada por más de que Lightning le dedicaba una mirada escéptica tras enarcar una ceja— mientras que tú recién apareciste ayer.

Sintiéndose ofendido por la honestidad de sus palabras (aunque no dijese nada del otro mundo), el muchacho se despegó de él, fingiendo bastante mal que aquello no le había importado en absoluto.

—Comprendo a la perfección, Hudson.

—Doc —corrigió al rodar los ojos antes de tomar el periódico que tenía a su lado. Ni se molestó en mirarlo más; estaba seguro de que, de darle confianza, el muchacho sólo se pondría más dramático o cargoso de lo que había demostrado que podía ser—. Hudson Hornet es exclusivo para formalidades.

—Pero es muy largo… ¿Puede ser Hud, al menos?

—No me hagas repetir lo que acabo de decir, niño.

Rebufando ante el «niño», Lightning apartó la vista después de alejarse unos pasos del sofá para irse por el pasillo que creía que era por el que había llegado. Por más de que su intención inicial era regresar a su habitación antes de exigirle el número de su tarjeta de crédito para hacer algunas compras en línea —antes de decidir salir a vanagloriarse al exterior—, la puerta entreabierta de una habitación llena de diplomas y anuncios colgados en las paredes le llamó más la atención. Podría ser algo presumido, pero era su tipo.

— ¿El Fabuloso Hudson Hornet? —se preguntó al comienzo, empezando a impresionarse sólo al ver el exceso de copas que se agrupaban en una vitrina especialmente dedicada a ese homenaje.

Orgullosamente, el hombre detrás de todo eso se apoyó en el umbral de la puerta, mirando con cierta curiosidad como el novato seguía asombrándose de cada mísero logro presumido ahí.

—Te dije que eso era exclusivo para formalidades —comentó y, aunque no fue burlón, Lightning lo percibió así cuando lo vio por encima del hombro, aún estando frente al viejo diario que rezaba como El Fabuloso Hudson Hornet había sobrevivido, casi de milagro, luego de perder el control tras pasar la meta y terminar volcando violentamente su vehículo.

— ¿Por qué tú no…?

—Si te interesa, unos promotores me habían llamado para ser uno de los jueces de los nuevos talentos de la temporada —interrumpió al mismo tiempo que se cruzaba de brazos, provocando que toda la atención siguiese puesta en su persona—, y el evento se celebrará hoy, por la noche.

— ¿Por la noche? —Repitió con entusiasmo el rubio, con sus ojos brillando aún más que las relucientes copas de la Piston Cup que tenía al lado—. ¡Eso quiere decir que todavía tengo tiempo de comprarme algo de ropa para impresionarlos aún más!

Aunque tratara de reprimirlo, al verlo tan animado, Doc no podía evitar sonreír de lado.

—Creo recordar que seré yo quien pague por tus cosas, novato.

—Entonces… ¿Qué quieres algo a cambio? ¿O ya tienes en mente algo para que pueda "pagarme" algo de ropa a mi nivel? —se arriesgó a preguntar luego de que sus revoluciones fuesen bajando lentamente.

Sólo con acercarse para limitarse a despeinarlo, toda la tensión del menor pasó a no ser más que unas cuantas quejas que no podían ser tomadas en serio por tratarse únicamente de su «cuidado y estiloso» cabello.

—Limita tus muestras de afecto frente a Sheriff, ¿bien? Sólo te pido eso ahora.

Por más raro que le pareciese la condición, Lightning no tuvo inconveniente alguno a la hora de aceptar esa especie de intercambio. Aún así, aprovechó el momento para abrazarlo fugazmente mientras le decía —o, en realidad, le avisaba— algo como que lo esperaría listo en la puerta, porque las compras con clase no se harían por sí solas… y aún no sabía de memoria el número con el que debía pagar.


Hey de vuelta! Aprovechando que terminé el capítulo de forma express (el insomnio ayudó y todo eso), tenía pensado comentar algo como que tenía planeado que fuesen 20 capítulos de esto pero, como algo me revolvió el cabello y, lamentablemente, estoy sola y fuera del alcance de cualquier bicho x3... creo que omitiré todo ello hasta la próxima semana (o tres días, dependiendo de lo largo que decida que sean los capítulos y... mis ansias por el siguiente ¬v¬) si es que algo no me mata mientras duermo (?.)

Sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.

PD: No, no me drogo ni nada por el estilo (?) y... cualquier incoherencia que se me haya pasado corregir, estará arreglada lo más pronto que pueda o.o7.