¡Minna-san! Aquí vengo con mi segundo capítulo de este fic. ¿Saben? Creo que sí será de más de tres, ya que he pensado en algo macabro *muahaha*
En fin, sin más. ¡Comenzemos!
Bleach no es mio... Blah blah.
—Déjame decirte que si fallas aunque sea en una de las tareas…—Comenzó a hablar en un tono amenazante. —Yo mismo definiré tu castigo y créeme no te gustará…—Se acercó a su oído y le susurró con la voz más sensual que pudo haber tenido.
Rukia sintió como la sangre le hervía y sus mejillas comenzaban a sentirse calientes. Su cuerpo se había tensado debajo de las manos del shinigami sustituto al escuchar lo que pasaría si fallaba y, de remate, con una voz tan sensual que lograba nublar vistas al instante; Balbuceó, deseaba encontrar fuerza para, al menos, no escucharse tan insegura.
—Y… ¿Q…qué clase d...de castigo? —Logró preguntar con la voz más clara que salió de su garganta.
—Ya verás… —Concluyó dándole una palmadita en los hombros. —Ahora, para comenzar con este reto, dame el videojuego de ese maldito conejo deforme. —Le pidió extendiendo su mano para recibir el juego.
— ¡No es deforme! ¡Es Chappy-sama! —Gruñó Rukia mientras azotaba el juego en la palma del pelinaranja.
—Como sea, lo esconderé cuando no estés en casa. Así, no tendrás la tentación de fallar. —Lanzó prácticamente el juego al escritorio. —Ahora, puedes ir a buscar trabajo para conseguir de una maldita vez ese dinero. —Concluyó saliendo del cuarto y cerrando la puerta detrás de él.
— ¿¡Y como…!?— No terminó de decirlo cuando se dio cuenta que ya estaba sola en la habitación.
Suspiró de resignación y se sentó en la cama mientras trataba de aclarar su mente y pensar lógicamente dónde buscar un empleo. Bueno, no lograría nada quedándose ahí. Bajó a la sala de estar y se encontró con Yuzu, que regresaba de hacer las compras. La saludó amablemente y discutieron un poco sobre cómo había estado el día cuando, de pronto, a la shinigami se le ocurrió preguntarle a la pequeña si no sabía dónde conseguir un empleo.
Yuzu le respondió que acababan de abrir una tienda de regalos y de artículos para chicas cerca de ahí, y que cuando pasó, había un letrero que decía que se buscaba a una mujer más o menos de las características de Rukia. Le dio las gracias y salió de inmediato a ver la tienda. Era cierto: estaba a unas cuantas calles de la clínica Kurosaki. Se paró delante del anuncio y lo leyó con cuidado.
—"Se solicita chica de 15 años. Delgada de preferencia y no tan alta para portar diferentes disfraces por una semana y hacernos publicidad por la ciudad. Se paga buen sueldo, trabajo solo por una semana. Interesadas, preguntar por el señor Miyamoto dentro." — Concluyó. —Bueno, que puedo perder…
Entró al negocio. Había peluches en todos los estantes, de todos colores y tamaños, algunos disfraces colgados, globos de helio y algunos pequeños que solo se inflaban con aire, varios artículos como llaveros, cojines, algunas joyas, plumas, tasas, vajillas y todo tipo de regalos que podía haber. En el mostrador, había una campanilla y unos exhibidores con tarjetas de felicitación y algunos dulces. La joven tocó la campanilla y un señor maduro salió de detrás de una cortina. De unos 60 años, era un señor amable y agradable. Se dirigió hacia el mostrador donde Rukia aguardaba.
— ¿Le puedo ayudar en algo, joven señorita? —Dijo amablemente el señor poniéndose unos anteojos.
— ¿Usted es el señor Miyamoto? —Preguntó Rukia con un poco cohibida.
— ¿Viene por lo del cartel que hay fuera de la tienda? — El señor Miyamoto señaló la ventana donde estaba pegado el cartel.
—Sí. Quisiera el empleo, si no es mucha molestia. —Finalizó con un tono cortés.
El dueño le sonrió. De inmediato, aceptó su propuesta. Le dio un pequeño fajo de volantes que tendría que repartir durante la semana y por último, le dio una lista de los disfraces que tendría que usar a lo largo de la semana contando a partir de mañana. El sueldo a final de semana serían 5000 Yenes.
— Bueno, ya acordado esto, nos vemos aquí mañana a las 3 de la tarde.
— ¡Gracias y hasta mañana!
Rukia por fin había librado el primer reto de Ichigo: conseguir un trabajo para regresarle el dinero que tenía ahorrado. Vamos ¿Qué tan malo podía ser? No iba a disfrazarse de conejita Playboy… ¿o sí? Bien, tendría que revisar la lista ahora.
—Veamos… Lunes: Conejo gigante, martes: Corazón Gigante, miércoles: Fresa gigante… Un momento… ¿¡Fresa gigante!? ¡Vaya, qué suerte! ¡Podré matar dos pájaros de un tiro! Bueno, sigamos… Jueves: Oso anaranjado con un tarro de miel y viernes: Conejita de cabaret. Bueno no está tan mal.
Ese "Conejita de Cabaret" pasó totalmente desapercibido hasta que llegó a casa después del ocaso, entró a la habitación ignorando al chico que estaba tocando su guitarra y dejó el itinerario de disfraces sobre el escritorio y se tumbó en su "cama" y comenzó a leer de nuevo el manga que tenía en la tarde. Ichigo se acercó al escritorio para leer la hoja, se detuvo en el día viernes.
— ¿¡Pero qué demonios pasa contigo!? ¿¡Cómo que vas a disfrazarte de conejita Playboy!? —Gruñó Ichigo arrugando la hoja en su mano.
— ¡No dice nada de eso! — Le respondió la shinigami sin quitarle la vista al manga. — ¿Acaso no sabes leer bien? Dice: viernes: Conejita de Cabaret.
Ichigo se quedó pasmado. ¿Acaso no sabía que eso era algo similar a vestirse como una mujer que trabaja en un cabaret: Con poca ropa y orejas de conejo? Bueno, posiblemente Rukia no sabía lo que era un cabaret. Si no sabía lo que era una pajita ni cómo ponerla en un envase de cartón, qué podía saber de esas cosas. Ichigo suspiró y dejó de nuevo la lista, ahora hecha bolita de papel, sobre el escritorio, se fue a la cama, se tumbó boca arriba, cerró los ojos y suspiró. Se sentía molesto, ¡Oh si!, molesto. ¿¡Cómo se atrevía a aceptar disfrazarse de algo que ni siquiera sabía qué era!? Y además… ¿¡Cómo alguien la vería semidesnuda!? Eso era algo imperdonable. Comenzó a imaginarse a la pequeña shinigami disfrazada: Esas pequeñas pero bien formadas piernas solo cubiertas por unas medias de red negras y un payasito negro con un generoso escote… Ok, Rukia no poseía los mejores pechos de Karakura, pero aún así, se veía sexy a la imaginación de Ichigo. Unos tacones y finalmente, el toque de las orejas y un rabo.
Comenzó a sentir un insoportable calor por todo el cuerpo, sentía su corazón desbocado y que comenzaba a hiperventilar. Pero… sentía unos ligeros golpecitos en su parte íntima, ¡Bingo! Se había excitado con tan solo pensarlo. Sabía que Rukia lo notaría, así que se levantó rápidamente de su cama y salió prácticamente corriendo al baño; ella tan solo escuchó el azote de la puerta y levantó los hombros en señal de decir: "sabrá Kami-sama que le pase por la cabeza".
En el baño, el joven shinigami abrió la llave de agua fría del lavabo y metió la cabeza completa en el. ¡No podía creerlo! Una fantasía se le había cruzado en esos momentos. Tenía que hacer algo para evitar que alguien más la viera así… ó irla a espiar él mismo.
—"Creo que me gusta más la segunda idea…" —Pensó Ichigo mirándose al espejo. —"Muy bien, el viernes daré inicio al plan: Conejita Playboy"
Y concluyó dirigiéndose a sí mismo una sonrisa perversa.
¡Ta-da! ¿Qué les pareció? A mi me pareció perverso xD
Pero en fin, solo cuenta lo que mi amado público diga.
¿Reviews? ¿Tomatazos?
Ja-nne!
[Sin querer aprovecharme ni nada] Mañana 26/10/09 es mi cumpleaños! o ... xD
