Los personajes de X-Men, no son míos.

Hola! - Se esconde detrás de un escudo - Se que hace mucho no actualizo esta historia, pero he tenido un problema muy serio y eso me ha quitado toda la inspíracion para escribir, pero ahora que quiere volver a mi voy a aprovecharla.


Cuando Rogue se bajo del autobús, vio a todos los mutantes que se quejaban de la cura y mientras caminaba hacia la fila, se sentía una traidora, pero era lo que tenia que hacer, ansiaba sentir el roce de un ser humano, un abrazo o un beso, sin que alguien tema que lo absorba, mientras la fila aumentaba ella miraba por la dudas que algunos de sus amigos no estuviese ahí.

Cuando llego su turno, ella entro al lugar y una doctora muy amable la recibió, ella le contó cuales eran sus poderes, y la Dra se puso los guantes mientras preparaba la cura en una jeringa.

- Tranquila, Cariño - la Dra le dijo - muy pronto volverás a ser normal -

Rogue cerro rápidamente sus ojos y espero el momento mas esperado para ella, pero en ese momento se escucho un ruido afuera del consultorio, ella abrió los ojos y vio que la Dra se fue, espero unos segundos y humos empezó a invadir la habitación, ella busco un lugar para salir, pero allí no había ventana o ningún lugar para salir de allí.

Muy pronto el humo llego donde estaba ella y después de unos segundos ella se desmayo, cuando el humo se discipo Pyro y Tabitha, mejor conocida como Boom-Boom entraron en la habitación, Pyro agarro el saco que Rogue se había sacado y la cargo en sus brazos. Inmediatamente fueron hasta donde estaba la camioneta de Lance Alvers.

- ¿ Así que ella es la famosa Rogue ? - pregunto Boom-Boom

- Así es- le dijo Pyro mientras la observaba.

- Es guapa - dijo Lance Alvers - Ahora veo por que estas enamorado de ella -

Pyro lo miro molesto, estaba cansado de decirle a todo el mundo que no estaba enamorado de ella, que era solo una amiga cuando estaba en la X-Mansion y que ella era la novia de su mayor enemigo. Pero el ya estaba cansado de decirle a todo el mundo eso, así que se quedo callado, aun no podía creer que ella iba a tomar la cura, eran tan hermosa y dulce, pero seguramente para el pedazo de hielo andante eso no era suficiente.