Capítulo II: Confusión de sentimientos.
El despacho de la profesora era espacioso, muy cómodo, tenía forma circular y lo que más llamó la atención de Hermione era un gran estante lleno de libros; el escritorio de McGonagall se encontraba en el fondo y al frente de él habían dos sillas que parecían de muy buen gusto, en una de ella estaba Draco Malfoy sentado, y al parecer ni siquiera movió un músculo ante la llegada de la castaña, pero él ya la había identificado por su olor, que curiosamente quedó grabado en su mente luego de lo sucedido esa mañana.
- Acérquese.- ordenó la profesora estirando una mano para señalarle la otra silla a la castaña, la castaña tomó asiento no sin antes mirar de reojo a Malfoy.- he de de decirle que me ha decepcionado mucho señorita Granger, siempre pensé que sabía controlarse.- Hermione se limitó a bajar un poco la mirada.- y usted sr. Malfoy no se queda atrás, aunque sinceramente no me he creado muchas expectativas con respecto a su persona.- Hermione contuvo la risa ante aquel comentario de la profesora y notó como Malfoy miró con furia a McGonagall, pero los dos haciendo un gran esfuerzo se mantuvieron en silencio, como si estuvieran en un juicio, sólo esperando el veredicto.
- Profesora… ¿cuál será el castigo?- dijo Hermione como quien preguntaba el día de su decapitación.
- La biblioteca necesita orden, así que ustedes ordenaran todos los libros.
- ¡Pero son demasiados! ¡Una sola noche no bastará!- dijo el rubio.
- ¿Y quién dijo que sería solo una noche? El castigo se extenderá hasta que terminen, o hasta que yo esté satisfecha.- se limitó a contestar McGonagall y con una señal les indicó que salieran del despacho.- Madame Pince los está esperando afuera.
En el pasillo los esperaba una mujer mayor, delgada, con la cara surcada de arrugas, con un impresionante y no muy favorecedor parecido a un buitre.
- Supongo que la profesora McGonagall ya les dijo en que consiste el castigo.- la castaña asintió con la cabeza mientras que Draco se limitó a mirar a la bibliotecaria.- pues bien síganme.
Hermione y Draco caminaron en silencio hasta el cuarto piso, era la primera vez que la castaña fuera dado lo que sea por no tener que ir a la biblioteca. La biblioteca estaba oscura cuando ellos llegaron, madame Pince se detuvo en la entrada y los miró con suma desconfianza.
- Las puertas de la biblioteca estarán cerradas, ya que ningún otro alumno tiene autorización de estar aquí después de las 8, más les vale que no dañen absolutamente ningún libro, porque o sino su castigo será muchísimo peor, así que será mejor que empiecen ya.- madame Pince disponía a irse cuando añadió.- sabrán que pueden marcharse cuando las puertas se abran.
Hermione sintió como un escalofrío recorría su cuerpo, no tan solo estaría sola con Malfoy sino que estaría encerrada sola con Malfoy, ella no era de las personas que sentía miedo fácilmente, pero había que reconocer que esa situación la inquietaba.
- Quita esa cara Granger, pareces un ratón asustado.- dijo Malfoy observando la expresión del rostro de Hermione.
- ¿De qué hablas Malfoy? Yo no estoy asustada.- la castaña rogó por que su voz no se oyera tan insegura como en realidad se sentía.
- Si claro, no tiene caso que trates de ocultarlo Granger, es natural que te sientas intimidada y asustada con mi presencia, no eres más que un ser inferior.- dijo Draco haciendo uso de toda la arrogancia y superioridad característica de los Malfoy
- ¿Ser inferior?- repitió la castaña poniendo los ojos en blanco por la exasperación que le produjo ese comentario.- al contrario de lo que piensas Malfoy tú no eres superior a nadie, es más hasta estoy segura que un elfo doméstico tiene más sentimientos que tú. Das lástima.-
- Ajá ¿y ésta es la parte donde me ofendo? De hecho me estás dando la razón, los sentimientos son los que hacen inferiores a las personas, sangre sucia, no lo olvides.
- ¿Inferiores? Yo más bien diría que lo sentimientos son los que nos hace humanos, lo que nos diferencia es la clase de sentimientos que tengamos.
- No me hagas reír Granger, un mago que quiere alcanzar el poder y la gloria tiene que dejar a un lado todo, incluso los sentimientos¿no te has dado cuenta¿Que mientras más sientes más débil eres?
- ¿Eso piensas? ¿Por eso es que eres así? Ya veo, gloria y poder eso es lo que un "ser" como tú quiere ¿no? No serás más que un caparazón, un muerto en vida, pero ese es el destino de la gente que piensa como tú.
- ¿No lo has notado Granger? Yo no voy a ser así, yo ya soy así.- dijo el rubio con voz helada.
- Pues sabes algo, me da igual como eres o como serás, no vine aquí a hablar contigo, será mejor que empecemos a organizar esto o no vamos a salir hoy.- dijo la castaña cambiando el tema, porque no quería descubrir que tan oscuros eran los pensamientos del blondo.
- Velo por este lado, sangre sucia, estás en tu hábitat natural, no te puedes quejar.- dijo mirando con desprecio a Hermione.
- Muy gracioso Malfoy, deberías trabajar en un circo.
- No tengo necesidad de trabajar para tener lo que quiero, creo que mejor le dejo el puesto a la comadreja para ver si por una vez en su vida tiene algo que no sea usado.- dijo con desdeño Draco.
- No te atrevas a meterte con Ron, Malfoy.-
- Sabes granger, me pregunto si él te defiende tanto como tú lo haces con él, quiero decir, al parecer ya no son tan amigos¿no es así?- dijo el blondo hiriendo a la muchacha.
- Eso no es de tu incumbencia Malfoy.- dijo dándole la espalda a Draco para que este no viera como sus ojos castaños de repente se habían llenado de súbitas lágrimas, no le iba a dar el gusto a Malfoy de ver como sus palabras le habían afectado.- Ahora trabajemos ¿quieres?- la castaña se alejó a un estante que estaba a unos metros de Malfoy y en silencio comenzó a ordenar los libros, que por cierto no estaban desordenados.
El rubio también se alejó a un estante a "organizar" los libros, tenía la sensación de que su último comentario había lastimado a la castaña, cosa que le agradó pero sin embargo prefirió no seguir discutiendo, al fin y al cabo él había ganado o eso creía él.
Ya llevaban una hora y media en la biblioteca, sin pronunciar palabras, con un absoluto silencio, sólo interrumpido por alguno que otro resoplido por parte de alguno, ambos se estaban empezando a impacientar cuando se oyó un "clic" y las puertas de la biblioteca se abrieron para dejarlos salir. Hermione suspiró aliviada y salió inmediatamente sin siquiera dedicarle un mirada al rubio, algo que molestó a Draco.
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Hermione caminaba rápido por los pasillos y escaleras hasta llegar a la torre de Gryffindor, al pasar por el retrato de la Señora Gorda se quedó petrificada al ver que la Sala Común no estaba vacía como ella suponía, Harry y Ron estaban sentados en unas butacas cerca de la chimenea que estaba empezando a apagarse.
- ¡Hermione!- dijo el ojiverde al ver entrar a la muchacha, no se esperaba que ella estuviera fuera de la torre a tan entrada la noche.- ¿Que hacías afuera?-
- Harry… yo… bueno es que….- las mejillas de la castaña se estaban tiñendo de un tono rosado, hasta que recordó que ella no le tenía que dar explicaciones a ninguno de los dos.- Yo no tengo porque decirles que hacía, no finjan que les importan, así que si me disculpan.- empezó a caminar hasta las escaleras que daban a su dormitorio cuando Ron se interpuso en su camino.
- No fingimos, si nos importa, y tú lo sabes.- dijo el pelirrojo en un susurro. La castaña se quedó helada, no sabía que decir ¿debía seguir en su posición o ceder?
- Es cierto Hermione, claro que nos importa, todo, escúchame bien, todo lo que te pase.- dijo Harry acercándose a su amiga. Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas y se odió por ser tan débil, pero recordó lo que le había dicho Draco hace poco " ¿no te has dado cuenta¿Que mientras más sientes más débil eres?" ¿Tendría razón?
- Si claro, mucho les importa, se les nota a leguas.
- No te atrevas a dudarlo, Hermione.- Contra todo pronóstico la castaña vio como los ojos del pelirrojo también tenían lágrimas que reclamaban salir.- si es por lo que te dije, es precisamente porque nos preocupamos por ti.
¿Puedes perdonarme otra vez?
No se que dije,
pero no quise hacerte daño,
yo escuche salir las palabras.
- ¡Eso no es preocuparse Ron! ¡Tú no crees en mí! ¡Después de todos estos años pareciera que no me conoces!- Hermione sentía el sabor de las lágrimas en su boca al caer por sus mejillas. ¡Merlín¡Odiaba ser tan débil!
- Yo… mejor los dejo solos.- Harry subió las escaleras como un rayo, sabía que esa conversación debía ser de ellos, solo ellos. La castaña miraba a Ron con furia contenida, sin saber siquiera que esa mirada empezaba a destruir el interior del pelirrojo.
Siento como si muriera,
me dolió mucho herirte.
Entonces tú me miraste,
ya no gritas más,
Tú estas en un silencio roto.
- Hermione, yo sé que estuvo mal lo que dije, yo sí creo en ti….-
- ¡Se ve Ron! Entonces dime algo ¿por qué lo dijiste? ¿Por qué?
- ¡Yo no lo sé Hermione! ¡Solo lo dije! Pero en serio yo no quería lastimarte, no fue ni intención, nunca ha sido mi intención….- el pelirrojo respiraba con dificultad, nunca había sido fácil para él pedir disculpas, pero por su orgullo no iba a perder a su mejor amiga, porque era sólo eso ¿cierto?
Te daré algo ahora
que mate esas palabras tuyas.
Cada instante yo digo algo,
- ¿En serio Ron? ¿No querías lastimarme? ¡Pues lo hiciste! .- dijo la castaña con reproche y casi con burla.- y te digo algo, no tenías derecho de hacerlo.
- ¡LO SÉ! ¿Crees que tú eres la única que sufre aquí? ¿Crees que no me arrepiento de las estupideces que dije? ¡Sí lo hago Hermione! ¿Acaso piensas que no me duele que creas que nunca te hemos considerado nuestra amiga o que no nos importas? ¿Cómo rayos puedes pensar eso, eh? ¡Si siempre Harry y yo hemos estado ahí para ti!- Ron estaba gritando, quizás así Hermione lo escuchaba, solo gritando podía, en ese momento, calmar la angustia que sentía, en serio no la quería perder, ni siquiera había notado que ya había lágrimas en sus mejillas.
Pero de alguna manera se que nunca me dejarás
tú estabas hecha para mi
de algún modo yo intentare verte,
tú me haces feliz.
- ¿Siempre? ¿Siempre? Si no te has dado cuenta yo soy la que está ahí, pase lo que pase ¿acaso no tengo derecho de cansarme? ¿no tengo derecho de abrir lo ojos y ver las cosas tal cuál son?-
- ¡DEJA DE DECIR ESAS COSAS¡NO SABES LO QUE DICES! Yo sin ti… nosotros sin ti.- se corrigió Ron, rápidamente.- ¡no podemos estar! Eres nuestra mejor amiga.- dijo el chico, con esas últimas palabras una nueva herida se abrió en dos corazones.
Yo no puedo vivir esta vida
sin ti a mi lado
te necesito para sobrevivir quédate conmigo.
- Está bien Ron, te creo, pero aún así no… no deja de dolerme todo lo que dijiste ayer.- Hermione reunió todo el valor que le quedaba para hacer la pregunta que hizo.- Tú… ¿Tú no crees que un chico se pueda fijar seriamente en mí?- la castaña habló con voz calmada, tratando de ocultar el temor que sentía, por lo menos sabía que Ron y Harry sí la querían, sabía que Ron no era de pedir disculpas y mucho menos llorar, y si lo estaba haciendo era porque ella le importaba, quizás la respuesta a su pregunta no fuera tan mala.
- Hermione….- la pregunta de la muchacha dejó a Ron algo sorprendido, si ella supiera lo que en realidad él pensaba, si tan sólo se lo imaginara.- No tengo la menor duda que cualquier chico te tomaría en serio, eres… eres perfecta.
Tú miras en mis ojos
y yo gritó por dentro que lo siento.
Y perdóname otra vez
tú eres mi verdadera amiga
y siento hacerte daño.
- ¿Perfecta?- ¿En serio le había dicho eso? ¿O se lo había imaginado? Era sin duda la mejor respuesta que la castaña se hubiera esperado, como por arte de magia, los pedazos que Ron había roto la noche anterior habían quedado como nuevos, sólo él tenía esa facultad…
- Si… bueno quiero decir.- Ron se había puesto muy colorado y esta vez su corazón latía más aprisa no por la desesperación de perderla sino porque ella se diera cuenta de la verdad, de su verdad.- ¡Eres genial! Y muy inteligente, y sobre todo buena amiga, eso fue lo que quise decir, perfecta en ese sentido, si….-
- Ah… ya veo… bueno, me alegra que pienses eso.- dijo ella algo decepcionada.- Ya es tarde, será mejor que nos vayamos a dormir ¿no crees?-
- ¿Qué? ¡Ah si sí! Bueno entonces… ¿amigos otra vez?- dijo el pelirrojo con una sonrisa sincera.
- ¡Amigos!- dijo ella y se fue hacía su dormitorio, pero al llegar a él susurró.- claro, nada más amigos.- y secó el rastro de una lágrima que se escapó de sus ojos.
Ron se quedó esperando que la figura de Hermione desapareciera por las escaleras de su habitación para irse a la suya, el pelirrojo se sentía algo confundido, "se lo pude haber dicho" pensaba, pero ¿decirle qué? No estaba seguro de nada en ese momento, ni de lo que pensaba, ni mucho menos de lo que sentía, entonces ¿para qué decirle algo que quizás dañara su amistad? "Pero quizás no dañe nuestra amistad, quizás pase a ser algo mejor" ¡ya! Tenía que callar esa molesta vocecita en su cabeza!
- ¡Ron! ¡Te estaba esperando ¿Qué ha pasado?- Ron levantó la mirada, Harry estaba sentado en su cama con los ojos muy abiertos y con cara de preocupación.
- ¡Nos perdonó!- dijo el pelirrojo con una sonrisa en los labios pero hablando en voz baja, no quería despertar a los demás.
- ¿En serio? ¡Que bien! Por un momento pensé que no… desde aquí se escuchaba un poco su… "conversación".- finalizó Harry.
- Ah… bueno si, lo imaginé, quiero decir no estábamos precisamente susurrándonos ¿no crees?- Ron trataba de bromear pero en realidad se sentía algo apenado porque su amigo hubiese escuchado lo que él le dijo a la castaña. El pelirrojo se metió en la cama pero Harry necesitaba preguntarle algo, tenía que hacerlo.
- Ron… ¿por qué no le dijiste nada a Hermione?
- ¿Qué?- el pelirrojo se sobresaltó.- nada ¿de qué?.- pero él sabía de que era lo que estaba hablando Harry.
- Tú lo sabes Ron, nada de tus sentimientos hacia ella.
- ¿Sentim…¿De qué hablas Harry? Yo no siento nada por Hermione fuera de la amistad.- dijo, tratando de ocultar su evidente nerviosismo.
- Ron, yo soy tu mejor amigo, y te conozco, a mi no me lo tienes porqué ocultar.
- No te estoy ocultando nada Harry es la verdad, duerme ¿sí? Para ver si dejas de imaginarte cosas. ¡Buenas noches!- dijo Ron al tiempo que cerraba las cortinas de su cama.
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- ¿Por qué no me extraña verte aquí Pansy?- dijo una voz a espaldas de la morena, ambos estaban en la sala común de Slytherin, desierta solo por dos corazones, uno herido y el otro anhelante.
- Blaise….- la chica volteó a ver a su nuevo acompañante con expresión de fastidio.- ¿y por qué a mi no me sorprende que aparezcas en donde yo estoy?
- Sólo baje a mi sala común, no tiene nada de sorprendente eso.-
- Umm… ya veo, mejor me voy a mi habitación. Quería tener tranquilidad por un momento pero al parecer es imposible.-
- Conmigo no tienes porqué pagar tu frustración, Pansy.-
- ¿Frustración? Te equivocas Zabini, yo no estoy pagando nada con nadie.-
- ¿Acaso no te cansas?- dijo el chico acercándose a Pansy.
- ¿De qué me tendría que cansar? ¿De ti? Bueno si quieres que te diga la verdad….-
- No cambies el tema Pansy, sabes perfectamente lo que te quiero decir¿acaso no te cansas de andar siempre mendigando un poco de atención de Draco?- el moreno ya estaba a pocos centímetros de distancia de la chica, quien lo apartó de un solo empujón.- digo atención porque si fuera amor no sería Draco¿no crees?
- ¡Ese es mi problema! Pero si quieres una respuesta te la voy a dar, NO, no me canso, porque lo quiero¡y sé que el un día también me va a querer!- la chica había subido un poco la voz, la verdad era que ella había estado enamorada de Draco toda su vida, pero el rubio nunca la vio como algo más que un juguete, y la tomaba sólo cuando quería, pero hasta ahora eso era suficiente para ella, por lo menos alguna vez había sido suya.
- ¿Querer? ¿Estamos hablando de la misma persona? Él solo te utiliza y lo que más da lástima es que tú pareces estar agradecida por eso.- el chico hablaba con voz calmada, pero quizás ese tono era el que hacía de sus palabras humillaran el doble¿cómo podía Pansy no darse cuenta ¿por qué tenía que mendigar algo que ya tenía de otra persona?
- ¡Pero no me importa! ¡No me importa si me utiliza o no! Porque… porque quizás algún día se de cuenta que yo siempre he estado para él y se decida por mí y por nadie más.- la morena había empezado a llorar, todas esas idas siempre habían estado en su cabeza, y era la primera vez que las sacaba, sin saber el daño que le hacía al que las oía.
- No llores.- dijo el chico acercándose a Pansy, cómo odiaba tener que consolarla por el desprecio de Draco, si tan solo lo dejara curarla...- quizás tengas razón, quizás Draco algún día se fije en ti, cálmate¿si? Toda va a estar bien.- Zabini abrazó a Pansy y esta se dejó consolar como una niña asustada luego de una pesadilla, la pesadilla más grande de todas, el desamor. Así pasaron los minutos ella llorando sobre el hombro de Zabini, y él limitándose a estar con ella, quizás ella algún día también se diera cuenta que él siempre estaba para ella.
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Ron y Harry se habían levantado temprano esa mañana, aunque el pelirrojo no pudo dormir muy bien esa noche, aún seguía pensando en la pregunta que le hizo su amigo la noche anterior " acaso soy tan obvio" pensaba, y si Harry ya sospechaba algo acerca de sus verdaderos sentimientos¿será que ella también se habría dado cuenta¡no¡Eso no podía ser!
- ¿Ron? ¿Estás en este mundo?- Harry había estado hablando con el pelirrojo pero al parecer este no la había prestado ni la mínima atención.
- ¿Qué? Ah si Harry a mi también me parece que debemos practicar más para el partido.- dijo el pelirrojo algo confundido.
. ¿Partido? Pero si te estaba hablando de otra co… ¡Hermione!.- la castaña estaba bajando de su dormitorio y vio a sus dos amigos esperándola como siempre para ir al Gran Comedor, a pesar de no haber pasado una buena noche, este hecho le subió mucho el ánimo.
- ¡Muchachos! ¡Hola!- dijo dirigiéndose hacia ellos.- eh Harry, yo quería decirte que… bueno… yo lamento mucho lo que dije y…
- ¡No te preocupes Hermy¡Perdón y olvido¡Ahora bajemos que me estoy muriendo de hambre!
- ¡Si bajemos! ¡Yo también necesito comer!- dijo Hermione de muy buen humor, sus amigos le habían hecho mucha falta, y aunque solo estuvieron molestos un día ella se sentía muy sola sin ellos.- Ron ¿te pasa algo? ¿Estás bien?- dijo la castaña al ver que el pelirrojo la observaba sin decir nada y con una extraña mirada que ella no sabía interpretar.
- Estoy bien Hermione, mejor que nunca.- dijo con una sonrisa triste que no convenció a ninguno de los dos amigos.
El Gran Comedor estaba lleno de gente como siempre, los tres amigos se dirigieron rápidamente hacia a mesa de Gryffindor, y se sentaron junto a Ginny.
- ¡Vaya! Veo que ya todo volvió a la normalidad ¿no es así?- dijo la chica al ver a los tres juntos otra vez.
- ¡Si! ¿No es genial?- dijo Harry sentándose al lado de Ginny, quien por cierto lucía muy guapa esa mañana, con su cabello rojo completamente suelto y sus labios con un hermoso brillo rosado. La pelirroja se hizo a un lado para darle espacio al moreno y este sintió un vuelco en el estómago, pero no le dio importancia. La chica era la hermana de su mejor amigo, así que por lo tanto era su hermanita menor ¿no es así?
- ¿Ya despejaste todas tus dudas Herms?- dijo Ginny.
- Si Ginny… yo bueno, estaba confundida pero ahora sé que en serio este par me quiere, así como yo los quiero a ellos claro.- dijo la castaña sonrojándose un poco, pero al oír el comentario Ron se atragantó con el jugo de calabaza que en ese momento se estaba tomando.
- Estoy bien, estoy bien, solo me atraganté.- dijo cuando Hermione, que estaba a su lado empezó a darle palmaditas en la espalda.- yo… tengo que salir un momento, se me quedó un libro en la habitación… voy solo Harry, quédate, ya vuelvo.- dijo al ver como el ojiverde se paraba a acompañarlo, agarró un par de tostadas y salió dejando a sus amigos algo confundidos.
- ¿De cuando acá Ron se devuelve a buscar un libro?- dijo Harry al ver salir al pelirrojo, pero ambas chicas negaron con las cabeza en señal de desconcierto.
Pero alguien más había notado la actitud del pelirrojo, alguien a quien no le agradaba que el trío se hubiese unido nuevamente, definitivamente a Draco Malfoy le fastidiaba mucho ese hecho.
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Ron caminaba sin rumbo fijo por los terrenos del castillo, cuando sin querer chocó contra una rubia de aspecto despistado.
- ¡Luna¡Disculpa no te vi!-
- Lo imaginé, no fue tu culpa ¿sabes? Es por tu defelios¡no sabía que tenías uno!- dijo al chica mirando al pelirrojo con aire soñador, muy habitual en ella por cierto.
- ¿Defelios? Yo no tengo ningún… espera ¿qué es eso?- aunque el pelirrojo ya se imaginaba que debía ser alguna criatura imaginaria, existente sólo en el mundo de Luna Lovegood.
- ¡Oh¡Claro! Me imagino que no debes saber nada de ellos. Los defelios son criaturas muy pequeñas que aparecen cuando alguien tiene demasiados sentimientos encontrados, y hacen que se distraigan, que su mente solo viaje a sus emociones, confundiéndolos más, es tu caso¿no? Porque te diré que el tuyo es algo grande.- dijo la chica mirando por encima del hombro de Ron, pero allí no había nada.
- Ee… pues no es que esté tan mal, pero si estoy algo confundido.- dijo el pelirrojo algo apenado.
- Se nota, pero sabes pensar no arregla las cosas solas Ron, hay que actuar, hacer lo que tu corazón te dicta, aunque a veces pensar es lo adecuado hace que olvides que los actos son los que se observan.- dijo la rubia, luego siguió caminando por el pasillo como si nunca hubiese chocado con Ron, como si nunca le hubiese hecho abrir los ojos.
El pelirrojo se quedó sorprendido por el comentario de Luna, nunca pensó que un ser tan despistado como ella, o por lo menos eso creía él, puede llegar a tener aquellas ideas, al fin y al cabo a lo mejor la rubia no era tan lunática.
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