Esta es la segunda parte del Amigo Invisible del Foro "La Noble y ancestral casa de los Black". Espero que te guste Dani
2 de noviembre, 6 pm
Arthur y Molly Weasley habían recibido gente durante todo el día, todo el mundo quería disfrutar y abrazar a sus conocidos y amigos, pero apenas se sentaron en la cocina vieron que había una lechuza mirándolos con impaciencia, ambos se apresuraron para tomar la misiva. Dumbledore iría a verlos a la 6:30 pm para hablar sobre su petición.
Molly se dio cuenta que su casa era un desastre y tenían media hora para ordenar, bañar y acostar a todos los niños para que el director estuviera cómodo. Mientras Arthur intentaba acostar a los gemelos que correteaban por todo el jardín, el pequeño Ron se embetunaba con barro, Arthur al fin había logrado atrapar a Fred y George y tenía a cada pelirrojo bajo los brazos, cuando sintió un fuerte llanto y vio como Ron tenía aferrado a su dedo a un nomo de jardín, así que mientras acarreaba a tres de sus hijos, también debía buscar un antídoto para el dolor del pequeño Ronald. Arthur no sabía cómo se les había ocurrido tener tantos niños, pobre Molly debe volverse loca sola en casa mientras trabaja.
En tanto, Arthur hacia malabares con los niños, Molly ordenaba el resto de la casa y alimentaba a Ginevra, para acostarla en su cuna, cuando fue a hacerlo se dio cuenta que Ronald no estaba en su cama y fue a ver a su esposo. El pobre hombre hacía volteretas con los tres niños en la cocina, los gemelos le afirmaban las manos para que no pudiera abrir el frasco de medicamento para el dedo de Ron quien lloraba sin cesar, Arthur estaba al borde de la locura, Molly podía sentirlo, así que tomó el frasco y le untó a Ron la pasta, para luego entregárselo y poder tomar a los gemelos de los brazos de su marido.
Arthur y Molly movían sus varitas a diestra y siniestra, intentaban con todas sus fuerzas acomodar todo en su humilde hogar para dar una buena impresión. Molly además, se obsesionó con preparar un pastel de limón y té de hierbas naturales para el viejo profesor. A las 6:28 la alarma que habían instalado para sentir las visitas sonó, Molly entró en histeria y les encargó a sus dos hijos mayores, Bill y Charlie, que no dejaran salir de la habitación a los gemelos para que no molestaran a los pequeños. Cuando Dumbledore estaba a punto de cruzar el umbral de la casa la señora Weasley se dio cuenta que ella y su esposo estaban impresentables así que con un rápido movimiento de su varita, los limpió a ambos.
─ Molly, Arthur. Gracias por recibirme en su casa
─ Profesor Dumbledore, es un gusto ─ dijo Arthur Weasley, mientras su esposa detrás asentía con una bandeja flotante que llevaba las cosas para el té, según la mujer esto le daría una buena impresión al director y les permitirían hacer que el pequeño Potter fuera parte de su familia, Molly por una razón que no alcanzaba a comprender deseaba que le dieran la oportunidad, era algo que añoraba y antes que su marido lo pronunciara no lo había pensado.
─ Bueno, sentémonos. Fabian y Gideon siempre hablaban de lo maravillosa cocinera que eres, Molly – Al escuchar las palabras del profesor, la mujer se entristeció por la muerte de sus hermanos que fue algo duro para ella y lo seguía siendo.
─ Me hubiera gustado ayudar más a la causa, como mis hermanos que fueron héroes, pero usted sabe con tantos niños yo no podía permitírmelo – se explicó mientras dos gruesas lagrimas rodaban por su mejilla. El anciano profesor miró al matrimonio y se dio cuenta cuanto amor había entre ellos, Arthur le tomó la temblorosa mano a su esposa infundiéndole ánimos.
─ Oh no. Molly, querida. No es necesario que te disculpes por no haber participado activamente, todos entendemos y nadie te culparía, aquí no se trata de quienes ayudaron más o menos. Además, si me permites decirlo, contribuiste a traer a este mundo siete niños de sangrepura que pueden ayudar al cambio. Supongo que fue todo un sacrificio, ¿no Arthur? ─ y con esta pseudobroma el director les guiñó, haciendo que Molly riera nerviosa y se sonrojara. Luego de eso hablaron sobre varios miembros de la orden, sobre el Ministerio y los diarios, hasta que llegaron al punto que los había convocado.
─ Profesor, ¿cómo está el pequeño Potter? ─ preguntó Molly en un tono dulce y maternal, como solo ella sabía hacerlo. Arthur esperó la repuesta en la punta de su silla.
─ Su nombre es Harry. Y espero esté bien. Escuchen queridos míos, sé que desean cuidar al niño con todas sus ganas, que sus intenciones son nobles y verdaderas, pero el pequeño está en casa de sus tíos.
─ Profesor, tenía entendido que James Potter no tenía familia más que su esposa, hijo y amigos ─ dijo Arthur confundido.
─ Eso es verdad, pero Lily Potter tiene una hermana muggle que se encuentra casada y tuvo un niño de la misma edad de Harry ─ luego de eso, el matrimonio se miró a los ojos y lo entendió el bebé merecía estar con su familia de sangre, pero Molly no iba a darse por vencida y Arthur, daría esta batalla con su mujer.
─ Profesor, es importante que Harry esté con la familia, pero este bebé se quiera o no admitirlo, es especial. Creo que estaría mejor con una familia de brujos.
─ Molly querida, entiendo lo que te preocupa. Es lo mismo que a cualquier padre de nuestro mundo, que ese pequeño no desarrolle de manera adecuada sus poderes. Sin embargo, yo mismo examiné al bebé y le aseguró que no es un mago oscuro que se pueda desviar ni tiene un poder especial, solo es un bebé que por razones inexplicables sobrevivió a Lord Voldemort ─ al decir el nombre del mago oscuro el matrimonio se estremeció, pero luego de eso Molly se levantó indignada y Arthur la miró sorprendido.
─ Profesor, discúlpeme, pero yo no pienso que ese niño sea un mago oscuro y esa no es la razón por la que quiero cuidarlo o porque crea que sea mejor para él crecer en el mundo mágico.
─ Molly, amor. Tranquilízate ─ intentó interceder Arthur, pero su esposa siguió hablando airadamente, mientras el profesor Dumbledore la miraba con paciencia.
─ Escuche, mi idea de cuidar a Harry es porque en un principio, creímos que al no tener familia se lo darían a alguien interesado o con malas intenciones. Y mi idea de cuidarlo ahora, que me dice que lo entregó a su familia muggle, es porque creo que ese niño es la luz de nuestro mundo, nos entregó esperanza, pero no porque tenga un poder inherente, sino que es un símbolo para el bien y el mal, y creo que su familia muggle no lo sabrá preparar para cuando tenga que ir a Hogwarts, por ejemplo. No le hablo de tener que hacer preferencias, sino que ese niño merece ser preparado para lo que le vendrá.
─ Entiendo, ya veo su punto. Le pido disculpas si mi sugerencia los ofendió, jamás fue mi intención. Sé que son una buena familia, pero necesito que confíen en mí, si fuera seguro les entregaría ese bebé sin pensarlo a ustedes, son bondadosos, desinteresados, cariñosos y responsables, créanme ustedes serían la mejor opción para el pequeño.
─Pero profesor Dumbledore ─dijo Arthur─ ¿y la seguridad de Harry?, y si los seguidores de quien usted sabe lo atacan, como su familia se va a defender ─
─ Queridos míos, confíen en mi la seguridad de Harry Potter es primordial, no le sucederá nada y les prometo que ante cualquier eventualidad que imposibilite a la familia de Harry, él será entregado a ustedes, por supuesto si aún deciden cuidarlo. ─ El matrimonio asintió y Dumbledore prosiguió ─Ahora dejaremos que el bebé viva una vida normal, lejos del mundo mágico y las vicisitudes del mismo.
Luego de eso, pasaron a detalles más triviales, hablaron de las celebraciones y como los muggles se habían dado cuenta de algunas cosas. Arthur estaba feliz, él adoraba el mundo muggles y sus costumbres, Dumbledore le enseñó algunas excentricidades de los muglles y quedó encantado. La visita terminó cuando se escucharon llantos de niños y el anciano profesor, se despidió del matrimonio deseándoles buena suerte.
Esa noche Molly se acostó apesumbrada, sentía que algo no estaba bien y lloró en silencio, deseando que el pequeño Harry estuviera bien y feliz. Arthur abrazaba a su esposa, él sabía que no había un lugar mejor donde pasar la decepción que sufrieron que tener a Molly aferrada a él y además, cada día en la casa Weasley era un desafío.
