Cartas a Julieta
Capítulo 2
"La reunión"
Terry estaba en la habitación mirando una revista, sin verla en realidad. Había estado esperando un rato y la espera continuaba. Tal vez debería aprovechar el tiempo para pensar en el siguiente capítulo de su novela. Revisar la estructura en su mente... pero era imposible. No podía concentrarse. ¿Y si Candy no venía? ¿Y si sí venía? Estaba tratando de calmarse, después de todo, era la hermana pequeña de su mejor amigo, la pequeña Candy, la Pecosa, su Julieta ... su alma gemela, su luz, su único amor, su última esperanza.
Habían pasado siete años desde el baile en su escuela. Ella habría sido suya si no hubiera sido tan estúpido. Es una locura cómo un mínimo error puede cambiarlo todo. Pensó en la Biblia, la historia de Nabucodonosor y su sueño en donde una roca era arrojada a los pies de su estatua y la rompía en mil pedazos. Eso era exactamente lo que le había sucedido a su vida. ¡Si sólo pudiera cambiarlo todo volviendo en el tiempo! Como ese viaje a Centroamérica por ejemplo, que había cambiado toda su vida... Si hubiera sabido que la misión de 10 días iba a convertirse en una pesadilla interminable...
Trató de evitar esa memoria en su mente, no quiso pensar más en esos horribles momentos de su vida. Incluso soñó con Centroamérica la noche anterior, que estaba de vuelta en la cárcel y... No, no quería pensar en ello. Quería pensar en Candy. De hecho, ella nunca abandonó su mente. Ella era la única constante en su vida, si no estaba seguro de nada más, estaba seguro de sus sentimientos por ella... Pero habían pasado 7 años ... Ambos probablemente habían cambiado...
Pensó en la llamada que había recibido el día anterior de su viejo compañero de cuarto en la Universidad y hermano de Candy: Anthony Andrew.
- Candy ha regresado y está de vuelta en la escuela.
- ¿De verdad?
- Sé que todavía la amas ... y ella también a ti.
- ¿Cómo puedes estar seguro de eso? yo, la lastimé.
- Escucha, eres viudo ahora y eres libre. Tienes la oportunidad de recuperarla. Lo que haya pasado estaba fuera de tu control, tenías un deber y obligaciones...
- ¿Crees realmente que podría recuperarla?
- ¿De qué estás hablando? ¡No te reconozco! ¿Dónde está aquel joven tan seguro de sí mismo que no dudaba de su encanto?
- Está un poco desanimado, por los obstáculos que la vida ha puesto en su camino...
- ¡Terry, basta! Mi hermana te ama y la amas también. ¡Ya no es menor, está libre! Y ella es muy solicitada, así que mejor la convences de que la amas antes de que comience a salir con algún perdedor...
Recordó que faltó poco para que Candy se casara con un niño rico, un verdadero perdedor. Afortunadamente, cambió de opinión a última hora.
- Tú eres al único a quien ella quiere, así que si fallas, esta vez tendrás que culparte a ti mismo...
¿Tenía derecho a tener esperanza? La mujer que amaba, su Julieta, su Pecas, su alma gemela estaba de regreso en América y finalmente él era libre... ¿El destino les estaba dando otra oportunidad de estar juntos? En cualquier caso, tenía que intentarlo, tenía que hacer a Candy regresar con él. Ella era su razón para vivir... solo sonrió. Regresó al momento en que fue despertado por una chiquilla de 12 años con grandes ojos verdes, tan madura para su edad y llena de sentido del humor y tan segura de sí misma. Ella era tan linda y desde ese momento se había enamorado de ella. Sabía que iba a convertirse en una joven muy hermosa. Él la había llevado a dar un paseo en su auto deportivo rojo, habían tomado un helado y ¡ella estaba extasiada! A veces regresaba para pasar el fin de semana en casa de Anthony. Notó como sus sentimientos por ella crecían al mismo tiempo. Los padres Andrew eran muy amables, acogedores y muy cálidas personas, todavía estaban enamorados uno del otro, aunque habían estado casados durante años. Acostumbrado a un ambiente tenso con sus padres, ver a los padres de Anthony comportarse como recién casados era refrescante, ellos amaban a sus hijos y se los demostraban. A diferencia de la frialdad que sus padres le mostraban a él... pasar tiempo en esa familia era maravilloso, era como vivir en esas familias felices que salen en los programas de televisión.
Terry recordó haber pasado un verano con ellos, fue el mejor de su vida. Candy tenía catorce años en ese tiempo... si le hubieran dicho que el afecto que sentía por la hermana menor de su mejor amigo iba a convertirse en pasión, probablemente se habría molestado... Después vendría ese famoso baile escolar...
- Terrence G. Grandchester, dijo la voz de Candy.
Se sobresaltó y levantó la cabeza. Candy se colocó delante de él. Su voz fresca lo sacó de sus pensamientos. Observó sus ojos verde esmeralda. Dios, ella era tan hermosa, más hermosa que la última vez que la había visto... ¿Cuándo había sido eso? Ah sí, en la boda de Anthony, hacía 4 años...
- Pecosa...
- Hola Terry, ¿cómo estás? ¿Qué estás haciendo aquí?
- Estoy en la ciudad por negocios y quería saludar... Quería invitarte a cenar, pero no sabía si ya habías vuelto. Hablé con Anthony anoche y...
Candy lo miraba como en un sueño. Seguía siendo tan guapo, era más maduro, por supuesto era aún más atractivo. Ella sentía que se derretía. Él le sonreía.
- Así que... Pecosa ¿Vas a cenar conmigo esta noche?
Cenar con él, ¡de ninguna manera!
- Yo... yo creo que no...
Terry se quedó perplejo. Traerla de vuelta a su vida no iba a ser fácil... Tal vez ella... ¿ya estaba saliendo con alguien? No, Anthony se lo hubiera dicho ¿o no? Tal vez Anthony tampoco lo sabía...
- ¿Estás saliendo con alguien? Preguntó él.
- No, ella dijo mirando hacia abajo.
Terry tuvo que contenerse para no saltar de alegría.
- Entonces, ¿por qué no aceptas?
- Porque no es necesario, no necesitas llevarme a cenar...
- Pero me gustaría hacerlo, necesitas comer algo, ¿cierto? Dijo sonriendo.
- Escucha, Anthony te llamó probablemente porque está un poco preocupado por mí... pero ya no soy una niña, viví sola en todo este tiempo alrededor del mundo, no necesito una niñera.
- No estoy aquí porque Anthony me haya enviado a vigilarte. Estaba en la ciudad y quería verte, eso es todo...
- ¿Eso es todo?
- No he venido a verte como un favor para tu hermano.
- ¿En serio? De todas formas, no sería la primera vez.
Candy se refería al pasado...
- No me digas que crees lo que él dijo esa mañana...
- Por supuesto que le creí... Gracias por venir a saludar a Terry. Nos vemos la próxima vez.
Y se dio la vuelta para marcharse. Él se quedó congelado en ese lugar por un momento.
¡Candy! Espera…
- ¿Ahora qué? Tu esposa debe estar esperándote, ¿no crees?
- Soy viudo…
Candy no supo qué decir. ¡Ni en sus sueños más locos, hubiera imaginado algo así! ¿Viudo? Los jóvenes no mueren. Y su esposa era joven y hermosa...
- Oh... lo siento. No lo sabía.
- Gracias.
- Pero eso no cambia nada... De todas formas no quiero cenar contigo, Terry. ¡Déjame en paz!
- ¡Candy!
Y ella se fue, esta vez, sin mirar atrás.
oOoOoOoOoOo
Volvió a su habitación de hotel, conectó su computadora portátil y se quitó los zapatos. Oyó el pequeño tintineo que mostraba que el dispositivo estaba encendiéndose. Conectó su memoria USB y abrió un archivo llamado "Tyler". Se abrieron unas páginas de Microsoft Word.
Estaba escribiendo una novela, una novela histórica ambientada de principios del siglo XX. Estaba lejos. Acababa de terminar algunos capítulos cruciales de la novela en la que Tyler, el héroe, tenía una gran pelea con el hermano de la heroína, Alistair. Su inspiración estaba en lo más alto así que continuó escribiendo.
"Tyler contempló sombríamente la gran puerta de la mansión Ardley, lo que le impidió entrar. La puerta estaba cerrada con llave y sería abierta sólo hasta la mañana siguiente. Sabía que era imposible que lo vieran si permanecía detrás de los árboles. La época en que fue bienvenido en esa casa como un hermano se había terminado, él lo sabía. Esa puerta puerta nunca se abriría de nuevo para él..."
Por un momento, Terry dejó de escribir para beber un poco de refresco. Ok, ¿En dónde estaba? Por principio de cuentas, Tyler tenía que cruzar el obstáculo...
"Sin embargo, Bianca Rose estaba justo detrás de esas ventanas, sin importar si era bienvenido o no, ¡encontraría la manera de llegar a ella! Saltó de forma impulsiva, agarró las varillas metálicas y trepó, cruzó los picos metálicos en la parte superior de la ventana y salió un poco al otro lado, con calma. Había hecho una promesa a Bianca Rose y tenía la intención de cumplirla, permaneciendo bajo los árboles, caminando sin hacer ruido como había aprendido a hacer cuando era un niño, caminó hacia la mansión. Caminó con determinación, apretaba sus labios, su implacable y bello rostro se convirtió en una máscara de mármol... En ese momento la parte nativa de la sangre que corría en sus venas tomaba control del caballero civilizado. Con la destreza de un depredador, con sus enrojecidos ojos no perdía de vista la ventana de la habitación de Bianca Rose..."
- Espera, espera un segundo, dijo Terry levantando los dedos del teclado. ¿A dónde crees que vas tan rápido?
En su mente, vio a Tyler dándose la vuelta para volverle la mirada, con los brazos cruzados, las cejas levantadas, su rostro fino y regular, sombrío por la impaciencia.
- Voy a ver a Bianca Rose, respondió con toda naturalidad.
- No, no vas, dijo Terry, según mi sinopsis tienes que encontrarla en el mirador.
- ¡Sí claro! Dijo Tyler exasperado, y por supuesto su hermano vendrá en su lugar y va a golpearme una vez más porque tengo demasiada nobleza como para devolverle el golpe... de hecho, podría derribarlo con una mano. Todo eso porque en algún momento fue mi mejor amigo. Esto se está volviendo fastidioso, ¿sabías? Tus lectores estarán de acuerdo conmigo, te lo prometo.
Miró de nuevo hacia las ventanas y dijo:
- Es hora de brindarnos un poco de sexo.
Desanimado, Terry se sentó en su silla. Todos los héroes eran iguales, querían la satisfacción inmediata de todos sus deseos. Amaban a las heroínas como locos y no entendían por qué sus autores los hacían vivir todo tipo de locuras antes de permitirles vivir felices para siempre hasta el final de sus días. Los best-sellers de Nueva York no significaban nada para ellos.
- Amo a Bianca Rose, dijo Tyler, ella me ama. Lo sé... vendrá a decírmelo en unas cuantas páginas mas. Mira la realidad Terry; No hay forma en que yo esté de acuerdo en embarcarme a Europa... no si tengo que dejarla aquí. No es creíble y no es como mi personaje.
- Sí lo es, murmuró Terry, tiene mucho sentido... porque crees que es lo mejor para ella.
Tyler sacudió la cabeza, decepcionado.
- Espera, ¿estás hablando de Bianca Rose o de Candy? ¡Es una novela romántica Terry! No la confundas con tu propia vida arruinada.
- Si no funciona todo como un reloj, no hay historia, explicó Terry, las cosas tienen que salir mal al principio, necesitamos drama. Tu podrías subir por la ventana de Bianca Rose y hacerle el amor ¿cierto?
El héroe asintió con su cabeza vigorosamente.
- Entonces, ¿quieres sacarla de la mansión y llevarla contigo a Europa?
Tyler afirmó de nuevo con la cabeza, con sus ojos fijos mirando hacia la ventana apenas iluminada en el primer piso.
- ¿Y cómo vas a vivir, hablando económicamente? Bianca Rose está acostumbrada a un cierto tren de vida. ¿Habías pensado en eso?
Tyler alzó los hombros.
- Me ama más que al dinero, dijo con una sonrisa encantadora que iluminó sus rasgos austeros. Mientras estemos juntos, ella será feliz.
- Eres demasiado perfecto, dijo Terry, tendré que darte un lado oscuro, más pesares o un terrible secreto familiar...
- ¡Oh, por favor, no el viejo truco del secreto de familia! Suplicó el héroe, ya soy mitad nativo y mitad pobre como un ratón de iglesia. ¿Eso no es suficiente para ti?
Al parecer no, dijo su autor. Me gustaría que el libro tuviera más de 175 páginas, si no te molesta.
La cara de Tyler se iluminó de repente, acababa de tener una idea.
- ¿Quieres desarrollarlo? Tengo una gran idea. ¡Una escena de amor con más de cien páginas! Sólo Bianca Rose y yo en cien páginas de locura y felicidad.
Terry se echó a reír.
- ¡Te lo reconozco! Desafortunadamente, no me veo triunfando en una hazaña tan sorprendente. Pero mereces una "medalla por tu obsesión".
Los ojos de Tyler se quedaron mirando la ventana de Bianca Rose.
- He estado tratando de tocarla por 163 páginas, gruñó Tyler entre dientes, me tuviste al borde del éxtasis dos veces, sólo para arrancarme en el último minuto. ¡Me estás matando, Terry! Déjame ser un poco.
Terry sonrió de repente.
- Muy bien. ¡Adelante! Escala esa vid.
"Con la destreza de un depredador, sus ojos enrojecidos no perdían de vista la ventana de la habitación de Bianca Rose. En unos cuantos movimientos, él estaba subiendo la vid, sin sentir las espinas rasgándole las manos."
Tyler dejó de escalar medio camino para darle a su autor la vista.
- ¡Gracias por las plantas! Pudiste haber escogido una enredadera... ¡pero no, tenían que ser rosas, con espinas! ¡Realmente te juraste complicarme la vida!
- Las rosas son más románticas, dijo Terry, es el nombre de tu amada. De todos modos, no puedes sentirlo.
"La ventana se abrió y Tyler saltó hacia adentro, en el momento en que sus pies tocaron el suelo del dormitorio, su instinto le gritó una advertencia: algo no estaba bien, en un rincón latía su corazón, dejó que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad y comenzó a ver las formas poco a poco... el colchón en la cama estaba desnudo, el tocador estaba vacío, las estanterías no tenían libros ¿Dónde estaban las pertenencias de Bianca Rose que siempre estaban a su alrededor? Caminó hacia el armario y abrió sus puertas, vacío, todos sus vestidos habían desaparecido.
- ¿Buscabas algo? -preguntó la voz burlona de Alistair Ardley. Tyler se volvió de repente. El hermano de Bianca Rose estaba allí en la puerta, su cara aristocrática congelada en una fría expresión de desdén.
- ¿O a menos que estés buscando a alguien? Volvió a preguntar.
- ¿Dónde está ella? gruñó Tyler.
- Se ha ido. Mi padre decidió enviarla a visitar algunos familiares por un tiempo. Es curioso, no recuerdo si vivían en Wyoming o Kentucky. ¿O tal vez esté en California?
Tyler se volvió para dirigirle una mirada de odio.
- ¡Bastardo! El gritó.
Dos grandes pasos lo llevaron a Alistair. Dio un golpe en la cara de su ex mejor amigo y luego, sin decir una palabra, desapareció por la ventana.
Con una gran sonrisa, Terry dejó correr sus dedos sobre el teclado. Sí, tenía mucho tiempo para dar una lección a Alistair de una vez por todas.
oOoOoOoOoOo
Terry estaba en su auto deportivo, lo estacionó en un lugar vacío frente al edificio de Candy y miró por la ventana para asegurarse de que había luz en su apartamento. Entró en el edificio, fue al primer piso y tocó el timbre. Anthony le había dado la dirección de su hermana.
Esperó un momento que le pareció eterno. Finalmente la puerta se abrió ... Ella usaba una blusa verde y unos jeans. Estaba descalza y le dedicó su más bella sonrisa. Recordó el momento en que había mirado a la hermana menor de su amigo con otros ojos.
- ¿Por qué no me sorprende que estés aquí? Ella preguntó.
- Porque te mueres por cenar conmigo, ¡lo sé y tú también lo sabes!
- ¡Joven presuntuoso! dijo ella sonriendo.
- Eres más joven que yo...
- "Habla sin emoción, soy joven, es verdad, pero para esas almas afortunadas, el valor no espera por el número de años".
- Estás citando la tragedia "El Cid", mi Julieta.
- Bien, tu tienes una preferencia por Shakespeare, Romeo ... pero "Romeo y Julieta" es otra tragedia, ¿verdad?
- Nuestras vidas han sido lo suficientemente trágicas Julieta, ¿no crees?
- No estábamos destinados a vivir juntos, al menos el destino no nos dejó, ya que te casaste con otra mujer...
- Candy…
- No Terry, duele demasiado y no sé si vaya a dejar de doler algún día. Tengo trabajo que hacer…
- Traje comida china...
Ella lo miró. Quería hacer una cosa, saltar a sus brazos y dejarse llevar. Pero no podía. Muchas cosas habían pasado...
- Ya cené, gracias.
Y le cerró la puerta en la cara. Terry estaba herido. Traerla de regreso a su vida no iba a ser nada fácil...
