Cuestión de Rubios

A South Park fanfiction

By : X-SweetNicotine-X

Resumen: Damien se la pasa visitando al consejero escolar por defender siempre a sus amigos, lo que hace que comience a preguntare que es lo que los hace tan frágiles, es una cuestión de rubios supone. DamienCenter!

Disclaimer: Los personajes de South Park no me pertenecen, son propiedad de Trey Parker & Matt Stone.

Warning: Contendio yaoi o slash (boyxboy)

X- Primero que nada, ¡Lamento mi retraso! Tuve algunos problemas con el fic ya que originalmente Damien era más obscuro en este capítulo, pero el Dip me hubiera resultado imposible, así que tuve que reorganizar algunas ideas… Agradezco a quienes dejaron reviews, gracias a ustedes me decidí a subir el siguiente capi y para quienes leyeron esto y no se animaron a dejar algún comentario, saben que me encantaría saber su opinión. También quiero decirles que ya tengo otro fic en proceso, se llama "Bad Romance" Alguna idea de quién es la pareja? Hagan sus apuestas! hahaha… En fin, espero y esta continuación sea de su agrado! xoxox.-X

-X-

Después de clases sabía que tenía que quedarme a fingir escuchar al jodido consejero, sabiendo que al final de su monologo, me haría firmar una nota donde me comprometía a pagar los gastos médicos del imbécil que se hubiera atrevido a meterse conmigo, en este caso el marica de Donovan, y, como era de esperarse, la hoja de gastos vendría acompañada de un nuevo frasco de "medicamentos", como les decía él, o drogas como yo sabía que eran, con dosis ridículamente altas de clorpromazina o haloperidol. Hmm, sin duda el consejero White se estaba volviendo jodidamente predecible…

Lo que realmente no me esperaba, era que el muy cabrón, me diera un sermón sobre el compañerismo, el respeto a los demás, los jodidos colores del arcoíris y blahblahblah, durante dos horas, ¡DOS PUTAS HORAS! Y no quedando satisfecho con ello, había hecho un citatorio para que el lunes a primera hora mi padre se presentara en su oficina. ¿Pueden creerlo? ¡El maldito infeliz había tenido el descaro de citar al diablo en persona a charlar! Definitivamente esta vez no viviría para contarlo, si mi padre no se encarga de él, yo con gusto lo torturare a hasta que implore misericordia.

Así que en este mismo instante me encuentro saliendo de la escuela, a las jodidas cinco de la tarde en viernes, no me había quedado más remedio que mandar un mensaje al celular de Butters, para que se fueran a casa sin mí, algo que en un día normal no hubiera permitido ni en sueños, pero después de asegurarme de que el señor Tweak pasaría por ellos, no tuve problemas para permitirlo. Ahora solo tengo que apresurarme para llegar a la plaza donde siempre nos juntamos e intentar calmar en el trayecto mi notable molestia hacia cierto miembro del personal educativo, no puedo permitir que mis pequeños rubios noten lo alargadas que se ven mis pupilas, y es que por poco pierdo los estivos y destrozo a ese insignificante humano… ¡Joder! Estoy volviendo a molestarme, respiro profundamente tres veces, intentando calmarme sin lograrlo.

Son Bebe Stevens y Wendy Testaburger, saliendo del salón de periodismo, tomadas de la mano y riendo felizmente, quienes se encargan de disipar mi ira; inconscientemente me detengo a observarlas, la manera en que se ríen, como si las nubes grises que cubren el cielo fueran lo más divertido del mundo, y la manera en que sus mejillas están sonrojadas, las hacen lucir realmente radiantes, desvío mi atención hacia sus bufandas, de varios tonos de rosa y morado, ambas son idénticas. No creo que alguien llegue a tener un gesto así para mí, la mayoría de las personas me temen o solo me respetan, aunque debo decir que mis rubios son algo aparte, sé que ellos me quieren, y no solo porque Tweek me lo grito hasta ensordecerme el día que me entregaron mi mochila llena nuevos colores, pero ellos no me quieren de una manera "romántica", lo de ellos es algo "platónico" por así decirlo. Cuando me tope a Platón vagando en los jardines de rosas negras, recordare darle mis felicitaciones por seguir siendo nombrado aun después de tantos años de su muerte.

Volviendo al tema, confió en que los tres encontraran a alguien especial, aunque creo que las cosas mejorarían bastante si el pendejo de Marsh dejara de asustar a Tweek por vomitar cada vez que lo ve llegar a saludar y si el idiota de McCormick dejara de contar sus interminables ligues para "impresionar" al pequeño Butters. Debo confesar que aun no logro averiguar de quien está enamorado Pip, por más que lo observo no logro identificar a quien trata de manera especial, lo he visto hablar con Harrison algunas veces, pero nunca me acerco a ellos cuando hablan, no me gusta arruinar conversaciones y más sabiendo que Harrison es mormón. Odio la manera en que su rostro pierde los colores cuando él nota mi presencia, simplemente me enferma…

Inmediatamente vuelvo a sentir la ira, que pasa rozándome el pecho y sube hasta mi rostro antes girarse, extrañamente viene acompañada de otro sentimiento, otro de los pecados capitales; sé de cual es, pero mi razón se niega aceptarlo, el aire comienza a volverse pesado a mi alrededor cuando el torbellino de caos y desesperación gira más deprisa… ¡No quiero nombrarlo! Todo se vuelve asfixiante en este momento. Cierro mis ojos tratando de concentrarme, pero la fuerza del sentimiento y la repentina falta de aire en mis pulmones me hacen fallar miserablemente.

Envidia…– Le susurro a la nada y el aire que me rodea parece volverse más ligero.

Escucho gritar a alguien, abro los ojos para ver como Wendy se levanta torpemente del suelo, siendo ayudada por la rubia, quien la regaña mitad broma mitad preocupación por su torpeza, por lo que veo mi pequeño desequilibrio altero el amiente y la ha hecho tropezar con algo inexistente. Cuando la pelinegra termina de enderezarse, ambas ríen, se dan un abrazo rápido y continúan su camino como si nada hubiera pasado.

La envidia aprovecha mi distracción para llenarme la mente con un torrente de imágenes: Butters escribiendo una canción para McCormick, Tweek y Marsh hablando sobre sombras y matices, las conversaciones de Pip y Harrison, Marsh sonriéndole de aquella manera especial a Tweek cuando se cruzan en algún pasillo mientras el nervioso rubio le sonríe torpemente con la cara totalmente roja, McCormick abrazando sorpresivamente por la cintura a Butters antes de entrar al salón haciendo que el rubio más pequeño suelte casi al instante todo lo que traiga en las manos, el jodido mormón riéndose feliz de la vida al lado de Pip, ¡MI Pippers!… ¡Basta, haz que se detenga! Sostengo mi cabeza con ambas manos y cierro con fuerza mis ojos. ¡Ya no quiero seguir viendo esto! No deseo perder el control… ¡No quiero! ¡YA NO!

¡DETENTE!–Mi grito desgarra el silencio y se me antoja extraño para mí.

Entonces noto una presencia humana a escasos diez centímetros de mí y al parecer a punto de tocarme, abro los ojos con excesiva rapidez para encarar a la persona y me llevo la sorpresa de mi vida al toparme frente a frente con Pip, él tiene los ojos abiertos de mas en un gesto que raya en el terror y que no combina para nada con su aspecto siempre dulce.

¡Pip! Yo…– Mis manos viajan a sus hombros por pura inercia– Siento haberte gritado… pero tú... es decir…¿Qué estás haciendo aquí?– Genial no pudo haber sonado peor.

– Su mirada cambia por una de extrañeza, al parecer aun no sale de su shock.

Pippers… ¿Te encuentras bien?– ¿Por qué me siento así? Siento una opresión en el pecho y sé que la envidia ya me abandono. El rubio frente a mí parece reaccionar.

D-Damien… yo l-lo lamento… te v-veías tan a-afligido… no era mi intención molestarte…– dijo apenas con un hilo de voz.

Sus hermosos ojos celestes empiezan a llenarse de lágrimas, pero antes de que alguna de ellas logre resbalar, rodeo su cintura con mis brazos y apoyo mi cabeza en sus largos cabellos dorados. Aquí me doy cuenta de dos cosas, uno, su gorra gris con líneas negras formando cuadros por segunda vez en el día no está donde debería; y dos, me encanta abrazar al rubio de esta manera…

Turbado por mi último descubrimiento, empiezo a separarme lentamente, pero un par de delicadas manos me detienen al posarse sobre mi pecho, dos segundos después el rubio se aferra fuertemente a mi camisa, casi puedo sentir su suave piel acariciando la mía, siento que mi cara esta acalorándose… ¡Maldita sea! Pero me rehúso a moverme de mi lugar. Después de algunos minutos en la misma posición Pip suspira, algo que yo aprovecho para separarme y mirarlo, un hermoso sonrojo adorna sus mejillas, sus ojos me parecen más grandes y brillantes de lo normal y sus labios color rosa pálido me parecen más tentadores que nunca. ¿Tentaciones para el demonio?

Concentrado solamente en aquellos labios y siguiendo a mi instinto, tomo la barbilla del rubio con una de mis manos, él me mira extasiado, como esperando algo, estoy perdiendo nuevamente el control, mi razón grita que me aleje y Pip comienza a temblar, me acerco dejando mis labios a escasos dos centímetros de los suyos, el pequeño británico ha cerrado sus ojos con anticipación. Sonriendo, sé que debo estar sonriendo. Pip es mío y no lo compartiré con ningún jodido mormón de sonrisas idiotas.

Cierro la distancia que nos separa, atrapando rápidamente su labio inferior entre los míos, Pip se estremece ante el contacto, pero no se separa, comienzo a moverme lentamente, los labios de mi rubio son increíblemente suaves y sedosos, y hago énfasis en "mi" porque en este momento, Pip Pirrup me pertenece solo a mí, Damien Thorn; es mi turno para estremecer cuando Pip comienza a corresponderme tímidamente, mando al carajo la poca cordura que me queda y él intenta seguir lo mejor que puede el ritmo rápido y tortuoso que acabo de imponer, con la mano que tengo en su barbilla lo obligo, con una mezcla exótica de ansiedad y suavidad, a abrir su boca para profundizar el beso, y la mano que aun tengo sobre su cintura se encarga de acercar su cuerpo hasta que queda prácticamente pegado al mío.

Pip jadea dentro del beso, pero algo me impide continuar disfrutando de su adictivo sabor vainilla, hay algo que me quema el pecho, y no, no es el amor surgiendo dentro de mí, ni es el cargo de conciencia por hacer de Pip un ángel caído; es algo físico y comienza a extenderse por todo mi cuerpo, me separo dolorosamente de Pip, quien me mira con sorpresa, sus labios están completamente hinchados gracias a mi falta de gentileza, hago el amago de acercarme nuevamente, pero la sensación de desgarramiento y ardor se intensifica considerablemente, me dejo caer de rodillas.

¡Damien! ¿Que te ocurre?– El rubio se arrodilla rápidamente frente a mí, intento responder pero mi voz se niega a salir– ¡Por Dios dime algo! ¿Qué tienes?

Su preocupación es genuina al igual que sus lagrimas, se inclina hacia a mí, siento el dolor aumentar, es como la sensación de mil espinas atravesándome al mismo tiempo, mi mente trabaja forzadamente tratando de encontrar la causa, cada vez me cuesta más respirar, la voz de Pip cada vez me parece más lejana, sus palabras se amontonan en mi mente. Él grita algo como:

¡Dios mío! ¡Damien!–y algo dentro de mi cerebro hace click.

Me inclino rápidamente sobre su cuello, apenas mis labios lo rozan y la sensación de dolor aumenta considerablemente, Pip grita al sentir mis colmillos tocar a su piel, intenta alejarme empujándome de los hombros, pero no se lo permito, mis manos se enganchan sus brazos, ambos forcejeamos e inevitablemente el británico pierde el equilibrio y termina sentado a horcajadas sobre mí, bajo mi cabeza hasta su pecho y segundos después me separo con un crucifijo entre los dientes, Pip lleva consigo un rosario.

Está hecho de la más fina plata, Pip me mira totalmente asombrado, yo le sonrió con altanería y antes de que pueda reaccionar, se lo arranco salvajemente del cuello, las cuentas con forma de diminutas rosas caen al suelo estruendosamente y rebotan en todas las direcciones posibles.

Dime Pippers, ¿Usas esto contra todos los que intentan besarte o estabas pensando especialmente en mí?– Hablo aun con aquella cruz entre mis dientes y mi voz suena ronca a causa del esfuerzo. Su rostro pasa de blanco a rojo a una velocidad récord.

¡Y-yo no tenía idea!- Cubre espantado su boca con una de sus manos– ¿Te ha herido? ¡Oh lo siento tanto!–Río sin poder evitarlo y el crucifijo cae, reacciono rápido y lo atrapo con una de mis manos, quema mi piel al instante.

Pip me mira horrorizado y vuelvo a sonreírle para tranquilizarlo.

No pasa nada, mira… – Abro mi puño y se puede ver la cruz prácticamente incrustada en mi piel, la quito si ningún cuidado y se queda la silueta tatuada.

¡Por Dios! ¡Damien! ¿Te duele mucho?–Toma mi mano entre las suyas.

Nahh… Además ahora llevaré una marca que me recordara siempre este día, el día en que le robe un beso a un ángel…

Sus mejillas se vuelven a teñir de un rojo intenso, y por esta vez yo le acompaño en el gesto.

¿Qué opinas? Yo creo que luce bastante bien…

¡Oh Damien!–Me abraza de aquella manera tan cálida, que hace que algo se revuelva en mi interior, el aroma de su cuerpo inunda cada uno de mis sentidos.

Y sin que nada me detenga, vuelvo a besarlo en los labios, esta vez es solo un roce, suficiente para demostrarle lo que siento sin las molestas palabras y para lograr que al separarnos, él se recargue en mí, la idea de que tenemos más de una hora en este lugar con mis otros rubios esperándonos en aquel parque me carcome. Porque ellos tres me pertenecen, solo a mí, un demonio demasiado egoísta y soberbio como para compartirlos. Una sonrisa obscura surca mi rostro de oreja a oreja.

Vamos pequeño, es hora de irnos, Tweek y Butters deben de estar cansados de esperarnos…

¡Es verdad! Casi me olvido completamente de ellos–Al instante se incorpora y me deja libre para imitarlo– ¡Tweek debe de estar volviendo loco a Butters!

Río mentalmente ante la posible escena del un rubio totalmente paranoico y fuera de sí, gritándole a un nerviosísimo Butters las mil y un cosas que su retorcida imaginación planea para explicar nuestro retraso. Seguramente las personas que pasan por ahí se están llevando el trauma de su vida con semejante espectáculo. ¡Por el Leviatán que debemos darnos prisa! No dejare que nada arruine la visita de mis amigos a mi palacio infernal.

-x-