Nineteen
Jade llegó a su departamento esa noche sin saber cómo sentirse.
Estaba emocionada por la salida y cómo había terminado. Extrañaba a Tori en todo aspecto, no solo el físico. Sin embargo, algo la mantenía incómoda.
Por primera vez, pudo ver claramente cambios en el comportamiento de su ex. De salvaje a dulce, de entregada a vulnerable, y sabía que lo que imaginó después de su última conversación días después de su rompimiento unos meses atrás, era cierto. Tori era más que solo Tori. Ella tenía lados, lados muy independientes.
—¿Cómo te fue? —le preguntó Dani, su compañera de apartamento después de verla lanzarse al sofá un tanto pensativa.
—Bien, supongo —respondió Jade.
—¿Supones? ¿Acaso no… garcharon?
—Sí, pero…
—Ya con eso debería ser suficiente, ¿no? Ya te estaba haciendo falta.
Jade solo rodó los ojos y dejó salir un suspiro atorado. Dani caminó hacia el sillón contiguo y se sentó dándole unos minutos.
—Y bueno, ¿le mencionaste tus sospechas?
—¿Estás loca? Por supuesto que no —respondió la gótica—. ¿Cómo voy a decírselo?
—¿No se supone que querías volver a conectarte con ella para cerciorarte de que estuviera bien?
—Sí, pero…
—Uf, estás llena de peros esta noche, ¿eh?
—Pe-ro —insistió Jade regresando a su punto—… no puedo llegar y decirle que una de sus…, no sé, «personalidades» vino con mucha pena a despedirse de mí cuando terminamos y me pidió que no la olvide y que las perdone.
—¿Y que pasaste meses intentando sumar 2 + 2 y 4 + 4, sin encontrar la respuesta hasta que hablaste conmigo?
—Eso mucho menos —aceptó—. Pero hoy las noté.
—¿Sí?
—Muy leve, pero creo que sí. La Tori que habló conmigo aquella vez, se puso a llorar justo después de terminar y…
—Espera, ¿lloró?
—Me pidió que no la deje, que nadie allí la quiere como yo, lo que me tiene pensando hasta ahora.
—Pero lloró, ¿estás segura?
—Sí, qué tiene. Tori siempre tuvo momentos en los que era muy sensible. Supongo que será una de sus personalidades.
—Identidades, Jade.
—Da igual —le contestó, desestimando la corrección, y Dani se levantó de su asiento.
—Solo voy a decirte que vayas con cuidado —le aconsejó su amiga.
—¿Qué cuidado? ¿Por qué?
—Mira, cuando me contaste sobre esa conversación, había señales claras de lo que podría estar pasando con Tori y por qué sentías que no la conocías del todo, que era muy cambiante, que a veces parecía no escucharte o que no te tomaba en cuenta.
—Sí y me dijiste en broma que quizá tenía personalidades múltiples.
—Trastorno de identidad disociativo —la corrigió—. TID.
—Da igual —Dani volvió a rodar sus ojos.
—Bueno, el punto es que en una situación así debes tener cuidado.
—Ya lo sé, cerebrito, me lo dijiste antes de salir hoy. Que la deje liderar lo que suceda, que no la fuerce y no lo hice. Ella… o ellas, o como sea, quisieron estar conmigo, no le hice daño.
—No puedes estar segura de eso, Jade. No tienes idea de con quién tratas.
Jade no quiso contradecirla porque realmente no tenía seguridad de saberlo.
—Bueno, ¿y qué tiene que ver que haya llorado? Mucha gente llora después del sexo.
—¿Ah, sí? ¿Tú lloras? —se burló la chica.
—Cállate, Dan.
Su compañera rió viendo a su enojada amiga enderezarse en el sofá.
—Lo que describes puede ser un simple acto de emoción, sí. En una persona sin esta condición puede ser hasta natural, pero de los casos de TID que hemos tratado en la facultad, con expertos en el tema, las identidades más vulnerables y frágiles, a las que más se les dificulta procesar emociones fuertes son, la mayoría de las veces, niños o fragmentos de ellos que han sufrido demasiado.
—¿Qué? —preguntó negando levemente.
—Solo ve con cuidado —insistió Dani—. No sabes con cual de sus identidades estás tratando. Podrías hacerle daño sin saberlo.
Con esa aclaración Dani se despidió con un leve gesto de su mano y desapareció por el corredor camino a su habitación. Jade se mantuvo allí, pensando, analizando cada palabra que se dijo esa noche, así como lo había hecho meses atrás después de la charla que desató todas estas dudas.
¿Quién era Tori en realidad? ¿Por qué había llegado una noche, sin avisar, después de terminar su relación de muy mala manera, para disculparse y decirle que la amaba y la extrañaría? ¿Por qué se le hizo ese momento tan distinto a sus duras palabras cuando le dijo que no quería volver a verla y que no se atreva a acercarse a ella? ¿Por qué, en ocasiones, Tori no podía parar de reír y un rato después estaba tan callada como un mimo? ¿Por qué a veces le contaba cosas que la morena olvidaba por completo al día siguiente? ¿Por qué a veces parecía que lo único que quería era hacerle daño y otras era lo más tierno que había visto?
Algo sucedía entonces, tal como esta noche. Allí estaba la Tori dulce y callada, la que luchaba por mantenerse firme, unos segundos después no podía contener su deseo, seduciéndola, provocándola, para luego rogarle por un acto más íntimo, más emocional y, al final, derramar lágrimas al sentir que todo había terminado nuevamente, negando esa acción instantes después con la excusa de que era la emoción del momento y nada pasaba.
Pero sí, pasaba algo. Durante la comida Tori sonrió, la pasó muy bien. Charló, le contó que había entrado en un curso de actuación aunque su carrera era la música y que su maestro le recordaba al loco de Sikowitz. Le comentó sobre Trina y su escape de casa y luego contó bromas muy inocentes, lo cual ahora se le hacía perturbador. Recordó haberla relacionado en ese momento con Cat, pero lo dejó pasar. No era como si no lo hubiese hecho en el pasado. Ahora, después de las palabras de su amiga, todo encajaba mejor.
Definitivamente tendría cuidado. Al menos hasta saber si en realidad sufría de un trastorno psicológico.
Al mismo tiempo que esto sucedía, Tori se alistaba para dormir algo cansada de discutir con Claudia.
«"Tori, no me ignores, por favor".
«"No lo hago. Solo creo que exageras. Ally regresará como siempre. Dale unos días".
«"Yo creo que la perdimos".
«"Cálmate, Claudia. Está enfadada, eso es todo".
«"Quizá debiste dejarla jugar con Jade un poco. Digo, no es como si ella no lo disfrutara… o tú"."
»"Es distinto y lo sabes".
»"No tanto. Es… solo sexo…, ¿no?"»
La expresión que hizo la pequeña le molestaba. Más, estar sola durante este tipo de conversaciones. Porque sí, Ally era brutalmente honesta y carecía de tino al hablar, sobretodo cuando se exasperaba, pero era mucho más fácil para ella tratar estos temas.
«"Claudia, sé que Ally y yo hemos dicho esas palabras varias veces, pero es más complicado que solo sexo".
»"Porque amamos a Jade, ¿verdad?"
»"En parte".
»"¿Y por qué más?"»
Tori suspiró sin saber que responderle.
Cómo explicarle a una niña de diez años que Ally no estaba molesta con ellas por no dejarla pasar un rato con Jade, sino porque, al salir a comer, ambas habían roto la promesa que las tres se hicieron.
«"Es por mí, lo sé". —Volvió a mencionar la menor—. "Es por esa vez que fumamos María Juana con Jade".»
Tori sonrió levemente al escuchara pronunciar mal esa palabra.
«"Claudia, sabes que hay más razones por las que terminamos con ella".
»"Pero esa fue la que las molestó a Ally y a ti".
»"Sí, obvio que nos molestó. No tienes edad para estar fumando o drogándote con nadie".
»"¡Te juro que no lo vuelvo a hacer, por favor!"
»"Claudia…"
»"Tori, por favor. Ahora que Ally no está aquí, regresemos con Jade. Llámala y dile que la queremos de novia de nuevo".»
Y eso era lo que más odiaba de quedarse a solas con la más joven de sus identidades alternas. Su poder de persuasión podía llegar a ser más fuerte que su voluntad.
«"Vamos, Tori…"
»"No" —respondió ella enérgicamente—. "Ya lo decidimos y Ally tiene razón".
»"Pero Tori…"
»"Deja de insistir, ¿sí?" —le dijo con más tranquilidad—. "Sé que te sientes sola, pero no es así. Ally y yo estamos aquí, siempre".»
Cosa que a Claudia le incomodaba sobremanera. Al menos con Jade podía conversar, reír, jugar. Ya estaba cansada de ver como sus alternas experimentaban y crecían, mientras a ella la guardaban en una caja de cristal donde el tiempo estaba detenido. Ya ni siquiera con sus padres lograba congeniar. Siempre esperaban más madurez de su parte, pero de donde la obtendría si permanecía en ese estado. Se sentía un animalito de zoológico que vivía tras las rejas de la persona que habían sido a esa edad, imposibilitada de desarrollarse libremente, encerrada por sus captoras.
«"Olvídalo, ustedes nunca piensan en mí".»
Tori decidió no responderle. Lo único que hacían era pensar en ella, pero Claudia jamás lo vería de esa forma. Ya lo habían discutido varias veces, era inútil, por lo que tomó un profundo respiro y cerró los ojos intentando dormir. Como era normal, la pequeña solía rendirse rápidamente en la somnolencia y, con la ausencia de Ally, Tori tendría un momento a solas con sus propios pensamientos o al menos eso creía.
A la mañana siguiente, llegó a la facultad esperando no encontrarse con Jade. No quería tener una incómoda charla sobre lo que no eran y lo que no volvería a pasar entre ellas, al menos no después de la discusión que tuvieron con Ally. Pero debía imaginar que tras la velada que tuvieron, lo primero que Jade haría sería merodear la zona de sus clases.
—Hey —la saludó ella, acercándose a sus espaldas.
—Hey —le respondió Tori a secas, aún caminando hacia su aula.
—¿Descansaste?
A Tori se le hizo extraña la pregunta, pero no se detuvo para preguntarle a qué se refería.
—Sí… —le contestó, pensándolo dos veces—, de hecho, dormí toda la noche como un bebé —le confesó.
Jade disimuló bastante bien ante la respuesta. Sabía que no había sido así. Habían mensajeado la madrugada entera. Lo que quería decir que no había sido precisamente ella con quien había charlado.
—Eso es bueno —le afirmó ocultando sus sospechas—, de todas formas, ten —le dijo acercándole un café extra que Tori no había notado que tenía en sus manos.
—Gracias, pero sí desayuné.
—Imagino que sí, pero sé que tienes un día agotador, así que…
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Tori. ¿Acaso la estaba espiando?
—Lo mencionaste ayer durante la comida —respondió Jade cuidando sus palabras, en realidad había sido en la madrugada—. ¿Cuando me hablaste de tus exámenes y tu proyecto final?
—Oh, sí —desestimó la castaña, aunque no recordaba haberlo hecho—. Gracias. —Aceptó la bebida y le dio un sorbo.
—Bueno, me voy —dijo Jade, viéndola un tanto incómoda—. Yo también tengo entregas pendientes y no quiero llegar tarde.
—Claro, y gracias nuevamente por el café —Tori siguió caminando hacia sus clases, sin poder evitar voltear a ver a la gótica irse. Ella hizo lo mismo y, el encontrar su mirada, le dio una corta sonrisa. Dio media vuelta y desapareció apurada por el corredor.
Había sido un tierno detalle, uno que apreciaba por sobre lo complicado que era tener sentimientos tan intensos por ella y tener que reprimirlos por lo complejo de su condición.
«"Qué linda es, ¿no lo crees?"» —dijo la menor con una dulzura y emoción contagiosas—. "Se acordó de lo que le dijimos".»
Entonces Tori recorrió rápidamente sus recuerdos por segunda vez y no pudo encontrar el momento en que mencionó lo pesada que había sido su semana hasta el momento y lo ocupada que estaría por los siguientes dos días.
«"¿Lo hicimos?" —le preguntó a Claudia.
»"Claro… Sino, ¿cómo lo sabría?"»
Y eso es lo que más la preocupó. De verdad no recordaba habérselo dicho. Nunca hablaron siquiera sobre la universidad o sus carreras, fue más una charla personal sobre su familia, sus viejos amigos y sus actividades extra curriculares.
Imaginándose lo peor, sacó con rapidez su teléfono celular del bolsillo y revisó la lista de mensajes. No había uno solo aparte de en los que acordaron ir al motel la tarde anterior. Le dio un vistazo a las últimas llamadas y tampoco había rastros de que hubiesen conversado en lo absoluto. Eso debía dejarla más tranquila, ninguna de sus identidades alternas la había contactado, aunque su instinto le gritaba que pudo ser Ally quien tomó las riendas y charló con ella después. ¿De qué forma? No lo sabía, pero no era la primera vez que sucedía. Intentó varias veces entablar un diálogo con ella, pero su alterna no aparecía por ningún lado.
«"Ally, esto es importante".
»"Sabes que no le agrada que la acuses de cosas que no hizo" —le recordó Claudia.
»"No es lo que estoy haciendo, solo quiero que me diga si habló con ella o no".
»"¿Y cómo lo haría? Vimos el teléfono, está limpio".
«"No sé. Ally tiene formas".
»"Ya te dije anoche, que no creo que vaya a regresar. La perdimos".
»"¡Claudia!" —le dijo con severidad—. "Deja el drama, ¿quieres? Esto es serio".
»"¡No te lo estoy diciendo en broma!" —se quejó la menor—. "¿Sabes, Tori?, a veces no te quiero" —le reclamó y se puso a llorar.
»"Aj… ahora no", —pensó—. "Vamos, Claudia, lo siento".
»"Yo también quiero a Ally de regreso".
»"Lo sé…" —le dijo y espero a que la pequeña se calme un poco—, "mira, vamos a esperar unos días y cuando regrese le preguntamos qué pasó, ¿sí?"
»"¿Y si no vuelve?"
»"Ya lo hará, confía en mí".»
Esta vez, lo ofreció sin estar tan convencida y lo que más le preocupaba era ese antiguo sentimiento que comenzaba a formarse en medio de su pecho.
Pasó el resto del día sin poder concentrarse. Poca atención le puso a sus exámenes, a sus clases y por la tarde, después de dejar su proyecto final de escritura musical sobre el escritorio de su maestro, se excusó y fue directo a casa.
"Algo no va bien", —pensó para sí misma y, deteniéndose frente la puerta de entrada, le pidió en silencio que volviera.
«"Siento haberte fallado, Ally. Regresa, ¿sí?"»
Sin respuesta, introdujo la llave en el cerrojo y entró rendida. El sonido que hizo la puesta al cerrar recorrió la casa entera, no había nadie allí. Sus padres habían viajado fuera de la ciudad para festejar su aniversario número veinticinco y su hermana mayor ya no vivía con ellos. Trina había encontrado al único hombre en la tierra que la soportaba y se había mudado hace meses con él.
Ella, por el contrario, no daba señales de querer independizarse. Llevaba un año y medio de carrera y no encontraba forma de autofinanciarse, además que ya tenía bastante con encontrar el equilibrio dentro de su propia persona como para salir y complicarse con un trabajo a medio tiempo, sus estudios y toda la responsabilidad que conlleva vivir sola.
Subió a la habitación y se cambió de ropa. El reloj daba las seis de la tarde y recordó que exactamente a esa hora, Jade la había pasado a buscar el día anterior.
"Si tan solo no hubiésemos ido".
Se recostó sobre la cama y exhaló mirando al techo. Ese sentimiento que había empezado a crecer por la mañana la abrumó por completo.
«"No quiero que vuelva a pasar. Ally, por favor regresa".»
Sus ojos se cerraron con fuerza, pensando que si perdía el control algo malo pasaría y allí yacía toda su preocupación. Esa aterradora sensación de vacío, impotencia y miedo, fue la misma que sintió por primera vez cuando tenía diez años.
Ella era una niña feliz. Al menos eso era lo que todos le repetían. Muy extrovertida, graciosa, le encantaba hacer bromas y bailar. Disfrutaba ir a la playa o jugar en la piscina de su casa con sus primos. Pero todo eso cambio después del traumático accidente del cual fue testigo.
Era el 4 de julio y su papá decidió ir a comprar algunas cosas que les faltaban para la barbacoa que cocinarían. Tori por supuesto se apunto a ir con él, al igual que su primo mayor, Marcus.
De lo que Tori recordaba, él era su mejor amigo, eran tan cercanos que pasaban casi todo su tiempo juntos. Sin embargo ese día, no recordaba el porqué, tuvieron una pelea.
El supermercado no quedaba lejos, por lo que David Vega decidió llevar a los niños a pie. No les caería mal un poco de aire fresco, además que por ser feriado nacional, la gente estaba festejando en las calles y se escuchaba música por todo el lugar.
Se detuvieron en una parada de bus, justo para cruzar la calle cuando el semáforo cambiara de color, pero en un abrir y cerrar de ojos, todo cambio. Un auto frenó de golpe frente a ellos chocando estrepitosamente con la camioneta que tenía enfrente y, sin que nadie lo pudiera predecir, una moto a alta velocidad que venía por detrás, perdió el control desviándose justo hacia la acera.
David alcanzó a jalar a su hija, a quien tenía tomada de la mano, mas su sobrino, quien sostenía la mano de la pequeña del otro extremo, se soltó por el susto y se vio impactado directamente por la llanta delantera del vehículo.
La escena fue horrífica, mucho más para una pequeña niña. Marcus había sido destrozado al instante, empalado contra la pared del cerramiento de la casa contigua. Pedazos y restos de su piel regados por toda la vereda pintada con su sangre, así como sobre el mismo cuerpo de Tori quien no pudo hacer más que descomponerse allí mismo.
El chico que había sido su compañero por años acababa de morir de la forma más violenta frente a sus ojos. Pero eso no era lo único que la marcó. Ambos habían salido de casa molestos, tan enojados que Tori hasta quiso soltarse de su agarre mientras caminaban por la calle. Al llegar a la parada, ella lo miró con todo el odio que una chiquilla podía tener y pensó:
"Ojalá te mueras, Marcus. Ojalá desaparezcas".
Aún ahora, diez años después recordaba ese pensamiento a la perfección. Lograba escucharlo en su mente tan claro como aquel día. Un deseo de muerte que se hizo realidad y una culpa que jamás la dejaría.
No poco después de ese día, Tori comenzó a tener horribles pesadillas. Despertaba gritando, asustada, con miedo de que sus pensamientos podían hacerse realidad solo cuando deseaba cosas malas y ese tipo de ideas ahora poblaban su mente. Su pecho comenzó a sentirse pesado, agobiado, extraño a su persona, llenándola de un vacío desgarrador, hasta que una noche despertó con sus dientes doliéndole tanto que creyó que se le caerían, su mandíbula se sentía tensa, al igual que su cuerpo, y tenía una sed terrible. Notó que temblaba aunque era una noche calurosa de verano y, sin entender el porqué, comenzó a llorar en silencio. Sintió miedo, pavor de estar sola en esa oscuridad y fue allí que escuchó una voz.
«"Todo estará bien, cálmate. Estaremos bien".»
Por años Tori vivió con esa voz en su mente, la llamaba su amiga invisible. Jugaba con ella, hablaban en voz alta, se reían. Sus padres hablaron con varios psicólogos y la llevaron a terapia con un doctor renombrado en el área de psicología infantil, pero en ese tiempo era muy poco común que un terapeuta, por más entrenamiento que tuviera, pudiera hacer un diagnóstico de TID. Finalmente, después de unas cuantas visitas y un corto tratamiento por su ansiedad, el especialista les dijo que era una forma normal de lidiar con su pérdida y que no se preocuparan, ya se le pasaría al crecer.
Lo que él o sus padres no imaginaron es que Tori se había fragmentado en dos, en aquella niña que había sido hasta el día del accidente, la que conservaba todas sus alegres memorias y esa parte jovial de su personalidad, y en la que tuvo que enfrentarse a crecer asumiendo la culpa que sentía.
«"Ally, por favor. Prometimos que solo seríamos las tres, que no necesitaríamos a nadie más. Regresa… te necesito".»
Pero por más insistente que fuera. Ally tenía razones para no volver.
Nota:
Hey con todos. Pues sí, la voy a continuar, porque después de publicarla fueron llegándome escenas de capítulos a futuro y me dije: no puedo no escribir esto. Así que por aquí estaremos todos los lunes, supongo que a veces podrán ser los martes, pero principalmente quiero publicar los lunes. Aunque sé que no mucha gente lee ese día, a mí me queda perfecto para distribuir mi escritura durante la semana y si me complico, hacerlo el fin de semana.
La canción de este capítulo es: Nineteen de Tegan & Sara, pero cantado por Hayley Williams. Les recuerdo que el enlace a la lista está publicado en mi perfil de fanfiction.
Ahora, antes de iniciar con los agradecimientos me gustaría dejar algo en claro. Esta historia vino a mí un día después de ver una película documental al respecto del TID. Busqué varios videos en youtube por curiosidad y la idea fue creciendo con el tiempo, pero desde ahora les digo que yo ni soy experta en el tema, ni he estudiado psicología. Lo que sí he hecho —para tratar de mantenerlo lo más coherente posible y no volverlo tan técnicamente vago—, es leer mucho sobre el verdadero trastorno y su afectación, cómo nace y el porqué y cómo se maneja, tanto por personas que lo tienen como por los terapeutas que lo tratan. Aún así, esto es ficción y tampoco voy a sacrificar la historia por ser fiel al 100% de las experiencias de personas con TID. Además de que eso sería imposible porque dentro del trastorno como tal, hay un espectro enorme de experiencias completamente distintas.
Agradezco a todos los que quieran seguir la historia conmigo y si es que tienen dudas porque no estoy explicando algo a fondo, sepan que es por una razón en especial, todo llega a su tiempo. Lo que no quede completamente explicado, se quedará al pendiente para ser aclarado después. No quedará a medias, lo prometo.
Y bueno, dado que es un tema tanto delicado para algunos, de principio advierto que habrán partes en las que tenga que hablar crudamente de detalles, mucho más gráficos que los del accidente de este capítulo.
PD: cuando escriba el diálogo interno de las identidades siempre será entre estos dos tipos de comillas: «""». Así, todo lo que está fuera de ellas (es decir, solo comillas: "" ), se entiende que son pensamientos individuales de cada una y no son escuchados por nadie más.
Ahora sí, gracias a todos y empecemos.
Guest: Lamento que te haya confundido, no quería desde el principio dar toda la explicación sobre el trastorno de Tori. Espero que ahora ya esté todo más claro. Gracias por el comentario, yo también extrañaba escribir.
Nanay13: Nuevamente me disculpo, no quería confundirlos, pero como ya dije, espero que todo se vaya aclarando de a poco. Ojalá te guste el fic. Gracias por el review y mucha suerte.
Invader Johnny: Creo que ese en realidad no es el problema. Gracias por el review. Estuve leyendo varios fics en inglés, unos viejos y unos nuevos, creo que en todos y cada uno de los fics de Jori dejas un review. en realidad me asombró y siento tu presencia aquí como un honor. Mucha suerte y que tengas una linda noche.
Sber: Yo también creo que Jade puede amar a las tres, quizá ya lo hace, pero… chan, chan, chan. Te toca volver para saber el pero. Sí que debe ser incómodo saber que hay cosas que quisieras no haber compartido con una niña o niño de esa edad, pero bueno, ya vendrán las explicaciones. Suerte y una linda noche para ti.
Tori: Ja, ja, ja, ja XD. Lamento que no hayas entendido bien todo, pero supongo que será más fácil cuando ya nos acostumbremos a leerlas a las tres. GRacias por tu review y los halagos. Mucha suerte para ti y buen día.
Marilinn: Ah, sí, el porqué terminaron. ya vendrá, además de qué pasó después con esa conversación que Jade menciona, pero todo a su tiempo. ni siquiera pensé en Fifth Harmony XD, en realidad yo las veo a las tres exactamente como Tori físicamente, nada más que con un cambio de edad y personalidad. Espero que te vaya gustando el fic, y sino, puedes mandar tu tabla por aquí. Gracias por escribir. Suerte y una buena noche.
spacylemon: Sí, la continuamos. Y también debo decir que a veces me mareo con todo el díalogo interno que Tori tiene con sus alternas, pero es parte de lo bonito del fic. Gracias por escribir y espero que tengas una linda semana. Suerte.
Chat de Lune: Tienes buenos instintos para leer entre líneas, aunque no puedo contestarte exactamente lo que me dices sobre cómo hizo Ally para convencer a las otras dos. A su tiempo todo quedará claro. Espero que te guste el fic y gracias por el review. Mucha suerte para ti y una linda noche.
erivip7: ¡Hey! Aquí nos leemos nuevamente. Gracias por pasar por aquí. Claro que la continuamos, no hay otra forma. Una idea viene y tiene que completarse XD. Te deseo mucha suerte y una linda semana. Gracias por escribir.
LeoncitoManu: Vaya, espero que la historia no se salga mucho de la verdad, pero si es así, recibiré gustosa tus comentarios. Como decía antes, es complicado para alguien afuera entender por completo el trastorno, y por más que leas y leas estudios de expertos, siempre te quedas corto a la realidad. Gracias por el interés en la historia y espero que te vaya gustando. Espero hacerle justicia a la verdad. Mucha suerte para ti y saludos grandes por allá también a tu novia. una linda noche.
Scarlett94: Ding, ding, ding, lo notaste. Jade de hecho sabía o suponía del trastorno. Ahora sabemos el porqué, pero aún voy a partes de la conversación que la llevó a esas conclusiones. gracias por el comentario y espero que la historia te guste. Mucha suerte y que tengas una buena semana.
Lin: Esa sí que es una buena Virgen. Gracias por la espera y los lindos comentarios. Espero que la historia te guste y que se desarrolle como lo tengo pensado. Mucha suerte y hasta pronto.
Gracias a todos los que llegaron hasta aquí y mucha suerte a todos.
