¡De nuevo estoy por aqui! ¿No me tarde taaanto, o si?
-¿Ya casi llegamos?-
-No.-
-¿Y ahora?-
-No.-
-¿Qué tal ahora?-
-Uhh...-
La maestra agua dejó escapar un bufido. A pesar de confiar plenamente en su novio; la chica no tenia idea de hacia donde se dirigían. Una sensación de impaciencia y desconcierto le recorrió el cuerpo; sin embargo, atribuyó su intranquilidad como una consecuencia inevitable de librar una guerra.
Ambos jóvenes continuaron su trayecto, entre leves tropiezos de la chica, y risitas nerviosas por parte del avatar.
Al cabo de un rato, el joven maestro empezó a distraerse con sus propias ensoñaciones. La mayoría presentaban un millón de escenarios terribles, donde las respuestas negativas predominaban de una manera aterradora.
-¿Aang?- Murmuró Katara.
-¿Si amorcito?- Respondió el muchacho, en un intento de simular tranquilidad.
-¿Estas bien?-
-Claro que si. Solo quería enseñarte un par de cosas.-
La voz del avatar lo traicionó en la última oración. El tono tembloroso e inseguro era la confirmación que la chica había estado esperando para asegurar que había algo extraño con su novio. La maestra se detuvo abruptamente y arrastró al chico consigo, acto seguido; estiró las palmas de las manos hasta chocar con las mejillas del muchacho.
-Puedes decirme lo que sea cariño, ya lo sabes.- Dijo con firmeza.
-No hay nada extraño, de verdad. Solo necesitamos llegar a un lugar que quiero mostrarte.- Contestó. El miedo colándose a través de sus palabras.
La chica no estaba muy convencida de sus afirmaciones. Conocía a aquel chico como la palma de su mano; y estaba totalmente segura de que algo, bueno o malo, estaba sucediendo. Deslizó sus manos hasta alcanzar los hombros del maestro y los sujetó con fuerza. El temblor de sus extremidades no pasó inadvertido para Katara.
-Si no confiara en ti como lo hago, ahora mismo me quitaría esta cosa de los ojos y tendríamos que hablar sobre esto. Pero como sé que no es el caso, voy a soportarlo. Solo porque tú lo dices.
Aang dejó escapar un vigorizante suspiro de alivio. En ese momento fue cuando mas se alegró de que Katara no pudiera observar su rostro. Sin decir una palabra, volvió a su antigua posición de guía; atrayendo a la chica para que caminara a su costado. Un par de minutos más y por fin podrían llegar a su destino.
Katara se entregó al suave tacto de los dedos del avatar, y decidió depositar la totalidad de su confianza en el chico. Después de todo, le conocía a la perfección; y si fuera una mala situación se lo habría dicho ya.
Procurando ser más cuidadoso, el muchacho guió a su novia por las zonas planas de aquel lugar. Que la chica tuviera los ojos vendados y zapatos resbaladizos, no contribuía a facilitar la tarea.
Después de una breve caminata, llegaron al lugar. El ruido de las paredes de roca al separarse se lo anuncio. A estas alturas, la morena intuía fuertemente su ubicación.
Con sumo cuidado y delicadeza, Aang retiró la cinta de sus ojos. Se colocó a su costado para poder admirar la expresión de su rostro.
Katara estaba deslumbrada. Aang la había llevado a un lugar con un significado enorme para ellos. Más que eso. Se encontraban en el sitio donde intercambiaron su primer beso. Mientras una reconfortante calidez se extendía por su pecho, alzó la cabeza y entrecerró los ojos para observar con mayor detalle los cristales que rodeaban la piedra.
Un carraspeo llamó la atención de la morena. Aang se toqueteaba nerviosamente los pliegues de su vestimenta con la mirada esquiva. Carraspeó nuevamente y levantó la cabeza con decisión.
-Hace muchos años ni siquiera me hubiese permitido pensar en esta posibilidad. Pero ahora mismo estamos aquí. Aún no me lo creo completamente. Eres la persona más importante en mi vida amorcito; ¿y sabes que? Estás presente en todos los buenos recuerdos. Sin embargo eso no basta. Lo que yo deseo es toda una vida. Katara… ¿Te casarías conmigo?- Preguntó Aang, tendiéndole una caja cubierta con fino terciopelo. Una pulsera; con los símbolos del agua y aire entrelazados cuidadosamente entre sí, se ubicaba fija en el centro.
-¿No te molesta que no haya sido un collar cierto? Es decir, sé que tienes el de tu madre. Probablemente te hubiera dicho esto antes; pero no sabía que tallar algo fuera tan duro. Por no hablar de tu papá. Es un tipo duro de convencer- Exclamó el avatar con gracia.
En medio de suaves risas, la joven se arrojó en sus brazos. Ambos se estrecharon con emoción, esperanza y sobre todo amor. Mucho amor.
-¿Y entonces? ¿Qué me dices?- Preguntó con cautela.
-Por supuesto que quiero casarme contigo.- Contestó la chica al final.
El capitulo de hoy es un poquito más largo. Es un avance. Pequeño, pero lo es jajajaja.
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