02.-Trébol
A/N: Los eventos transcurren durante la primera temporada.
Pareja: Hibiki x Tsubasa.
Había días que para Tsubasa se le hacía verdaderamente insoportable permanecer encerrada, fuera en el cuartel, fuera en la escuela, fuera ensayando.
Y en los últimos meses, descubrió que estar alrededor de las personas, en particular, le cansaba.
La llegada de Hibiki Tachibana le significó un golpe duro, un remezón a la fortaleza que había construido desde la muerte de Kanade.
La culpa la devoraba, y aunque sabía que estaba mal, sus intentos por lidiar con la situación solo acababan en rencor hacia la nueva chica.
No tenía sentido, lo tenía claro. Hibiki no tenía culpa en absoluto; Kanade hubiese muerto de todas maneras, salvándola o no. Hibiki no buscó que los fragmentos de Gungnir acabaran incrustados en su pecho; al contrario, Tsubasa estaba segura de que hubiese preferido seguir viviendo una vida tranquila.
Personas como ella no debían entrar al campo de batalla, no estaban preparadas, no eran guerreros.
El fantasma de Kanade vivía tras ella. Era una sensación agridulce, porque, a pesar de que la llenaba de más remordimientos, estar con Kanade, doloroso o no, era estar con Kanade y eso ponía paños fríos momentáneamente sobre su corazón que se negaba a sanar.
Sanarlo se sentía como traicionarla.
Ya la había decepcionado una vez, no podía...
Tomó asiento en las zonas verdes de la escuela, ahí donde no solían concurrir otras personas. Aquel se había vuelto un pequeño rincón donde ocultarse, con todo y que le pesaba estar huyendo de los deberes, así fueran compromisos sociales netamente.
El día, soleado pero con agradable brisa, logró relajarla y sin darse cuenta cayó dormida contra el tronco del árbol donde estaba apoyada. Era época de exámenes, así que la mayoría de alumnos se encontraban encerrados en sus habitaciones estudiando sin parar, y como consecuencia, el campus reinaba de un silencio glorioso.
"Debes dejar de recluirte tanto, Tsubasa. Tienes que aprender a divertirte, ¡a disfrutar la vida!"
Kanade siempre repetía los mismos discursos cada vez que la soñaba. A estas alturas, ya la tomaba como un Pepe Grillo permanente en su oreja. No le molestaría de no ser porque dicho Pepe le pedía algo que solo podía hacer con ella. No era justo que le pidiera imposibles.
Sin embargo, con todo, siempre era hermoso recordar la paz que le transmitían los brazos de Kanade. En esa ocasión, se sentían demasiado reales, más que cualquiera de las veces anteriores. Tsubasa sonrió de manera involuntaria, con el entusiasmo de una niña pequeña, aun semi-dormida.
Pero hubo algo que la perturbo. Aquel olor... No era como el de Kanade.
Kanade expelía un olor fresco, firme, así como su intensa personalidad. El olor de ahora...
Era florido.
Nunca fue muy apegada a la jardinería ni nada relacionado, así que no podía distinguir a qué tipo de flor. Abrió los ojos de golpe solo para encontrarse con Tachibana Hibiki rodeándola en un fuerte abrazo. Su reacción fue inmediata; llevó ambas manos hacia los hombros de la otra y la empujó lejos. La chica alcanzó a apoyarse contra la hierba sin irse de espaldas y esbozó una sonrisa avergonzada ante la mezcla de confusión y molestia en el rostro de Tsubasa.
"¿Qué crees que haces? No recuerdo haberte dado este tipo de confianza."
"Ah..." Hibiki se llevó una mano tras la cabeza y soltó una risa forzada. "¡Lo siento! Pero, Tsubasa-san..." Los labios de Hibiki se tornaron en una mueca, incómoda, y su ceño se frunció en señal de preocupación, "no pude evitarlo, estabas llorando... Y yo..."
"¿Eh?" Tsubasa se tensó de inmediato y llevó una mano hacia sus mejillas solo para comprobar lo que le había dicho la otra. Y efectivamente, se encontraban húmedas. Se volteó de inmediato, escondiendo el rostro, y llevó la manga de su uniforme a secar los rastros de lágrimas. "No estoy llorando. Las espadas no lloran."
"Tsubasa-san..." Hibiki alzó una mano, tentada por reconfortarla una vez más, pero aunque no conocía a Tsubasa hace mucho, sabía que era del tipo de persona que requería su espacio. Esas personas a las que siempre les dejaría la ventana abierta. Optó por dejarla caer a un lado y suspiró resignada, pero sin bajar los ánimos.
Apoyó ambas manos sobre el césped para ponerse de pie, pero cuando ya cargaba el peso de su cuerpo hacia adelante, notó algo inusual. Parpadeó varias veces, incrédula ante lo que sus ojos veían: un pequeño trébol de cuatro hojas yacía ahí, solitario, meciéndose con la brisa. Daba la impresión de estar saludando, de hecho, y Hibiki sonrió con ilusión resplandeciente. Contuvo las ganas de gritar solo porque Tsubasa seguía afectada ahí a solo unos centímetros, pero sus dedos fueron a recoger con sumo cuidado al pequeño, mítico amuleto.
El pecho de Hibiki se sintió ligero de pronto, lleno de una indescriptible sensación de paz. Su sonrisa se suavizó, y tras echarle un vistazo a su superior quien por fin se veía con ánimos de reincorporarse, estiró la mano hacia ella, ofreciéndole el trébol. "Tsubasa-san, tome esto."
Los ojos de Tsubasa estaban enrojecidos, afectados por el llanto, y miró a Hibiki de mala gana porque de verdad que se le hacía vergonzoso y casi una deshonra que otra persona, en especial alguien como ella, la viera así. Sin embargo, en cuanto vio la pequeña planta, arqueó una ceja, cuestionando, "¿y eso qué, Tachibana?"
"Es un trébol de cuatro hojas." Dijo con una sonrisa ladina.
"...Lo sé, pero, ¿por qué...?"
"Mmm..." Hibiki apartó la mirada por un segundo, y llevó su mano libre a cubrirse el puente de la nariz, "no me gusta ver triste a Tsubasa-san. Siempre luchas por tu cuenta y no hablo solo sobre el campo de batalla. Me.. Duele verte así y no poder hacer nada al respecto, es decir... S-Sé que soy una inútil," agachó la cabeza, "que solo te he causado problemas y que probablemente no te soy confiable, pero..." Alzó el rostro y dejó de de cubrirse, esta vez viendo directo a los ojos azulinos de la otra, los cuales se ampliaron ante la intensidad del gesto, "...me haré más fuerte para convertirme en alguien que pueda ayudarte."
Las manos de Tsubasa se transformaron en puños. Las palabras de Hibiki la tomaron por absoluta sorpresa, porque si bien sabía que la honestidad bruta era su especialidad, no imaginó que ella efectivamente se preocupara tanto, que estuviese tan atenta.
No estaba segura sobre cómo se sentía al respecto, pero el mentón le tembló, la frente le sudó, y antes de darse cuenta ya había estirado un brazo para aceptar el pequeño trébol, pero manteniéndolo aún al alcance de Hibiki.
Frunció el ceño, y tras tragar saliva, se atrevió a hablar. "Tachibana. Yo..."
Pero Hibiki negó rápidamente con la cabeza, "¡está bien! No tienes que decirme nada, Tsubasa-san. De verdad, solo quiero que pongas un deseo en el trébol. Creo que Tsubasa-san necesita permitirse soñar para poder sonreír."
Tsubasa se le quedó viendo fijo y tuvo un recuerdo fugaz, de nuevo. La intensidad de Hibiki era diferente, pero no podía evitar recordarle a...
Bajó la mano y la llevó hasta la altura de su pecho, viendo hacia el césped. "...me parece que tú pusiste un deseo en ello, también."
"Mhm, tienes razón."
Tsubasa alzó el rostro, miró una última vez al trébol, y se puso de pie. "No tienes remedio, Tachibana. Siempre te metes donde no te llaman y no aceptas un no por respuesta."
"A-Ah..." Hibiki se encorvó, aun sentada, avergonzada, "lo siento mucho..."
Verla así de cohibida luego de todo aquel despliegue de seguridad logró que no pudiera reprimir una carcajada, pero atinó a cubrirse la boca antes de que esta se volviera burlesca y estruendosa.
Hibiki alzó el rostro y lo ladeó, confundida. Tsubasa negó con la cabeza. "De verdad, no tienes remedio."
"...Tachibana. Detendré a Kadingir, así que..."
Solo recibió gruñidos, sonidos guturales como respuesta. Hibiki saltó en su dirección con manos listas para desgarrar.
Tsubasa, decidida, clavó su espada en el terreno y recibió el golpe sin resistencia. La sangre brotó con fuerza y el dolor punzante recorrió todo su cuerpo. No importaba, eso no era nada. Estas solo eran cosas que debía vivir un guerrero, cosas las que estaba acostumbrada.
Algo que no le molestaba recibir de parte de Hibiki. Sus brazos la atrajeron y atraparon en un abrazo ó una de las manos ensagrentadas de la otra, y habló con voz llena, cargada de sinceridad. "Este poder se supone que es para unir a las personas, ¿recuerdas?" Procedió a usar su ataque de ataduras para mantenerla fija en su lugar. La soltó por completo y caminó hacia el frente, preparada para cumplir con su deber, pero...
No solo eso.
"Tachibana... Esa no fue la razón por la que Kanade te heredó su poder."
Su vista se clavó en su oponente, en Fine. Caminó con completa seguridad hacia ella. "Es hora."
Era hora. En ese momento, en ese instante, encomendaría su corazón hacia aquel deseo que pidió a ese pequeño trébol. No estaba en condiciones de enfrentar a un enemigo de ese calibre sin comprometer su vida en el proceso, pero, quizás...
"Deseo proteger a las personas que le dan propósito a esta espada. A aquellas que llenan mi corazón."
En especial a...
Ya perdía demasiada sangre, ¿de verdad este sería el final? Ni siquiera fue capaz de expresarle lo tan agradecida que estaba, ¿por qué todo siempre tenía que ser así...?
"¡Oye!"
Abrió los ojos de golpe.
"¡No se rindan ante la muerte!"
Se le escapó una risa resignada.
Los sueños, los deseos...
Los milagros existen.
"¿Verdad, Tachibana?"
Fin.
A/N: Huhuhu, no sé uvu me imagino la cara de wtf de quien se pase a leer por esta pareja, haha, pero es un pequeño regalín para una amiga que las shippea y que no le cuela el HibiMiku -wat-. Ojalá le guste uvu aun me ando acostumbrando a escribir de este fandom, snif.
Lord, gracias por ser un lector tan fiel, really no merezco gente tan asombrosa como tú, me conmueves ;; me alegra que te gustara esa pequeña pieza de fluff.
Alondra, haha, ¡sí! El fandom está muy en pañales :c pero podemos ir metiéndole fuerza ambas desde ahora en adelante. Tomaré en cuenta tus sugerencias, por supuesto. Abarcaré todas las temps, pero siempre pondré un aviso en el tope de los fics para ubicar la historia en el animé, aunque en shots como el primero que puede ocurrir en cualquier momento, es bien cotidiano, pues en esos da igual.
En fin, espero que no te perturbe este uvu.
PD: Lo del olor a flores lo puse por el apellido de Hibiki que significa standing flower o3o y su Rainbow flower totally homo.
Saludos ~
