Capítulo 2 Discusión en la Madriguera
Snape la miraba absorto, ¿Por qué lo hacía?, podía leer el miedo en los ojos de la castaña, la tensión en su cuerpo, la duda reflejada en su rostro, dejo de mirarla y dirigió nuevamente su mirada hacia Magnus, como odiaba a ese viejo, lo había expuesto de la manera más ridícula posible.
Magnus estaba en shock, no podía creer que Granger se estuviera poniendo sola la soga al cuello, como era esto posible, si había alguien a quien Snape le había hecho la vida de cuadritos, esa era sin duda a Granger, podía ver el miedo en el rostro de la chica, era obvio que no sabía en lo que se estaba metiendo – muy bien señorita – hablo lento y claro, intentando mantener la calma, había contado con que nadie aceptaria ser su esposa, hizo a parecer un pergamino y una caja larga y delgada de madera – este es el acuerdo, pase a firmarlo – le ordeno
La sala seguía sumida en shock, como era posible que Granger fuera acabar así con su vida, Hermione apenas había dado unos pasos cuando Harry le cerró el paso, se inclinó para hablarle al oído – ¿qué rayos haces Hermione? – le reprocho el chico
-seguir con el plan, salvarlo de Azkaban – contesto en un susurro sin quitar la vista del Ministro, intento seguir con su camino
Harry la tomo del brazo, no sabía cómo impedir eso – encontraremos otra forma – le rogo el chico para que no cometiera esa locura
Hermione volteo a ver a los ojos a Harry – ¿dime cuál? – Le pidió, ella era la primera en oponerse a lo que iba hacer, pero no les habían dejado opción – lo prometimos – le recordó ella
Harry bajo la vista y la soltó para que prosiguiera su camino, avanzo con paso seguro hacia el ministro, se detuvo a unos centímetros de él.
-¿está segura señorita? – Intento persuadirla el ministro – ¿sabe que la odia, verdad? – esto último se lo dijo en voz baja
Hermione suspiro profundamente, intento relajarse, trato de dominar su miedo – si – fue lo único capaz de susurrar
-muy bien, firme esto entonces – le tendió el acuerdo y una pluma, no podía evitar sentir pena por la chica
La castaña no lo pensó más, pues sabía que si lo hacía terminaría retractándose, cogió la pluma y firmo, así, sin más, firmo su propia sentencia, le regreso el pergamino al ministro,
Este hizo señas a sus aurores para que pusieran a Snape frente a el – Severus Snape, este congreso acepta su liberación condicional, bajo la cláusula que deberá estar bajo la tutoría de la señorita Hermione Jean Granger, y en un lapso no mayor de tres meses deberá contraer matrimonio con la mencionada – le tendió la caja a Snape – su varita – le indico – por favor no decepcione a este con….
No pudo terminar de hablar cuando se escuchó un pequeño plop en la sala, Snape había desaparecido, el ministro volteo a ver de inmediato a Hermione – si en tres meses no se casan, de inmediato el ingresara a Azkaban – le dijo haciéndole ver que aun podía retractarse.
La castaña se mordió su labio en gesto de preocupación, ¿adónde rayos habría ido Snape?, Harry la tomo de la mano y salieron de la sala, afuera ya esperaban muchos reporteros
-¿es verdad señorita Granger, que se convertirá en la señora Snape? – interrogaba una bruja rubia
-¿estaba enamorada desde que era su profesor? – le pregunto esta vez un mago, la atacaban con preguntas y cientos de flash
-¿qué opina su actual novio Ronald Weasley de esto? – alguien más hablo
Harry y Hermione se miraron ante la mención del nombre de Ron, se dirigieron a las chimeneas y gritaron "a la madriguera", al llegar encontraron a Ron tirado sobre un sofá bebiendo de una botella wiski de fuego, junto a él estaban Ginny, Bill y la señora Weasley, Ron ya les había contado todo lo sucedido.
-Ron – dijo Hermione intentando acercarse al pelirrojo
-no me toques – la atajo el poniéndose de pie - ¿Cómo pudiste hacerme eso? – le grito
-Ron déjame explicar – le pidió la castaña, sus ojos comenzaban a cristalizarse
-que vas a explicar Hermione, ¿que lo nuestro se acabó? – le seguía gritando el chico
-Ron deja de gritarme, hablemos – las lágrimas comenzaban a escurrirlo por sus mejillas
-y cómo quieres que este, si esta noche te pediría matrimonio – esta vez la que grito fue Ginny
Hermione se quedó blanca de la impresión, volteo a ver a Ron, para que este le confirmara.
Ron saco una pequeña cajita de su chaqueta y se la lanzo a Hermione – ahí tienes, dásela al mugriento murciélago para que te la de, pues dudo que el bastardo te compre una – sus palabras fueron frías y muy hirientes.
Hermione lloraba a mares, no abrió la caja, solo la deposita en la mesita de alado – lo siento, pero sabes que te amo – Harry estaba detrás de ella sujetándola de los hombros para hacerle sentir su apoyo.
-no, la verdad, no lose, a la primer oportunidad te largas con otro – le reprocho Ron
-basta Ron, lo dices como si yo lo hubiera planeado, como si yo quisiera hacer esto – comenzaba a enojarse la castaña
-entonces retráctate, no te cases – Ron le suplico mientras tomaba sus manos
-sabes que no puedo hacerlo Ron, iría a Azkaban, 10 años cerca de los dementores, cuando salga de ahí no será el mismo nunca más, bueno y eso si logra salir con vida – le contesto ella, intentaba hacer razonar a su novio
Ron se alejó de ella y dio media vuelta – LARGATE – le grito
-Ron encontraremos la forma, solo dam… - la chica buscaba una solución
-he dicho que te largues – le recordó el
-Hermione ahora no es buen momento – le susurro Bill, no tomaba partido pero no le gustaba la forma en que Ron la estaba tratando
Hermione lo ignoro, tenía que arreglar las cosas – Ron por favor, escúchame – le suplicaba la castaña caminando hacia el
Ron volteo violentamente y la tomo de los hombros – lárgate, que no entiendes, corre a sus brazos, que no es lo que querías desde el principio – la zarandeaba fuertemente
-Ron suéltala – pidió enérgicamente Harry
-por eso lo salvaste de la mordida de nagini ¿verdad?, por eso lo visitabas en Sanmungo – le reprochaba el pelirrojo – ¿dime desde cuando lo amas? – le exigió, sus manos ya estaban marcadas sobre los delgados brazos que llevaba al descubierto la castaña.
-me haces daño – le grito la chica intentando soltarse
-y el que tú me haces a mí no cuenta acaso – le grito mientras la apretaba más fuerte
-suéltala hijo – le ordeno Molly mientras sujetaba a su hijo, Ron la soltó, Molly miro a Hermione con los ojos llorosos, sabia el amor que su hijo sentía por ella, pero también admiraba la valentía de esa chica – vete hija – le dijo
-y no regreses nunca – le sentencio Ginny mientras abrazaba a Ron que ya se había dejado caer sobre un sillón
Hermione la miro dolida, ella era su mejor amiga – Ginny – intento razonar con ella
-no Hermione, no quiero escucharte, eres la bruja más inteligente de nuestra generación, pudiste buscar otra solución – le reprocho la pelirroja
-Ginny, no puedes tomar partido en esto, que no vez que a Hermione también le duele esto – le reprocho Harry mientras abrazaba a su amiga
-mira Harry, sino quieres que tú y yo también terminemos mal, no te metas, Ron es mi hermano y tengo derecho a defenderlo
-Hermione es como mi hermana – le corto el
-pero no lo es – le contesto muy furiosa Ginny
-para mí lo es, y si le cierras las puertas de tu casa, me las sierras a mí también – le contesto, todos voltearon a verlo, incluso Hermione y Ron.
-no Harry – intento intervenir Hermione
-ves lo que ocasionas – le grito Ginny a la castaña mientras se dirigía a ella y la tomaba del brazo para sacarla de su casa
-Ginny – le gritaron Bill y Molly – suéltala
Harry no soltó a su amiga, por lo cual fue arrastrado junto con la castaña hacia el patio – suéltala – le grito Ginny a Harry – ella ha sido una embustera con mi hermano
-no voy a permitirte que la trates mal por una promesa que hicimos los tres – con esto último volteo a ver a Ron, este solo lo miro y volvió agachar la mirada – abrazo a Hermione y desaparecieron de ahí
En una casa de la calle de la Hilandera
Snape estaba furioso, lanzaba todos sus frascos por todos lados ocasionando estallidos, ya tenía hecho un verdadero desorden su laboratorio, se sentía frustrado, como un verdadero inútil ¿Por qué ese maldito Potter no había dejado que se lo llevaran a Azkaban? Amenos en ese lugar tendría paz, pero no, ahora tendría que soportar a la escuincla sabelotodo e insufrible de Granger, pero en qué diablos estaba pensando Magnus, como había permitido semejante barbaridad, ¿acaso no se daba cuenta que podría ser el padre de la mocosa?, pero claro el ministro solo pensaba en como fastidiarle la existencia.
Estaba fuera de sus cabales, no buscaba quien le hiciera otra, sino quien le pagara todas juntas, se dejó caer sobre su sillón en medio de todo su desastre, tomo una botella de wiski de fuego y comenzó a beber directo de la botella, recordó el paso temeroso con el que la chica se había acercado hacia el ministro a firmar el acuerdo ¿en qué diablos estaba pensando Granger?, contrabajos había lidiado con ella por 7 años, y ahora no tenía salida, tomo de un solo trago todo el contenido de la botella, al terminar la lanzo hacia la chimenea, esta se rompió en miles de pedazos.
