Hola.
El capítulo dos. Corregido.
Como dije en el capítulo anterior, no me había gustado el primer inicio que escribí. Bueno, ya, ya, a leer.
Capítulo 2: Nukenin misión persecución.
La noche era hermosa. Varias unidades de ambu patrullaban los alrededores de la aldea. La misión era que nadie se acercara, por su propio bien.
Dentro del lugar, los ninja médicos se esforzaban al máximo. ¿Que tan seguido da a luz la esposa del hokague? Ciertamente ni una sola vez mientras tiene al Kyubi dentro.
La situación era delicada. Si Kushina se descuidaba por un momento, el zorro se liberaria y las consecuencias serian; terriblemente peligrosas para la aldea y fatales para la madre y sus hijos.
Afortunadamente Minato-sama sabía mucho de sellos. Mientras Kushina luchaba por traer bien a sus pequeños "el rayo amarillo" mantenía al kyubi a raya. Sin embargo si la pelirroja se debilitaba demasiado, nada serviría.
El primer bebe salió sin muchas complicaciones.
— ¡Es un niño hermoso! — Exclamó Minato con una mano en el vientre de su amada y sosteniendo a su hijo recién nacido con la otra.
El segundo no fue la misma historia. Tenía el cordón enrollado alrededor del cuello.
—En estas condiciones no creo que sobreviva. Dijo el ninja médico.
—No tienes la fuerza suficiente. Creo que deberán...
— ¡No! — Gritó Kushina, interrumpiendo al médico antes de que dijera tan terribles palabras.
—Nacerá. Tengo la fuerza. Soy su madre. Sé que nacerá bien, de veras.
El ninja miro a Minato suplicante.
—Mi esposa no es tan débil, y yo ayudare.
El médico los miro por turnos a ambos y, por alguna extraña razón, tuvo la certeza de que nacería.
«No por nada son la jinchuriki de kyubi y el hokague» pensó conmovido.
El trabajo fue extenuante. Más de 3 horas de parto intentando que la pequeña no se ahorcara al salir. El sello que mantenía a kyubi encerrado estaba tan débil como la jinchuriki.
—Un esfuerzo más Kushina-sama. Aseguró el médico.
La aludida pujo con la fuerza que le quedaba. La sala se inundó con el llanto de la recién nacida. La madre llamó a su esposo para decirle algo. Su voz era apenas audible, por lo que el tubo que acercar su oído a la boca de ella.
—Se llamará; Mizuki. [1] Protégelos Minato...
Apenas hubo terminado de hablar, un gritó desgarro su garganta. Medió sordo, el rubio levantó la cabeza para darse cuenta de la terrible situación.
El iris de Kushina se convirtió en una rendija. Un chacra rojo comenzó a filtrarse por su piel.
— ¡Huyan! — Gritó Minato con la voz quebrada. Tomo a la pequeña Mizuki en brazos y, usando el jutzu por el que era conocido, llego hasta la cuna donde descansaba su primogénito. Lo cargo junto a su hermana y desapareció.
Kushina veía todo como desde detrás de un cristal opaco. Minato acababa de desaparecer con sus dos hijos cuando las colas comenzaron a salir.
Una, dos, tres, cuatro.
El chacra se desbordaba y ella ya no tenía fuerza para controlarlo. El último ninja médico salió gritando de la sala mientras la piel de la kunoichi se desprendía de su cuerpo.
Cinco, seis, siete.
Su cuerpo comenzó a transformarse. Huesos del kyubi la rodearon por completo. Un rugido surgió de su boca sin que ella pudiera hacer nada por evitarlo.
Ocho... Nueve.
El edificio entero fue destrozado por el cuerpo completamente formado del biju. La aldea se miraba a lo lejos, aunque sabía que la alcanzaría en un par de zancadas. El gigantesco monstruo rugió nuevamente, mientras varios ambu lo atacaban intentando alejarlo de la aldea. Con un zarpazo rápido barrió todo su flanco derecho, matando a varios ninjas en el proceso.
Por alguna razón, algo llamo la atención del kyubi a su izquierda y abajo. Era Minato, aun cargaba a los dos pequeños.
« ¿Porqué aun sigues aquí?» Pensó la pelirroja en cuanto lo vio. El hokague vigilaba al demoníaco ser muy decidido.
Un sello de invocación apareció bajo su pié derecho, para ser reemplazado, un poco detrás del ninja; por una especie de altar con dos marcas diferentes. Dando media vuelta, depósito a su hija e hijo uno en cada marca. El Kiuby se percato de la intención del rubio. Querían sellarlo en esos niños.
El indignado biju rugió molesto, mientras lanzaba un ataque con sus afiladas garras. Sin embargo, su intención fue frustrada por Kushina, quién, en una acción desesperada; rebusco en su interior por el preciado chacra.
Unas grandes cadenas de chacra salieron del kyubi para atarlo al suelo. El rayo amarillo, haciendo honor a su apodo, realizó varios sellos con las manos.
Las marcas donde yacían los bebés brillaron con opaca intensidad. Poco a poco, el chacra de Kyubi comenzó a desprenderse del cuerpo principal, para entrar en los cuerpos de los dos pequeños.
Durante varios interminables minutos, el zorro estuvo atado, disminuyendo su tamaño hasta el punto en que la silueta de Kushina se pudo apreciar.
—Minato. Lo llamó con dificultad. —Pronto moriré.
El hokague no pudo responderle. El dolor lo sobrepasaba y unas lágrimas furtivas recorrían sus mejillas. Tampoco pudo acercarse a su amada, el jutzu necesitaba que mantuviera el sello con sus manos. Kushina siguió ablando.
—Minato. Mi amado. Se fuerte, Naruto y Mizuki te necesitarán. Cuida de ellos y enséñales todo lo que yo hubiera querido. Sé que los ayudaras a convertirse en grandes ninjas. De ve...
El chacra se había acabado. Kyubi estaba sellado. Los dos bebés lloraban a todo pulmón. El hokague soltó el selló que ya no necesitaba y se lanzó hacia el frente con los brazos extendidos. El cuerpo de Kushina se desplomó sin vida. Minato la atrapó antes de que callera al suelo. El esposo lloró amargamente. El padre dejó a la madre en el suelo. Se levantó aun con lágrimas en los ojos, cargó a los pequeños y desapareció...
16 años después.
Desde que Itachi-sempai se había convertido en un traidor, Mizuki tenía mucho trabajo de espionaje, además de las misiones genéricas. Había sido asignada a raíz por petición del mismo Danzo. Seguramente quería matar dos pájaros de un tiró, mantenerla vigilada y a su padre.
El líder de raíz se había ganado su confianza dándole libertad. Su única restricción era llevar un acompañante siempre.
Kashiya Nara. No sabía nada de su pasado, jamás se lo había querido contar. Excepto que había sido entrenada igual que todos los miembros de raíz, con excepción de Itachi, ella y pocos más.
Hacía poco más de 3 años que hacían pareja en las misiones y ya se complementaban a la perfección.
No conocía a nadie más que ella, su padre y el segundo, que pudieran realizar, por si solos, el Hiraishin no jutzu. Sin embargo, Kashiya lo había logrado. Después de mucho entrenamiento claro, y con una ligera ayuda del chacra de kyubi.
Ahora, de no ser porque ninguno de sus objetivos había sobrevivido, serian famosas.
En ocasiones imaginaba que nombre les pondrían, "La tormenta de sombras" quizá. Era un pensamiento bobo, del tipo que tendría Naruto, pero ella no podía evitar que llegara a su mente de vez en cuando.
Acababa de ser convocada al cuartel principal. Seguramente porque Naruto y los otros planeaban alguna locura. Ella misma había informado sobre la reunión de Sasuke con Hinata y Ten-ten. Naruto y su melosa novia, además de Sakura, se habían involucrado.
Cuando llegó al lugar, ya había alguien esperando. Era Sai, el ambu que vigilaba a Naruto.
—Zorra-sempai. La saludo con una sonrisa fingida.
Últimamente no usaba máscara y trataba de relacionarse con las demás personas, de manera fallida cabe mencionar. Le ponía apodos a todo aquél con quien se encontraba.
Tratando de no exteriorizar su molestia, Mizuki devolvió el saludo junto con una cortés reclamación.
—Sai. No me llames así. Pidió sin poder reprimir un tic en la ceja izquierda.
Con una mueca de verdadera confusión, él aludido se explicó por enésima vez.
—Leí en un libro, que para romper el hielo se usan apodos. ¿No te gusta el que te puse? Me pareció apropiado por el kyubi dentro de ti.
La pelirroja soltó un suspiro cansado y dijo:
—Olvídalo Sai... Estaba por agregar algo más cuando llegó Danzo.
Ambos hincaron una rodilla en el suelo a la espera de órdenes.
—Ustedes son dos de los mejores miembros de raíz. Comenzó el anciano.
—Se me ha informado que cierto Uchiha, en colaboración con una kunoichi que conoció a Itachi, se han reunido en secreto varias veces. Hoy, el Uchiha, hermano del mencionado por cierto, se ha reunido con cuatro chunin. Tengo razones para pensar que planean buscar a Itachi con propósito desconocido. Ustedes dos, junto con "Nara" y un jounin recomendado por el clan Hyuga, los perseguirán fuera de la aldea. Evitarán cualquier contacto con el Uchiha renegando y, si es posible, Elimínenlo.
» Mizuki. Tú serás la líder de escuadrón. Ve a preparar todo lo necesario. Esta es la información que necesitarás. Terminó entregándole un pergamino.
La pelirroja asintió y salió rápidamente del cuartel.
—Tú tendrás una misión especial...
La pelirroja no alcanzó a escuchar nada más.
Mientras avanzaba a través de un largo pasillo, extendió el pergamino que Danzo le entregó y leyó su contenido. A veces deseaba no ser parte de raíz o por lo menos no tener un rango tan alto. Así no tendría ningún remordimiento por tener que matar a su sempai.
Atravesó el mal iluminado corredor hasta la celda de su compañera de misiones. Kari-chan, como la llamaba ella. Sin llamar, abrió la puerta de la habitación de su compañera y entró.
Kashiya se encontraba sentada en su futon leyendo un grueso pergamino.
—Kari-chan. La llamó apartando el pergamino y con el rostro iluminado. —Tenemos una misión.
—Ok. Asintió la kunoichi, levantándose para preparar su equipo ninja y dándole la espalda a la recién llegada.
—Jo Kari-chan. Tan fría como siempre. Se quejó la pelirroja mientras la abrazaba por la espalda. Kashiya se quedó muy quieta, como si los brazos de su compañera la paralizaran.
Pasados unos segundos, en los que Mizuki se mantuvo recargada en la espalda de "Nara", se separó de ella, dio media vuelta y como si no hubiera pasado nada salió de la habitación diciendo:
—10 minutos. Aún tengo que buscar a un jounin.
En cuanto la puerta de su celda se cerró, la kunoichi exhalo muy fuerte. Había estado aguantando la respiración.
No entendía porque le pasaba eso cunado su compañera la tocaba. Jamás perdía la compostura, ni siquiera en las misiones más delicadas. ¿Qué extraño poder ejercía la hija del Hokague en ella?
Terminó de equiparse con una amplia variedad de bombas, unos cuantos kunai con su marca y la de Mizuki; y los sellos que su sempai le había proporcionado para los ataques en pareja.
Se caló la mochila a la espalda, cruzándola entre el hombro izquierdo y el costado opuesto y se dirigió al punto de reunión.
Aun recordaba la primera vez que fueron juntas a una misión. Había sido una prueba.
Un ninja renegado, recién ascendido a jounin, que había robado un par de pergaminos como presente para Orochimaru, con la esperanza de que lo recibiera entre sus filas. Jamás lo conoció. Lo detuvieron a un par de kilómetros de la supuesta guarida del sannin. Vencerlo no había presentado problema alguno. Lo realmente duro fue cuándo, por azares del destino, se encontraron de frente con el mismísimo Orochimaru. A pesar de su condición de ambu, Kashiya no pudo hacer nada.
No sabría decir si Orochimaru presionó a la pelirroja a propósito, para que tuviera que usar el chacra del zorro. Mizuki usaba 3 colas, las que por cierto en aquel momento apenas controlaba.
La intensidad del combate la obligó a dejar salir más chacra. La piel de su cuerpo había desaparecido por completo dejándola en carne viva. Era un espectáculo grotesco que no deseaba volver a soportar jamás.
En cuanto llego a 5 colas, el sannin huyó dejándola con el problema. Tal vez creía que lo vigilaban.
Como quiera que fuera, ella no podía pelear contra el abrumador poder del kyubi, por lo que hizo lo único que se le ocurrió.
Antes de que la jinchuriki la notara y se lanzara contra ella, activó la técnica insignia de los Nara. Rápida y furtiva cómo una serpiente, la sombra atravesó la distancia que separaba a las kunoichi. Mizuki dirigió la atención a su compañera, justo cuando la técnica alcanzaba su objetivo.
La pelirroja, aunque para ésas alturas ya no se apreciaba el color de su cabello, quedo paralizada. Sin embargo, el chacra rojo de kyubi era demasiado para la ambu.
Mizuki se resistía con fuerza al jutzu restrictivo. La situación era desesperada. Ella no lo recordaba, pero la Usumaki aseguraba que le había dicho estas palabras: "vuelve conmigo Mizuki".
Justo después de eso, las colas de chacra comenzaron a disminuir de tamaño lentamente. La jinchuriki ya no se resistía a la posesión de sombras. Cuándo ya solo quedaban dos colas, estas desaparecieron de un tirón.
Kashiya por fin se relajó. El esfuerzo había sido agotador. Cerro los ojos y cayó de rodillas. Un momento después sintió cómo Mizuki la abrazaba y se quedó sin respiración.
Fuera de sus pensamientos, estaba llegando al punto de reunión. Otro ambu ya se encontraba en el lugar. A pesar de la máscara reconoció al que llamaban Sai.
— ¿Y tú máscara? — Preguntó el ambu antes de cualquier otra cosa.
Kashiya llevo una mano a su cara. Ni siquiera se había dado cuenta del descuido. Enseguida hurgo en su mochila hasta encontrar la dichosa máscara, para después ponérsela en un completo silencio. Silencio en el que ambos shinobis estuvieron sumergidos durante el tiempo que tardaron en llegar Mizuki y Neji.
Los dos ninjas tardaron en aparecer más de tres horas. No dieron explicación alguna. Mizuki ordeno el avance a través de una intrincada red de túneles bajo la aldea. En cuanto salieron de las murallas, la líder de escuadrón indicó la dirección que habían seguido el equipo reunido por Sasuke.
—Tardaremos mucho en localizarlos y darles alcance. Señaló Neji. —Tendré que usar un rango demasiado amplio del byakugan. Además, ellos nos llevan mucha ventaja.
—Solo tenemos que localizarlos, lo demás corre por nuestra cuenta—. Aseguró Mizuki señalando se a sí misma y a Kashiya.
—Hiraishin. ¿Es que ustedes pueden usar la técnica del segundo?
Neji realmente estaba impresionado. Sabía que Mizuki era un genio, pero el Hiraishin no era cualquier cosa. Aun si lo realizaban entre las dos kunoichi.
La pelirroja no respondió, sino que dirigiéndose a Sai ordenó:
—Usa el ave más rápida que tengas para encontrarlos. Le pondré mi marca. Cuando los encuentre, haz que se acerque lo más posible sin que la detecten.
Sin decir una palabra, Sai saco un pergamino de su mochila además de un tintero y un pincel. Rápidamente hizo unos trazos sobre el papel y en cuanto acabó activó su jutzu.
Una pequeña ave, de aspecto muy ligero, salió del pergamino y se posó sobre el brazo que Sai extendió.
Mizuki toco al ave. El símbolo del remolino rodeado por comillas, se dibujó en donde la Usumaki la toco. Enseguida, Sai lanzo a volar al ave.
Durante un par de horas el ave de Sai estuvo buscando al equipo de Sasuke. Mientras tanto, la líder de escuadrón asigno objetivos.
—Lo más probable es que se separen. Nara y yo haremos de distracción para el grupo más grande. Neji tú te encargaras del grupo más pequeño, a menos que lleven a Hinata. En tal caso, tu y yo cambiaremos lugares. Sai, tú te adelantaras a todos para llegar a Itachi. En cuanto logremos el primer objetivo, cada quien podrá perseguir el propio. ¿Entendido?
Todos asintieron y, mientras Sai se sentaba cruzando los pies y marcando un sello, el resto uso su tiempo en comprobar su equipo y provisiones.
Lograron encontrarlos cerca de la media noche.
—Los tengo. Anunció Sai.
—Bien. Acérquense—. Ordenó Mizuki.
Los cuatro formaron un círculo tomándose de las manos. Kashiya y Mizuki juntaron sus manos formando un sello entre las dos y en un abrir y cerrar de ojos el paisaje cambió.
Aunque no mucho, pues seguían en el bosque. Sin pensarlo dos veces comenzaron la persecución a pie. Excepto Sai que se lanzó al aire en cuánto un ave más grande salió de su pergamino.
—Karin, Sasuke, un clon de Naruto y alguien que no conozco van a la vanguardia. Reportó Neji con el byakugan activado.
—¿Cómo luce el extraño? — Preguntó por pura costumbre la pelirroja. A lo que Neji contestó.
—Viste una túnica negra y monta un caballo con alas.
— ¿Un akatzuki?
—No lo creó. Le faltan las nubes a su túnica además...
— ¿Además qué?
—No tiene chacra...
—Me encargare de él. Sentenció Mizuki tras una pequeña pausa.
—No. Yo puedo con él. Pero Hinata. No me obligues a enfrentarla—. Pidió el Hyuga. En seguida agregó:
—Ten-ten se separó. Sigue al grupo de delantera. A ella la sigue un clon de Naruto.
—Naruto, Hinata y Haruno. De hecho es bastante conveniente. Declaró ella. —No pelees a menos que sea absolutamente necesario. Espera a que los tengamos atrapados, luego sales. Dame sus posiciones.
Neji asintió con la cabeza y señaló las posiciones de los tres ninjas nombrándolos. La pareja ambu se adelantó y comenzó su ataque.
Mizuki lanzó un kunai con su marca a los pies de Hinata, para alejarla de la peli rosa y su hermano. Enseguida salieron de la maleza ella contra Naruto y Nara contra Haruno.
Ya las esperaban. Era de suponerse. Lo que no sabían era que, en pareja, ellas eran invencibles.
Kashiya formo un mini rasengan en su mano. El cual brillaba apenas perceptiblemente, lo suficiente como para reforzar sus sombras, y lo lanzo al aire donde se quedó suspendido.
La peli rosa intentaba golpear el suelo, cuando cambió lugares con su compañera. No sin antes dejar caer un kunai impregnado de su chacra. Naruto se veía consternado. Sin que opusiera la menor resistencia, lo atrapo con su posesión de sombras.
Mientras tanto, Mizuki, usando el kunai especial, con una mano lo clavo en la sombra de Haruno y detuvo su ataque con la otra.
Nara partió su sombra en dos y con la rama libre atrapó a la peli rosa definitivamente. En cuánto concluyó exitosamente el jutzu, Mizuki se lanzó a atacar a la Hyuga.
Se notaba que el rubio peleaba por librarse de su sombra. Se debatía en vano. Ella era capaz de controlar hasta cuatro colas del kyubi sin problemas. Claro que el chacra que le compartía Zuki ayudaba bastante.
Mientras tanto la lucha entre Hyuga y Usumaki era intensa. «¿cómo...» se preguntaba Mizuki «... lograré atravesar la defensa rotatoria de Hinata»
Le caía bien la Hyuga. De hecho, no lograba entender cómo es que el tonto de su hermano se había fijado en Karin "la loca", antes que en la ojiplata. Pero eso poco importaba ahora. Órdenes eran órdenes. Hinata debía morir...
Llevaba un buen tiempo pensando en este capítulo. La verdad me encanta. Por fin la presentación de Mizuki y su compañera. Que lo disfruten.
Glosario:
Kashiya: ciervo.
Hasta la próxima.
