Hola a todos, bienvenidos a otro capítulo de esta loca historia. Gracias por el review y por pasarse a leer esta historia, sean del país que sean.

En cuanto al review, no sé si este sea un medio muy explotado por los animes de tipo escolar, aunque sí que es entretenido ver a un personaje en otro cuerpo distinto al suyo. Creo que así se llega a comprender bien a una persona, solo estando en sus zapatos por un rato puedes llegar a entender como se siente en verdad o eso es lo que creo.

Y de eso se trata este capítulo que espero y lo disfruten.


Capítulo 2: ¿Qué se siente ser tú?

El sudor se resbalaba por su mejilla, frente a la ventana, viendo su reflejo había un rostro que acababa de conocer y que él no se podía creer. Tsukune ya había pasado por muchas cosas raras y sorprendentes y había logrado superarlas con ayuda de sus amigos, pero ¿esto? Ahora estaba en un cuerpo que no era suyo, ¿qué haría Nagisa en su cuerpo? Él no lo sabía, ni sabía su nombre.

—Esto no puede ser, cuando me besó… no creí que fuera a besarme, ¿cómo voy a recuperar mi cuerpo?—. Tsukune se limpió las lágrimas pero el dolor seguía ahí, también se limpió la sangre de su boca y empezó a andar por la academia, vio que ya casi no había nadie afuera, eso quería decir que la hora del almuerzo iba a terminar muy pronto. —"maldición, no puedo simplemente ir a buscarlo y exigir mi cuerpo, solo me metería en problemas, además de que él tiene mi cuerpo. Por ahora, fingiré ser él".

Con su plan ya hecho, si es que a eso se le puede llamar plan, Tsukune buscó su salón en la pizarra donde están los nombres de todos los alumnos, divididos por grupos. Tardó un poco pero logró encontrar su grupo, sonrío al ver que estaba en el mismo que Kokoa.

Fue hacia su salón, en ese momento ya no había tantos alumnos por ahí, el almuerzo ya había terminado, Tsukune tuvo que correr para lograr entrar a la clase, lo cual logró.

—Nagisa Keta, por poco y ya no llegas a tiempo—. Tsukune intentó sonreír pero no pudo ante lo que dijo el profesor.

—Lo siento, sensei.

—Solo trata de llegar temprano la próxima vez, pasa y toma asiento.

—"se llama Nagisa Keta, bien"—. Nagisa fue al único lugar vacío: hasta atrás, cerca de la ventana. Se sentó y sus cosas ya estaban ahí. Durante la clase, Tsukune se dio cuenta de que nadie le hablaba, ni siquiera lo miraban, es como si no existiera. Él se sintió mal por Nagisa, pero no había ni un nudo en la garganta, no había un mal sentimiento en su cuerpo ni ninguna manifestación de ello, estaba tan calmado como el agua. —"creo que Nagisa no tiene ningún amigo y aunque yo me siento mal, es como si esto fuera normal"—. Pero Tsukune era Tsukune, él se sentía incómodo porque no podía hablar con nadie, sentía esa sensación de que era incorrecto y no conocía a nadie a excepción de Kokoa, pero hablarle ahora sería un movimiento arriesgado, sobre todo porque se trataba de Kokoa, quién sabe cómo reaccionaría.

Pasaron más clases, Tsukune tomó nota de todo, intentó participar pero el cuerpo de Nagisa ya estaba acostumbrado a no hacerlo, así que no estiraba completamente la mano. Ni siquiera los maestros lo notaban y podía escuchar cuando hablaban a sus espaldas de él; rumores de que tal vez él era un humano debido a lo débil que era y que de seguro no iría al partido de quemados de hoy, fingiendo que se sentía mal.

Pero contra todo pronóstico, Tsukune decidió ir y jugar el partido de quemados. Se decidieron equipos pero él fue el último en ser escogido y lo que fue peor, Tsukune se dio cuenta de que Nagisa no tenía reflejo alguno y que todos los del equipo contrario le apuntaron a él y le lanzaron múltiples balones para quemarlo. Tsukune terminó retirándose y se sentó en una banca, observando como todos jugaban.

—"esto sí que es triste. Nagisa no tiene ningún amigo y nadie quiere hablar con él y ahora entiendo porque no quiere hacer este tipo de actividades, es un blanco fácil".

Miró al cielo, pesimista como siempre y se sintió como lo que veía, aunque en calma. Con el cuerpo actual, no tendría oportunidad de tan siquiera tocarle un cabello a Nagisa, en su cuerpo. Y esa deducción se afirmó todavía más cuando al final del día, después de tantas clases y después de hacer la tarea, se fue a desplomar a su dormitorio, totalmente cansado. Tsukune no lo estaba pero el cuerpo de Nagisa no tenía nada de resistencia, se cansaba fácilmente.

—Pensé que después de clases podría ir por mi verdadero cuerpo, pero ya estoy cansado, ahora entiendo porque nunca entra a gimnasia desde el anterior semestre. Incluso Mizore-chan es más sociable que él—. Tsukune quería saber cómo estaba Nagisa ahora, fue a tomarse un baño y decidió que iría a visitarlo para convencerlo de devolverle su cuerpo, quién sabe lo que había hecho hoy con él y qué había pasado.


El día de Nagisa en el cuerpo de Tsukune fue toda una sorpresa y diferente a todo lo que él acostumbraba. Inició desde la azotea, donde Moka seguía en estado de shock pero estaba claramente enojada.

—"maldita sea, ¿Cómo pude haber fallado?"—. Nagisa sintió un aura muy potente y volteo a ver a Moka, él se sintió un poco intimidado por ello.

—No puedo creerlo… esto no puede ser.

—Oye, tranquila. Yo también estoy enojado pero debemos de… volver a clases—. Dijo un poco nervioso. —"ella podría matarme, debo mantener mi cuerpo a salvo. Planeaba golpearla una vez que estuviera en su cuerpo y después volver al mío pero parece que eso no podrá ser posible"—. Moka se calmó y Tsukune suspiró aliviado.

—Creo que tienes razón, terminemos con esto y volvamos—. Y así lo hicieron, ya les faltaba muy poco pero entonces, al puerta se volvió a abrir de porrazo, Mizore y Kurumu entraron en escena.

—"¿y ahora qué?"—. Pensó Nagisa.

—¡Moka! Esto es suficiente, ¡no puedes dejarnos atrás como si nada!

—Es verdad, Moka. Solo nos has estado viendo la cara en estos tres días. Tsukune no puede estar siempre contigo.

—Cierto, cierto—. Kurumu también estuvo de acuerdo con esa declaración.

—¿Y desde cuándo debo pedir permiso a ustedes para estar con Tsukune?—. Dijo Moka con el ceño fruncido, Kurumu palideció pero luego se transformó en su verdadera forma al igual que Mizore convirtió sus manos en hielo.

—"¿Van a pelear? ¿Acaso ellas tres están enamoradas de él?"—. Nagisa se sintió extraño, era una buena sensación el que tres chicas se pelearan por estar con él. Kurumu y Mizore no tuvieron oportunidad contra Moka y quedaron derrotadas fácilmente.

—Conozcan su lugar—. Nagisa presenció todo eso e hizo una mueca de espantó al ver lo fácil que resultó para ella derrotarlas con solo una patada a cada una. Moka tenía una sonrisa algo arrogante y Nagisa recordó lo mucho que odiaba a ese tipo de personas, se acercó a ellas dos. —vámonos, Tsukune. Llegaremos tarde y…

—¿Están bien?—. Tsukune ayudó a Kurumu y Mizore a levantarse, Tsukune había sonreído sin esfuerzo alguno, algo que Nagisa no podía hacer tan fácilmente.

—"¿Pero por qué?"—. Moka no entendía lo que veía, Tsukune no hacía eso usualmente, normalmente dejaba que ellas se pelearan puesto que no era nada serio y no se preocupaba tanto por ellas. Eso era raro.

—¡Oh, Tsukune!—. Kurumu lo abrazó con fuerza contra sus pechos, Nagisa se sintió en el cielo ante este acto y en vez de no corresponder, como Tsukune usualmente haría, él la abrazó también de forma instintiva. Kurumu se sonrojo ante este acto y Mizore se sintió celosa por ello, Moka no daba crédito a lo que sucedía frente a sus ojos rojos.

—"Que grandes son los pechos de esta chica… no quiero separarme de ella, no me importaría morir ahora si es asfixiado por estos pechos tan increíbles"—. Pero una Kunai de hielo se enterró en su cabeza y Kurumu soltó a Tsukune, luego la mujer de hielo se acercó a él para abrazarlo también y tener un poco de cariño de parte de Tsukune.

—Tsukune, vamos a hacer bebés.

—¿¡Qué?!—. Gritó Tsukune y se dejó abrazar por ella, aunque sentía algo de frío al tan solo estar cerca de ella. —"¡Este chico tiene toda una poligamia! Que suerte tiene al estar rodeado de mujeres, a mí ni siquiera me dirigen la palabra. Fingiré ser Tsukune por ahora, él se puede quedar con mi cuerpo si quiere, no tendré otra oportunidad como esta en toda mi vida, aunque sea solo un día, quiero saber que se siente ser tú; rodeado de estas chicas, con el respeto de todos, con este poder"—. Tsukune alejó a Mizore con delicadeza y le sacó la Kunai a Kurumu además de que la ayudó a levantarse.

—Creo que no deberían de estar peleando todo el tiempo, después de todo somos… amigos—. Tsukune sonrío a las dos pero dentro de él se sentía raro al decir la palabra "amigos", pues nunca lo mencionaba, él no tenía ningún amigo y nunca hubiera pensado en tener un amigo del sexo opuesto pero ahora que lo dijo por primera vez, se sentía extraño. —debemos volver a clases, la hora del almuerzo casi acaba.

—Tienes razón, vamos.

Ellos fueron hacia su salón, en los pasillos se encontraron con Yukari, ella tomó del brazo a Tsukune y caminó a su lado de esa forma.

—"¿También una niña? Y además es la más inteligente de la escuela, Yukari Sendo".

Nagisa se sintió el rey de la escuela por unos instantes y al pasar las clases, se dio cuenta de que Moka, a quién quería golpear, le ayudó con una sonrisa en Matemáticas, pues había un año entero de diferencia entre él y Tsukune. También participó en clase, algo que nunca hacía y aunque falló en la respuesta, no se sintió mal porque nadie se burló de él, aunque Yukari lo regañó por haber fallado en algo tan sencillo y Kurumu lo defendía de todo, era como su guardia personal o algo así. También estaba en un club, algo nuevo puesto que Nagisa no estaba en ninguno. También era divertido estar con ellas, le daban risa las bromas de Moka cuando hacía enfadar a Kurumu y se reía en voz alta. Al final de clases, Tsukune se despidió de todas y se fue a su dormitorio.

—Vaya vida, creo que es la primera vez que sonreí tantas veces—. Nagisa se tiró en la cama y una leve sonrisa apareció en su rostro. —Kurumu-chan, Yukari-chan, Moka-san, Mizore-chan, más vale que las nombre como son, si empiezan a sospechar que no soy Tsukune, podrían llegar a matarme, no creo que pueda vencer a ninguna de ellas, ni siquiera por separado.

Nagisa se quedó dormido y para cuando Tsukune llegó, él ya llevaba tiempo dormido. Tsukune lo contempló un rato y pensó en que si Nagisa estaba durmiendo tan tranquilo era porque había pasado cosas buenas, así que retiró por la ventana.

—"mañana… solo hasta mañana, Nagisa Keta".