Nico.
Por la mañana Percy le insistió a su madre que no era necesario que nos llevase al campamento, el autobús del campamento nos recogería en el Empire state.
Cuando salimos del apartamento de Percy y caminaron unas pocas manzanas me di cuenta de algo extraño, una mujer nos miraba raro, tenía unos 40 años y el pelo y los ojos marrón café, y un vestido de tirantes del mismo color ¿es que no se muere de frio? Estamos a cero grados. Tras diez minutos andando me empecé a preocupar, la mujer nos estaba siguiendo.
-Percy me parece que nos siguen.
-¿Qué nos siguen? ¿Quién?
-Esa mujer que parece una turista en verano-tras decir eso la mujer apareció literalmente delante nuestro en un segundo y solo se me ocurrió sacar mi espada y gritar-¡Muere!-pero mi arma atravesó a la mujer como si fuese un holograma.
-Muy hábil Di Ángelo ahora baja tu arma- dijo la mujer.
-Señora-dijo Percy haciendo una pequeña reverencia, aquello me desconcertó aún más así que hice lo mismo sin ni siquiera saber quién era.
-Si no me equivoco vais al Campamento Mestizo-continuó la señora, ambos asentimos y nos miró satisfecha con la respuesta- en ese caso no perdamos más el tiempo.
Y tras un haz de luz nos encontramos en mitad del comedor del campamento, mientras el resto de campistas empezaban su desayuno.
Me quería morir al ver que todos nos miraban, gracias a los Dioses Quirón intervino Rápido.
-Señora Hestia, ¿qué os trae por aquí?-dijo el centauro haciendo una reverencia.
-Un asunto urgente que debemos discutir en privado-contestó la diosa antes de que ambos se desvaneciesen en un par de llamas de fuego.
-Tú sí que sabes hacer una estrada oportuna sesos de alga-dijo Annabeth, haciendo que Percy se pusiese más rojo de lo que ya estaba.
Percy y yo dejamos nuestras cosas en nuestras cabañas mientras los demás terminaban su desayuno y después fui a por Annabeth para preguntarle si sabía algo de su madre y de que le ocurría al mío.
-¿En serio que dijo que no era un lugar seguro para ti?, pero si se trata del Inframundo.
-Lo sé, yo tampoco lo entiendo, pero no es lo único raro, Hestia nos siguió desde el apartamento de Percy durante un rato hasta que al final nos trajo aquí y además ni siquiera ha dado tiempo a Quirón a responder, es la primera vez que veo que alguien se lo lleva así, tan de repente.
-Si eso es cierto pero también me extraña que el señor D lleve tres días fuera, supongo que estará en el Olimpo por órdenes de Zeus, puede que tenga algo que ver con lo que dijo tu padre.
En ese momento llegó Percy, y le dije y lo que acababa de contarme Annabeth.
-Bueno yo no pienso preocuparme hasta que explote algo ya tuvimos suficiente el verano pasado-dijo riendo-¿bueno aprovechamos y vamos a la playa?
-¿qué tal por aquí?-pregunto Percy a Annabeth
-Muy bien cada vez hay más campistas, en mi cabaña hay ocho más, todo un record en 4 meses, hemos tenido que escavar un piso más de sótano y mmm… por cierto te hemos robado cuatro de tus seis camas Percy-dijo con una risita-porque un día llegaron 11 semidioses de golpe y tres fueron reconocidos por Atenea así que supuse que no te importaría ¿no?
-Claro-dijo Percy- una para Thisón y otra para mi es suficiente.
Se sentaron abrazados en la arena y decidí que era mejor irme pero justo en ese momento apareció una campista muy guapa.
-Os esperan en la casa grande-dijo y después se fue hacia los establos.
-¿Quién es esa?-pregunté.
-Se llama Beatriz-dijo Annabeth-Una hija de Afrodita, posiblemente la única que me caiga bien, el resto cada vez son más idiotas.
Cuando llegamos a la Casa Grande, encontramos a Hestia y Quirón en el vestíbulo, pero algo había cambiado, Quirón tenía la cara muy pálida y no pestañeaba.
-¿Que ha ocurrido?-preguntó Percy.
-¿Qué te ocurre Quirón?-dijo Annabeth muy preocupada.
-Ocurre que ha recibido malas noticias, las peores que podía recibir-dijo Hestia.
