La historia le pertenece a FaithinBones.

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Al entrar a la habitación de Christine, Brennan vio a su hija mirando fijamente a Booth y a Booth con la mano derecha sobre la boca y los ojos brillándole."

"¿Qué pasa Christine? Sabes que no me gusta que grites en la casa."

Irritada, Christine se volvió hacia su madre y se quejó, "Papá no me está contando bien el cuento de la Cenicienta de nuevo."

Poniéndose las manos en las caderas, Brennan preguntó, "Booth, ¿Por qué te empeñas en cambiar los cuentos? Eres tu el que insistió en que los cuentos y las fábulas eran educativos, pero alteras las historias. Sabes que eso afecta a Christine."

Echándose a reír, Booth explicó, "Oye, solo trato de ponerles un poco de chispa. Sabes que pueden ser algo aburridas."

Sacudiendo la cabeza, Brennan respondió, "No para una niña de cinco años. Yo le leo esas historias tal como se presentan en el libro de cuentos cuando tú no puedes hacerlo y luego, cuando tú le cuentas las historias las cambias. Solo la estas confundiendo."

Volviéndose hacia Christine, Booth preguntó, "¿Te estoy confundiendo, Cariño?"

Sacudiendo al cabeza, Christine replicó, "No, Papi. Solo quiero que me cuentes la historia correcta."

Encogiéndose de hombros, Booth miró a Brennan y sonrió, "Dejemos que Mami te cuente la historia entonces. Papá se quedará por aquí y escuchará como la cuenta. Tal vez pueda enseñarme como ser un mejor contador de historias."

Suspirando, Brennan sacó el libro de cuentos de la estantería de libros de Christine y se sentó en la mecedora cerca de la cama de Christine.

"Había una vez una chica llamada Cenicienta. Ella era una niña muy feliz con una vida feliz. Entonces, un día, su madre murió y su padre se casó con una viuda que tenía dos hijas. Luego, su padre también falleció… ¿Sabes Booth? No entiendo porque los niños de estas historias siempre tienen que tener un padre muerto. Eso me parece…."

Exasperada, Christine se quejó, "Mami, tu tampoco me estás contando bien la historia."

Escuchando a Booth reírse con disimulo, Brennan volvió a la historia, "y Cenicienta vivía con su madrastra y sus hermanastras. A la madrastra no le agradaba Cenicienta para nada…. Estas historias hacer parecer a las madrastras como una cosa horrible. Parker y yo nos llevamos muy bien y, aunque antropológicamente hablando, aparecen constantemente en estos cuentos…."

"Por favor, Mami, eso no está en el libro. Lee el libro."

Suspirando, Brennan se frotó la nariz y continuó, "Ella tenía que trabajar muy duro durante todo el día. Solamente cuando llegaba la noche se le permitía descansar y sentarse junto a las cenizas. Es por eso que todos la llamaban Cenicienta."

"Oye, es algo así como por qué te digo Bones."

"Bueno, yo trabajo con huesos, así que, era lógico para ti escoger…."

"Papi, deja de interrumpir a Mamá."

"Lo siento, Cielo."

Aclarándose la garganta, Brennan continuó, "un día, unos vestidos nuevos y muy hermosos llegaron a la casa. Iba a tener lugar un baile en el palacio y las hermanastras estaban alistándose para ir. Cenicienta ni siquiera se atrevió a preguntar si podía ir también. Ella sabía que la respuesta sería no. De repente, hubo una explosión de luz y un hada llegó…. ¿Ves? Es por esto que no me importan los cuentos de hadas. Hay un hada en esta historia y tu sabes lo que pienso de…"

"Bones, se llaman cuentos de hadas. En los cuentos de hadas hay hadas."

"Mami, me estás contando mal la historia de nuevo."

Sacudiendo la cabeza, Brennan leyó, "No te asustes, Cenicienta, dijo el hada, sé que quieres ir al baile y así será. Al sacudir el hada su varita mágica, Cenicienta se encontró a si misma vestida con el vestido más hermoso que había visto jamás…."

"Booth, en realidad no creo que sea conveniente leer historias sobre magia."

"Vamos, Bones, no hagas esto. Solo lee la historia."

Suspirando, Brennan volvió la mirada al libro y continuó, "Un famoso científico que era amigo del padre de Cenicienta, pasaba por ahí y vio a la mujer que decía ser un hada madrina y la expuso como la charlatana que claramente era. Entonces, él le dio a Cenicienta unos zapatos de cristal que él mismo había hecho para…."

"Mami, estoy cansada, quiero dormir."

Echándose a reír, Booth se levantó, y movió las mantas, de manera que cubrieran a Christine hasta el cuello. Luego, se inclinó y le dio un beso a su hija y le dijo, "Lo siento, Bebé. Para la próxima, trataré de no echar a perder la historia tanto como lo hice esta vez."

"Buenas noches Papi. Buenas noches Mami."

"Oye, Bones. Puedes leerme la historia a mí si quieres. Me gustaría escuchar acerca de ese científico y de cómo hizo las zapatillas de cristal…"

Ooooooooooooooooooooooooo

Pobre de Christine, va a necesitar un montón de paciencia si quiere tener cuentos antes de ir a dormir.

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