Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer solo la trama es mía.
Advertencias: Alto contenido sexual, algunas escenas violentas y lenguaje inapropiado.
"Mi novio, el poli más malo"
Capitulo 2
Era alrededor de las nueve de la mañana cuando Bella despertó. Se levanto para ir al baño y no pudo evitar fruncir el ceño ante el frio con el que su cuerpo chocó. Frotándose las manos contra sus brazos para aumentar el calor en su cuerpo, caminó hasta su armario y sacó unos pantalones de invierno junto con un viejo sweater verde que usaba desde los doce años.
Bajó las escaleras y se encontró a su padre intentando hacer panqueques sin quemarlos. Se acercó lentamente y en el tacho de basura que había al lado de la entrada de la cocina, vio varios intentos de panqueques, algunosdeformados y otros quemados.
— ¿Papá?
—Oh, Bells, no creí que despertaras tan temprano.
—Son las nueve de la mañana.
— ¿Qué?—Se alarmó posando su mirada sobre el reloj de la cocina.
—Sí.
—Dame un momento ya casi termino —Me sonrió algo nervioso.
— ¿Algo se está quemando?—Pregunto Bella al observar como un poco de humo negro salía detrás de Charlie.
—Oh, mierda —Masculló volviendo su mirada a la sartén.
Apagó la hornalla y se paso las manos por el pelo, signo de cansancio.
— ¿Quieres unas tostadas?
—Con un poco de café— Sonrió Bella.
Charlie tiro los panqueques quemados a la basura y puso cuatro rodajas de pan en la tostadora; del refrigerador saco la mantequilla junto con un cuchillo de la mesada.
—Lo lamento, sé que tu mama siempre te hace de esos desayunos con panqueques, tocino y huevos.
—No te preocupes, a nadie le cae mal un desayuno sin colesterol.
—Cuando termines, ve y cámbiate, te llevaré a una vuelta por el pueblo.
—No es necesario, sé que hoy hay partido.
—No importa, repetirán el partido esta noche. Además quiero pasar tiempo con mi hija.
—Vale, si me insistes.
— ¿Ya?
—Sí, ten.
—Ve a cambiarte.
Bella fue a su cuarto, tomo unos jeans, una camisa a cuadros y ató su cabello en una cascada rizada y prolija.
— ¿Vamos?
—Vamos.
Salieron y se subieron a la patrulla de policía. Mientras iban por la ruta Bella se dedicaba a observar el paisaje, no le gustaba, le parecía un ambiente muerto y aburrido. La gente que pasaban daban la impresión de ser viejas chismosas, hombres de campo y adolescentes drogadictos.
En Phoenix, también había mujeres chismosas y adolescentes drogadictos, pero no era los únicos especímenes que habitaban por allí.
Pararon frente a un cartel que decía "Reserva". Bajaron y, sin preguntar, Bella siguió a su padre todo el camino. No fue muy lejos desde que pasaron el cartel y se detuvieron frente a una cabaña vieja, pero bien cuidada.
—Espera un segundo. —Pidió Charlie, subiendo la rampa que había entre la cabaña y el piso. Piso el pórtico y tocó la puerta.
—Billy Black, sal –Gritó Charlie sonriente.
La puerta se abrió y de esta salió un hombre en silla de ruedas, con el pelo largo y la piel oscura.
—No vendrás a decirme que estoy arrestado, ¿Verdad?—Preguntó el hombre haciendo reír a Charlie.
—No hoy.
— ¿Qué te trae por aquí?
— ¿Reconoces a esta chica?
—No puede ser.
—Ni yo me lo creo.
—Bella como has crecido.
—Hola…
— ¿Te acuerdas de mí?
—Sí, eres Billy Black.
—Soy viejo amigo de Charlie, tu solías jugar con…—Pero en eso fue interrumpido por un atractivo y alto moreno.
—Espera, quiero saber si también se ha olvidado de mí — Sonrió el moreno bajando la rampa hasta llegar a Bella.
— ¿Me recuerdas?
—Pues…yo…
—La mitad de lo que mido ahora, trepaba todo lo que veía y comía los pasteles de barro que hacíamos juntos.
—Jacob— Susurró sorprendida.
—Bella.
—Mira cuanto has crecido—Dijo abrazándolo.
—Igual tú –Le correspondió el abrazo.
—Jacob, ¿Qué tal si le muestras la reserva a Bella?, probablemente ya ni la recuerda. Yo tengo que hablar un poco con Charlie.
—Vale, ¿Vamos?
—Sí.
—Cuéntame, ¿Qué ha sido de tu vida?
—Nada realmente. Mamá se volvió a casar con un jugador profesional de beisbol. Volví porque tienen partidos en Jacksonville, además extrañaba a Charlie.
— ¿Y a mí no?
—No jodas, ¿Qué fue de tu vida?
—Tampoco nada especial. Mis padres aun siguen casados, mis hermanas crecieron se fueron a la universidad. Rachel se casó y vive con él Hawái y Rebecca es abogada en Nueva York.
— ¿Cómo la Ley y el Orden UVE?
—No exactamente, ella no es fiscal.
—De todos modos ahora puedo romper la ley sin preocuparme.
—Pues, sino te importa que tu padre sea el jefe de policía.
—Sí.
—Como veras no hay mucho por aquí, solo la playa y una parte del bosque.
— ¿Entonces qué haces para divertirte?
—Paso el rato con los chicos, surfeo cuando esta soleado, exploro el bosque.
—No vaya a ser que por accidente tocas un libro.
—Perdona, no todos aplastamos el culo todo el día.
—Como sea.
— ¿Chicos?
— ¿Qué?
—Que si has conocidos chicos.
—Ah, sí, ¿A qué viene la pregunta?
—A que recuerdo que cuando éramos niños, sino eran porque te los presentaban tus padre, tú no te relacionabas más que con las princesas de tus cuentos.
—No siempre eran princesas, algunas veces eran animales, ¿Has conocido chicas?
—Quizá.
—Ahora resulta que tienes novia.
—Quizá si, quizá no.
—Ok, ¿Quizás me la presentes?
—Quizá.
—Bella— Escuchó que la llamaban por atrás.
— ¿Qué sucede papá?
—Es hora de irnos.
—Está bien, adiós Jake
—Adiós Bella, adiós Charlie
—Adiós Jake
— ¿La pasaste bien con Jacob?
—Sí, fue bueno volver a verlo después de tantos años.
—Suenas como una vieja diciendo eso.
—Quizá ya estoy vieja.
—No por dios, ¿Entonces que es de mí?
— ¿Ahora quien suena como vieja?
— ¿Sabes Bella?, Jake es un buen hico, y me agrada.
—A mi también.
—Si un día tú quieres salir con él, todo bien por mí.
—Si, tal vez me deje pasar tiempo con él y sus amigos—Fingió no entender la indirecta que le daba su padre.
—Me refiero a que si quieres salir con Jake, estaría bien.
Sabiendo por donde iba eso, Bella puso cara de no entender, y al parecer funciono, ya que su padre algo avergonzado cambio de tema rápidamente y le dijo que irían a almorzar a la vieja cafetería.
Al parecer Charlie tenía su propia mesa reservada ya que cuando entraron unos hombres con pinta sureña, iban a sentarse en esta, pero al ver que el jefe de policía entro por la puerta, desaparecieron hasta el otro lado de la cafetería.
—Eres bastante temido por aquí,¿Eh?
—Creo respetado suena mejor.
—Hola Charlie, ¿Quién es la señorita?—Preguntó la mesera que se acercó para atenderlos.
—Fíjate bien, es la misma, pero con doce años de diferencia.
—Bella…Hace muchos años que no te veía. –Sonrió la camarera al reconocerla.
—Supongo.
—Una hamburguesa para mí por favor.
—Oh lo siento. Una hamburguesa ¿Y para ti Bella?
—Una ensalada de espinaca.
—Parece que por fin hay algo en lo que no se parece a ti Charlie. –Sonrió la camarera antes de irse.
— ¿Tú mamá te acostumbro a comer esa cosa verde?
—No, pero me animo a comer comida sana y verde.
—Unas buenas chuletas de cerdo, eso es todo lo que necesitas para estar fuerte Bells. Te lo digo yo.
—No entiendo como puedes comer tanta carne y seguir en pie.
—Seguir en pie, atrapar criminales, ir a pescar y pasar tiempo con mí bebé.
—Papá, no soy un bebé—Susurro Bella para que los demás no escucharan.
—Cuando eras pequeña adorabas que te llamara bebé—
—Ya no soy una niña pequeña. Por favor ya no me llames así.
—Está bien, pero para mí siempre serás "tú sabes que".
—Aquí está su almuerzo—Anuncio la camarera dejando los platos frente a Charlie y Bella.
—Cambiemos de tema, ¿Qué me llevaras a ver luego?
—Pues pensaba llevarte a la escuela para anotarte, luego mostrarte la comisaria y finalmente iremos a casa.
—Ok.
Y como prometió, luego del almuerzo, Charlie la llevo a la secundaria de Forks. Parecía la clásica escuela de las películas norteamericanas. Donde los deportistas y las huecas estaban en la cima, mientras que los estudiosos y de poca gracia física ocupaban la besa de la pirámide social. Eso realmente desanimaba a Bella. Ya había pasado por esa experiencia de ser la nueva e inadaptada, sin mencionar que le había costado encontrar amigos. No quería tener que revivir esa experiencia antes de tiempo.
—Vamos Bells—Ordenó Charlie saliendo del auto
—No, ve tú, yo mejor me quedo aquí.
—Bella mañana empiezas. Lo mejor es que ya la conozcas.
—Me gusta el paisaje. Además como tu decías mañana comienzo, asique mejor aprovechar lo que me queda de tiempo para relajarme.
—Vamos Bells. Hazlo por tu viejo.
—Está bien—Se rindió ella a regañadientes.
—Eso es todo, ahora solo debe firmar un par de papeles señor Swan— Sonrió la señora Cope.
—Bien.
—Papá iré a sentarme en los bancos de afuera, estoy cansada.
—Ok.
—Adiós señora Cope. —Sonrió tímidamente Bella antes de salir de la oficina.
—Adiós cariño, te veré mañana.
Salió al pasillo se plantó en una de las sillas amarillas al lado de la puerta, mientras contemplaba el comienzo del atardecer desde la ventana. Eso era una de sus cosas preferidas en cuanto a la naturaleza. Cuando era más pequeña, luego de las clases de ballet, su madre la llevaba a una heladería cercana y se dedicaban a reír y comer helados de chocolate mientras contemplaban el amanecer.
Bella cerró los ojos por un momento y tiró su cabeza para atrás, colgándola del respaldar de la silla, disfrutando como el sol caía en su cara. Pero no duro mucho entre eso y que su padre la devolviera a la realidad.
—Vamos Bella, solo nos queda una parada antes de ir a casa.
—Vamos - Lo apoyo Bella levantándose de la silla.
Bella se dormía mientras iban en el auto. Recordaba cuando vivía en Arizona. Podría jurar que sentía como su madre solía acariciarle el cabello mientras iban en el auto, en el asiento trasero del auto.
—Jefe, ¿Qué sucede?, creía que se tomaba el fin de semana. –Pregunto el oficial McCarthy levantándose de su escritorio.
—Así es Emmett, pero quería traer a mi hija a la estación.
— ¿Su hija?—Pregunto Jasper uniéndose a la conversación.
—Así es—Sonrió Charlie moviéndose a un lado, dejando ver a Bella quien estaba con las manos entrecruzadas la mirada bajo y una tímida sonrisa.
— ¿Tú eres la hija del jefe Swan?—Preguntó Emmett sonriendo amistosamente.
—Hola—Saludó Bella sin dejar de mirara para abajo.
—Oye, levanta la mirada. Una chica tan guapa debe mostrar su rostro. –Guiño un ojo bajando la cabeza intentan mirar mejor a Bella.
— ¡Emmett!—Señalo Jasper.
—Lo lamento jefe, pero tiene que admitirlo, tiene una hija preciosa.
—Emmett, estoy de acuerdo contigo y me agradas, pero la próxima vez que seas así de descarado tendrás horas extras.
—Ok, lo lamento jefe.
—Que así sea.
—Hola señorita Swan, soy Jasper y lamento lo de hace un momento, este es incorregible—Saludo Jasper.
—No hay problemas. Mi nombre es Bella.
—Qué lindo nombre—Dijo Emmett ganándose una mirada amenazadora por parte de Jasper.
— ¿Qué?, no dije nada malo, es un lindo nombre.
— ¿Debo ponerte una multa o mandarte a la celda para que aprendas a respetar a las mujeres?—Pregunto enojado Jasper.
—Jazz, vamos, no soy malo, solo simpático eso no es ningún crimen, ¿Verdad jefe?—Busco ayuda.
Al ver que el ambiente se ponía tenso Bella decidió salir de allí.
—Disculpen quisiera un vaso de agua, ¿Hay algún bidón o lavadero por aquí?
—Hay un bidón en la parte de atrás, en el pasillo, antes de entrar a la cocina— Respondió Jasper desviando la mirada.
—Enseguida vuelvo.
Salió de allí y siguió el camino según las indicaciones de Jasper. Allí estaba el bidón, pero al parecer se habían acabado los vasitos de plástico por lo que fue a la cocina. Sin prestar mucha atención fue para la cocina, y al solo poner pie allí ya sintió como había chocado con alguien.
Callo para atrás y subió la mirada. Se quería morir.
Delante de si tenía al bombón sexual de la otra noche. Inmediatamente pudo sentir como la sangre le subía hasta la cara y se sonrojaba, pero no precisamente por la vergüenza.
— ¿Estás bien?—Pregunto el bajando hasta su altura.
—Si— Tartamudeó Bella.
— ¿Segura?, ¿No te hiciste daño?—Volvió a preguntar ofreciéndole su mano.
—Segura—Dijo como pudo tomando la mano del adonis.
Apenas lo tocó le dieron escalofríos. Su mano era dura y suave a la vez, mientras su piel era caliente. Sin mencionar que la pequeña mano de Bella desaprecio entre las masculinas y grandes de él.
De un solo tirón la hizo pararse, y la vista de Bella cayó en su pecho dándole a entender que él le llevaba una cabeza.
A pesar de que quiso, Bella no pudo apartar la mirada de ese impresionante pecho. Bajo la mirada cuidadosamente y se choco con una gran mancha de café en la remera de él. Miro un poco más abajo y vio la taza rota.
—Oh Dios, perdona—Se disculpó avergonzada.
— ¿Qué?, oh no es nada. —Sonrió Edward al ver la mancha.
—De verdad lo lamento mucho.
—No te preocupes es solo una remera. Para algo inventaron el detergente en polvo.
—Que torpe soy. Lo siento si me la dejas te la lavaré y te la dejaré como nueva.
—Está bien, en serio, no importa.
—Bella, ¿Sucede algo?—Se escuchó la voz de su padre.
—Vamos, no vaya a ser que tu padre piensa que te has desmayado–Dijo Edward.
Bella solo permaneció en silencio y lo siguió con la cabeza baja.
—Edward, no sabía que estabas aquí—Se sorprendió Charlie.
—Sí, alguien tenía que cubrir el tercer turno jefe.
— ¿Qué paso allí atrás?—Pregunto Emmett con la misma sonrisa picara de hacia un rato atrás.
—Yo iba saliendo de la cocina, cuando por accidente chocamos—Explico Edward mostrando la mancha de café.
—Lo lamento, mi pequeña Bells es un poco torpe. Te pondré dinero para una nueva remera en tu pago de este mes.
—No es necesario jefe, los accidentes ocurren.
—Sí, bueno, tenemos que irnos ahora, mañana empieza la escuela. Nos vemos—Se despidió Charlie saliendo de allí.
—Adiós jefe— Se despidieron los tres oficiales.
Antes de salir por la puerta Bella dio una última mirada por sobre el hombro y con la mirada y la mente se despidió de su precioso Adonis.
"Creo que de ahora en adelante vendré a visitar muy seguido a mi padre al trabajo"
Bien chicas, aquí está el nuevo capítulo.
Quisiera agradecerle a mi nueva Beta Melissa Silva y ha
groups/betasffaddiction/
