Hisoka, el excéntrico mago ex-miembro del Genei Ryodan, se encontraba en lo que se podría describir como una potencial carnicería, algo sumamente común para él. Aunque su mente estaba ocupada con la imagen de cierta diosa de cabello purpura y su posible localización, si los vuelos se habían cancelado entonces ella tendría que seguir en la ciudad, fue un total desperdicio de tiempo haber estado indagando en los registros de usuarios que solicitaban un vuelo hasta dar con su nombre, todos esos días desperdiciados y todo gracias a este grupo suicidas que aparentemente aún no se dan cuenta que participaran en su propio genocidio.
A medida que Hisoka seguía pensando en el paradero de Machi, el anciano al mando de las fuerzas especiales perdía su paciencia, "dé la orden" le dijo a su subalterno.
"Atención a todas las unidades, abran fuego sobre el objetivo…" ordenó por el comunicador, y las múltiples ráfaga de disparos provenientes de todas direcciones no se hicieron esperar. Hisoka utilizó el gaucho bungee que había pegado en el techo del terminal cuando el anciano le dio una cátedra sobre la maravillosa persona que era. El bufón hizo que el gaucho se redujera llevándolo boca abajo directamente hacia el techo que no era nada más que una ventana de cristal, aprovechado el impulso Hisoka quebró el vidrio usando sus piernas y se lanzó hacia la parte de concreto del edificio donde no fuera un blanco visible para los que estaban debajo de él.
El enigmático pelirrojo se tomó su tiempo para abrir su nuevo juego de naipes que había conseguido hace algunos días, pequeños rayos solares penetraban la gruesa capa de nubes dándole la vista de un amanecer esplendoroso a pesar de estar nublado, un amanecer digno de ser contemplado… ¿a su amor no correspondido le gustaría compartir esta hermosa vista algún día?, estaba fantaseando demasiado, pero no podía evitar pensar en el hecho de tener alguna oportunidad con ella después de lo que pasó en el Ryodan, no paso a nada pero lograron llegar a buenos términos, al menos eso creía él.
Más tarde podría ocupar su tiempo en buscarla por la ciudad, pero sólo más tarde, ahora tendría que atender a sus víctimas adecuadamente. Teniendo lista y a su disposición 52 armas, se propuso a comenzar a liquidar a todo aquel que se le atraviese por el camino, empezando por ese anciano.
Con gran habilidad el mago entró a las salas del terminal haciendo unas piruetas en el aire, el sonido quebradizo del vidrio le indicó a sus perseguidores su ubicación, pero antes de que pudieran disparar Hisoka lanzó elegantemente una carta al comandante, sin embargo, la carta impactó en la nada antes de llegar a la cabeza del anciano, Hisoka no tuvo mucho tiempo siquiera para sorprenderse ya que nuevamente se encontraba esquivando balas, mientras lo hacía trataba de contraatacar con otra carta a la mayoría de los sujetos que estaban abriendo fuego sobre él, sin ninguno resultado. Cada vez que Hisoka lanzaba una carta para cortar a un enemigo esta era interrumpida por algo que no podía ver ni siquiera con Gyo, hasta este punto Hisoka se encontraba consternado, obviamente sin demostrarlo, decidió que el mejor curso a seguir era matarlos de frente.
En otra parte de la ciudad, Machi junto a Gema que estaba en silla de ruedas, ya estaban en las afueras del hospital, la joven lesionada estaba sumida en sus pensamientos, inconscientemente no se fijaba en otra cosa que no sea el piso, y a Machi le estaba costando enfocar su calma y serenidad, su primer intento por establecer una conversación fue un fracaso, y peor aún, la chica no tenía indicios de cooperar, "¿para qué rayos quería que me quedara junto a ella si iba a actuar de esta forma?... claro, perdió a su madre" se respondió mentalmente tratando de razonar, ser una fría homicida tenía sus desventajas, no importa que comprensible fueras, siempre será difícil ponerse en lugar de una persona corriente que valora las vidas de los demás más que cualquier homicida, ya que para un asesino a sangre fría nunca habrá ningún remordimiento por un desconocido; son más importantes los fines que se logran al matarlo, ya sea una recompensa, o una venganza, o simplemente porque dicha vida es un estorbo y está ocupando un metro cuadrado en el mundo.
Por eso es difícil relacionarse con un desconocido, el simple hecho de no conocerte complica demasiado las cosas, sin embargo la chica sólo estaba logrando que Machi apoyara más su idea anterior de escapar.
"Di-disculpa" dijo Gema casi en un murmullo, "Al fin" se dijo Machi.
"Podrías… podrías llevarme con mi madre por favor" pidió humildemente la chica sacando un poco de quicio a Machi.
"¿No te lo había dicho?, está muerta" Lo dijo detenidamente, destacando la palabra "muerta" para que Gema entendiera, "ya no regresara, ahora mismo debe estar formando parte de la exhibición de los muertos en la morgue como un frío pedazo de maniquí, porque no lo quieres entender?" cuestionó la mayor un poco desquiciada pero pronto se dio cuenta del error que cometió.
Gema comenzó a llorar silenciosamente, apretó suavemente sus manos sobre sus rodillas para no perder lo que le quedaba de juicio y desmoronarse, hizo un último esfuerzo para guiar a su conciencia al favor que quería pedirle y no caer en los grandes momentos que no podría revivir junto a su madre, "Yo sé… sé que está muerta… solo quería poder verla una última vez…" dijo Gema en medio de sollozo. Machi se pateó mentalmente, ¿cómo no pudo pensar en algo tan simple antes de decir toda esa basura acerca de su madre?, la chica sólo quería ver lo que quedaba de su figura materna… "mierda" como podría establecer algún tipo de conversación con la chica si sólo habla para lastimarla más.
Machi en un legendario esfuerzo por tragarse su orgullo logró decir "L-lo siento…" y termino mentalmente cansada, la estúpida culpabilidad lo había logrado, sacó de Machi una de las palabras que un asesino no utiliza a menos que sea en doble sentido, y mejor aún, lo había hecho con secuelas, ya que el estúpido sentimiento de culpabilidad seguía allí.
El esfuerzo que hacía Machi por seguir hablando fue tal que sintió la necesidad de apretar las empuñaduras de la silla de ruedas, "El cuerpo está en la morgue, el edificio que está en la otra cuadra, te llevaré allí."
"Gracias…" murmuró Gema y Machi volvió a golpearse mentalmente.
Para no hacer el asunto más complicado, Machi pacíficamente fue y habló con uno de los encargados de la morgue diciéndole que necesitaban reconocer un cuerpo, luego de un pequeño papeleo y quince minutos de espera, Gema y Machi lograron entrar hasta lo más profundo del depósito de cadáveres, el mismo encargado que habló con Machi los llevó hasta allí, volvió a revisar el registro para saber qué casilla abrir, cuando llegaron a ella el encargado tomó las manijas del compartimiento y empujó hacia atrás revelando un bulto envuelto en un aislante negro con un cierre al centro, el médico procedió a abrirlo.
"Este es el cadáver de una mujer adulta que falleció hoy producto de un choque de auto, concuerda con su descripción señorita, presenta múltiples fracturas de cuello y pies más un antebrazo destrozado" dijo el médico forense chequeando el registro, Gema se encontraba acariciando el rostro de su querida madrastra, aún no podía creer que de un momento a otro perdió la parte que iluminaba su vida, sólo deseaba que estuviera con ella de nuevo, comenzó a temblar y rompió a llorar nuevamente sobre el pecho de su madre.
El forense por experiencia sabía que no había consuelo por la pérdida de un ser querido, compadeciendo a la niña se limitó a seguir haciendo su trabajo "Revisamos su identificación ya que la traía consigo, y según la base de datos, actualmente su único familiar sería Gema Broadway…" dijo el médico concluyendo que esa persona era la más joven de las dos. Gema trató de calmarse fracasando en el intento, "Sé que es duro niña, pero la vida sigue y por ahora sólo puedes esperar de ella que superes este momento." Dijo el forense de la forma más bondadosa que pudo mientras le frotaba la espalda a la niña. Gema logró calmarse un poco y encaró al médico quien le ofreció un pañuelo el cual con gusto acepto.
"Sinceramente no me gusta tener que hacer esto y menos a una niña como tu Gema, pero no podemos conservar los cuerpos aquí para siempre." Dijo el médico volviendo a su seriedad, ganándose la preocupación de Gema "Eres su único familiar, por lo tanto tendrás que hacerte cargo del cuerpo, o de lo contrario será cremado" advirtió el paramédico ofreciéndole a Gema un documento "Toma, si no quieres que eso ocurra, por favor firma esto, así tendrás la posibilidad de llevarte el cuerpo contigo… las dejare solas para que lo piense…" y salió de la sala.
Hubo un largo silencio dentro del lugar, Machi estaba apoyada en la pared esperando pacientemente la respuesta de la niña, no sabía muy bien que estaba pensando, sólo estaba allí mirando el papel encima de sus rodillas, si… ella estaba allí, pero al mismo tiempo parecía ausente. Machi decidió que esta vez la dejaría tomar su tiempo, la estúpida culpabilidad aun no desaparecía. Esos sentimientos inservibles que sólo están para llenarte la mente de inseguridad, que molestos eran, Machi concluyó que esto era debido al hecho de que nunca tuvo intenciones de dañar a un niño, esas molestas criaturas dependientes, no eran ningún riesgo, solo molestias, mientras no fuera su problema no tendría de qué preocuparse, pero ahora que lo es… se sentía extrañamente diferente… no le importaba ser así?
"Aun… Aun no entiendo como paso…" murmulló Gema atrayendo la atención de Machi.
"Un imbécil las atropelló y luego se dio a la fuga, tu madre se interpuso entre el auto y tú para atenuar golpe..." Explicó Machi con sencillez en su tono.
"Si pero... Por qué yo?" dijo mirando directamente a Machi, esperando una respuesta que le diera a entender porque la vida era injusta con ella.
"Quejarte ahora no servirá de nada, tienes que aceptar el hecho de que ella no volverá, que sacrificó su vida para que tu siguieras viviendo y como agradecimiento tendrás que vivir por ella." Dijo Machi haciendo contacto visual con la chica. Hubo un momento de reflexión en Gema, su cabeza se volvió al papel que solicitaba su firma.
"¿Qué voy a hacer?, no tengo nada, soy una niña, sólo tengo 12 por dios!, no quiero que cremen a mi mamá, ella se merece algo mejor!, que puedo hacer?" dijo sollozando Gema cubriendo de lágrimas el papel que tenía en sus manos.
"No te preocupes por eso…" dijo Machi llamando la atención de Gema, "Si lo que quieres es un entierro adecuado para ella lo tendrás, yo me haré cargo, solo firma el papel y vayámonos, aún no sé qué voy a hacer contigo."
Eso significaba que se iba a deshacer de ella?, está bien, Gema se lo esperaba, si estaba destinada a permanecer en un orfanato lo aceptaría, por lo menos su madre tendría un final más aceptable. Gema dio un respiro final y firmó el documento.
"Vamos despídete…" dijo Machi tomando las empuñaduras detrás de su silla. Gema se estiró lo suficiente como para darle el último beso en la frente a su madrastra y con eso y unas lágrimas finales salieron de la sala, donde los estaba esperando el mismo médico que las llevó allí.
"¿Qué decisión tomaron?" preguntó suavemente.
Gema le entregó el documento al médico y Machi rápidamente sacó un bolígrafo y un cheque en blanco, en el cual llenó en dos segundos con escritura listo para ser usado.
"Tome, se encargara de un entierro decente, será en el mismo cementerio de la ciudad, mañana a las nueve en punto, y no se preocupe por el cambio…" dijo Machi tomando nuevamente a Gema para dirigirse a la salida.
El médico soltó un par de carcajadas por la repentina situación, "hehem emm espere señorita, nosotros no estamos encargado de este tipo de…" y se quedó sin habla, eran mucho ceros… Era tanto el dinero que era casi incomprensible, el recinto podría recibir una pequeña renovación, no importa que tan costoso fuera el funeral, sobraría una gran cantidad de dinero de todas formas.
"Disculpe…" dijo Machi y el médico despegó la mirada del cheque, "¿Hay algún problema?"
"En absoluto señorita… gracias por preferirnos." Dijo el médico haciendo una reverencia.
Machi le dio una mirada inquisitiva antes de responder "Mañana, nueve en punto, que no se le olvide." Y con eso salió del recinto.
Las puertas se cerraron detrás de ellas, y Machi tenía ganas de sentarse por un momento, comenzó a moverse junto a Gema a una de las plazas cercanas.
"Gra-Gracias" dijo Gema tratando de reunir el valor para poder decir algo más en gratitud a su gesto de caridad, pero la ponía nerviosa el rostro de indiferencia que Machi tenía grabado en la cara.
"Ni lo menciones niña, hasta ahora me estas saliendo muy caro." Dijo Machi sin darle importancia a sus palabras, pero al ver que Gema bajaba la cabeza sintió que las palabras tuvieron el efecto no deseado sobre ella, no era buena para esto, mordiéndose el labio trato de pensar en algo que decir.
"Disculpa… aún no me has dicho tu nombre…" preguntó Gema, tenía razón, si iba a pasar un tiempo con ella necesitaría saber su nombre, le diría el real o conservará su integridad y tal vez la seguridad de la niña dándole un nombre falso?
"…Llámame Machi…"
"Bueno, gracias entonces, Machi-san" dijo Gema tratando de no hacer contacto visual con ella, más nerviosa se ponía si la miraba.
Machi se sorprendió por el sufijo usado, aunque no como para cobrar el interés suficiente en la historia de la chica y su origen. Ella por ahora sólo quería pensar "Nos detendremos un poco aquí, quiero tomar un descanso…" dijo Machi mientras tomaba asiento en uno de los banco de madera de la plaza.
Ella se encontraba mirando el cielo y Gema pensando en todo lo que había pasado, su salvadora se desharía tarde o temprano de ella, y ya no quería causarle más problemas de los que ya tenía, ella corrió con los gastos del funeral de su madre, en consecuencia Machi podría librarse de ella, "es un precio justo" pensó la pequeña con una amarga sonrisa.
"Machi-san." Llamó Gema
"Mmmmmh?..."respondió perezosamente con los ojos cerrados.
"Antes de que me recogieran, yo vivía en un orfanato en esta misma ciudad." Explicaba Gema mientras Machi bajaba su mirada.
"Quieres decir…"
"Sí, fui adoptada…" Gema contestó por ella y lo hizo con una sonrisa, para ella el que alguien la recogiera de ese lugar fue uno de los momentos más felices de su vida, le habían dado la oportunidad que siempre había soñado tener, tener una vida normal como los demás.
"¿Si fueras tan amable, podrías volver a dejarme en ese lugar?, así podrías seguir con tu vida sin preocuparte de mí, ya has hecho mucho…" ofreció con una grata sonrisa.
Algo en el fondo de Machi le decía que la niña realmente no quería volver, se tomó su tiempo para contestar. "Primero te acompañaré al entierro de tu madrastra, luego veré que hacer contigo." y volvió a alzar la vista al cielo.
Luego de unos minutos paz y tranquilidad, Machi decidió que lo mejor que podía hacer en estos momentos era ir a la casa de su protegida y comer algo ya que ambas no han ingerido nada en horas.
Gema vivía en una casa de dos pisos pero era compartida, ya que en el lado derecho de la casa había una escalera, sólo hizo falta ver como Gema agachaba su cabeza para concluir que ella vivía en el segundo piso, la pobre niña no encontraba palabras de aliento para Machi quien tendría que subirla con todo y silla a su morada. Por si las molestias fueran pocas, después de arreglárselas para subir a Gema, Machi tuvo que forzar la puerta ya que ninguna de las dos tenía las llaves de la propiedad.
Luego de romper la chapa de la puerta ambas se encontraron con el living, Machi arrojó su bolso junto a ella a uno se los sillones de la sala de estar, era una residencia promedio, no era un lujoso spa cinco estrellas a los que estaba acostumbrada, pero tampoco era algo parecido a la incomodidad de la guarida del Ryodan, no tenía de que quejarse.
Gema aún seguía con la cabeza gacha detalle que no pasó desapercibido por la asesina. "Tu casa es muy bonita…" tiro el comentario al aire, ella no estabas esperando ningún tipo de respuestas, ya que tomaría unos días para que se recomponga de la muerte de su madre adoptiva, realmente no tenía idea de lo que iba a ser con la niña.
"Lamento ser solo una carga para ti…" dijo Gema consumida por la depresión.
"Deja de mortificarte por esas estupideces, recuerda que sólo me tendré que hacer cargo de ti por un día, y descuida yo no tenía nada que hacer hoy…" explicó Machi.
"Entonces… Estoy interrumpiendo tu día libre" pensó en voz alta aún más deprimida.
"¡No!- quiero decir- Arch!, sólo olvídalo quieres?" Exclamó Machi colocándose de pie, todo esto era un problema para alguien que le gusta estar alejado de problemas y preocupaciones, quien en este caso era Machi, "Comamos algo, apuesto que también estás hambrienta."
"En realidad no…" dijo Gema casi inaudible.
"um?" Pidió Machi.
"La cocina está a la izquierda, el corredor de la derecha conduce al baño, la comida está en la despensa sobre ti." Le indico Gema, ahora ella utilizando las manos sobre las ruedas, se condujo hasta el baño donde se encontró psicológicamente con ella misma, enfrente de ella, un espejo de casi dos metros de altura, el cual tocaba el piso, lo que podía ver sólo era un desastre de ella misma, su cara estaba totalmente agotada, sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar, parecía desnutrida, aún tenía magulladuras del accidente, y en su estado de paraplejia, se veía totalmente inservible, nuevamente se encontró con ese sentimiento tan agobiante que la incitaba a sentirse mal, trató desesperadamente de pensar en otra cosa, trató de levantarse para mojarse la cara utilizando sus manos, pero sus brazos no aguantaron por mucho tiempo el peso de su cuerpo, y lo único que logró fue tropezar y caerse contra el lavamanos, un miserable intento por solo refrescarse la cara había fracasado, era inútil, ella era completamente inservible, las lágrimas no se hicieron esperar y en silencio contuvo su dolor.
Trató como pudo volver al asiento, y ni siquiera eso le sirvió de consuelo cuando lo logró, recordó las tijeras preferidas de su madrastra con la cual se rebajaba su pelo y el de ella, aún estaban en el lavamanos, aún estaban a su alcance. Las tomó y vio en ellas una pequeña esperanza en una angustiosa vida, sólo tenía doce años de vida, pero su vida siempre la llevaba rumbo al sufrimiento. Una mala interpretación, un gesto dulce de su madre, y una última sonrisa de gratitud hacia ella de Gema. Cortaría su vida y se reencontrará con su madre, la única persona que le brindó un hombro para ser consolada. Ubicó el afilado objeto en las venas de la muñeca y esperó lo mejor…
Detrás de ella se oyó un suspiro que paralizó a Gema de inmediato.
"No sé qué es más estúpido…" la niña se había olvidado de Machi, quien se encontraba apoyada con los brazos cruzados en la pared afuera del baño, "-Que tengas ese tipo de intenciones, o que yo esté cuidando de alguien que no quiere vivir." Y Gema bajó la cabeza como lo había hecho anteriormente, de qué servía que la reprendiera ahora si de todas formas no la iba a volver a ver nunca más.
"Soy una asesina profesional…" comentó Machi sorprendiendo a Gema, "he acabado con innumerables vidas de personas de respetables familias que se han derrumbado en consecuencia, y nunca me importó, siempre lo consideré como nada más que un simple negocio. -Y sí, de cierta forma soy como el imbécil que te causó todo esto." Dijo separándose de la muralla. "Si piensas que es injusto tienes toda la razón, hasta allí llega mi límite de comprensión."
"No sé qué pueda sentir una persona común y corriente en estas ocasiones, supongo que es por qué no me importa saberlo. Pero te puedo decir que lo que harás no arreglará las cosas, y en lo que a mi concierne, tu madrastra sacrificó su vida por nada." Dijo machi, su tono de voz era normal, tan reconocible como el desprecio en sus palabras.
"Volveré más tarde para ver en que terminaste…" Dijo Machi marchándose, dejando a la chica más devastada que nunca, Machi tenía razón, cómo podía hacerle esto la persona a quien más amaba, la persona que dio su vida por ella.
Llorando volvió a poner la tijera en su lugar, tenía hambre, estaba agotada, y el dolor en las piernas volvió, pero uso las fuerzas que le quedaban y giró sus ruedas hasta llegar a la habitación de su madre, se quedó allí, llorando encima de su silla de ruedas.
Machi estaba observando lo que la chica hacía desde el techo de una casa que estaba al frente, aparentemente renunció a su suicida idea y se quedó parada en una habitación. Esperó un par de minutos y decidió dejarla sola, si ella realmente se quería quitarse su vida la dejaría para que lo realizara en paz, estaba en contra de la idea, pero se tenía que recordar que no era nadie para darle órdenes ni señalarse que estaba bien o que estaba mal, en otras palabras no era su problema. Sin embargo tuvo que suprimir el gran deseo que tenía de asegurarse de que ella estuviera bien.
Después de unas horas, Machi había decidido que era tiempo de volver, estaba anocheciendo, estaba tensa por no saber cómo terminaría todo esto, pero al subir por las escaleras, se preguntó qué haría si la encontraba tendida muerta en el piso, y se dio cuenta que empezó a darle importancia a la vida de la niña, comenzó por ser un vago pero válido presentimiento, ahora parecía ser una prioridad la seguridad de esa chica.
La puerta aún estaba dañada, no importaría si ella estuviera aquí, obviamente el infeliz que entre se encontraría con la asesina, su mente se centró en la habitación donde terminó Gema, todo estaba oscuro, todo parecía estar exactamente en su lugar, nada había cambiado.
Al llegar a la habitación se dio cuenta del motivo, ella seguía en el mismo lugar, con la cabeza abajo, no estaba durmiendo, pero se veía más que agotada, la parte superior de su falda estaba húmeda de tanto llorar, tan frágil y desafortunada. Machi no podía comprenderla del todo, nunca había perdido a un ser querido, aunque no tenía muchos, ni siquiera su propia familia era de importancia para ella. Tenía motivos para creer que la chica no tuvo una buena infancia, no como ella que estaba rodeada de comodidades. Y sus oportunidades de escapar de ese destino se derrumbaron puesto que sólo es una niña.
Recordó el momento que tuvo que elegir entre su familia y el Genei Ryondan, nunca lo pensó dos veces, para ella cualquier cosa era mejor que estar aislados del resto del mundo, entonces pudo comprenderla un poco mejor. Antes de conocer a Gema tenía planeado visitar a su familia, ya serian diez años que no sabe nada de ella, pero si tenía que escoger nuevamente entre su familia o algo que le importe, obviamente optaría por la segunda opción, solo le gustaría cerciorarse de que NADIE, ni siquiera un tipo de suprema deidad estuviera presenciando lo que hará a continuación.
Tomó un respiro y se acercó a Gema quien sólo en ese instante se dio cuenta de su presencia y subió su demacrado rostro para verla, Machi se arrodillo quedando en frente de la chica.
Una mecha estorbaba entre el rostro de ella y de Gema, cuidadosamente la ubicó detrás de la oreja de la chica, no sabía muy bien como comenzar, creyó que si iba directamente al grano la alegraría. "Tu… Tomaste una buena decisión al no dañarte." Dijo Machi tratando de ordenar el listado de palabras cursi que tendría que decir, como le disgustaba hacer esto… "Yo… te cuidaré hasta que te puedas valer por ti misma, eso sí sólo quieres que un asesino se haga cargo de ti, tu sabes lo que te había dicho anteriormente era verd-" Machi se detuvo repentinamente por el abrupto abrazo que le dio Gema, llorando como nunca, usando todas sus fuerzas para abrazar a Machi, La fría princesa en un primer momento no sabía qué hacer, pero sintió la necesidad de devolver el abrazo, y en contra de sus principios lo hizo, y así pasaron los minutos hasta que Gema exhausta de todo lo que había ocurrido se durmió en el hombro de Machi que estaba todo empapado debido a sus lágrimas.
Machi aún tenía sus dudas, no hicieron falta más palabras para convencerla? quería asegurarse de varias cosas, realmente no le importaba el que fuera una asesina?, trató de susurrar su nombre un par de veces y al no recibir respuestas supo que tendría que esperar hasta el día siguiente, la levantó suavemente estilo novia y la colocó de igual forma sobre la cama, con ella a su lado, la chica peliblanca estaba tomando su merecido descanso, su cabello volvió a taparle el rostro, Machi se lo hizo a un lado y su corazón dio un inquietante vuelco, Gema tenía una gran sonrisa plantada en su rostro aún marcado con las finas líneas de las lágrimas, una verdadera sonrisa de felicidad que hasta ahora era desconocida para Machi, sólo en ese entonces supo que esa niña pasaría a formar parte de su vida, y se aseguraría de brindarle las posibilidades que tuviera a mano para verla siempre así, con una hermosa sonrisa.
La luz de la luna que pasaba por la ventana caía sobre ambas, Machi cubrió a Gema con las mantas de la cama y se dispuso a dormir.
Ella era una asesina fría, con una forma de ser casi inquebrantable, hasta que la conoció. Tal vez… tal vez ella era diferente con los niños, así de simple… repentinamente la idea le trajo un escalofrío junto a los recuerdos de cierto idiota pelirrojo y su extraña fascinación por los críos. Trató de olvidar la funesta idea y descansar. En la mañana habría mucho que explicarle a Gema.
Espero que me perdonen por esta vez, sé que no hable mucho de Hisoka, este capítulo estaba centrado en establecer la conexión que tendría Machi con su protegida. En el próximo capítulo el reencuentro es seguro así que descuide, además de eso sólo me resta agradecer los reviews y los mensajes privados que me hicieron llegar, y como siempre agradecer a los lectores por tomarse su tiempo de leer…
