Holaa holaa :) Bueno tardé un poco lo sé, mas de un mes creo, pero tuve cosas que hacer y eso. Gracias por las reviews que me dejaron :3 espero que este capítulo les guste.

Sólo tengo una anotación que hacer, en el capítulo anterior, cuando Zelda y Saria hablaban en la habitación, Saria le habló algo sobre un "festival de las flores" bueno pues cambié eso porque de ahí surgió una idea que es necesaria para el próximo capítulo así que en lugar de ese nombre, ahora tendrá otro y aquí se explica luego en qué consiste ese día y todo.

Disfruten! ^^ :D


Capítulo 2

Cómo te encontré

-Bueno, este será el primer pueblo donde busque a esa tal Zelda. ¿Será la única? ¿Y si encuentro dos? La Diosa dijo que sería fácil… oh… espero que así sea.

Link llevaba mediodía caminando, no estaba cansado pero sabía que buscar una persona en ese lugar lo dejaría exhausto, aparte de que no la encontraría en tan sólo un día. En la entrada del pueblo se leía "Villa de Farore" tallado en madera y había un letrero con información que decía que Farore era una deidad de antaño o algo así. Nada relevante. Con una respiración profunda, se dispuso a entrar. "Bastante colorido" pensó "mucho mejor que mi aislada casa. Y también hay mucha gente…" buscaba la manera de comenzar su misión; sin embargo no sabía cómo. No iba a andar por ahí preguntándole a cada chica que viera si eran Zelda, no, eso no funcionaría.

-Primero conoceré el lugar. Luego la buscaré.

Anduvo rondando por los diferentes bazares de la plaza. Le gustaba mucho el pueblo, era pintoresco y tranquilo, además la gente se mostraba muy simpática. Alrededor de la una y media de la tarde se sentó a comer en un bonito local de cafés y pociones. Descansó mucho.

Por otro lado, Zelda terminaba de lavar los platos que habían quedado del almuerzo. Se limpiaba el sudor de la frente y se secó las manos. Seguidamente, Navi entró a la cocina:

-Oye Zelda, ¿me acompañas a la plaza? Es que ya no hay ingredientes para la cena.

-Claro, lo que sea para no lavar más platos por ahora jeje.

-Bien. Límpiate y nos vamos.

Cuando estuvieron listas salieron al mercado a buscar las hierbas y la carne para la sopa que prepararían en la cena. Caminaban con las canastas buscando el puesto donde fueran más baratas y tuvieran buen sabor. Pasaron a la plaza y se sentaron en una de las pequeñas bancas de metal que había.

-Qué bonito día, está muy soleado ¿no?

-Sí Navi, está pacífico y…

-¿….y?

-….

-¿Qué te pasa? ¿Qué hay ahí?

-¡Mira a ese chico! ¡Está… muy guapo!

-¿Cuál? ¡Oh ese! Awww Zelda estás sonrosada.

-¡¿Qué? ¡Qué vergüenza!

-¡Oh vamos! No es que te esté observando ni nada. Tranquila.

-¡Hah! ¿Está muy lindo verdad?

-Sí, mucho. Ve y háblale.

-¡No Navi!

-Ay ¿por qué? Tiene cara simpática, se ve amable y está tomando café.

-¿Qué estás diciendo? Debe estar con alguien.

-No lo creo, está sólo desde que estamos aquí. ¡Anímate! Haz algo arriesgado por un chico aunque sea una vez, apúrate o se irá. ¡Vamos! Déjame la canasta.

-¿Y qué le digo?

-Lo que sea, hola, que tal, o no se.

Con un profundo suspiro, colocó la canasta en el suelo y se dirigió hacia donde estaba el chico guapo que había visto. Era muy apuesto, tenía un hermoso cabello rubio y atrayentes ojos azules. Se iba acercando dando tímidos y lentos pasos, hasta que con seguridad comenzó a avanzar de manera natural. En su momento de mayor confianza y estando a sólo unos pasos del muchacho, tropezó con un algo que había en el suelo, haciéndola caer sobre la mesa en la que el chico se sentaba. La mesa cayó junto con Zelda derramando el café por todo el suelo y por supuesto, encima del joven. Ella se levantó y se limpió, tenía la cara más sonrojada que una rosa en pleno brote.

-¿Estás bien?- preguntó él.

-¿Ah?

-Caíste sobre mi, ¿te encuentras…

-¡LO SIENTO!

Se alejó lo más rápido posible corriendo e intentado alejar la vergüenza de sí misma. Navi que vio todo lo que pasó, tomó las canastas que llevaban y fue tras su hermana.

-Zelda ¿qué pasó ahí?

-¡Ayyyyyy Naaaaaaavi! ¡Que pena! Era tan guapo ¡y yo tan torpe! Encima lo dejo sólo con el desastre, seguro le tocó pagar.

-Oh… eso sí es problema… emm no se que decirte, tranquila era sólo un chico, no es que vayas a volverlo a ver, era obvio que él no es de por aquí.

-Hmm eso sí.

-Aww mírate estás toda roja y cansada por culpa de un muchacho.

-¡Navi! No te burles de mi, juro que algún día te pasará.

-No querida, mis hormonas no se alborotan por cualquier chico.

-¿Ah sí? ¿Qué tal aquel de por allá?

-¿Cuál?

-¡Ves! Muestras interés.

-Dije por cualquier chico y ese no es cualquier chico…

-¡Ah seguro!

Entre bromas y pláticas regresaron a casa. Realizaron las tareas diarias de la posada y durante el atardecer Zelda se dispuso a lavar las sábanas de las habitaciones que se habían desocupado.

Mientras tanto, Link caminaba exhausto, soportando los últimos rayos del día que después de una difícil jornada, ardían en su frente como si fueran los de media tarde. Se había pasado el día entero buscando a esa chica que le habían encomendado sin fruto alguno. Al final, encontró entre los estrechos callejones de pueblo una linda y modesta posada, que a pesar de tener muchas habitaciones era bastante hogareña. Era la posada donde trabajaba Zelda, aunque él aún no lo sabía. Entró y pasó hacia el mostrador. Aparentemente no había nadie.

-¿Hola? –dijo él.

-Ah… ¡deme un segundo!

-Claro.

Una muchacha estaba agachada bajo la mesa ordenando cosas. Mientras esperaba, Link dio la espalda al mostrador apoyándose en él con sus codos. Zelda cerró la puerta de la alacena de la mesa y se paró silenciosamente. Antes de hablar miró a Link por detrás. "¡No puede ser! Es el chico de la plaza ¿qué hago?" rápidamente se escondió tras la pared que de la recepción daba al pasillo. Para su suerte, Navi pasaba por ahí con una cesta de ropa.

-¡Navi! ¡Psssst!

-¿Qué pasa?

-¡Shhh! habla bajo.

-Aja ¿Qué sucede?

-Mira ahí, asómate por la pared ¡ahí está el chico sobre el que caí en la plaza!

-Mmm… déjame ver ¡Oh por la Diosa es él! ¿Qué querrá?

-¡No sé! ¿Y si vino a buscarme para hacerme pagar los daños?

-Zelda… no creo que haya venido a eso.

-Como sea, atiéndelo tú, yo no quiero verlo.

-¡Ah! Bien, pero lleva a lavar esto por favor.

-Si lo haré.

Navi salió para atender al cliente. Para alivio de Zelda, no buscaba más que alquilar una habitación y cuando su hermana lo inscribió, él subió a donde le habían indicado.

-¿Qué quería?

-Ah nada, sólo pasar la noche.

-Genial… espera ¿pasar la noche? ¿Cuántas noches?

-No se, una semana tal vez, lo normal ¡no seas paranoica!

-Naaaaaaavi- dijo Zelda en un tono desesperado.

La oscuridad de la noche cayó abrazando las casas del pueblo mientras sus habitantes encendían sus lámparas para ahuyentar las sombras que amenazaban con cubrirlo todo. La luna se levantaba imponente en los cielos junto con las estrellas que adornaron un espectáculo nocturno de luces, en medio de un pacifismo que llenó de tranquilidad la Villa.

Admirando los astros desde el jardín, como Zelda y Navi hacían una noche atrás, Link salió a buscar a alguien de la posada que lo ayudara con la ventana de su habitación, que estaba averiada. Accidental y también afortunadamente, escuchó a Navi hablarle a su hermana:

-¡Zelda! Ven rápido.

-¡Ya, ya voy!

"¡Zelda! ¿será la que busco?" su cara se iluminó con la emoción de encontrar a aquella que buscaba. ¡Ya era hora! Había trabajado mucho y qué coincidencia, la vino a hallar al final del día. Lentamente se acercó a la habitación y observó por la puerta abierta a las dos muchachas que conversaban. Siguiendo la plática, notó que Zelda era la rubia y Navi la chica que lo inscribió en la posada. Cuando vio que la chica rubia se encontró sola, entró en la habitación.

-Oye…

Zelda se do la vuelta sin esperar encontrarse con aquellos ojos de los que había huido hace unas horas. Quedó estática, con los brazos a los lados y la mirada perdida. Ya no podía escapar, tenía que enfrentarlo.

-¡CUÁNTO LO SIENTO! No-fue-mi-intención-lo-juro-yo-no-quería-fue-un-accidente-te-lo-pagaré-todo-pero-por-favor-no-me-hagas-nada-yo….

-¡Diosas! ¡Acabas de decir como mil palabras por segundo!

-Eh… -"¡Qué pena!" pensó.- amm… lo siento de veras.

-Pero ¿por qué?

-Por lo del café, ahora en la tarde.

-Ah eso… tranquila, ni si quiera lo recordaba.

-Discúlpame- su corazón marcaba un paso más lento- seguro te tocó pagarlo todo.

-Pues… -"en realidad también huí… pero no le diré eso"- emm digamos que sí.

-Te lo pagaré lo prometo.

-No te preocupes eso ya no importa.

-Bien. ¿Qué necesitas?

-Este… ¿Tú eres Zelda, no?

-Sí, así me llamo.

-Bueno yo soy Link, mucho gusto. Esto te parecerá lo más extraño del mundo pero, te estaba buscando.

-¿A mí? ¿Para qué?

-Quizás quieras ir al jardín primero…

Ella aceptó. Salieron al pequeño jardín que se bañaba en la frescura de la noche y los tenues rayos de luna. Se sentaron en una banquita blanca y admiraron el arbusto de rosas rojas que tenían enfrente. Era un jardín hermoso con una fuente al medio donde las mariposas y los pájaros se posaban para disfrutar del sol por las mañanas y acompañar el día con su melodioso canto. Unos momentos de silencio pasaron hasta que Link continuó:

-Esto es muy complicado de explicar y difícil de creer. Es un asunto delicado que debes tomar con la mayor calma posible y ser discreta también ¿de acuerdo?

-Sí.

-Bien, hace unos días, la Diosa me llamo a una fuente…

El muchacho comenzó su relato. Conto detalladamente su experiencia con la Diosa y lo que le había comunicado. Sin embargo, algunas cosas aún no se le habían sido reveladas así que intentó explicar todo de manera que sonara coherente.

Momentos después terminó de relatar lo que le había sucedido y de decirle a Zelda que debía acompañarlo en su búsqueda. Ella mientras tanto, estaba pálida, con una expresión vaga en su rostro y con miles de pensamientos en su cabeza.

Link aguardaba una respuesta…


Fiiiiin del capítulo ^^ ojala les haya gustado.

Las reviews son apreciadas :$ gracias por leer!

¡Nos leemos pronto! :D