2º Consultorio Psicológico de Zorro Ronoa.

El doctor Pepet volvió de la base de la Armada, tras haberle puesto una denuncia a su rubio paciente. A decir verdad, el que se hubiese ido sin pagar le importaba poco, lo que realmente quería era saber la receta de cocina...

Cuando, llegó a su consulta se encontró a otro chico de un año mayor como mucho que su anterior cliente. Su pelo verde era bastante llamativo, como lo eran los tres pendientes y las tres katanas. Llevaba puesto una sucia y vieja camisa blanca y unos pantalones verdes tirando para negro, con unas botas del mismo color. Al verle llegar, el nuevo paciente, se levantó y esperó a que el doctor llegase.

- Buenas tarde. ¿Es aquí donde hacían consultas psicológicas GRATIS?

- ¿Gratis? Ya veo depresión por problemas de dinero seguramente...

- ¡¡YO NO TENGO DEPRESIÓN POR PROBLEMAS DE DINERO¡¡

- Vale, vale...tranquilidad...aquí no hay consultas gratis pero no le cobraré nada...me gusta mi trabajo...pero si podría invitarme a comer más tarde...bueno pase, pase...

Los dos entraron en la consulta. Zorro se tumbó sin esperar invitación en el diván, mientras el doctor Pepet iba a por su bloc de notas, en el que por cierto, no escribía nada, pero le daba un toque de profesionalidad que no tenía.

Cuando el doctor Pepet llegó, se encontró con que su paciente se había quedado dormido.

- Ejem...¿chico-de-pelo-verde?...¿hola?...¡¡¡¡DESPIERTA DE UNA MALDITA VEZ¡¡¡¡ - Zorro seguía tranquilamente su siesta. - ¡¡¡¡¡TIERRA LLAMANDO A PACIENTE¡¡¡¡- El doctor cogió un megáfono - ¡¡¡¡DESPIERTAAAAA¡¡¡¡

Pepet cogió unos walkman y se los puso al bello durmiente. El disco que tenía dentro era Pavarotti sus mejores obras, en el máximo volumen. Zorro siguió durmiendo. El doctor, cogió la escopeta de caza de su bisabuelo y disparó un tiro al aire. Zorro roncó. El doctor Pepet cogió una ametralladora (¿de donde la ha sacado?) y se cargó parte del techo. Zorro se dio la vuelta en el diván. El doctor Pepet, tiró todas las estanterías que había en la sala, a los pies del diván. Zorro roncó más fuerte. El doctor Pepet llamó un grupo de heavy metal para que tocase en la consulta. Zorro se puso boca a bajo. El psicólogo soltó unos pollos por la sala, seguidos de unos cuantos perros y gatos. Los pollos, perros y gatos se persiguieron por toda la habitación, hasta sobre Zorro. Zorro se abrazó a sus katanas. El doctor, comprendiendo que no había un ser humano que lo despertase, fue a por su almuerzo y se dispuso a comer en la destartalada y destrozada mesa. Pero, no hay comida en la Tierra que Zorro no huela, y sobre todo si es pollo asado con acompañamiento de champiñones. Zorro olisqueó. Zorro abrió un ojo. Zorro bostezó. Zorro se rascó la cabeza. Zorro miró al doctor que no se había percatado de que su paciente había despertado.

- ¿Me da un poco?

- Aaaa...- Pepet se había caído de su silla y tirado el pollo encima.

- Bueno si no quería darme no había que tirarlo... ¿pero que le ha pasado a la consulta?

El doctor rompió a llorar desconsoladamente. Zorro extrañado, fue a consolarlo.

Una vez que el doctor Pepet se hubo serenado, empezaron la consulta del espadachín.

- Bueno, ¿qué tenía usted que contarme?

- Verá tengo varios problemas que...

- Seguramente no será insomnio...

- ¿Perdón?

- No, nada...siga, siga...

- De acuerdo. Empezaré desde el principio. Pero...¿saldrá algo de lo que le diga de aquí?

- No, en absoluto...esto es como en una iglesia...secreto de confesión...

- Esta bien...pues todo empezó cuando tenía unos...cinco o seis...¿o eran siete?...bueno, el caso es que fui con mis padres de visita campestre. Yo me puse debajo de un árbol y...

- Te dormiste...

- Ejem...si. Y cuando desperté, escuché un gran estruendo. Cuando me acerqué a ver, descubrí una batalla entre piratas y la Armada. Fue impresionante. En ese momento, descubrí mi vocación: la esgrima.

- Si ahora que me fijo lleva tres espadas en el cinto...

- ¡¡Pero quiere dejarme seguir¡¡ Bueno, así descubrí mi vocación, pero también perdí a mis padres...

- ¿Murieron en la batalla? ¿Alguna bala perdida?

- ¡Que va¡ Salieron huyendo.

- ¿Y te dejaron solo?

- Si. Años después descubrí que lo habían planeado desde el principio para deshacerse de mí...Nunca di un palo al agua y lo único que hacía era dormir, comer, dormir, comer...

- Ya veo...supongo que eso le dejo secuelas...trauma infantil...

- ¡Pero qué dice¡ ¡Si me las avié muy bien¡...todas las vecinas decían que yo era una ricura con pelo de hortaliza...así me daban de comer lo que quería... Y así pasaron los años, y aumentó mi afición por las espadas...tanto aumentó, que me creí capaz de retar y vencer al mejor de una escuela de espadachines, que había por ahí cerca. Por supuesto perdí. Mi rival fue una chica llamada Kuina...que cambió mi vida...

- Ya veo...tenemos una bonita historia de amor que...

- ¡¡Pero esta usted loco¡¡ ¡¡A mi no me gustaba Kuina¡¡ ¡¡Y a ese paso se nos hace de noche¡¡ Pues como iba diciendo...Kuina me venció. Una y otra vez...entré en la escuela de espadachines y aprendí mucho...pero mi único propósito era vencer a Kuina...así pasó un año...retándola más de una vez por día...hasta que me harté y la reté a un espadas de verdad...no hay que decir que me derrotó...eso me dio mucha rabia, porque yo era uno de los mejores en la escuela, vencía hasta a los mayores...pero, Kuina me dijo que había cosas más injustas...a ella no la dejarían luchar nunca, ni le enseñarían a progresar por el echo de ser mujer... pero, era la mejor de la escuela y yo no le permití que se rindiera...para convencerla, le dije que algún día, uno de los dos sería el mejor espadachín del mundo...después de eso, los dos progresamos mucho...entrenábamos mucho más duro y se notaba...pero...un día...un día... - Zorro tragó saliva – Kuina murió...de la forma más estúpida para una espadachina tan buena como ella...se cayó por las escaleras y se rompió el cuello...desde entonces, seguí de forma más obstinada mi sueño...y el de Kuina...

La historia de Zorro fue interrumpida por los sollozos desconsolados del doctor Pepet.

- Que...que historia ta...tan triste...que bonito... - el doctor lloró durante diez minutos seguidos en el hombro del espadachín, que se preguntaba como había sido tan tonto como para haber ido a ese sitio...

- Continuemos... - dijo el doctor con los ojos enrojecidos de llorar.

- Ya era hora...bueno, al mes y medio de salir de la escuela, terminé totalmente arruinado, por comprarme todo el equipo completo del buen espadachín, que por cierto me robaron a la semana...por lo que me hice cazador de recompensas...unos meses después ya era bastante famoso y un par de chiflados se me adosaron y por más que intentaba quitármelos de encima, más se me pegaban...se llamaban Jonny y Josaku...un año después de abandonar la escuela de espadachines logré quitarme de encima a los dos pirados...una tía hermana por parte de tío abuelo tercero de Josaku se murió y tuvieron que ir al entierro...yo les prometí que les esperaría fuera porque le tengo fobia a los cementerios...por supuesto, en cuanto me dieron la espalda, salí pitando...al poco tiempo, terminé (no me pregunte como, es patético) enrolado en una tripulación pirata compuesta por su capitán y yo mismo...la verdad es que al final no nos fue tan mal como esperaba...se nos unieron unos cuantos chalados más e incluso me encontré de nuevo con Jonny y Josaku...pero la razón de que esté aquí es otra...pues resulta, que en cada combate...digamos que termino bastante...mal...desangrado, cortado, arañado, apuñalado...tengo que hacerme transplantes de sangre, porque sino me habría quedado seco...además...¿doctor?...

El doctor Pepet, se había quedado dormido sobre la mesa. Zorro, aprovechó para irse sin pagar (no tenía un duro, no es por otra cosa) , cerrando con cuidado la puerta al salir.

Weno ya esta...este es más largo