Hola gente, ¿cómo están? Bueno ahora tuve una buen idea para el segundo capituló de: Pequeña tarea, así que eche a todos de mi pieza a mis hermanas a mi mamá incluso a mi gato XD jaja.

Bueno solo quería decir que espero que les guste, comenten y todo eso, los dejo tranquilos y leer en paz.

Capitulo 2:

"Señor Kennedy"

Ya paso unos tres días desde la llegada de la pequeña de ojos azules, entre todo esto, Ada a tratado de volverse una mujer "norma" y un buen ejemplo de Dama de a seguir, (aunque eso las aburría y mataba por dentro) ella no pudo evitar recordar lo de ayer.

…..

Era temprano por la mañana, Ada salió a recoger la correspondencia, tomo las cartas y el hijo de sus vecinos se acerco a saludarla.

-hola señorita Wong-le dijo el niño de ocho años sonriendo.

-Hola Matias-le dijo sonrientemente al niño que se encontraba mirándola contento y emocionado.

-y ¿se va a casar conmigo sí o no?-le pregunto asiendo chocar sus brazos a los costados de su propio cuerpo.

-te dije que necesito tiempo… estoy indecisa… si te lo digo que si ahora, tal vez mañana ya no quiera… solo, es que necesito que me esperes-le dijo al niño que la miraba algo confundido por la actuación de su amor imposible.

-está bien, tomate el tiempo que quieras, Ada-le dijo sonriendo el pequeño niño.

-gracias mi principito-le dijo ella apretando una de sus mejilla suavemente.

-Matias, la leche con chocolate, ya esta lista-se escucho desde dentro de la casa del niño.

-¡qué bien!-dijo el niño que corría hacia su casa.

Por alguna razón esa pequeña criatura le caía bastante bien a Ada, tal vez porque era la única persona del barrio que le hablaba sin miedo y que le propuso casamiento, de manera natural, el solo recordar el día en el que niño se acerco a ella con una rosa roja, le pido que sea su esposa, la hacía reír, de manera sincera, tal vez también le caía bien por el hecho de hacerle recordar a su amado Leon, tan tenace los dos, nunca se rinden y lo que más le causaba gracia era recordar a Leon peliando con el niño de sus sueños infantiles.

Ella entro en su casa se dirigió a la sala de estar que se encontraba detrás de la puerta del lado izquierdo, se sentó en el sofá y abrió la carta, de ella saco un cheque de unos cuatro mil dólares y una carta que decía:

Cambia lo que sea necesario para lo que mi nieta necesite o pida, pero no la consientas, en lo que éste en tu casa trata de hacerla una niña con la personalidad fuerte, si te es posible, en una damita hecha y derecha, te advierto que si algo "cualquier cosa" le llega a pasar a mi heredera, lo pagaras tu, cuida de ella como si fuese tu hija, como si tu futuro dependiera de esa criatura.

Tu jefe…

Ada no pudo evitar tragar saliva, cuando termino de leer la carta, tal vez si sería una de las misiones más difíciles de su carrera y tal vez más delicada de todas.

-buen día-dijo la niña que entraba a la sala de estar, buscando a su temporal tutora.

-buen día-le dijo Ada mientras se acercaba a la niña-vamos de nuevo a tu cuarto, te tenemos que cambiar-le dijo tomándola en brazos, la niña como de costumbre se sonrojo un poco y asistió con la cabeza.

La bajo apenas llegaron al cuarto de la niña, Ada abrió la puerta del cuarto donde guardaba la ropa de la pequeña, saco una remera de color rojo y un pantalón ajustado de color negro, mientras que la niña saco un par de botas del cajón del mismo color que el de la remera.

-buen gusto-le dijo Ada, señalando las bostas que la niña tenía en sus manos, y colocando la ropa en la cama. Ayudo a la pequeña criatura a cambiarse, ponerse el calzado, luego peino el pelo de la niña, la cargo de nuevo en su brazo, la bajo en el sillón y le entrego el control de la tele, la pequeña sonrió y lo tomo.

Ada se dirigió a la cocina y a hacer un café y una leche con chocolate para la pequeña. Le venían recuerdos de su infancia, su madre enseñándole a cocinar, mientras cantaba y le giñaba el ojo, para hacerla sonreír, realmente se sentía mal por no abre sido fuerte para protegerla como ella lo hiso. Ada salió de sus amargos recuerdos cuando sintió el tirón leve de su falda, era la pequeña Camila llamando su atención.

-Camila, te dije que no podes entrar en la cocina-le dijo de manera firme.

-Lo sé… pero tengo mucha hambre-le dijo la niña tocándose el estomago, la verdad que para su edad era una niña con buen lenguaje y muy inteligente.

-de acuerdo, ve al comedor, ya te llevo en desayuno-le dijo, tocando su cabeza. La niña corrió hasta entra en la segunda puerta izquierda y sentarse en una de las silla. Después de eso Ada entro con ambas tasas en mano, dejo una en frente de la niña y otra frente a ella mientras se sentaba.

-Mamá decía que era de mala educación poner los teléfonos sobre la mesa mientras comes-le dijo la niña de manera sonriente.

-Así… lo siento-le dijo finiendo que lo hiso por accidente. La niña no respondió Ada pudo notar su triste mirada al suelo-¿te pasa algo Camila?-pregunto la mujer de ojos marones claros.

-no-le dijo de manera firme y volviendo a tomar de su tasa.

Pasaron unas dos horas y Ada le estaba enseñando a sumar a la niña cuando el timbre llamo su atención.

-Camila ve a tu cuarto y no salgas anta que te diga-dijo la mujer mientras se levantaba del sillón y le entregaba la tabla de números a la niña. La pequeña solo asistió y se retiro rápidamente de la sala.

Ada verifico que la niña entrara en la habitación antes de abrir la puerta, cuando la abrió sintió que en su cuerpo se hacía presente un escalofríos.

-hola Ada-dijo el hombre que se encontraba entrando a la casa de la mujer mientras la tomaba de la cintura. Ella simplemente estaba atónita hasta que reacciono y se separo de rápidamente de el hombre que le besaba el cuello.

-Leon… ¿que éstas haciendo acá?-le pregunto algo sorprendida.

-vine a jugar-le dijo tratando de tomarla de nuevo por la cintura, pera besarla pero ella se resistió.

-No Leon, no es el momento-le decía esquivando los besos del hombre de ojos azules.

-¿por qué?... ¿papi y mami no te dejan?-le dijo irónicamente asiendo que Ada Lo mirara de manera hostil.

-¿qué fue eso?-pregunto Leon poniéndose a modo alerta.

-am… ¿Qué cosa?... yo no escuche nada-le respondió tratando de ocultar sus nervios.

-¿enserio no lo escuchas?... es como una risa-le dijo poniendo una de sus manos en la boca de espía. Ella negó con la cabeza-presta atención-le dijo ignorando la lengua de Ada que pasaba por la mano de Leon por hacerlo reaccionar. Y de repente se escucho la vos de la niña riendo un poco.

Leon soltó la boca de Ada y se dirigió a el cuarto, donde se encontraba Camila, Leon se detuvo y pego la oreja en la puerta y escucho un leve rudo entro si más espera. El se quedo sorprendido al ver a la pequeña niña que se encontraba sentada en el suelo frente a usa silla.

-No es mi hija, no es tu hija, no es nuestra hija-le dijo Ada a León cuando noto que León la miraba algo confundido y intrigado.

-Más te vale-le dijo Leon aun sin entender la situación.

Los tres se ubicaron en la sala de estar, pasada la incómoda situación, mientras que la pequeña le decía a Ada cuanto era esto, mas esto, hablaba con Leon y le explicaba de su nueva "misión" de niñera.

León no pudo evitar estallar de la risa-enserio, la gran Ada Wong, la mujer más fría que conozco, de… niñera-leon no podía dejar de reír, hasta que de repente sintió un enorme dolor en la cara y cuando menos se dio cuenta estaba en el piso con una marca de cinco dedos en su mejilla izquierda. Ahora la que reía era Ada.

-¿le dolió señor Kennedy?-le pregunto la niña, evitando la risa que se quería escapar de su pequeña boca.

-si… estoy bien-le dijo mientras s frotaba la mejilla.

-Pobre señor Kennedy-fue lo último que Ada dijo antes de volver a reír.