Disclaimer: la leyenda de Korra no me pertenece


RESPUESTA A LOS REVIEWS

Hola a todos en primera, un saludo a JMV1997 y a mariana 01, gracias por sus comentarios :D…. en segunda, otro saludo a "guest" mejor conocido como mi querido anon, solo diré lo siguiente: reto cumplido, reto cumplido. Y finalmente otro saludo a prettyday19 me alegro de que te gusten mis fics :D, y bienvenida al psicópata mundo del fanfic.^_^' (no sabes en lo que te has metido).


Guardián : "separación"

Mako subió al auto de Iroh a regañadientes, simplemente, no quería viajar con él.

— ¿Qué fue lo que le pasó a Korra? — preguntó el Señor del Fuego.

— Problemas de coagulación — respondió Mako sin extenderse en el tema, ya que no quería que Iroh supiera todos los detalles de la condición de su esposa.

— ¿Por qué no la llevaste a un hospital? , ¿Te parece lógico que la Avatar diera a luz en tu casa? — preguntó inquisitivamente el ex general. Precisamente, por ese tipo de comentarios era que el maestro fuego no quería viajar con Iroh, porque sería cuestión de tiempo antes de que comenzara a recriminarle.

— Los miembros del Loto Blanco ordenaron que fuera así, y Korra estuvo de acuerdo con ellos— dijo el chico fríamente.

— Ya veo…— contestó Iroh arrogantemente. Después, un incómodo silencio se impuso entre los dos, hasta que llegaron a los muelles de Ciudad Republica.

— Hay un portaaviones por aquí cerca— comentó Iroh mientras se bajaba del automóvil e inspeccionaba los muelles — conozco a unas cuantas personas allí, no será difícil conseguir un aeroplano…

— ¿Un aeroplano? — Preguntó Mako interrumpiéndolo— pensé que viajaríamos en un barco comercial— dijo el muchacho algo fastidiado.

— ¿Por qué habríamos de hacerlo? — Preguntó Iroh con un deje de arrogancia— yo puedo conseguir un trasporte más rápido, además, es la vida de la Avatar la que está en juego. En esta ciudad todos veneran el suelo por donde ella camina. Nadie se atreverá a negarle un favor.

Mako frunció el seño, le molestaba como hablaba Iroh acerca de Korra. "la vida del Avatar" se repitió mentalmente, por supuesto, así era como todos veían a su esposa, tan solo como el "Avatar". Por su parte, Iroh no tardó en encontrar el famoso barco, por lo que no dudó en ir a hablar con la tripulación mientras que Mako lo esperaba recostado en el barandal del muelle con los brazos cruzados.

— ¡Ya está! ¡Lo conseguí! — Exclamó Iroh emocionado— podremos usar uno de sus aviones hasta que lleguemos a la frontera del Reino de la Tierra, allí, las temperaturas comenzarán a bajar, y no podremos continuar, así que abordaremos un barco militar. Reduciremos ocho horas al tiempo de viaje.

— Eso es perfecto — comentó Mako aceptando que la ayuda de Iroh había resultado más útil de lo esperado.

— Sígueme — le indicó Iroh. El señor del fuego condujo a Mako por el interior del barco, mientras que los marinos les dedicaban unas cuantas miradas curiosas. Nadie esperaba ver a uno de los intendentes de la policía de Cuidad Republica con el Señor del Fuego, trabajando mano a mano, pues los medios habían hecho un gran trabajo difundiendo rumores y exagerando todo aquel asunto de la relación de Iroh y Korra.

— ¿Estás seguro de que sabes conducir este traste? — preguntó Mako al ver que Iroh tomaba el asiento del piloto de un avión estándar de la compañía Sato.

— Por su puesto— respondió Iroh con una sonrisa — tuve que aprender de la manera difícil— comentó. Mako subió al avión y se puso su casco, no había montado muchas veces en un artefacto como ese, por lo que estaba aterrado, pero, considerando que la vida de Korra estaba en riesgo, no podía quejarse.

— ¿Estás listo? — preguntó Iroh al ver que Mako ya se había puesto los protectores.

—Sí.

— Vámonos— gritó Iroh mientras arrancaba el avión.

Mako se sostuvo con todas sus fuerzas al sentir que el avión se separaba del suelo y tomaba altura, finalmente, el muchacho se relajó, y dejó que su mente volviera nuevamente al pasado.

...

Habían pasado cerca de dos semanas y media desde que Korra regresara del reino de la tierra, y sus ataques de pánico no habían disminuido. Sin embargo, una tarde, mientras que Mako se encontraba en el trabajo, la chica decidió levantarse de la cama y fue a visitar a Tenzin en busca de respuestas a sus problemas.

Mako llegó aquella noche completamente exhausto, se suponía que su turno terminaría a las cinco, pero, gracias a todo el trabajo represado, y una situación de último minuto, el chico llegó a las ocho a su apartamento.

Hey Mako… escucho exclamar a Bolin mientras el chico abría la puerta.

Hola Mako lo saludó Asami.

Hola, ¿Por qué están todos aquí? preguntó el maestro fuego sorprendido.

Porque yo los llamé chico listo comentó Korra sonriente te hemos esperado durante horas agregó.

Lo siento, tenía mucho trabajo en la estación comentó Mako mientras se frotaba la nuca.

No importa hermano. Korra nos invitó a comer esta noche, vamos a ir por fideos y, después, vamos por un par de tragos dijo Boilin emocionado.

Oh, lo lamento mucho muchachos, pero no puedo ir con ustedes, es en serio, estoy exhausto, vayan y diviértanse por mi respondió Mako es más, yo invito una ronda, tómense ese par de tragos a mi nombre agregó el maestro Fuego mientras sacaba un par de billetes y los ponía en las manos de Korra.

No negó Asami no será lo mismo si no estamos todos juntos dijo Asami entristecida.

Lo lamentó, pero tengo que trabajar mañana toda la noche, debo dormir, además estoy muy cansado. Creo que será otro día se disculpó Mako. Sus amigos insistieron un par de veces más, pero no lograron convencerlo, sencillamente, el maestro fuego se hallaba exhausto.

¿Estás seguro de que no quieres ir con nosotros aguafiestas? preguntó Korra antes de dejar el apartamento.

— Estoy segurorespondió Mako sonriendo ligeramente. El resto del "equipo avatar" se fue, por lo que el maestro fuego preparó algo de comer, y se metió en la cama mientras escuchaba un programa jazz en el radio.

Un par de horas después, Mako escuchó el rechinar de la puerta.

¡Ya llegué Mako! gritó Korra de una manera extraña, mientras que el chico la escuchaba dar torpes y bruscos pasos por el apartamento.

¿Bebieron mucho? Espero que no hayan agotado las reservas de jugo de cactus de ciudad Republica bromeó Mako.

Nooooo… ¿cómo crees?, en realidad, creo que se nos pasó un poquito la mano, pero, nos tomamos una ronda en tu nombre.

Me siento halagado respondió el chico sarcásticamente mientras reprimía una sonrisa. De pronto, el sonido de cristal estrellándose contra el suelo alertó a Mako, quien aún se resistía a levantarse de la cama.

Upssss… creo que reventé un vaso, lo lamento gritó Korra.

¿Estás bien? preguntó nuevamente el chico.

Si, solo quería un vaso de agua y… trató de decir Korra, pero un estruendo, aún más escandaloso que el anterior, la interrumpió.

¡Korra! exclamó Mako mientras se sentaba en la cama a toda velocidad.

Upppsss…. Se me cayeron unos cuantos platos, lo lamento vociferó nuevamente la Avatar.

Korra ven acá antes de que destruyas el resto de la cocina, deja ese desastre, no quiero que te hagas daño, mañana lo limpiaré respondió Mako mientras volvía a la cama.

¿Estás molesto conmigo? preguntó Korra quien ahora se encontraba recostada en el marco de su puerta tratando de parecer inocente.

No respondió Mako dedicándole una sonrisa.

Perfecto dijo. Después, korra dio una par de pasos hacia la cama y se sentó sobre él, por lo que Mako resoplo al sentir todo su peso encima.

Estás loca, ¿lo sabías? comentó Mako sosteniéndole las caderas.

No es cierto, solo te estoy pidiendo que cumplas con deberes conyugales bromeó Korra.

Korra tu sabes que no puedo… trató de decir Mako, pero ella no lo dejó terminar, ya que comenzó a besarlo en el cuello. El maestro fuego contuvo el aliento, al sentir la respiración entrecortada del avatar sobre su piel, y su cabello rozándole la mejilla delicadamente. Finalmente el chico no pudo soportarlo más y la apartó tirándola a la cama.

Woow chico listo, has pasado de ser un aguafiestas común, a uno del tamaño del Unagui dijo Korra cruzándose de brazos.

Claro que no. Yo solo quería que te pusieras más cómoda respondió Mako con una sonrisa felina en su rostro mientras se ubicaba encima de ella.

Aquella noche fue una de las mejores que Mako hubiera pasado con Korra, y eso lo asustaba, ya que en aquellas temporadas en las que ella sufría sus ataques de pánico, Korra se le entregaba de una forma casi temerosa, cómo si necesitase a alguien que la confortara, y eran las noches en la que él debía ser extremadamente cuidadoso con ella.

Sin embargo, la tristeza de Korra parecía haber desaparecido en un parpadeo, y había algo extraño en todo aquello. Mako se abrazó fuertemente a la espalda de Korra y puso su frente sobre el hombro de la chica.

Korra… empezó el muchacho en un murmullo.

¿Qué?

¿Qué te sucede? preguntó Mako muy serio.

¿A qué te refieres?

Tú sabes de qué estoy hablando, generalmente, tus ataques de pánico no desaparecen de la noche a la mañana, usualmente tú te recuperas lentamente, ¿Por qué esta vez fue diferente?

¿Acaso deseas verme triste y sin poder dormir? preguntó Korra subiendo el tono de voz ligeramente.

Tú sabes bien que eso no es verdad, yo te amo, y no quiero que sufras.

¿m-Me a-amas? preguntó Korra entrecortadamente.

Sí.

Yo también te amo respondió ella. Mako sonrió sobre el hombro desnudo de Korra y la acercó un poco más a su propio cuerpo.

Mako… ¿Qué es lo que más quieres en la vida?preguntó Korra de improvisto.

Yo… estar contigo y…

No lo interrumpió Korra no pienses en mi, ¿Qué es lo que más quieres para ti mismo?- preguntó nuevamente. Mako frunció el seño y meditó por algunos instantes.

Yo no soy una persona ambiciosa. Solo quiero que llegué el día en que tenga mi propio hogar, y que no vuelva a pensar que tendré que regresar a vivir en las calles, quiero ascender en mi trabajo y, ¿Por qué no?, una familia dijo Mako, después, el chico rió suavemente sé que para ti debe parecer algo ordinario, pero para mí es suficiente.

No creo que sea ordinario, a decir verdad, a mí también me gustaría eso opinó la chica pero también quisiera ser una buena Avatar, ayudarle a todos y mantener la paz y el balance en el mundo susurro Korra.

Puedes tener ambos, una familia, y éxito como el Avatar intervino Mako. La chica no respondió, tan solo se quedó en silencio mientras que el maestro fuego sentía que el sueño lo vencía.

Mako y Korra pasaron el día siguiente en la cama, el uno al lado del otro, enrollados en las sabanas en su perfecto mundo privado. Había ocasiones en las que Mako se sentía culpable, o tonto, ya que su personalidad algo sínica y desconfiada le decía que todo aquello acabaría en algún momento. Cuando llegó la noche, Mako se levantó, limpió el desastre de Korra (quien al parecer había decidido arremeter en contra de toda su vajilla) y se alistó para irse a trabajar.

Cuando Mako llegó nuevamente a su habitación encontró a Korra completamente vestida y peinándose frente al espejo.

Creo que es hora de irme chico listo dijo la Avatar mientras le daba los toques finales a su cola de caballo. Mako, quien se había quedado mirándola detenidamente, reaccionó al oír aquellas palabras.

Yo también debo irme a trabajar comentó Mako mientras la observaba luchar con su cabello ¿quieres que te de una mano? preguntó.

Por su puesto contestó Korra alegremente. Con mucha dificultad Mako la ayudó a acomodar su cabello en una coleta, después, puso sus manos en los hombros de la Avatar y la miró a través del espejo.

Me alegra que ya te sientas mejor. ¿Nos vemos mañana? preguntó. En ese momento, a Mako le pareció ver los ojos de Korra empañarse ligeramente.

Haré lo posible contestó lacónicamente.

Mako tomó sus cosas y dejó el apartamento, tras darle un largo beso a su novia. La actitud de Korra volvió a sorprenderlo, ella parecía mucho más emotiva de lo normal, pero decidió no prestarle demasiada atención, ya que si lo hacía, de seguro llegaría tarde a su trabajo.

Tiempo después, Mako, se arrepentiría de aquella decisión, ya que aquella misma noche Korra partió sin saber si regresaría a Ciudad Republica.

...

— Mako… — lo llamó Iroh distrayéndolo— estamos cerca de la isla Wei, allí tenemos que tomar el barco al Polo Norte, así que prepárate, será un aterrizaje difícil, el viento está en nuestra contra.

Mako no pudo evitar sostenerse fuertemente a su asiento al sentir una turbulencia que sacudió bruscamente el aeroplano.

— ¿Estás seguro de que sabes manejar esta cosa? — preguntó Mako

— Por supuesto que sí — respondió Iroh.

— Los niños ricos siempre tienen los mejores juguetes y saben manejarlos a la perfección, tal vez por eso ascienden tan rápido en sus trabajos— opinó Mako sarcásticamente, a conciencia de que aquella frase era un golpe bajo para Iroh, quien siempre había tratado de limpiar su imagen, ya que muchos opinaban que la única razón por la que había llegado a general a tan corta edad, era porque se trataba de el heredero al trono.

— ¡Ha! ¿En serio? ¿Alguna vez le has dicho eso a tu amiga Sato? A ella también es una niña mimada a la que le gustan los juguetes caros y bonitos.

— Puede ser— aceptó Mako— pero ella no es la ex novia de mi esposa, además, ella me cae mejor que tu — comentó. Iroh sonrío por lo bajo, ya que a pesar de sus constantes peleas y la difícil actitud de Mako, al Señor del Fuego le gustaba tener esa compleja relación amor/odio con él.

— Cierra la boca — dijo Iroh — ya vamos a aterrizar, necesito concentrarme.

El avión descendió con dificultad a la tierra, mientras que Mako se sostenía con fuerza, finalmente, el aeroplano hizo contacto con el suelo, por lo que sus dos ocupantes pudieron tocar tierra firme.

— ¿Qué hora es? — preguntó Iroh tras entregarles el avión a los soldados de la zona.

— Son las dos de la tarde — respondió Mako.

— Deberíamos comer algo antes de abordar el barco — sugirió el Señor del fuego.

Los dos maestros fuego dejaron la base militar en la que habían aterrizado, y cruzaron el pueblo hasta que llegaron al puerto, allí, entraron a un pequeño restaurante. Mientras que esperaban su comida Mako recordó un detalle muy importante que se le había pasado desapercibido.

— ¡Kanna! — exclamó Mako levantándose de su silla.

— ¿Qué sucede? — preguntó Iroh alterado.

— Olvidé despedirme de mi hija, tengo que llamarla— dichas estas palabras, Mako salió corriendo del lugar, buscó un teléfono público y frenéticamente marcó el número de Tenzin.

— ¿Hola? — contestó Pema al otro lado del auricular.

— Hola Pema, soy yo, Mako ¿podrías dejarme hablar con Kanna? — Preguntó Mako.

— Ehhh… ella está justo a mi lado, pero, creo que no quiere hablar contigo — dijo Pema algo nerviosa. Mako frunció el seño, sabía que su hija estaría furiosa con él, ¿qué más podría esperar? La había dejado sola, con un hermano recién nacido y una mamá al borde de la muerte.

— ¡Oh!, Bien, entiendo, supongo que tendré que llamar más tar…

— Espera— dijo la voz desesperada de su hija, quien aparentemente le había quitado el auricular a Pema

— Espera papá, no cuelgues— pidió— ¿Dónde estás? ¿Por qué te fuiste? Nos dejaste solos.

— Kanna… — suspiró Mako — no los dejé, estoy buscando algo para ayudar a Korra.

— ¿Una medicina? — preguntó Kanna inocentemente.

— Sí, algo así.

— ¿Estás seguro de que eso funcionará? — preguntó Kanna desconfiadamente.

— No lo sé Kanna, pero no puedo darme por vencido.

— No, no puedes— dijo Kanna al borde de las lagrimas — papá, prométeme que volverás, pase lo que pase, no puedes dejarnos solos.

— Te lo prometo, no los dejaré solos— dijo Mako con una sonrisa en sus labios.

— Adiós papi — se despidió Kanna.

— Adiós, pórtate bien— le respondió el maestro fuego.

Mako colgó el teléfono y se quedó mirándolo por un rato, mientras que recordaba otra escena de su pasado.

...

Hola saludó Mako a través del auricular de su teléfono.

Hola Mako, soy yo, Korra saludo la chica sin emoción.

¡Korra! Exclamó Mako ¿Dónde estás? Preguntó el chico molesto he pasado un mes sin tener sin saber nada ti. Tenzin me dijo que estas entrenando con un maestro espiritual o algo así. Me debes un par de explicaciones y exijo que me las des ahora mismo.

Lo lamento Mako se disculpo Korra sin subir el tono de voz pero creo que no voy a volver el maestro fuego sintió un extraño frio recorriéndole las venas, como si en vez de sangre tuviera hielo.

¿Por qué? preguntó fríamente.

Tú sabes por qué, Mako dijo la chica seriamente yo soy un desastre, tengo que poner mis pensamientos y mis sentimientos bajo control, si es que quiero mantener el balance y el "estado avatar".

Así que todo se reduce a eso ¿no es verdad? preguntó Mako sin emoción.

Mako… comenzó Korra en tono de suplica por favor, tienes que entender, tu sabes que te amo, pero como la Avatar, yo quiero y debo cumplir mi deber.

Eso es lo que quiere la Avatar, pero, ¿Qué es lo que quiere Korra? gritó Mako finalmente perdiendo los estribos.

Mako, yo no puedo ser egoísta y tú lo sabes, sencillamente no puedo dejar que mis problemas interfieran con el "estado Avatar".

No sé qué decir respondió Mako tratando de calmarse tú me dices que no eres egoísta, pero te marchaste sin decirme nada, sin si quiera contármelo, me es imposible entender como alguien que no quiere ser egoísta es capaz de hacer una cosa así dijo el maestro fuego. Korra guardó silencio por algunos minutos, hasta que finalmente contestó:

Precisamente por eso no quería decirte nada, porque sabía que terminaríamos peleando, y yo quería llevarme un buen recuerdo tuyo. Mako, tu quieres una vida normal, un trabajo normal, y una familia, pero yo no puedo darte eso, te amo, y por eso no quiero atarte, yo tengo una misión que requiere toda mi atención, lo lamento, pero tú y yo no podemos estar juntos.

El tiempo para Mako se detuvo en aquel instante, lo que había estado temiendo desde que descubrió que estaba enamorado de Korra, finalmente sucedió, y la perfecta burbuja que había construido alrededor de los dos se había estallado cómo si nada. Ella se había dado cuenta de que los dos provenían de mundos completamente diferentes, ella era la Avatar, nacida para la grandeza, lo más cercano a un dios en la tierra, mientras que él era un simple mortal.

Perfecto dijo Mako tranquilamente eso es todo lo que quería oír – murmuró.

Espera Mako… dijo Korra, pero el chico colgó el teléfono y se dejó caer pesadamente al piso mientras se agarraba la cabeza con las manos.

Probablemente su final había sido algo frio, pero Korra no era de la clase de chicas que lloran, y él tampoco era del tipo sentimental. Sin embargo, esto no impidió que Mako pasara el siguiente par de noches sin dormir, incluso tuvo que pedir una licencia, ya que no se sentía capaz de asistir al trabajo.

Sin embargo, al caer la tercera noche, el timbre de su apartamento sonó. Mako abrió la puerta, y se encontró de frente con Asami.

Hola Asami saludo Mako tratando de parecer animado.

Hola Mako respondió la chica quien se veía inusualmente nerviosa ¿puedo pasar?, necesito decirte algo importante.

Por su puesto contestó Mako mientras la dejaba pasar ¿quieres tomar algo?

No, gracias contestó la chica sentándose en el sofá.

¿Qué sucede? Preguntó Mako pareces nerviosa.

Korra te mandó algo, ella no te lo puede dar personalmente, por eso estoy aquí dijo rápidamente la chica.

¿A qué te refieres? volvió a preguntar Mako.

Míralo tú mismo murmuró Asami mientras sacaba unos documentos de su portafolio y los arrojaba a la mesa frente a ella. Mako tomó los papeles y comenzó a observarlos detenidamente, y se dio cuenta de que se trataba de una serie de documentos de la hipoteca de su apartamento, la cual se hallaba completamente pagada.

¡Esto no puede ser cierto! Exclamó Mako alarmado yo no he pagado mi hipoteca, no tengo el dinero para hacerlo.

Mira el último documento comentó Asami. Mako pasó las hojas y se encontró con una copia de un cheque, a nombre de Korra de parte del gobierno del Reino de la Tierra. La Avatar le había comentado a Mako que el rey le había pagado por sus servicios, a pesar de que no tenía necesidad de hacerlo. Sin embargo, el chico nunca le había preguntado que había hecho con aquel dinero.

Mako… empezó nuevamente Asami sin atreverse a mirarlo a los ojos tienes que ir el viernes a firmar la escritura, este apartamento es tuyo.

No lo quiero dijo Mako de repente.

Pero… no entiendo, Korra dijo que esto es lo que tú querías. Ella dijo que tú querías un hogar, y dejar de tener miedo de tener que volver a vivir en la calle dijo Asami confundida.

Yo no lo quería así, quería, quería que…. Bueno, no sé qué es lo que quería, pero yo no puedo recibir esto, mucho menos de Korra dijo Mako completamente alterado, mientras daba vueltas alrededor de su sala de estar. De pronto, el chico se detuvo y miró a Asami lleno de ira.

¿Cómo es que tú sabes todo esto? preguntó Mako con un tono peligrosamente bajo. Asami se revolvió incomoda en su asiento y respondió.

Ella me lo contó.

Tú lo sabías, ¿no es verdad?, tú sabías que ella se iba a ir de Ciudad Republica murmuró Mako venenosamente.

Mako cálmate… intentó tranquilizarlo Asami Korra nos contó todo la noche antes de irse.

¿Boilin también lo sabía? preguntó Mako aún más ofendido de lo que se encontraba inicialmente.

Si. Y también Tenzin, en realidad, fue él quien le sugirió a Korra que debía viajar y buscar a alguien que la ayudara a encontrar el balance, y…

¡Todos lo sabían! Gritó Mako completamente alterado yo fui el único idiota que no sabía lo que estaba pasando, ¿cómo es posible que no me lo hubieras dicho antes Asami? Pensé que éramos amigos, y que yo importaba, ¿Por qué no me dijiste lo que ella pensaba hacer? vociferó. La chica se paró y tomó a Mako por los hombros para tratar de calmarlo.

Mako empezó nuevamente Asami no te lo dije porque ella me pidió que no lo hiciera, y porque sabíamos que reaccionaríamos así. Sé que no querías que esto pasara, pero Korra es la Avatar, le gusté o no, y si ella pierde el contacto con "el estado Avatar ", podría ocurrir algo terrible, tu sabes que él mundo la necesita.

Pero… ¿por qué no me lo dijo? preguntó Mako.

Creo… creo que ella no quería enfrentarte, estoy segura de que si te lo hubiera contado tu le habrías pedido que se quedara, y no habría tenido la fuerza necesaria para irse, estoy segura de que ella te quiere Mako, y que solo desea que seas feliz.

No, no, no, no, ella solo es una egoísta murmuró Mako.

¿En serio crees eso? preguntó Asami mirándolo a los ojos. Después, el chico vio nuevamente los papeles en sus manos y se dio cuenta de que estaba equivocado, Korra no era una egoísta, todo lo contrario, ella había renunciado a todo lo que lo que en realidad "quería" a cambio de obtener lo que "necesitaba": la paz necesaria para conseguir el equilibrio en el estado avatar.

Será mejor que me vaya dijo Asami tristemente.

— Sí, eso sería mejor contestó Mako agresivamente, quien siguió a la chica y cerró la puerta detrás de ella con un fuerte golpe.

Después de una espantosa semana, Mako finalmente se decidió a ir a firmar las escrituras de su apartamento, sin embargo, el chico no se sentía cómodo en su nuevo hogar. Todo lo contrario, más parecía que cada uno de los rincones estaban invadidos por la esencia de Korra, la cual lo perseguía como si se tratara de un fantasma.

El segundo mes desde la partida de la chica fue el más difícil para Mako, quien aún luchaba por exorcizar su recuerdo. Al principio, la había odiado por irse sin si quiera avisarle, después, comenzó a odiar a Boilin y a Asami, se suponía que ellos dos eran sus amigos, y aún así no le habían dicho nada, de haberlo sabido, él habría podido detener a Korra y ella aún estaría con él.

Finalmente, cuando Mako se cansó de tratar de hallar culpables en todos aquellos que lo rodeaban, decidió mirar sus propios errores, y se dio cuenta que el peor de todos había sido dejarse llevar por el instinto, y enamorarse de Korra.

Desde el principio, Mako sabía que su relación estaba condenada, por eso había permanecido con Asami tanto tiempo, aún así, él dejó de lado su cordura y se decidió por Korra. Posiblemente, eso era lo que se merecía, por haber pretendido ascender a donde él nunca debió hacerlo en primer lugar. Korra nunca sería para él, Mako siempre lo supo, y ahora, lo único que le quedaba eran un montón de recuerdos y el corazón roto.

...

Mako colgó el teléfono público y regresó al restaurante en donde Iroh y él comieron su almuerzo en silencio. Después, los dos maestros fuego caminaron hacia el puerto y abordaron el primer barco hacía el Polo Norte.

Mientras que la noche caía, Mako se sentó en la cubierta del barco a ver el atardecer, estaba tan distraído que ni siquiera se dio cuenta que el Señor del Fuego se sentó junto a él.

— Aún no entiendo porque te eligió a ti— dijo Iroh de repente, por lo que Mako se sobresaltó y lo miró a los ojos.

— Yo tampoco lo entiendo — respondió Mako— pero siempre he tenido curiosidad, ¿cómo fue que ustedes se volvieron novios? — preguntó el chico sin apartar la mirada del Señor del Fuego.

— Sucedió dos años después de que ella dejara Ciudad Republica. Yo aún era general, y ella había terminado su entrenamiento espiritual, recuerdo que cuando la volví a encontrar se veía muy diferente, como si estuviera en paz.

— Lo sé— comentó Mako— yo también sentí lo mismo cuando la volví a ver.

— Pero, no todo estaba tan tranquilo en aquel entonces. Korra llegó a la Nación del Fuego a ayudarnos a aplacar una revuelta en una aldea, ellos decían que el impuesto que les cobraba la capital era muy alto, y que no lograrían la cuota de producción por culpa de la sequía. Gracias a Korra, logramos llegar a un acuerdo y evitar que aquello degenerara en una guerra civil— dijo calmadamente Iroh.

— Entiendo… — murmuró Mako.

— La noche en la que la revuelta terminó, la llevé a comer algo, a partir de ahí, comenzamos a salir juntos, y seis meses después… bueno, tu sabes que sucedió seis meses después. Aún me arrepiento de haberte invitado a la Nación del Fuego aquella noche— comentó Iroh algo resentido.

Mako guardó silencio, y nuevamente los recuerdos lo golpearon como una ráfaga.

...

Mako miró su reflejo en el espejo por milésima vez aquella tarde, y repaso los pliegues de su mejor uniforme de policía, asegurándose de que se viera impecable. Después, el muchacho caminó hacía su mesa de noche y tomó la invitación que se encontraba sobre ella.

El maestro fuego dejó su habitación en el palacio del Señor del Fuego, sintiéndose aún más ansioso de lo que se encontraba segundos antes. Un par de días atrás, Mako había recibido una invitación para asistir a un baile en la Nación del Fuego, por la celebración del aniversario de la terminación de la Guerra de los Cien años. Todos los más importantes líderes y personas de estado de las cinco naciones estarían presentes.

El primer impulso de Mako fue rechazar la invitación, ya que había leído en los periódicos que Iroh y Korra se encontraban saliendo, y, a pesar de que con mucho esfuerzo había superado su relación con la Avatar, el chico no se sentía completamente fuerte para ver a la "perfecta y feliz pareja", a tan solo un par de semanas de que él hubiera terminado con su última novia. A pesar de todo, Lin Bei Fong obligó al maestro fuego a asistir a aquel baile, ya que quería presentarlo en sociedad como el nuevo encargado del departamento de Lucha Contra la Mafia de la Policía de Ciudad Republica.

Mako se sentía orgulloso de haber llegado tan alto, pero también estaba aterrorizado, no sabía si podría darle la talla a aquel puesto tan importante. Por primera vez, el maestro fuego sintió algo de la presión que debía experimentar Korra día tras día. Antes, Mako no era nadie, y no le debía nada a nadie, tan solo contaba con Boilin, pero, ahora sentía que sobre sus hombros tenía el gran peso de continuar con la lucha contra las triadas que él mismo había iniciado unos años atrás, y que si fallaba, muchos disfrutarían al verlo caer.

Por lo anterior, Mako ya no odiaba a Korra, simplemente no podía hacerlo. El maestro fuego había escuchado sobre las hazañas de la Avatar alrededor del mundo, ella había estado ocupada ayudando a las personas en las diferentes naciones, lo que le confirmaba lo que él ya sabía: que Korra era la persona más leal, valiente y desinteresada que hubiera conocido. A pesar de que en un breve momento llegó a pesar lo contrario. Posiblemente, de eso se trataba la madurez, de aprender a entender al otro, y de ponerse en su lugar siquiera por un momento, porque sí ese era el caso, Mako sentía que había madurado mucho al entender la difícil posición en la que se hallaba Korra desde el día de su nacimiento.

El maestro fuego entró en el salón, en donde no encontró a nadie conocido, por lo que avanzó hacía la mesa de los bocadillos y tomó una copa de champagne y un par de aperitivos.

¿Sabe si la Avatar va a estar presente? preguntó una mujer a sus espaldas.

Estoy seguro de que así será, no sé si se ha enterado, pero el Príncipe Iroh y ella están saliendo respondió un hombre.

Entonces, ¿son ciertos los rumores? preguntó nuevamente la mujer.

Si, por supuesto que lo son. Ya llevan saliendo casi seis meses, escuché que la familia real espera que pronto haya un matrimonio.

¡Oh! Murmuró la mujer sorprendida es demasiado rápido para pensar en eso, apenas llevan unos meses juntos.

Puede ser aceptó el sujeto pero usted sabe como son las cosas en la política, concejal Cho, una unión entre el Señor del Fuego y la Avatar se vería maravillosa ante la prensa. Tan solo piense en las posibilidades, se vería como una especie de historia de amor y redención. En la vida pasada el Avatar Aang fue el mejor amigo del Señor del Fuego Zuko, y en esta vida, ella podría convertirse en su esposa.

Mako tuvo que luchar consigo mismo para no reaccionar ante estas palabras, nuevamente, el chico sentía la misma frustración que había sentido años atrás al ver que todos al rededor de Korra trataban de manipularla y de utilizarla, tan solo esperaba que hubiera alguien a su lado que fuera sincero con ella.

En ese momento, la multitud comenzó a murmurar, y muchos de los invitados comenzaron a caminar en la dirección contraria en la que Mako es encontraba, por lo que él chico se dio media vuelta, y miró hacía la entrada del salón en donde vio a Korra caminando mientras sostenía el brazo de Iroh.

Con tan solo dirigirles una breve mirada, Mako entendió porque toda aquella gente estaba encantada con aquella pareja. Eran la perfecta imagen de la grandeza, el futuro Señor del Fuego, y el joven Avatar, caminando de la mano. Mako sonrió tristemente al ver a Korra, mientras pensaba nuevamente en lo iluso que había sido al creer que tenían una oportunidad de estar juntos y de tener una familia. Mako podía fingir ser "el gran policía" o "el gran campeón de pro-control", pero, en el fondo, nunca dejaría una rata de la calle.

Para su sorpresa, el chico sintió que alguien lo observaba desde la distancia, por lo que levantó la mirada y se encontró con los cristalinos ojos azules de Korra quien lo miraba con una suave sonrisa mientras caminaba hacía él evadiendo la multitud. Mako la observó atentamente mientras sostenía firmemente su copa de champagne, y se dio cuenta de que la chica apenas si había cambiado en ese par de años, por supuesto, se veía más alta y más madura, pero su sonrisa seguía reflejando la misma impulsiva inocencia que tenía cuando ella aún era una adolecente.

Hola lo saludo Korra mientras se ubicaba justo en frente de él.

Hola Korra contestó calmadamente Mako, quien tomó un sorbo de su copa, pues no había forma de que se enfrentara a aquello completamente sobrio.

Me alegra que vinieras, no pensé que lo fueras a hacer comentó nerviosamente la chica quiero decir… como ahora estas tan ocupado, escuche las buenas noticias, te ascendieron, felicidades.

Gracias, pero creo que aún es demasiado rápido como para celebrar, las cosas pueden cambiar.

Veo que aún eres un aguafiestas, ¿no es verdad chico listo? preguntó Korra poniendo las manos en su cintura.

Puede ser aceptó Mako ¿has tenido noticias de los otros? preguntó el chico refiriéndose a Boilin y a Asami.

Sí, ellos también fueron invitados, Asami me dijo que llegaría algo tarde, ya que ella tiene que viajar desde Isla Canguro.

Por Boilin no te preocupes- agregó Mako- él estará aquí cuando el resto de su regimiento llegué dijo refiriéndose a su hermano quien un año atrás se había unido al ejercito.

Perfecto contesto Korra animadamente entonces, estaremos todos juntos, será como en los viejos tiempos, cuando éramos "el equipo Avatar" patrullando por Ciudad Republica.

¡Ha!, sí será como en los viejos tiempos sonrió Mako burlándose de Korra. En ese momento, una tercera figura se aproximó a ellos.

Hola Mako, tiempo sin verte dijo Iroh mientras se paraba al lado de Korra el baile ya va a empezar, será mejor que todos volvamos a nuestras mesas—sugirió amablemente Iroh mientras tomaba a Korra de la mano.

Adiós Mako se despidió Korra mientras caminaba al lado de Iroh. Mako se quedó estupefacto, no esperaba que ella se aproximara a él tan rápido, y sin el menor rastro de timidez, esa era la Korra que él recordaba, directa, sin miedo, dispuesta a enfrentarte a pesar de la vergüenza.

Mako caminó hacía su asiento, y unos minutos más tarde se sentaron junto a él Boilin y Asami. El maestro fuego no iba a mentir, estaba feliz de rencontrarse con su hermano y la chica, hacía meses que no los veía, ya que los tres tenían trabajos que los mantenían muy ocupados.

El baile empezó, y los encargados de su apertura fueron los miembros más importantes de la familia real, por supuesto, entre ellos se hallaban Iroh y Korra. Mako sonrió por lo bajo al darse cuenta que por lo menos una cosa no había cambiado en los últimos dos años: Korra seguía siendo una terrible bailarina.

Después del Baile de apertura, comenzó la fiesta, y Korra se acercó a la mesa en donde se encontraban sus amigos y se quedó con ellos por un buen rato, hasta que Mako, dejándose llevar por el calor del momento y por el efecto de un par de copas de champagne, decidió hacer lo impensable.

¿Quieres bailar Korra? preguntó el maestro fuego sin siquiera pensarlo. Boilin y Asami se miraron disimuladamente, nadie esperaba que Mako pronunciara aquellas palabras.

Por su puesto chico listo respondió Korra guiñándole un ojo.

Mako se paró primero, tomó la mano de Korra y la condujo a la pista de baile. Después, la pareja comenzó a moverse al compás de la música al rededor de la pista.

Mako… empezó Korra algo nerviosa quiero hablar contigo a solas.

¿De qué quieres hablar?

Pues… dudó Korra será mejor que lo hagamos en otra parte.

Si quieres hablar acerca de cómo me abandonaste hace dos años, hazlo, no creo que nadie nos escuche comentó Mako casualmente. Korra se sorprendió al principio por la franqueza del maestro fuego, pero, después le dedicó una suave sonrisa.

En realidad, quería hablarte de eso dijo Korra, quien repentinamente se había ruborizado yo… yo… quería disculparme, creo que las cosas entre nosotros acabaron muy mal, y tú fuiste el mayor perjudicado. Cuando vuelvo a pensar en nuestra última conversación, me doy cuenta de que nunca te di una explicación, a ahora, me encuentras con Iroh… lo lamento Mako. el maestro fuego no respondió en seguida, pero tras una corta pausa, se armó de valor para hablar.

No te voy a mentir Korra comenzó Mako mirándola a los ojos me lastimaste, y mucho, al principio te odie, y me odié a mi mismo por haberme enamorado de ti en primer lugar, pero, después de algún tiempo comprendí las razones por las que te fuiste, y también entendí porque guardaste silencio: tú tenías miedo, sabías que yo trataría de detenerte, y si lo hacía, tu nunca tendrías la fuerza de continuar con tu destino como la Avatar.

Si exhaló Korra en un suspiró cargado de emoción, mientras que Mako pudo ver las lagrimas luchando por salir de sus ojos, sin embargo, ella fue más rápida y pestañó rápidamente para espantarlas.

No sabes cuan feliz me hace que me entiendas dijo Korra alegremente.

En ese momento, Mako se sintió observado nuevamente, por lo que apartó su mirada de Korra y la dirigió hacía el salón, en donde, para su sorpresa se encontró con que gran parte de los invitados no les quitaban los ojos de encima, algunos curiosos, y otros con expresiones amenazantes, por decir lo menos. En ese momento, el chico recordó la conversación que había escuchado horas atrás, muchas de estas personas esperaban con ansias la unión entre el Avatar y el Señor de Fuego, y lo último que querían es que un "don nadie" dañara los planes de la Nación del Fuego.

La canción terminó y Mako y Korra se separaron. En ese momento, un mesero se acercó al maestro fuego y le entregó una pequeña nota de papel.

- ¡oh! exclamó Mako.

¿Qué sucede? preguntó Korra.

La jefe Bei Fong necesita hablar en privado conmigo, lo lamento, tengo que irme se disculpó Mako, pero antes de que pudiera dar un paso más Korra se cruzó en su camino.

Vamos aguafiestas… dijo Korra con una sonrisa no te vayas, aún podemos bailar un poco más pidió. Mako se mordió el labio, no quería defraudarla, pero tampoco pensaba que quedarse con ella fuera lo correcto.

Korra… no creo que sea buena idea, ¿no crees que Iroh podría molestarse? preguntó.

Oh no, claro que no, tu y yo solo somos amigos, y a los amigos les gusta bailar ¿no es verdad? preguntó Korra emocionada. Pero Mako aún no estaba muy convencido, en el pasado, cuando él salía con Asami se decía constantemente cosas como aquellas para convencerse de que estar cerca a Korra no estaba mal, ya que después de todo los dos tan solo eran "amigos".

Lo siento Korra dijo Mako pero será mejor que me vaya.

Sin siquiera dirigirle una mirada a la chica, Mako dejó el salón, miró el papel en sus manos y se dirigió hacía la oficina que la jefe le indicaba. El maestro fuego caminó a través de los oscuros pasillos hasta que llegó que llegó a la habitación correcta, la cual se encontraba apenas iluminada por una tenue luz en un escritorio en medio de esta.

Hola… Jefa Bei Fong llamo Mako mientras entraba lentamente a la oficina. Sin embargo, antes de que el chico pudiera reaccionar, un "click" le indicó que la puerta había sido cerrada con llave.

Mako corrió hacía la entrada, jaló la perilla varias veces y se dio cuenta de que estaba encerrado, por lo que decidió adoptar una posición defensiva mientras esperaba que alguien lo atacara. El maestro fuego mantuvo la guardia por algunos minutos, pero, al darse cuenta de que nada ocurría, rompió su posición y se relajó un poco.

Mako se sentó en la silla frente al escritorio, se cruzó de brazos y subió las piernas a la mesa, mientras que trataba de hallar una solución a aquel problema. Tenía dos opciones: la primera, romper la puerta con un movimiento de fuego control, pero aquella opción no era viable, si hacía algo como eso llamaría la atención, y tan solo lo pondría en peligro de ser arrestado y perder su recién ganado ascenso. Y la segunda opción era mucho más sensata, pero mucho más peligrosa…

El maestro fuego se levantó de su silla y miró por la ventana que estaba detrás del escritorio, y se dio cuenta que debía estar en un cuarto o quinto piso, si se caía, de seguro sufriría las consecuencias. Mako tomo una bocanada de aire, subió a la cornisa de la ventana , y comenzó a caminar por el bordeado en la pared mientras que con sus manos se sostenía firmemente de los decorados de la torre en la que se encontraba. Mako no supo cuanto tiempo anduvo de aquella manera, pero se sintió como una eternidad.

Finalmente, el muchacho alcanzo una ventana, pero justo cuando se hallaba dispuesto a dar el último paso, la cornisa de piedra se rompió debajo de sus pies, por lo que el chico quedó colgando de uno de los apliques de la pared. Mako miró hacia abajo, y se dio cuenta de que se hallaba a mayor altura de la que inicialmente había pensado, pero, también vio otra ventana justo abajo de la que tenía la cornisa rota.

Nuevamente Mako tomó una nueva bocanada de aire y en un golpe de adrenalina soltó el aplique de la pared, pero antes de que pudiera caer al suelo tomó firmemente el borde de la ventana con la cornisa rota y se abalanzo hacía en la interior de edificio por la ventana de abajo.

Mako cayó pesadamente al suelo, finalmente se encontraba a salvo, pero muy adolorido ya que se había golpeado la cabeza. El chico se levantó con dificultad mientras que pequeños puntos blancos bailaban frente a sus ojos. Cuando Mako recobró la visibilidad, miró a su alrededor y se dio cuenta de que se hallaba en un área del palacio que él no conocía, por lo que cuidadosamente comenzó a caminar para tratar de encontrar la salida.

En ese momento, una luz que se filtraba a través de una puerta entre abierta llamó la atención del muchacho, por lo que lentamente se acercó hacia ella.

Es una lástima que la fiesta se hubiera acabado dijo Korra quien se paseaba por la habitación, mientras que Iroh la observaba desde una silla junto a la ventana.

Pensé que no te gustaban ese tipo de fiestas preguntó Iroh dirigiendo toda su atención a la chica.

No me gustan aseguró Korra pero me sentí feliz al ver a mis amigos, gracias por invitarlos.

No hay problema.

Pero no entiendo porque Mako se fue, pensé que se estaba divirtiendo, al menos eso parecía comentó Korra mientras revisaba unos documentos en una mesa de té junto a la silla de Iroh.

No le prestes atención, no importa, siempre he pensado que ese sujeto es extraño, ¿no crees que es demasiado sombrío? preguntó Iroh, mientras que Mako apretaba los puños por la ira.

¡Ha! Rió Korra Mako puede ser muchas cosas, malhumorado, desconfiado y algo amargado, pero no es sombrío.

¿Lo estás defendiendo? se burlo Iroh.

Sí, tu no lo conoces como yo, él ha tenido una vida difícil, tal vez por eso es algo agresivo, pero es una persona maravillosa y desinteresada, él jamás se da por vencido y una vez te ganas su confianza, tienes su lealtad para siempre. Una de las cosas que más me gustaba de Mako, era que él siempre fue una de las pocas personas que no han tratado de obtener algún provecho a costa mía, para él yo solo era Korra, no la "Avatar Korra"

Si tú lo dices… murmuró Iroh condescendientemente.

No uses ese tono conmigo, señor "Don general", si quieres decirme algo será mejor que hables ahora dijo Korra subiendo el tono de voz.

Bien, si eso es lo que quieres… murmuró Iroh mientras recostaba perezosamente su cabeza en el espaldar de su silla honestamente, yo nunca he pensado que Mako sea la persona "desinteresada" de la que estás hablando.

¿Por qué no? preguntó Korra casi ofendida.

Bien… en primer lugar, tú me dices que él nunca buscó provecho a costa tuya, pero, ¿no has notado que él comenzó a ascender en la policía cuando era tu novio?.

Eso no tiene nada que ver…

Bien, supongamos que no tiene nada que ver, supongamos que estoy equivocado aceptó Iroh- ¿recuerdas cuando él fue novio de Asami Sato? Si no estoy mal, ellos fueron novios mientras que ustedes participaban en el torneo pro-control, y, por supuesto, Hiroshi Sato era su patrocinador. Pero, una vez ella se quedó sin dinero, y dejó de serle útil, él se fue contigo, y personalmente, no pienso que él hecho de que te escogiera precisamente a ti entre todas las personas fuera coincidencia. Bien, pues yo creo que hay dos posibilidades, o Mako es el tipo más suertudo del mundo al encontrarse con dos mujeres poderosas e influyentes, o es un trepador de primera categoría, para ser honesto, yo me inclino por la segunda opción.

No… Mako… Mako no es así dijo Korra pensativamente mientras se sentaba en una silla al otro lado del salón. En ese momento, Iroh se paró, se puso de cuclillas frente a Korra y la tomo por los hombros Korra… linda, tú tan solo tienes veinte años, y siempre esperas lo mejor de las personas, pero este sujeto no es quien tu imaginas, él creció en las calles de Ciudad Republica, trabajó con las triadas ¿no crees que es un personaje algo "oscuro"? La Avatar no debería pasar tiempo con este tipo de personas dijo el maestro fuego en un tono gentil.

Eso es una tontería respondió Korra librándose del agarre de Iroh y alejándose de él. en serio Iroh, tu no conoces a Mako, así que preferiría que dejaras de hablar de él como si lo hicieras.

No te molestes dijo casualmente Iroh mientras volvía a su asiento, solo te estoy dando mi opinión pero si te molesta tanto, podemos cambiar de tema. ¿Revisaste estos papeles? preguntó Iroh mientras tomaba los documentos en la mesa de té junto a su silla.

Sí, los miré. Al parecer un grupo de bandidos de la Nación del Fuego se infiltró en territorio del Reino de la tierra.

Exacto dijo Iroh el Rey del Reino de la Tierra requiere tu ayuda, pero hay un problema.

¿Cuál?

Yo no podré acompañarte. El rey fue muy claro en este punto, los aldeanos del lugar no quieren a ningún soldado de la Nación del Fuego en sus territorios, tu sabes, aún no olvidan todo ese asunto de la guerra, y si yo voy podría ocasionar problemas.

Entiendo, supongo que olvidar 100 años de guerra y opresión no es fácil murmuró Korra con el seño fruncido aún así, no me siento segura, necesito refuerzos, o alguien que me ayude dijo. En ese momento Iroh la tomó por la cintura, la sentó sobre sus piernas y tomó suavemente su mentón.

Sabes perfectamente que si dependiera de mí, yo iría al fin del mundo por ti, pero estos son asuntos políticos muy delicados, no podemos arriesgarnos a tener otra guerra.

Lo sé Iroh contestó Korra pero aún así creo que necesito ayuda, ellos son demasiados y…

Tienes que hacerlo Korra, tú eres la Avatar, es tu deber enfrentarte a esto.

Lo sé dijo Korra mientras se recostaba en el pecho de Iroh pero desearía de vez en cuando no tener que hacerme cargo de todo yo sola.

Te entiendo, pero no puedo hacer nada murmuró Iroh. Después la pareja se quedó en silencio mientras Iroh subía lentamente su mano por la rodilla de Korra hasta su muslo.

¿Realmente piensas que Mako me estaba utilizado? preguntó Korra de improvisto. Desde su escondite, el maestro fuego pudo ver que Iroh fruncía el seño por la molestia, como si intuyera peligro en aquella pregunta.

Ya te dije lo que pienso dijo bruscamente Iroh retirando su mano de la pierna de Korra. Mako no pudo evitar sentir una perversa satisfacción ya que indirectamente él había sido el culpable que el general hubiera detenido sus avances.

Odio sentirme utilizada dijo Korra y ahora tengo la impresión de que tú lo estás haciendo.

No, claro que no negó Iroh. yo tan solo te estoy explicando que no puedo darte refuerzos, pero, si no quieres cumplir tu deber como Avatar, ese no es mi problema…

Olvidas que esos bandidos son tus súbditos, tú eres quien está evadiendo la responsabilidad gruñó Korra mientras se levantaba del regazo de Iroh me voy a dormir, buenas noches.

Mako apenas tuvo tiempo para esconderse detrás de una columna. Después, comenzó a caminar lentamente a través del pasillo, mientras que pensaba en lo que había escuchado. El maestro fuego sabía que muchos de los eventos de aquella noche debían molestarlo, alguien le había tendido una trampa, casi había caído de un edificio, y había escuchado a Iroh convenciendo a Korra que lo odiara, pero lo que más le molestaba, era que el futuro Señor del Fuego le pidiera a la Avatar que se enfrentara completamente sola a un grupo de 40 o 50 bandidos armados hasta los dientes, a pesar de que ella había confesado que temía por su seguridad.

Korra no era de la clase de personas que admitían fácilmente que estaban asustadas, no obstante, ella le había confesado al Señor del Fuego que necesitaba ayuda, prácticamente le había rogado, pero aún así, Iroh se la había negado, y esto era algo que Mako no podía perdonar.

Fue en aquel momento que Mako comprendió que era su deber acompañarla, no porque se trataba de la Avatar, sino por aquel lazo invisible que aún los unía al maestro fuego no le importaba como se llamaba su relación, no importaba si era amistad o amor, lo único que sabía era que su vinculo con Korra no estaba roto, y por eso tenía que acompañarla en aquel viaje.

...

— Mako… — lo llamó Iroh interrumpiendo sus pensamientos. — ya llegamos, llegamos al Polo Norte.


Bueno chicos… eso fue todo, les agradezco por sus comentarios y favoritos (en especial a aquellos que me han adherido a sus favoritos, hay personas que siempre siguen lo que escribo, y eso me hace muy feliz :D, les dedico este capítulo) en fin… como siempre comentarios, amenazas de muerte y sugerencias.

PDT: a quien esté leyendo esto y escriba fics makorra, por favor, necesitamos más fics °0°….. creo que me he leído todos lo que ustedes escriben en la sección en español dos o tres veces, y necesitamos más (num, num,num, hambrienta de fics)