Capitulo 1.

-¡No! –Gritaba Hinata desesperada- Me niego a creer esto. Es mentira, ¿verdad?, oye Naruto, es mentira, ¿verdad? –Dijo mientras gruesas lágrimas bajaban por sus mejillas.

Me partía el corazón verla así, eramos unos niños. Y nuestros padres acababan de morir.

Cerré mis ojos fuertemente, mientras mi puño fuertemente, oía a Hinata llorar mas fuerte, y ni yo mismo pude controlar mis emociones, me tiré en el piso del hospital a llorar. Ellos ya no estaban, se habian ido. Ya no comerían con nosotros como antes, ya no nos regañarian, ya no nos iban a decir que nos querían, ya no.

Aún recuerdo la fuerza con la que Hinata lloraba mientras me abrazaba, dolía ser abrazado tan fuerte, pero estaba tan mal como ella, que no la aparté de mi ni un segundo.

Solo con 10 años, Hinata y yo quedamos huérfanos.

Tiempo después de que viviéramos por nuestra cuenta, trabajando, estudiando como podíamos, nuestros tíos nos acogieron 3 años despues del accidente, pero ya no era lo mismo.

-¡Naruto! –Oí un grito a lo lejos, que me hacía despertar de mi sueño- ¡Naruto, despierta! Llegaremos tarde y será tu culpa.

Abrí los ojos vagamente, mientras distinguía la figura de mi hermana de piel al lado de mi cama.

-Sí, sí –Me levanté, pasé por su lado, sintiendo su mirada fulminante en mi espalda, y me metí a la ducha, aunque fue un baño bastante rápido, eran las 6:30 a.m. y entrabamos a clase a las 7:00 a.m.

-¡Buenos días! –Saludé a mis tios, que me voltearon a ver amenazantemente. Oh oh…

-¡Buenos días Naruto! ¿Sabes que hora es? –Preguntó mi tía, mientras se distinguía el sarcasmo en el "¡Buenos días!".

-Las… ¿7:00? –Dí una sonrisa tímida, mientras me rascaba la parte detrás de la cabeza.

Sentí a Hinata llegar a mi lado, y mi tío nos dió nuestros desayunos.

-¡Acertaste, ahora vayanse, YA! –Ordenó la tía Tsunade furiosa.

-¡Sí! –Dijimos Hinata y yo al unísono.

Salimos a toda velocidad de la casa.

-¡Nos vamos! –Gritamos cuando ya íbamos por la otra cuadra.

-¡Que les vaya bien! –Escuchamos gritar al tío Haruto con voz adormilada.

Finalmente llegamos al instituto, quedaba a unos 15 minutos, pero hicimos el récord de llegar en 5.

-¡Lo siento, llegamos tarde! –Gritamos mi hermana y yo al mismo tiempo, mientras nuestros compañeros fijaban su vista en nosotros.

-¿¡Tarde, tarde!? Son las 7:10 a.m. ¿Pueden explicar esto? –Preguntó el profesor de Matemáticas furioso mientras que con el pie derecho golpeaba repetitivamente el piso.

Hinata y yo nos miramos, sonreímos de oreja a oreja, mientras decíamos:

-¡Nos dormimos!

El salón estalló de inmediato en risas, y al profesor parecia que la mandíbula le llegaría al suelo del asombro por nuestra sinceridad.

-Afuera, AHORA –Ordenó.

Hinata y yo nos miramos nuevamente, nos encogimos de hombros y salimos del salón.

-Fue tu culpa –Me acusó Hinata cuando nos sentamos en una banca que estaba afuera, en el pasillo.

-¡Tuya también! –Acusé de vuelta. Intenté parecer ofendido, mientras Hinata me miraba con una expresión divertida.

No faltó un segundo para que estalláramos en carcajadas.

Exhaustos, Hinata y yo llegamos a casa a las 3:00 p.m.

Estaba en mi habitación, cuando escuché que tocaron la puerta 4 veces seguidas, sonreí, me giré y grite un "¡Pasa!". La puerta se abrió dando paso a la cara de mi hermana.

-¿Qué pasa? –Pregunté dulcemente.

-Sabes, Naruto… Estaba pensando…

-¿Sí?

-Aún… ¿Recuerdas ese día? –En su mirada había dolor.

Pronto entendí la indirecta.

-Hina…-

No faltó un segundo para que Hinata estallara en llanto.

-¡Los quiero de vuelta, quiero verlos! Quiero verlos… –Dijo mientras se deslizaba por la puerta quedando agachada.

-Hinata…

Lentamente me acerqué, aún llorando, Hinata era hermosa, siempre lo habia sido. Tenia unos grandes ojos color perla, su pelo era largo, suave y sedoso, con un color entre negro y azul oscuro, con destellos blancos. Y su cara era muy suave.

Cuando estuve frente a ella, me agaché a su altura, y lentamente me acerqué, pasé una mano por detrás de su cabeza, enredando mis dedos en su pelo, y mi otra mano por su espalda. Hinata se aferró a mi con fuerza, pasando uno de sus brazos por mi cuello.

Seguía llorando, y no soportaba verla así, por algo que había pasado hace 6 años.

-Hina, no llores.

-Pero…

-No llores.

-¡Es imposible! Una vez que empiezo a llorar, no puedo parar, ¡Y lo sabes! –Dijo entre hipos de llanto.

-¿Sí?

-Si. –Afirmó, mientras sentía que se aferraba más a mí. Rápidamente recordé ese momento en el hospital hace 6 años.

Me alejé un poco, para verla mejor, al ver que me habia alejado, se alejó ella también.

-¿Naruto? –Preguntó extrañada.

Pero yo no podía pensar en nada más, sólo podía ver su cara, sus ojos, sus… Sus labios.

Esos labios que había querido probar desde hace mucho tiempo.

Lentamente me acerqué, mientras la pegaba mas a la puerta, me miraba sorprendida, ovbiamente, nadie pensaría que tu hermano mayor algún día quisiera besarte.

-No… –Susurró bajo, que tuve que esforzarme para oírla.

-¿Por qué?

-"¿Por qué?" dices… ¡Esto no es correcto!

-Lo sé. –Mis respuestas eran cortas, quizás eso la desesperaba.

-Y si lo sabes por qué…?

-Sólo esta vez.

-No quiero.

-Sólo esta vez, Hina –Noté mi voz desesperada.

-Algo así no hacen los hermanos… –Dijo evitando mi mirada, rápidamente con la mano que estaba detrás de su cabeza, la obligué a mirarme.

-Lo sé. –Otra respuesta corta.

Me miró, y pude notar su sonrojo en las mejillas, aunque sé que yo también lo estaba. Estaba avergonzado, pero en ese momento eso era lo de menos.

-Sólo esta vez… –Murmuró viéndome a los ojos.

Lentamente, me acerqué, mientras unía mis labios con los suyos, sentía que era rápidamente correspondido.

Fin del Capitulo 1.

¡Hola, hola! Al fin nos leemos:3. Espero que les haya gustado el capítulo, y si no, déjame una critica constructiva para mejorar! Muchas gracias por leer, y el próximo cap estará disponible el próximo jueves!