Hola, perdón por la tardanza, hasta ahora tuve tiempo de publicar. Muchas gracias por sus reviews, ahora si les dejo el segundo capítulo de esta historia. Nos vemos/leemos, se cuidan.

SECMHFY es propiedad de Ciro Nieli

Cráneos y Huesos

Capítulo 2: Peligro en las Tinieblas

El mundo siniestro era más aterrador de lo que Chiro se imaginaba, una oscuridad intensa rodeaba todo el lugar pero había unas cuantas luces púrpuras que salían de sitios que el muchacho no podía ver, estas luces más o menos iluminaban aquella dimensión y le daban una pequeña posibilidad de ver su camino. Antauri le hablaba a Chiro desde un pequeño radio que se había colocado en el oído y de esa manera podía irlo guiando a través de ese diabólico sitio.

-¿Todo bien, Chiro?- preguntó Antauri.

-Sí, vaya que no bromeabas con lo de que este mundo era tétrico- contestó Chiro.

-Mantente alerta, la oscuridad no es lo más peligroso ahí. El hueso ámbar debe encontrarse en el corazón del mundo siniestro… debes dirigirte a una especie de cueva cerca de un acantilado- explicó el mono plateado.

Chiro se colocó un par de binoculares que traía consigo y con ellos miró hacia la distancia con la esperanza de poder divisar su objetivo. Afortunadamente para él, en poco tiempo logró encontrarlo, ahora solo debía llegar hasta él y buscar el hueso.

-Veo el acantilado Antauri, voy para allá- dijo el chico.

-Entendido, pero se muy precavido, no podemos fiarnos de nada- dijo Antauri.

Chiro comenzó a caminar lentamente, se sentía nervioso y seguro de que a cada paso que daba más se acercaba a su destrucción. Sentía como si en cualquier momento el piso fuera a romperse haciéndolo caer al vació o que sería atacado por algún monstruo. Recordó la vez que sus amigos fueron secuestrados por Mandarín y que él junto con Gibson habían tenido que ir a rescatarlos a la ciudadela de hueso, esa había sido la primera vez que se había encontrado en un sitio tan horrendo.

El niño siguió su camino con precaución y tratando de hacer el menor ruido posible para evitar que alguien, o algo, se percatara de su presencia. La oscuridad definitivamente era una gran desventaja para él y ahora más que nunca tendría que confiar en sus instintos y en el poder primate para detectar cualquier clase de peligros. Una parte de él estaba tranquila, puesto que después de varios minutos estaba ya muy cerca de la cueva y hasta ese momento no había tenido problemas, no obstante, alguien lo vigilaba justo en ese momento.

Si el muchacho hubiera volteado justo en ese momento habría visto a dos figuras humanoides acercándose lentamente hacia donde él estaba. Antauri por su parte comenzaba a sentir que su pupilo corría peligro y sin darse cuenta comenzó a caminar en círculos mientras que Gibson continuaba manejando el portal.

-Chiro, ¿te falta mucho?, creo que lo mejor es que regreses cuanto antes- le dijo Antauri por el radio.

-No puedo, aún no encuentro el hueso… según me dijiste tiene que estar por aquí- contestó Chiro.

El niño ya había entrado en la cueva y ahora se disponía a buscar aquel objeto por el cual estaban pasando por todo eso. El interior de ese lugar era muy oscuro y sofocante, Chiro sentía que el calor aumentaba y unas enormes ganas de salir corriendo de ahí lo invadieron. Sin embargo estaba decidido a no flaquear y seguir hasta el final. Unos cuantos minutos después logró ver algo brillando a unos metros de donde estaba.

Se acercó un poco y descubrió con una gran alegría que se trataba nada menos que del hueso ámbar.

-¡Lo encontré Antauri!- exclamó Chiro.

-Genial, ahora sal de ahí cuanto antes- dijo Antauri casi suplicando.

Chiro no necesito escuchar esta instrucción dos veces, tomó el hueso y se dirigió a la salida lo más rápido que podía. Una gran satisfacción llenó su corazón y lo único que deseaba era regresar a casa con sus monos para finalmente comenzar a vivir en paz y armonía… lástima que el final de todo eso aún estuviera muy lejos.

En el momento en que Chiro colocó un pie fuera de la cueva, las dos figuras que lo habían seguido saltaron sobre él y comenzaron a atacarlo. Chiro reaccionó rápido y logró esquivar los ataques, sin embargo al ver a sus atacantes un terror incontenible lo invadió. Los seres que tenían enfrente eran muy parecidos a los humanos, solo que su piel era totalmente blanca, estaban tan delgados que casi parecían esqueletos con piel y sus rostros mostraban miradas vacías y malignas.

Sus ojos eran completamente negros y un liquido verdoso salía de sus bocas a grandes chorros. En vez de hablar solo lanzaban horribles gemidos como de muertos vivos.

-¡Chiro!, ¿Qué pasa?- peguntó Antauri.

Chiro le explicó la situación provocando que el mono plateado se sobresaltara aún mas, su peor temor estaba cumpliéndose justo en ese momento.

-¡Chiro, no intentes derrotarlos, debes huir de ahí cuanto antes!- dijo Antauri.

-¿Por qué?- preguntó Chiro alarmado.

-Esos seres son los "Hesnah", demonios antiguos del mundo siniestro. No puedes contra ellos… nadie puede, ¡sal de ahí pronto!- explicó Antauri.

-De acuerdo… ¡Mono Fu!- gritó lanzándoles un ataque a los Hesnah para distraerlos. Inmediatamente después comenzó a correr con toda la fuerza de sus piernas hacia el portal. Su ataque solo logró darle unos cuantos segundos y pronto, los Hesnah ya corrían tras él. Chiro se sentía horrorizado, nunca se había sentido de esa forma antes. Podía escuchar la respiración de los demonios tras él y la desesperación no tardaría en vencerlo.

-¡Están detrás de mí!- gritó.

-¡No te rindas, chico!- escuchó la voz de Gibson animándolo.

-¡Son muy rápidos!- volvió a decir al darse cuenta de que ya estaban por alcanzarlo.

-¡Sigue corriendo, Chiro!- dijo Antauri.

-¡Lo hago, pero me están alcanzando!- gritó nuevamente el niño.

-Ya te falta poco, solo resiste un poco mas- dijo Gibson.

Efectivamente, frente a él ya se levantaba la entrada del portal. Solo debía correr un par de kilómetros más y estaría a salvo.

-¡Ya casi llego!- dijo Chiro esperanzado. Lamentablemente en ese instante sintió como alguien sujetaba su bufanda y lo jalaba hacia atrás. Volteó la mirada y comprobó que uno de los Hesnah lo sujetaba con fuerza y con el odio reflejado en su cara.

-Mientras tanto, del otro lado del portal, Antauri y Gibson esperaban a su compañero, listos para cerrar el portal detrás de él. Los dos estaban inquietos pero ese sentimiento no se comparaba con lo que seguía. En la radio podían oír claramente los gritos de Chiro y los gemidos de los Hesnah.

-¡No!, ¡suéltame!- escuchaban la voz de Chiro.

-¡Chiro!, ¿Qué ocurre?- preguntó Antauri.

-¡Me atraparon!- contestó la voz del muchacho.

-¡Tienes que liberarte!- dijo Gibson.

-¡Eso intento!... ¡No!, ¡No!-

-¡Chiro, vamos, tu puedes!-

-Lo siento Antauri… les he fallado- dijo la voz de Chiro tristemente.

-¡No digas eso!- gritó Antauri.

-Ya no puedo más contra ellos… este es el fin- respondió Chiro.

-¡Claro que no!-

-Adiós chicos… los voy a extrañar-

-¡Chirooooooo!-

-¡No!, ¡No!, ¡Ahhhhhhhhhh!- fue lo último que escucharon justo antes de que la transmisión se cortara. Ambos monos se quedaron estupefactos tratando de asimilar lo que había pasado.

-No…no… eso no pasó- dijo Antauri.

-Chiro, ¡Chiro!, ¡Me oyes!- llamó Gibson pero la respuesta no llegó.

Entonces Antauri cayó de rodillas frente al portal, se sentía devastado, no quería aceptarlo.

-Es mi culpa, no debí mandarlo a ese horrible lugar- dijo Antauri al borde de las lágrimas.

Gibson se acercó a él para consolarlo, aunque en el fondo estaba tan afectado como su amigo.

-No podíamos hacer nada… no fue tu culpa- dijo Gibson.

-No importa, el caso es que ahora Chiro… está…- no pudo terminar la frase, el dolor de haber perdido a su compañero era demasiado.

Los dos comenzaron a llorar en silencio ante el deceso de su amigo, no sabían cómo se lo iban a explicar a los demás, además de que el hueso ámbar seguía en el mundo siniestro, todo estaba perdido. De repente, para sorpresa de ambos, un resplandor verde salió del portal impactando cerca de ellos. Los dos monos se levantaron alarmados de lo que estaba sucediendo, mas lo que siguió los llenó de alegría. Frente a sus ojos, Chiro salió corriendo del portal muy mal herido pero aún con vida.

-¡Cierren el portal!- gritó Chiro -¡Vienen para acá!-

Gibson reaccionó rápido y casi al instante logró cerrarlo bloqueando la salida de aquellos seres malévolos. Antauri corrió hacia Chiro, quien se encontraba sumamente agotado y con varios moretones y heridas en todo su cuerpo. El muchacho sacó entonces el hueso ámbar y se lo entregó a Antauri con una sonrisa.

-Lo… logré- dijo Chiro justo antes de desmayarse.

Antauri y Gibson se alarmaron un momento pero se aliviaron al comprobar que el muchacho estaba bien, solo se encontraba exhausto.

-Será mejor llevarlo a su cuarto, necesita descansar- propuso Gibson.

Antauri asintió y ambos llevaron al chico hasta su cama donde curaron sus heridas y lo dejaron durmiendo. Luego los dos se dirigieron a buscar a sus compañeros para explicarles lo sucedido y poner el hueso ámbar de vuelta en su sitio.

-No cabe duda de que Chiro es el elegido. Logró recuperar el hueso y escapar de los Hesnah… ahora todo estará bien- dijo Gibson.

-Ya lo creo amigo, Chiro es todo un héroe y gracias a él ya podemos estar en paz… sin embargo… ¿Por qué aún tengo este extraño presentimiento de que no todo está bien?- dijo Antauri un poco preocupado.

Continuará………