Blaine miraba a las dos chicas con una sonrisita satisfecha, que a Kurt se le antojó chocante. Estaba tan enojado que se tragó todo su orgullo, todo su miedo y toda su vergüenza para mirar al moreno y decirle:
-Blaine, ¿te importaría acompañarme un momento afuera?
-Cla-claro- el chico estaba sorprendido, sin duda. Pero la mirada de Kurt prometía sangre si no hacía lo que decía. –Kit-Kat, cariño, iré en un momento. Quinn, sé buena chica- añadió mientras la rubia guiaba a la otra hasta su mesa.
Kurt mantuvo los labios cerrados en una fina línea mientras caminaba al exterior. Hacía un viento helado, pero no le importaba. No fueron lejos, todavía podían oír la música a todo volumen en el auditorio, pero no había nadie cerca que pudiera oírlos o verlos, que era lo que Kurt quería. Blaine no interrumpió su silencio deliberado, pero la paciencia nunca fue una de sus virtudes, así que cuando Kurt se paró en seco y se volvió a mirarlo, Blaine le dirigió una mirada de inocencia con una pregunta claramente escrita. Aquello hizo explotar al otro.
-¿Qué demonios te pasa?- le espetó
-¿Qué? ¿De qué…?- Blaine parecía más sorprendido. Sabía que algo iba mal, pero no esperaba que le gritara.
-No te hagas el tonto, Blaine. Hablo de Katherine- soltó, pronunciando la última palabra como si fuera una palabrota. –Esto ya era malo cuando tenías 16 años, pero estabas madurando y todo eso. Ahora ya eres un hombre adulto, ¿cuál es tu maldita excusa?- Blaine lo miraba con los ojos como platos, completamente anonadado.
-¿Qué? Sigo sin entender a qué…
-Casado, jodidamente casado con una mujer, Anderson. ¿Qué, saliste de Julliard y de pronto decidiste que querías ser heterosexual? Porque si no mal recuerdo, Jason, de tu último año, era un chico. ¿O qué, me vas a decir que es un travesti? ¿Su larga melena pelirroja es una peluca?–bufó Kurt, interrumpiéndolo. Estaba lívido de rabia. Y de pronto, Blaine pareció comprenderlo todo y se echó a reír de buena gana, con las carcajadas frescas y alegres que siempre le habían gustado a Kurt. Sin embargo, tiempo atrás se hubiera unido a ellas. Y lo que hizo en ese momento, fue propinarle un puñetazo en medio del rostro. Al menos eso hizo cesar las risotadas, pensó Kurt con su último vestigio de enojo, antes de darse cuenta de que Blaine sangraba y se cubría el rostro con las manos. De pronto tuvo miedo de haberle roto la nariz. Eso sería difícil de explicar ante sus compañeros.
Blaine parecía ligeramente ofendido, pero no muy adolorido. Eso le infundió esperanzas a Kurt.
-No es mi esposa- escupió por entre las manos.- Es mi cuñada. Se ha casado con Cooper hace un par de semanas, pero es mi mejor amiga, después de Quinn.
-Oh- fue lo único que pudo decir Kurt, poniéndose aún más pálido. Se sentía tan avergonzado… Y culpable, aunque parecía que Blaine había dejado de sangrar por fin, porque ya no hacía presión con los dedos en el puente de su nariz. Se debía traslucir todo en su estado de ánimo en el rostro, porque el moreno lo vio con preocupación y le dio una media sonrisa cómplice
-Vamos, no luzcas tan preocupado. Creo que no se ha roto nada, pero sangro con
-Facilidad- completó Kurt. Lo sabía.
-Sí- confirmó Blaine, azorado. De pronto se veía tan vulnerable… Kurt apenas había tenido tiempo para observarlo cuando había llegado, pero lucía muy bien, como siempre. Llevaba un traje azul muy obscuro y una corbata negra, justo al contrario que Kurt. Increíblemente apuesto, incluso con la mitad del rostro cubierto de sangre que comenzaba a secarse.
-¿Quieres volver dentro a limpiarte?- preguntó Kurt, nerviosamente.
-No- contestó con resolución el chico, señalándose distraídamente- Me gustaría ahorrarme las explicaciones. –Kurt rió histéricamente, sintiéndose como una horrible persona. –Vamos, no ha sido tan malo- le dijo Blaine, codeándolo.- Aunque sí me sorprende que supieras lo de Jason- el aludido sintió el calor subiéndole al rostro.- Kurt le lanzó una mirada envenenada, pero le pasó una toallita húmeda del minúsculo paquete que llevaba en el bolsillo del pantalón. Blaine comenzó a limpiarse la sangre.
-Yo sé cosas, Anderson. –masculló, tratando de evadir el tema. La verdad es que las redes sociales eran herramientas muy poderosas, sobre todo si sabías valerte de ellas tan bien como Kurt. Blaine se desternilló.
-Ya, pero el gran Kurt Hummel, Señor Todopoderoso del Chisme no sabía que "el hombre más guapo de Norteamérica" iba a casarse. Ni que yo no me había vuelto heterosexual.- dijo con una amplia sonrisa. Trató de evitarlo, pero al final Kurt no pudo contener otra.- Apuesto a que ni siquiera sabías que Sebastian Smythe está comprometido con Dave Karofsky- ante la mirada incrédula de Kurt, continuó- Es cierto, Kurt. La gente cambia, pero no siempre es malo- finalizó con una voz mucho más profunda.
-Bueno, cuando alguien desaparece tanto tiempo como tú, es difícil no hacer especulaciones.- Kurt sólo quería aligerar el ambiente de nuevo, en el camino de las bromas, pero Blaine pareció repentinamente triste.
-No desaparecí. Tú no quisiste buscarme, y no permitiste que te encontrara.- Kurt lo miró sorprendido. No esperaba ese giro de acontecimientos. Pero la puerta estaba abierta, y no iba a ser él el que la cerrara.
-La gente cambia, Blaine, tú lo has dicho. Esto era lo que tenía que pasar, y pasó. No podríamos habernos pasado la vida así. Yo, exigiéndote que me quisieras, y tú, sintiéndote culpable porque no puedes. Es mejor así.- las lágrimas se le agolparon en los ojos, calientes, escociéndole.
-¿Eso es lo que crees? ¿Que yo te quería por obligación?- parecía exasperado- ¿Quieres que te diga la verdad? Puede que tú supieras lo de Jason, pero yo lo sabía todo. Supe de todos y cada uno de tus logros y fracasos en NYADA, de tus idas a París por Vogue, de cada tipo con el que saliste, de los que te rompieron el corazón, y de los que no. Me moría de celos, pero sólo quería lo mejor para ti. Sabía que jamás volverías a mí, así que lo único que yo necesitaba para vivir era saber que tú eras feliz. Aunque yo no lo fuera. Porque no puedo ser feliz sin ti, Kurt. Puede que tú me hayas superado, y sí, yo les digo a mis amigos que ya no siento nada por ti. Pero miento. Porque tú eres, tú siempre has sido mi pieza de rompecabezas faltante. Sin ti no estoy completo.
-Vaya- dijo Kurt, conmocionado.
-Sí, vaya- dijo Blaine, como si estuviera furioso consigo mismo.- Ahora ya lo sabes. Te amo. Siempre te he amado. Y nunca me perdonaré la horrible persona que he sido contigo. No te merezco, pero te amaré siempre.- Blaine ya no podía contener el llanto, y su pecho subía y bajaba rápidamente.
Entonces Kurt hizo lo único que se le ocurrió. O más bien a su cuerpo, porque él ni siquiera tuvo tiempo de pensarlo. Hasta que estaba estrechando fuertemente a Blaine entre sus brazos, fue consciente de sus actos, pero no se retiró. En su lugar, le limpió las lágrimas de las mejillas a besos al más bajo, mientras le decía, casi canturreándole
-Te amo, te amo, te amo.
Blaine lo besó en los labios de improviso, y fue como encender pólvora. Y también como colocar la última pieza en un rompecabezas. Los dos supieron de inmediato que ese era su lugar. Que eso era lo que faltaba en sus vidas. Por fin, después de años, en ese instante se sintieron completos.
-Vaya- dijo Kurt, por segunda vez en la noche, separándose lentamente de Blaine, maravillado
-Sí, vaya- añadió de nuevo Kurt, con una sonrisa burlona. Pero eso no engañaba a Kurt, sabía leer esos ojos como nadie, y sabía que el chico estaba infinitamente conmovido.
Se quedaron en silencio un par de minutos, y los dos reconocieron la canción que se estaba tocando en el auditorio en el mismo momento.
-It's all coming back to me now- comentó Kurt
-La canción que usamos la primera vez que ganamos las Nacionales- confirmó el moreno
-Sí, pero no era eso lo que estaba pensando. Escucha la letra con atención.
Blaine lo hizo, mientras tomaba a Kurt entre sus brazos, meciéndose suavemente al ritmo de la canción.
-Qué te digo, Céline Dion tiene la boca llena de pura verdad.- Kurt rió
-And if I kiss you like this- le canto bajito, besándolo
-And if you whisper like that- continuo Blaine, rozándole los labios nuevamente. Era un beso casto. Al menos al principio. Ellos siempre habían sido como pólvora y fuego en cuanto sus labios se unían, y a eso había que agregarle que ellos llevaban 7 años enamorados calladamente el uno del otro, deseándose mutuamente, pero siempre convenciéndose a sí mismos y a los demás que lo suyo ya eran aguas pasadas.
Kurt jadeó cuando sintió la lengua de Blaine entrando en su boca, pero no opuso ninguna resistencia. ¿Cómo había sobrevivido 7 años sin esa lengua enredándose en la suya, acariciando sus dientes, su paladar, sus labios? No lo sabía.
Cuando Blaine sintió los dientes de Kurt cerrándose en torno a su labio inferior, no pudo contener un gemido bajo. Eso sólo encendió más al castaño. Lo besó en los labios de nuevo, y luego siguió hacia abajo, besando su barbilla, y su cuello. Cuando comenzó a succionarle la carne tierna del cuello, Blaine le dijo en voz quejumbrosa que eso iba a dejar marcas, pero no hizo ningún intento por evitar el avance de Kurt. Kurt tomó eso como una confirmación, y siguió besando su cuello, sus labios, mientras con una mano lo tomaba de las espalda baja para acercarlo más a él y entrelazaba la otra con su cabello rizado. Blaine lo imitó, pero bajó más la mano de su espalda, haciendo que sus caderas chocaran. Kurt sintió de inmediato la dureza de Blaine, y jadeó de nuevo. Los besos se hacían cada vez más urgentes. Kurt coló sus manos por debajo de la camisa de Blaine y se deleitó acariciando sus pectorales perfectos.
-Sí, heterosexual, claro- gimió Blaine, mientras le mordía el lóbulo de la oreja. Kurt rió suavemente, pero trató de pensar coherentemente un segundo. Las cosas se estaban poniendo demasiado calientes, y aunque no hubiera nadie cerca seguían estando en campo abierto.
-Blaine, cariño, tranquilízate- le susurró al otro, que parecía estar buscando el camino a su trasero. –Esto es una escuela.
Blaine no dejó lo suyo, pero le dijo, en tono coqueto
-Ya. También era una escuela hace 7 años, pero eso nunca nos impidió que…
Kurt lo calló con un beso, riéndose.
-Pero no afuera.
-Vámonos ya, entonces- dijo impacientemente. Lo jaló de la mano impacientemente adentro, a tomar sus cosas e irse.
Cuando los vieron entrar, tomados de las manos, despeinados, seguramente los ojos rojos todavía, desfajados y con los labios hinchados, sus amigos los vieron como si acabaran de anunciar que se querían unir al circo. Sin embargo, sin dejar de observarlos atentamente, sacaron sus billeteras y comenzaron a pagarles a unas complacidas Rachel y Quinn. Katherine los miraba con genuina sorpresa. Los chicos no sabían si sentirse incómodos, avergonzados, divertidos u ofendidos, así que no dijeron nada.
-¿Tu casa o la mía?- le preguntó Blaine, sacando a Kurt de sus pensamientos.
-Ahora que lo mencionas- dijo sonriendo- cuando dijiste lo de la escuela hace 7 años, recordé que allí atrás, por los camerinos, hay…
Blaine no lo dejó terminar antes de tomarlo del brazo y arrastrarlo con rapidez a la parte de atrás del escenario.
¿Reviews? O a un unicornio negro se le caerá el cuerno y se convertirá en cebra :((
Besos!
