Hola que bueno que esta historia les haya gustado, la verdad me tardé mucho hacíéndola pero creo que valió la pena. Bueno se me cuidan mucho y aquí les dejo la continuación...
CAPÍTULO 2:
La noche era tranquila y sólo se escuchaba el suave viento que rozaba las hojas de los árboles. Los dos durmieron juntos hasta que a la mañana siguiente fueron despertados por la alarma del reloj que Kagome tenía sobre su buró. Inuyasha sobresaltado por el ruido, se levantó de un brindo y de un golpe acabó con el despertador..., al instante Kagome despertó sobresaltada por el escándalo sucedido, pero al ver la escena sólo se limitó a decir...
-¿Qué haces Inuyasha? –decía Kagome un tanto adormilada y frotándose los ojos con las manos--… ¿Qué te pasa... ¡Rompiste mi reloj! –Kagome reaccionó algunos segundos después al darse cuenta de lo ocurrido, ahora si estaba molesta…
-Es que... yo... esa cosa me espantó... y... pensé que era un monstruo... y le pegue... --dijo Inuyasha tratando de reponerse del susto.
-¡Ay Inuyasha, es sólo un reloj, de hecho... no es el primero que rompes...—dijo Kagome con reproche, resignada a la pérdida total de su preciado reloj--... ¿Qué te puede hacer?... –continuó diciendo Kagome--...lo que pasa es que ya estás paranoico...--volvió a decir Kagome mientas se levantaba de su cama y se estiraba un poco.
-¿Paranoico? ...tú tienes la culpa por tener esa cosa... y no avisarme que grita cuando uno duerme --contestó Inuyasha enfadado.
-¡Por favor no seas tonto! los relojes no gritan, ese ruido se llama alarma y sirve para despertar a la personas a una hora determinada ¿entendiste?...
Estas palabras las dijo Kagome bastante harta de enseñarle cosas tan simples a una mente tan bloqueada... y para Inuyasha no era nada agradable que le hiciera eso, pues le recordaba a su querido hermanito cuando éste disfrutaba diciéndole lo ignorante y tonto que era.
-¿Qué pasa aquí? --la mamá de Kagome ya había entrado a la habitación al igual que Souta y el abuelo, pues los gritos y el ruido los habían despertado...
-¿Ta... tan… te... em... prano y pele... ando? --dijo Souta al emitir un sonoro bostezo.
-No pasa nada mamá es que Inuyasha se espantó con el despertador y lo rompió --dijo Kagome un poco mas tranquila.
-No te preocupes Inuyasha ya te acostumbrarás, después le compraré uno nuevo a Kagome… –decía la madre de Kagome como si nada.
Inuyasha ya estaba algo avergonzado por esa escena tan embarazosa y quería salir corriendo cuanto antes de ahí y lo peor fue cuando...
-¡Oigan durmieron juntos! --esto lo dijo Souta gritando para que todo el vecindario lo escuchara--... ¿Pues que hicieron? Inuyasha…, tú y Kago... --al instante Kagome le tapo la boca y lo sacó de la habitación deseando en ese momento mandar a su querido hermano dos metros bajo tierra...
-Kagome..., Inuyasha... no se preocupen, quiten esas caras... –dijo la mamá de Kagome al ver que los dos estaban bastante colorados --prepararé el desayuno y después saldremos a pasear un rato ¿Qué les parece? --la madre de Kagome dijo estas palabras como si nunca hubiera pasado nada...
-Bueno mamá... es que... la verdad teníamos planeado ir de compras...porque Inuyasha y yo nos vamos una temporada a la Época Antigua --dijo Kagome arrastrando las palabras y aparentando tranquilidad, pues todavía se sentía avergonzada por lo que su hermano estuvo a punto de decir...
-Entiendo…, muy bien, si es así prepararé algunas cosas para que se las lleves a tus demás amigos… --dicho esto la madre de Kagome salió de la habitación y se dirigió a la cocina.
-Será mejor que me meta a bañar –dijo Kagome un tanto apurada.
Kagome se dirigió al cuarto de baño con su bata y su tolla en la mano, aún se sentía un tanto avergonzada de lo que su hermano había dicho, pero no podía negar que había dormido tranquilamente y sin terribles pesadillas…
Inuyasha también salió de la habitación en dirección hacia la cocina y cuando se encontraba bajando las escaleras... escuchó gritar a Kagome en el baño y sin pensarlo dos veces corrió hacia el baño. Al entrar al cuarto, vio a Kagome semidesnuda, de inmediato Kagome tomo lo primero que encontró para taparse y poder gritar aún más fuerte que antes...
-¡Abajo¡Abajo¡Abajo¡Abajo¡Abajo!.
Y de tantos golpes en el piso Inuyasha terminó en la planta baja. Al escuchar el estruendo provocado por Inuyasha todos corrieron para ver que le pasaba a Kagome…
-Hermana... ¿Qué pasó? --dijo Souta sofocado y asustado al entrar al baño.
-¿Hija que tienes¿Te lastimaste¿Por qué estas temblando...¿Qué paso? –le preguntó su madre bastante angustiada y asustada.
-Mamá ¡Es Náraku¡Es él…¿No lo ves? --y sin que nadie se diera cuenta Inuyasha ya estaba junto a ellos empuñando fuertemente a Colmillo de Acero.
-¿Dónde está¿Dónde? –preguntó Inuyasha con desesperación, su rostro reflejaba miedo y desconcierto...
-¡Ahí¡Es esa araña, mátala¡Mátala! –gritaba Kagome desesperada y con los ojos desorbitados
Todos voltearon y en efecto había una araña muy extraña en la pared de la tina de baño similar a la que tenía Náraku en su espalda, pero... ésta era más pequeña, y para horror de Inuyasha tenía el mismo olor de Náraku... aunque más ligero. Sin dudarlo un instante Inuyasha la mató con su espada y una vez habiendo terminado con ella se dirigió a Kagome muy asustado...
-Inu... ya… sha --Kagome arrastraba las palabras llenas de temor, los dos se quedaron pensando y en realidad pensaban lo mismo, esa araña era idéntica a la marca de Náraku pero...
-Kagome hija ¿Qué pasa? --la madre de Kagome estaba aterrada y no era la única, todos lo estaban al ver el comportamiento tan extraño de Inuyasha y Kagome.
Aún así los más horrorizados eran sin suda alguna, Inuyasha y Kagome, porque sabían de sobra lo que significaba y representaba aquella araña...
-Debe ser una coincidencia, hay muchas arañas en este mundo… –dijo Inuyasha tratando de tranquilizarse, pero ni él mismo creyó estas palabras.
-No lo es, en mi vida había visto una araña así Inuyasha, no trates de engañarte, era Náraku… --dijo Kagome.
Todos estaban consternados y más la familia de Kagome pues como era lógico ellos no entendían la escena que acababan de presenciar y mucho menos la conducta de Inuyasha y Kagome, ya que sólo ellos dos conocían en carne propia lo terrible y maligno que era Náraku.
Anteriormente Náraku había simulado su propia muerte y engañado a todos de que su alma descansaba por fin en el infierno. Pero la sola idea de pensar en un regresó de Náraku en el presente, provocaba miedo y escalofríos en Inuyasha y Kagome, pues sabían muy bien que en la Época Actual no existe arma o hechizo alguno que fuera capaz de exterminar a Náraku, significaría el fin del mundo, ya que los humanos de esta época eran mucho más débiles que hace 500 años. Ninguno de ellos tenían la experiencia para en exterminar monstruos, es más..., jamás habían visto uno, por lo tanto el llegar a esta conclusión hizo que Kagome se pusiera más nerviosa que de costumbre.
Kagome regresó a su habitación para vestirse, después de eso no dejaba de tocar a cada instante La Perla, muy nerviosa la tomaba y frotaba en sus manos como si tuviera la sensación de que Náraku apareciera de repente para arrebatársela...
El peor sueño de Kagome, parecía cumplirse, ya que años atrás el temor de que Náraku apareciera en la Época Actual y matara a su familia, siempre estuvo presente.
Inuyasha ya había vuelto a la habitación de ella después de lo sucedido. Kagome se encargó de explicarles mas o menos quién era Náraku a su familia, pero procuró evitar algunos detalles para no alarmar a su familia y que estallaran en pánico, sólo les dijo que era un monstruo que por mucho tiempo los estuvo persiguiendo, pero que al final lo exterminaron y que la aparición de la araña había provocado revivir todos esos recuerdos..., pero que no se preocuparan pues Inuyasha ya había terminado totalmente con él. Asombrosamente su familia creyó todo lo que Kagome les contó aunque no sonara nada coherente ¿O será que sólo fingieron creerse ese cuento para no preocupar más a Kagome?
-Kagome tranquilízate no vas a arreglar nada si sigues dando vueltas por toda la habitación… --le dijo Inuyasha que se encontraba sentado en la cama de Kagome.
Inuyasha trataba de pensar en lo sucedido pero al parecer su mente estaba en blanco, y más si ella se la pasaba yendo de aquí para allá...
-Será mejor que vaya a ver a Miroku y a los demás para ver que noticias me tienen –decía Inuyasha seriamente.
-¡No, Inuyasha por favor no... --gritó Kagome--…no me dejes... eres el único que puede ayudarme a defender a mi familia, por favor no te vayas, tengo mucho miedo... --en ese momento Kagome se abalanzó sobre Inuyasha y lo abrazó tan fuerte como sus fuerzas lo permitieron, como si temiera que Inuyasha jamás volvería.
Inuyasha algo extrañado sólo se limitó a corresponder el abrazo de Kagome.
-¿Porqué actúas así?... –le preguntó él, era la primera vez que veía y sentía el miedo que Kagome reflejaba--...tú siempre has sido valiente ¿Porqué ahora te comportas así?... --dijo Inuyasha tratando a Kagome como a una niña que le da miedo la oscuridad--...no va a pasar nada, no me tardaré, es sólo un momento, por favor mantén la calma, eres muy fuerte, no te dejes vencer...
En ese Kagome comenzó a llorar y resbalarse en el cuerpo de Inuyasha hasta que terminó sentada de rodillas en el piso.
-Oye será mejor que me digas que te pasa o no podré ayudarte... --le dijo Inuyasha preocupado al verla así, se sentó en el suelo y la volvió a abrazar y espero a que Kagome se tranquilizara... ,fue entonces cuando ella comenzó a hablar...
-Durante muchos años y en especial después de la muerte de Náraku mi peor pesadilla ha sido que Náraku regresara a esta época y matara a mi familia…
Kagome decía estas palabras con mucho esfuerzo, como si estuviera diciendo un secreto o algo prohibido…
--Desde hace cinco años todas las noches es lo mismo, el mismo sueño, el mismo final, las mismas muertes...--al decir esto Kagome se tapó con las manos la cara y comenzó a mover la cabeza de un lado a otro, en eso Inuyasha la tomó de los hombros y la miró fijamente.
-Oye me estás asustando… --decía Inuyasha que no comprendía ese comportamiento tan extraño.
Kagome retiró sus manos de su rostro lleno de lágrimas y volvió a hablar…
-¿Sabes por qué te mandé a dormir a la habitación de mi hermano?
-Porque no te dejaba concentrarte en tus estudios..., según tú siempre te interrumpía… –contestó Inuyasha bastante extrañado por la pregunta.
-Eso era mentira Inuyasha...–-dijo Kagome--…la verdad... --volvió a decir ella-- no quería que supieras como me ponía después de ese sueño…
Al oír esto Inuyasha cayó en la cuenta, ya tiempo atrás él había sido testigo en varias ocasiones de que Kagome gritaba en sueños y mientras él trataba de despertarla ella repetía continuamente: "¡no lo hagas¡haré lo que quieras! pero a ellos déjalos". Pero cuando Kagome despertaba e Inuyasha le preguntaba que había soñado ella siempre contestaba que había soñado que la expulsaban de la escuela o que había reprobado un examen y el maestro la regañaba frente a todos.
-Pero ¿Por qué no me lo dijiste? --le reclamó él.
-Porque no quería preocuparte... --contestó ella-- ...sabía que te pondrías así, de modo que preferí mentirte... —dijo Kagome con algo de remordimiento--...así es como he vivido todos estos años... –volvió a decir Kagome— ...siempre angustiada, temiendo a todo lo que me rodea... he tratado de distraerme y olvidar mis miedos por medio del estudio pero la verdad... –Kagome tragó saliva-- ...últimamente ha sido demasiado difícil, por eso es que quería irme, para descansar y relajar mi mente, porque ya casi no duermo, como tú dijiste estoy adelgazando porque no como y casi no duermo.
Inuyasha trató de dibujar una sonrisa para tratar de darle ánimos a Kagome pero de inmediato la borró, como si fuera un pecado reírse en un momento así...
-Pero la noche pasada dormiste muy bien, yo no escuche ningún grito, estabas muy tranquila… --dijo Inuyasha tratando de animarla.
-Lo sé... –contestó Kagome--...y eso fue porque me sentía protegida y segura contigo a mi lado… --dijo Kagome algo tímida—...por primera vez en cinco años... –continuó diciendo ella--...fue la primera noche en que pude dormir tranquilamente...
El rostro de Inuyasha se enrojeció y trató de mirar a otro lado pues no se resistía a estrecharla contra su pecho y besarla, optó mejor por pararse de frente a la ventana y observar a través de ella, se dio cuenta que después de una posible tragedia... el paisaje era hermoso, pues era una mañana muy fresca y tranquila, pocas veces existían esos instantes tan bellos en la Época Actual. Mas sin en cambio Kagome hubiera preferido que él la abrazara, quería sentir su calor y seguridad en sus brazos, su corazón lo pedía a gritos pero se dio cuenta que ese no era el momento para una escena romántica.
Momentos después Inuyasha tomó la decisión de ir a la Época Antigua pese a los ruegos de Kagome...
-Kagome tengo que ir, que tal si Sango y los demás están en apuros, sólo será por poco tiempo..., no va a pasarme nada, tranquilízate confía en mí, te prometo que estaré de vuelta muy pronto –le decía Inuyasha tratando de que sus palabras reconfortaran en algo a su amiga.
Al escuchar esto Kagome accedió, con esas palabras una esperanza albergaba en su corazón, pues tenía la certeza de que él regresaría y que no la abandonaría como en su sueño... y es que Kagome no terminó de darle los detalles de su sueño a Inuyasha y sólo se limitó a contarle lo más importante... el regreso de Náraku.
En ese sueño que por tanto tiempo la atormentaba noche tras noche pudo notar que al principio se tornaba borroso y confuso, pero conforme pasaban los días, meses y los años se hacía más nítido y comprensible, ella podía observar a su madre y abuelo muertos al pie del Árbol Sagrado y una risa diabólica se hacia notar en toda su casa, era Náraku, había regresado y quería vengarse...
Kagome e Inuyasha trataban de acabar con él... pero... sin que ellos se dieran cuenta Náraku había atrapado de la cintura con uno de sus brazos putrefactos y mal olientes a el hermano de Kagome o al menos eso creía ella, ya que no podía distinguirle el rostro entre las sombras, pero era evidente que Náraku tenía prisionero aun niño que le pedía ayuda, al instante Inuyasha también era atrapado por Náraku tomándolo totalmente desprevenido, ella podía observar que Náraku disfrutaba ver cómo Kagome se hundía en la desesperación y le rogaba que los dejara tranquilos...
-"¡No lo hagas¡Haré lo que quieras! pero a ellos déjalos" --le rogaba Kagome a Náraku para que dejara de torturarlos, pero entre más le suplicaba, la risa malvada y diabólica de Náraku resonaba con más intensidad que antes... y ahí es donde terminaba siempre su sueño...
Mientras Kagome observaba como Inuyasha desaparecía del fondo del pozo pensaba en su sueño y que no debía prestarle la menor atención, era sólo un sueño... se repetía ella y al mismo tiempo se sentía tonta al pensar que ahora tenía el don de los sueños proféticos...
-¡Qué tonterías! –murmuró Kagome al momento en que se daba la vuelta para dirigirse a su casa y no volver a pensar en ese estúpido sueño.
Inuyasha llegó a la Época Antigua y de inmediato se dirigió a la cabaña de Kaede donde a los lejos se escuchaba un gran alboroto y pensó lo peor, pero al llegar se encontró con que la gente de la aldea luchaba contra un monstruo y pudo ver que Sango y Miroku peleaban contra él pero sin mucho éxito... así que tomó a Colmillo de Acero y sin previo aviso acabó con él en un segundo. Todos estaban asombrados ante la aparición tan repentina de Inuyasha, pero estaban muy contentos de que Inuyasha acabara con ese animalejo roñoso.
-Que egoísta eres Inuyasha… ---escuchó reclamar a Sango mientras se sacudía el polvo de su ropa—…nos pones en ridículo frente a todos —continuó diciendo ella con una gran sonrisa al ver a su amigo después de tanto tiempo.
-¡Inuyasha que gusto verte, pero no te hubieras molestado estábamos a punto de acabar con ese monstruo –le dijo Miroku y por lo que pudo observar Inuyasha, Miroku estaba muy fatigado.
-A mi también me da gusto verlos… --dijo Inuyasha rápidamente y llegar pronto al grano de su repentina visita--…sólo vine a preguntarles algo y pedirles un favor –Inuyasha pudo notar la cara de confusión de sus amigos.
-¿Qué es lo que pasa Inuyasha? –dijo Sango que ya se encontraba a su lado junto con su hermosa gatita Kirara, tan tranquilas como siempre, como si nada hubiera pasado.
-Hablaré rápido y no me interrumpan porque tengo que estar con Kagome cuanto antes… --les advirtió Inuyasha.
Sango y Miroku intercambiaron miradas de desconcierto pero dejaron que Inuyasha les explicara lo que había sucedido hace apenas unas cuantas horas. Mientras les explicaba, Miroku no pudo evitar mirarse su mano derecha una y otra vez tratando de buscar algún rastro de aquella maldición... pero era evidente que no había nada y Sango a medida que escuchaba a Inuyasha se asombraba cada vez más ahogando repentinamente unos cuantos gritos. Cuando Inuyasha terminó de relatarles todo lo sucedido pudo ver que los rostros de Sango y Miroku se veían preocupados y alarmados pues ellos sabían muy bien que un posible regreso de Náraku en la Época de Kagome significaba el fin del mundo, ya que los humanos de aquel lugar eran demasiado débiles y para Náraku sería pan comido destruir aquel mundo con tan sólo levantar un dedo.
-Y la señorita Kagome ¿Como está? --preguntó Miroku.
-Pues imagínate...--contestó Inuyasha-- ...sólo les quiero pedir que vayan al lugar donde luchamos con Náraku y si ven algo sospechoso por favor avísenme... –seguía diciendo Inuyasha rápidamente-- ...regresaré mañana al medio día, los veré en el pozo, convenceré a Kagome de que venga conmigo…
Se despidieron e inmediatamente Sango y Miroku se dirigieron a aquél lugar montados en Kirara, e Inuyasha se dirigió al pozo para reunirse con Kagome.
Cuando Inuyasha llegó, Kagome lo recibió con tal entusiasmo que Inuyasha se olvidó por unos instantes de que tenía algo de que preocuparse. Él le explicó todo lo que había pasado y que habían quedado de acuerdo en verse mañana en el pozo, Kagome accedió a ir con Inuyasha pues tenía muchos deseos de ver a sus amigos.
Todos comieron muy tranquilos tratando de evitar recordar lo sucedido, Inuyasha, Kagome y Souta se pusieron a jugar con los videos juegos y algunos juegos de mesa. Al final del día terminaron un tanto agotados y la madre de Kagome los mandó a dormir...
-Oye mamá ¿No hay problema si Inuyasha duerme en mi habitación de ahora en adelante? --preguntó Kagome a su madre con algo de timidez.
-Claro que no hija, es tu novio, es lógico que te sientas segura a su lado y más con lo que pasó… --le dijo su madre como si eso fuera lo más normal del mundo.
Kagome no trató de desmentir a su madre respecto a eso de "novio", en otras circunstancias hubiera hecho lo imposible por desmentirla pero... no tenía ganas... su mente estaba ocupada en otras cosas y no quería desperdiciar su tiempo en algo tan insignificante...
Cuando entró a su habitación Inuyasha ya estaba ahí jugando en el piso con Puyo un curioso y latoso gato que llevaba viviendo con los Higurashi mucho tiempo... pero el instante en que Kagome abrió la puerta el gato salió disparado hacia la salida dejando solo y tirado en el piso a Inuyasha.
-¿Cuándo será el día en que dejes de molestar al gato? –le reclamó Kagome harta de que Inuyasha se la pasara torturando al pobre minino con sus "cariños".
-Ese gato me ama no puede vivir sin mi… –contestó Inuyasha sin prestar atención a los reclamos de su amiga.
-Será mejor que nos acostemos, tengo mucho sueño… --dijo Kagome con voz cansada.
Apagaron las luces y se acostaron, pero ninguno de los dos podía dormir, en eso Kagome se dio media vuelta, no pudo resistirse y abrazó a Inuyasha, ya que él estaba de espaldas hacia ella. Al momento de sentir la mano de Kagome sobre su cuerpo Inuyasha dirigió su mano dándole unas leves y tiernas palmaditas a la mano de ella...
-Gracias Inuyasha, por darme ánimos y dejar que mis miedos no se apoderen de mí –decía Kagome en su mente y lo abrazó con más fuerza.
En ese momento él se dio media vuelta y por un momento se contemplaron el uno al otro hasta que poco a poco se fueron acercando, estaban nerviosos los dos tenían muchas ganas de besarse pero la timidez fue mayor que ellos y sólo se abrazaron fuertemente hasta que los dos quedaron profundamente dormidos. Y así durmieron la mayor parte de la noche hasta que...
-¡Déjalos, a ellos no¡Te doy La Perla pero no les hagas daño¡A mi es a la que quieres no los mates...!
-¡Kagome¡Despierta¡Kagome despierta! --gritaba Inuyasha— pero cuando intentó tocar a Kagome ella le dio un golpe en la cara con tal fuerza que lo derribó de espaldas.
Ella no despertaba, parecía que hacia un enorme esfuerzo por despertar pero no podía, daba la impresión de que estaba poseída, pues no permitía que Inuyasha la tocara y seguía diciendo las mismas palabras... --¡Déjalos, a ellos no¡Te doy La Perla pero no les hagas daño¡A mi es a la que quieres no los mates...!
Inuyasha estaba desesperado no podía despertarla y lo único que se lo ocurrió fue...
¡Plaf! Inuyasha le dio una cachetada a Kagome para hacerla reaccionar y para su fortuna resultó. Kagome reaccionó y abrió los ojos, su mirada parecía perdida y apenas podía hablar, estaba bañada en sudor frío…
-¿Qué pasó? –dijo Kagome al ver la cara de Inuyasha llena de miedo.
-Estabas soñando y gritabas –-decía él muy rápido-- y... no reaccionabas y luego yo... –Inuyasha la estrechó fuertemente contra su pecho-- ¡Perdóname, no quise hacerlo... pero me asusté y no sabía que hacer para que despertaras, por favor perdóname no quise pegarte… —Inuyasha se disculpaba una y otra vez pues ni el mismo podía creer lo que había hecho, jamás pensó que se atrevería a pegarle a una mujer.
-¿Pegarme? --preguntó ella con asombro.
-¿Qué no te acuerdas? estabas como loca... gritando, pegando y no despertabas por eso te pegue para reaccionaras… –decía él bastante confundido al ver que Kagome ni siquiera se había dado cuenta de lo que acababa de suceder.
La luz de la luna menguante iluminaba la habitación y se podía escuchar el roce del viento en las copas de los árboles, la noche era muy tranquila igual que la anterior. Kagome se sentía extraña ¿Cómo era posible que un sueño bloqueara su mente al grado de no poder reaccionar más que con golpes¿A ese grado había llegado? pensaba ella preocupada por lo que había sucedido.
-¿Siempre olvidas lo que sueñas? –-preguntó Inuyasha.
-¡No! --respondió ofendida-- …lo que sueño lo recuerdo perfectamente… –decía ella-- …lo que pasa es que hasta hoy me di cuenta de lo que soy capaz de hacer cuando no puedo despertar… –esto último lo dijo asombrada por lo que había hecho.
-¿Pero porqué no querías despertar? --preguntó él.
–No lo sé --decía ella mientras pensaba...-- cada vez que sueño, me cuesta más trabajo despertarme¡Pero ya estoy harta¡Olvidaré ese maldito sueño¡Me está matando! –dijo Kagome de mal humor...
-Pero... --intervino Inuyasha--…a los sueños no los puedes controlar, es imposible y...
-¡No me importa! --dijo Kagome desesperada y de muy mal humor, se metió de nuevo a su cama dándole la espalda Inuyasha pues estaba harta de que no la comprendiera.
Él se quedó paralizado al ver el repentino cambio de humor de Kagome pero no dijo nada más. El resto de la noche se la pasó sentado en el piso reflexionando y por lo que pudo notar Kagome dormía profundamente, le daba la impresión de que, lo que ella le había dicho era cierto y podía controlar ese sueño que tanto la atormentaba.
Ya en la mañana Inuyasha y Kagome desayunaron muy poco y los dos se veían muy cansados sobre todo Kagome, pero por lo que todos notaron se veía más fuerte y decidida que de costumbre por lo tanto Inuyasha trató de no mencionarle ninguna palabra de lo sucedido la noche pasada para no mortificarla más de lo que ya estaba.
Inuyasha y Kagome se dirigieron hacia la Época Antigua para reunirse con sus amigos y escuchar las noticias que tenían. Al llegar, sus amigos los recibieron con mucha alegría pues tenían mucho tiempo de no verlos y varias cosas que contar…
-Kagome ¿Estás bien? Te noto extraña... tienes muy mal aspecto... --le dijo Sango preocupada.
-No es nada, no te preocupes sólo tuve una mala noche eso es todo --respondió Kagome con una gran sonrisa muy fingida en el rostro.
-Pues bien fuimos al lugar donde nos mandaste Inuyasha... –decía Miroku abordando el tema que tanto les preocupaba-- ...e incluso hablamos con personas de los alrededores y nos dijeron que todo estaba muy normal y que nada extraño había sucedido... --dijo Miroku en un tono total de despreocupación (muy normal en él...).
-Oiga excelencia no se comporte así, esto es algo serio ¿No se da cuenta? No sea tan irresponsable… –le reclamó Sango algo molesta.
-Mi querida Sango... --la interrumpió Miroku-- ...no pasa nada porque si así fuera ya me hubiera dado cuenta… --inmediatamente se tocó su mano derecha, que años atrás llevaba una terrible maldición que podía acabar con su vida si Náraku no era destruido cuanto antes.
-No te confíes Miroku... --le dijo Inuyasha--...ya una vez Náraku nos engañó de esa manera por si ya lo habías olvidado...
-Al parecer nunca llegaremos a ninguna conclusión... -dijo Kagome tratando de dar por terminada esa conversación sobre Náraku ya que por el momento no quería saber de él.
-Pero...—dijo Inuyasha sorprendido por la contestación de Kagome--...Kagome esto es importante, no es cualquier cosa...
-Lo se, pero con lo que Sango y el monje Miroku nos han dicho... volvemos a estar en las mismas, recuerda que Náraku disfrutaba jugando a las escondidas con nosotros… –dijo Kagome algo triste por no tener más noticias sobre su enemigo.
-Creo que la señorita Kagome tiene razón Inuyasha –dijo Miroku con su mismo tono de despreocupación.
-Me sorprende lo conformistas que se están volviendo –dijo Inuyasha molesto y dándoles las espalda.
-Si tienes algún otro plan... dilo... –dijo Kagome mirando fijamente la espalda de Inuyasha, y por lo que ella pudo darse cuenta Inuyasha no tenía nada planeado.
-Kagome tiene razón... –dijo Sango—...si Náraku apareciera de nuevo… –continuaba diciendo ella—…se posesionaría de alguien como es su costumbre, sólo es cosa de esperar... –decía Sango con algo de tristeza en sus ojos al recordar como su hermano Kohaku se había convertido en un títere de Náraku para hacerlos caer en sus sucias trampas, a ella y a sus amigos.
Ninguno de los cuatro habló en mucho tiempo, al parecer todos tenían la mente en blanco, salvo Miroku que estaba tumbado boca arriba sobre el pasto fresco mirando el hermoso cielo azul, como si esperara encontrar en las nubes alguna forma femenina que fuera de su total agrado... hasta que de repente Sango se levantó y dijo:
-¿Qué les perece si vamos a la aldea?
Y sin dudarlo un segundo más los demás la siguieron, pues a algunos de ellos y en especial a Inuyasha el estómago ya les pedía algo que poder digerir. Al llegar a la aldea se encontraron con Shippou y Kaede...
-¡Kagome¡Inuyasha! –gritaba Shippou emocionado por la llegada de sus amigos.
-¡Shippou que gusto de verte! --dijo Kagome con bastante alegría --¿Me extrañaste?--preguntó ella.
-¡Mucho, la verdad esta aldea no es la misma sin ti, todos te extrañamos… –decía Shippou bastante emocionado.
-¿Y yo qué enano¿No me extrañaste? --preguntó Inuyasha pretendiendo que Shippou le contestara de la misma manera que le contestó a Kagome pero...
-Mira, la verdad... --pensaba Shippou--…creo que no..., mi vida es muy tranquila cuando tú no estás presente... --¡Plaf!--... ¿Inuyasha porqué me pegas? –le reclamó Shippou mientras se frotaba la cabeza pues como era lógico se había hecho acreedor a un merecido golpe por parte de Inuyasha.
-¡Por tonto! –le dijo Inuyasha despectivamente cerrando sus ojos y adoptando su manera de "ofendido".
-Inuyasha… --dijo Kagome seria, e Inuyasha esperaba que de un momento a otro le gritara ¡Abajo! por pegarle a Shippou injustamente, pero ella sólo se limitó a decir--...déjalo, ya sabes que no lo dice en serio, sólo lo hace para molestarte.
Un alivio total invadió a Inuyasha, pues al parecer Kagome ya no estaba interesada en castigarlo por sus arranques de ira.
Ya en la cabaña de Kaede todos se sentaron a saborear las delicias que ella hacía en cuanto a comida se refería y al poco rato comenzaron a contar sus aventuras...
-La verdad después de que he sido liberado de esa maldición... --decía Miroku con orgullo y superioridad--... ahora soy más libre y no tengo otra misión más que cuidar de hermosas mujeres que anden penando en el mundo en busca de ayuda y consuelo.
-Excelencia... es usted una vergüenza… --le decía Sango en un tomo molesto y sobre todo celoso, muy normal en ella, cuando Miroku solía hacer sus "obras de caridad" en las mujeres--...sus malos hábitos son peor cada día... me da lástima... –continuaba diciendo Sango seriamente.
-Mi bella Sango no tienes de que preocuparte... –le dijo Miroku al momento en que tomaba las manos de Sango mirándola con ese brillo angelical que tanto la hacia enrojecer--...tú sabes que eres la única mujer en mi vida y...—seguía diciendo Miroku, y como era lógico ante tal escena Miroku no pudo evitar dirigir su mano a ese lugar que tantas cachetadas y golpes le habían traído.
Como era lógico, el rostro de Sango dejó ese aire de timidez por uno enrojecido y de furia total descontrolada, para propinarle una merecida cachetada a Miroku, a los pocos segundos una marca roja en forma de mano femenina apareció en la mejilla de Miroku...
-Tonto... --murmuró Shippou negando con su cabeza al momento en que seguía disfrutando de su deliciosa comida...
-¿Hasta cuándo seguirán así? –se preguntaba Kagome en su mente al ver la escena de sus dos amigos---...después de tantos años ya es hora de que aclararan sus verdaderos sentimientos… –seguía diciéndose ella misma, pero de inmediato recordó que ella era la menos indicada para decir eso, puesto que ella se encontraba en la misma situación que Sango o quizás peor. En ese momento dirigió su mirada a Inuyasha imaginando que ellos algún día estarían juntos...
-¿Qué tanto me miras? --le reclamó de inmediato Inuyasha y de inmediato la ilusión de Kagome se desvaneció.
-No tiene remedio... es un tonto… –pensaba ella al decepcionarse de que Inuyasha acabara en un segundo con su hermosa ilusión
-¡Dime qué estabas pensando! –le decía Inuyasha, ya que al joven le molestaba demasiado que alguien lo mirara con "lástima" y más si era Kagome.
-¡Yo no estoy pensando en nada, mucho menos en alguien como tú..., prefiero ocupar mi mente en cosas útiles que perder mi tiempo con alguien tan primitivo como tú! –dijo Kagome de manera ofendida, clara y decidida.
-Soy... una pérdida de tiempo... –dijo Inuyasha con tristeza y desilusión adoptando una cara de deprimido.
-¿Y ahora qué tienes¿Por qué esa cara? –le preguntaba Kagome ingenuamente.
-Creo que fue por lo que le dijiste Kagome… –le decía Kaede.
-¿Y qué dije de malo? --preguntó Kagome algo confundida.
-¡Ay los adultos¿Por qué pierden su tiempo en tonterías? --exclamaba Shippou al ver que sus compañeros no habían cambiado en absoluto, pero por un lado se alegraba de que aún así siguieran tan unidos como antes.
Después de que todos hubieran terminado de comer Kagome se dedicó a poner al tanto de lo sucedido a Kaede y Shippou, ya que ella y los demás habían acordado no mencionar nada de lo sucedido para no preocuparlos.
-No te preocupes Kagome… --decía Shippou--...sí Náraku regresa estaremos listos para enfrentarlo... ahora que he crecido, me he vuelto más valiente y hábil en las peleas... –seguía diciendo Shippou de una manera orgullosa y heroica ante la mirada de dulzura que Kagome le dirigía.
-¡Ja! --exclamó Inuyasha--…eso quisiera verlo, me muero de ganas de ver tu cara de miedo al ver de nuevo a Náraku.
-¿Estás seguro...? --decía Shippou con una mirada intrigante-- ...porque la verdad no me imagino tu cara de miedo cuando viste a esa arañita en la casa de Kagome… –decía Shippou burlándose una vez más de su amigo.
-¡Enano¡Plaf! –un fuerte golpe resonó en la cabeza de Shippou una vez más.
-¡Inuyasha ¿Porqué me pegas! --le reclamaba Shippou con lágrimas en los ojos.
-Porque sólo dices tonterías… –contestó Inuyasha de mal humor
-Inuyasha... ¡Abajo! –exclamó Kagome en un tono demasiado tranquilo.
-¡Ayyyy Kagome... niña malcriada, me las pagarás! –le reclamaba él mientras se levantaba del piso algo adolorido.
–Inuyasha... --volvió a decir Kagome, y de inmediato Inuyasha se tapó las orejas creyendo que lo volverían a mandar de nuevo al suelo.
-Será mejor que nos vayamos, está por anochecer... --dijo Kagome mientras se levantaba del piso bastante satisfecha de estar con sus amigos y sobre todo de la comida. Inuyasha con cara de alivio se dispuso a seguir a Kagome rumbo la pozo.
Todos decidieron acompañar a sus dos queridos amigos al pozo. Estaban contentos y satisfechos de convivir una hermosa tarde unos con otros.
-Kagome ¿Cuándo volverán? --le preguntaba Shippou con aire triste al ver que sus amigos tenían que irse.
-Aún no lo sé... -contestó ella--...pero espero que sea pronto, porque los extraño mucho, lo más probable es que Inuyasha venga más seguido que yo...--esto último Kagome lo dijo con un leve tono de tristeza.
-No te preocupes Shippou... –le decía Inuyasha casi en un murmullo para que Kagome no escuchara--...nos veremos más seguido tú y yo –lleno de satisfacción, Inuyasha se trepó en el pozo y pudo notar el rostro de terror que había dejado en Shippou con sus palabras, obviamente esto lo alegró más todavía...
Kagome se despidió de sus amigos tristemente, como si fuera la última vez que los vería... pero de solo pensarlo se reía ella misma, porque sabía que muy pronto volvería a ver a sus amigos.
-¡No se preocupen los esperaremos con los brazos abiertos! --gritaba Miroku mientras Kagome e Inuyasha saltaban por el pozo de vuelta a la Época Actual.
Continuará...
¿Que pensarón que en este capítulo habría acción? Pues no... será en los siguientes... así que no se me desesperen. Nos vemos pronto. Bye bye.
