Agradecemos a todas las que se han tomado el tiempo de dejar su review, por sus alertas, favoritos y nuestras lectoras silenciosas.
Aquí el segundo capítulo, responderemos los comentarios al final.
CAPÍTULO 2
Un ligero movimiento y Hermione despertó sobre el sillón, se mostró confundida al inicio hasta que todos los recuerdos fueron llegado a su cabeza repentinamente, suspiró con enfado consigo misma, seguramente eso bastará para que su profesor se burlara de aquí hasta que saliera de Hogwarts.
Cuando se levantó lo vio parado detrás el escritorio, ya vestido como siempre con su levita perfectamente pegada a su torso, dejándosele ver las mangas de la camisa blanca en sus manos pálidas. El pocionista se encontraba muy concentrado ordenando unos pergaminos, y tomando unos libros, seguramente para su primera clase. Alzó la vista para verla incorporada aún confundida, sin embargo bajo la mirada y continuó con su labor. La joven no tenía idea de qué decir, si disculparse o mejor ahorrarse la humillación y salir de ahí. Bajo su vista al suelo dejando ver lo que había tirado cuando se levantó, era una túnica gruesa que el pocionista solía usar cuando regresaba tarde, seguramente en alguna de las misiones para la orden, debió ponérsela mientras dormía, eso la hizo sonrojar, la había visto dormir.
—Profesor… yo… siento mucho lo que…
—No le he pedido explicaciones Granger
—Lo sé, sólo quería disculparme – dobló su capa y se la dejó sobre el respaldo de un sillón – fue muy amable conmigo anoche, gracias – el hombre movió la mano dándole a entender que no tenía importancia
—No podía echarla de mi despacho a esa hora, hubiese sido una situación incómoda para ambos si la veían salir de aquí
—Sí, lo siento
—¡Bueno Granger! ¿Tiene algún tipo de manía por pedir disculpas? – la chica se sonrojó y negó con la cabeza
—Lo sient… - se cayó de inmediato al ver, que estaba a punto de hacerlo de nuevo – señor yo… ¿Qué hora es?
—¿Me ve con cara de reloj? – la joven bajo la cabeza, descubrió que hubiese sido mejor una retirada en silencio – van a dar las siete, debería irse a su Sala Común, darse una ducha y bajar a desayunar
—Si… gracias por…lo de ayer, con su permiso señor
—Pase
La vio partir con su rostro rojo por el llanto, cabizbaja y su rostro con la marca que había dejado su madre. Bufó con fastidio, eso era cosa que no le incumbía, suficiente había hecho dejándola quedar en su despacho. Aunque no podía hacer mucho, cuando regreso de su entrevista con Dumbledore esperaba que la chica se hubiese retirado, sin embargo cerca de media noche que entró, la vio acostada abrazándose a sí misma, esperando encontrar un poco de calor. Pasó de liso dispuesto a dormir, pero el temblor y el ruido que hacía con los dientes, lo hizo regresar. Se maldijo cerca de 10 veces mientras le ponía encima su túnica de viaje, simple caballerosidad, pensó él sin volver a dirigirle una mirada.
Ahorita iría corriendo a su sala común con sus amigos y seguramente la consolarían, debían de ayudar a esa niña, ella sí tenía a alguien en ese momento, no pasaría por eso sola.
SS&HG
Iba con un paso lento a su Sala Común, no tenía ganas de llegar sabiendo que había fracasado en su propósito, a pesar de los esfuerzos de Harry y los gemelos, no había logrado quedarse mucho tiempo con su hermano.
Casi gritó asustada cuando una mano la detuvo en el camino, pero al ver los ojos grises de Sirius se calmó intentando dar su mejor sonrisa.
—Sirius… casi me matas del susto
—Te llamé tres veces y no respondiste Hermione, vi que salías de… ¿qué demonios te ocurrió en la cara?
—¿Qué? ah… yo… me caí… me caí ayer – respondió cubriéndose el rostro con el cabello y bajando la vista
—Eres como un libro abierto, dudo mucho que te hayas caído, fue Snape ¿verdad?
—¿Qué? – preguntó realmente sorprendida sin entender del porque había llegado a esa conclusión
—Te vi salir de su despacho ¡llorando! ¿Qué otra cosa podría pensar? ¿El maldito así castiga a sus alumnos? Pero pegarle a una mujer… pegarle fue… - puso sus manos en puños volteando la mirada hacía las mazmorras – Ahora si…
—¡Sirius! ¡La encontraste, gracias a Merlín! – Harry llegó abrazarla con fuerza, viendo la marca roja de su rostro entendiendo a la perfección lo que había ocurrido – ¿Estás bien? – ella sintió solamente, no creía que en ese momento pudiera hablar
—¿Cómo va a estar bien? sabrá Merlín lo que ese malnacido le habrá hecho
—¿De quién hablas? – le preguntó ceñudo su ahijado
—Pues Quejicus ¿quién más? Salió de su despacho llorando, pero golpear a los alumnos
—Sirius – le llamó Harry intentando ser coherente
—No, ahora si voy a romperle la cara
—Sirius
—Es lo mínimo que haré – se giro pero la mano firme de Harry lo detuvo de lleno
—No creo que Snape la haya golpeado
—¿Te pones del lado del grasiento ese que…
—Claro que no me golpeó, al contrario, cuando me caí él… él… él me dio todo para curarme y…
—¿Y dónde dormiste? Harry lleva desde anoche buscándote
—En la sala de menesteres, fui a darle las pociones al profesor – respondió enfadada sin saber porqué le estaba dando explicaciones
—¿Y por eso llorabas? – le cuestionó con obviedad cruzando los brazos
—Creo que lo que me sucede no debo divulgarlo a todo el mundo, pero el profesor Snape no ha tenido nada que ver
—Eso lo investigaré yo
—¡Sirius! Antes de que hagas esa investigación… ¿no deberías hacer primero la que te ha mandado Dumbledore? – el hombre asintió con coraje – Ven Hermione, vamos por Ron para bajar a desayunar
Cuando estuvieron lo suficientemente lejos de su padrino, giró para colocarse detrás de una de las estatuas, acarició su mejilla y limpió una lágrima, la segunda, la tercera, la cuarta, hasta que terminó por abrazarla
—Nunca me había pegado, y una vez más lo vi Harry… vi odio en sus ojos…
SS&HG
A las afueras de San Francisco, un joven de piel blanca y cabello negro se paseaba de un lado a otro en su habitación, estaba preocupado, ya habían pasado casi dos días desde que su madre se llevara a su hermana a jalones de su departamento.
Flash Back
—¡Dime que no te meterás en problemas!
—Te lo juro, los gemelos me ayudaron y los chicos me cubrirán durante dos días, necesitaba verte
—Yo también pequeña pero… si mamá se entera…
—No sucederá – el joven sonrió y la abrazó con fuerza para después alzarla y darle vueltas – pero… ¿y nuestro tío? No podrás ocultarme en tu habitación
—Ya se me ocurrirá algo, ahora… ¿qué tal si cocino? – un sonido en su estomago respondió por ella – Después te llevaré aquel parque, te encantará y en la noche…
—Teatro – gritó ella emocionada – Y mañana…
—Patinar – ambos se rieron y empezaron a sacar las cosas para desayunar
La puerta se abrió estrepitosamente, ambos hermanos se giraron sorprendidos, la sangre de Hermione se heló por completo y Andric la puso detrás de él de inmediato
—… Madre – la frase se vio interrumpida cuando la mujer que echaba chispas por los ojos le dio una bofetada, lo cual no pareció sorprender al joven
—Mamá ¡No! – Hermione luchaba por enfrentarla pero el brazo fuerte de Andric la mantenía alejada – yo vine aquí, no es culpa suya
—No te metas Hermy, yo le pedí que viniera, necesitaba… verla - fue su padre quien le recrimino enseguida
—Andric eres el mayor, no se supone que en ti debía caber la prudencia, la sensatez, pudo pasarle algo a tu hermana, ¿por qué eres tan egoísta?
—Padre, sé que hice mal
—No me interesa mantener una conversación contigo, Hermione ven acá – le interrumpió su madre intentando jalarla, Andric se puso como rígido sin moverse, temía por ella
—Fue mi culpa mamá, yo le pedí que viniera, ella… sólo se dejó convencer por mí
—¡Es mentira! – chilló – yo vine porque… porque le extrañaba. Todo el verano no fue y… - su madre la tiro del brazo conduciéndola fuera del departamento
—¡No la lastimes!
—Ten cuidado como me hablas Steven, porque no eres nadie para gritarme, Hermione es mi hija y debo corregir su falta, con un hijo echado a perder tengo. Tú no te vas a mover de San Francisco o en verdad vas a conocerme
—¡No vas a llevártela así! No de esa forma
—Ya quiero ver cómo lo impides
—¡Andric no! Estaré bien ¿si? Perdóname – le susurró en lágrimas antes de que la jalaran fuera del departamento, sin que él pudiera hacer nada
Fin del Flash Back
Golpeó con fuerza el muro, ¿por qué no la había podido proteger? Su madre nunca se había mostrado tan furiosa con su hermana, ¿y si la había lastimado? Necesitaba ver a Hermione. Ya era hora de que se pusiera en contacto con él y aún no tenía noticias suyas, si tan solo no fuera tan obstinado y se comprara aquel estúpido teléfono que le había dicho en otra ocasión, no tendría que estar esperando ansioso por poder comunicarse con ella, seguramente podría ella salir a Londres y llamarle. Miraba continuamente a la ventana esperando alguna lechuza que le trajera noticias, a lo lejos logró ver un pequeño punto negro que se acercaba con velocidad, abrió la ventana y se asomo por ella, logrando visualizar a una majestuosa ave negra que traía una carta, volvió a la habitación por las chucherías lechuciles que le dio su hermana para recompensar al ave y un pequeño cuenco con agua; el ave se postró en la mesa que estaba cerca de la ventana y el chico tomó la carta mientras le tendía el alimento y el agua al ave, la que aceptó enseguida, había sido un vuelo muy largo desde Londres.
El joven se sentó en la cama y comenzó a leer con avidez la carta de su hermana, estaba por la mitad cuando abrieron sin permiso la puerta de su habitación, a lo que solo atinó a levantar de inmediato el rostro para ver de quien se trataba y solo se encontró con la mirada dura y fría de su madre, no entendía porque nunca lo había visto con cariño si él no había hecho nada malo, pero desde que tenía memoria solo lo trataba con frialdad e indiferencia, incluso con desprecio, se quedaron mirándose un momento y ella fue la primera en hablar.
—¡Por dios Andric Steven, ponte los pupilentes! Sabes bien que odio verte así… – y entró a la habitación sin pedir ningún permiso, su vista vagó rápidamente en torno al sitio y al regresar la vista al su hijo reparó en la carta que tenía en las manos, sabía de quién era y no necesitaba preguntar – supongo que Hermione ya te habrá contado sobre nuestro encuentro – él se limitaba a mirarla fijamente, lo poco que había podido leer lo había puesto furioso y estaba aguantando olímpicamente el contestarle a su madre – te voy a decir lo mismo que a ella, más te vale que te comportes y sigas en la escuela, no te quiero ver en Londres antes de navidad, ¿entiendes? O te vas a quedar a pasar las fiestas aquí con tu tío Maximiliano – él respiraba para tener todo su autocontrol pero su madre no se lo ponía nada fácil – ¿Y por qué demonios no te pones los malditos pupilentes? ¿No me has escuchado o te volviste idiota? Ya que ni siquiera un buenas tardes me has dado
—Buenas tardes madre – las manos le temblaban de la ira – te agradecería que para la próxima vez que tenga tu tan… encantadora visita –el sarcasmo se podía notar a kilómetros de ahí – antes de entrar, tocaras la puerta… por favor – ella lo miró tan despectivamente que a pesar de estar acostumbrado, le dolió
—No creas que es una visita de cortesía, solo he venido a advertirte que si haces o hacen cualquier estupidez, no podrás ir a Londres ¿entendiste? – sentía unas ganas enormes de golpear algo, pero no lo haría frente a ella, la rabia lo corroía desde las entrañas, aun así logro sacar fuerza para responder
—Sí madre, has sido clara – la mujer lo miró por última vez y así como llego, se fue. No podía creer que fuera por segunda vez hasta San Francisco solamente para decirle eso, dos visitas en menos de tres días nunca había sucedido
Al salir su madre de la habitación, se percató de que aun estaba la lechuza esperando seguramente la respuesta, así que terminó de leer la carta y se dispuso a mandar la contestación, al estar escribiendo poco a poco se fue calmando, lo único bueno de esa familia era su pequeña hermana, a la que desde que eran niños protegía de todo y de todos, no importaba que sus padres no lo tomaran en cuenta y que siempre le dieran preferencia a su hermanita.
Hermione le daba el amor que él necesitaba, los abrazos y las palabras que necesitaba en los momentos más difíciles solo ella se los daba, nunca lo había visto diferente siempre con cariño al igual que su nana, eran las dos mujeres más importantes en su vida, terminó su carta y se la dio a la lechuza, la cual emprendió el vuelo rápidamente hasta desaparecer de la vista del joven.
No sabía cómo demonios iba aguantar en América sabiendo que ella estaba mal, que lo necesitaba, además su madre había actuado relativamente calmada, eso sólo indicaba que la verdadera batalla estaba siendo planeada.
SS&HG
En Hogwarts, dentro de la sala común de Gryffindor, Hermione miraba el crepitar de las llamas, acariciando a su fiel amigo Crookshanks, había terminado ya como siempre con sus deberes, y eso no era bueno para ella puesto que se la pasaba pensando en su familia, después de tantos años no lograba entender el actuar de sus padres para con Andric, en especial su madre, siempre lo miraba con recelo y coraje. Luego se le cristalizaban los ojos y se quitaba las lágrimas con furia y se retiraba a su habitación o al consultorio; recordaba perfectamente el día en que los separaran…
… ella tendría cuatro años y su hermano seis, Andric la defendió de Jeremy, un niño bastante arrogante y mimado, ese día jugaban con unos bloques de construcción, todo iba bien hasta que sin querer ella tropezó y derribó la torre que entre los tres estaban haciendo, ese niño la insulto bastante y su hermano le dijo que se disculpara pues no iba a permitir que la insultaran era su hermanita pequeña y él era el mayor así que la defendería, tal como le había dicho alguna vez su tío Max cuando los visitara en Navidad, cómo Jeremy no lo hizo y siguió insultando a Hermione, lo golpeó para callarlo y así defenderla, como era de esperarse el niño fue a llorarle a su padre y obviamente el Sr. Granger escucho, así que se levanto de donde estaba y fue directo a gritarle al mayor de sus hijos y a darle una bofetada, esa fue la primera y última vez que Steven Granger golpeo a su hijo. Su madre no hizo nada al respecto, y Hermione, pequeña y todo trató de defenderlo diciendo que aquel niño había comenzado a insultarla con palabras horribles pero eso a sus padres no les importo, Steven se disculpo con su socio y prometió que no volvería a pasar, el Sr. Granger estaba algo tomado ese día, así que seguramente el alcohol nublo su juicio, pero su madre estaba totalmente consciente de lo que hacía y lo que ocurría, sin embargo no le dio importancia; desde esa vez trataban de no convivir con ese tipo de niños y en especial con Jeremy, amenos claro, que sus padres los obligaran, ellos siempre estaban juntos y eso les bastaba.
Un año después el hermano del Sr. Granger, el tío Max, le llamó para confirmarle que Andric ya tenía una plaza en el colegio y que ya había arreglado todo para que se mudara con él, sus padres habían decidido que se fuera a estudiar lejos pues aquí solo se la pasaba peleando con los demás niños que iban a la casa, pero en realidad era porque a la Sra. Granger le inquietaba que su hijo pasara mucho tiempo con su pequeña niña; desde entonces, solo le permitían regresar a Londres para las fiestas de Navidad y verano, sólo mantenían contacto por medio de algunas cartas o email cuando Hermione no está en el colegio…
Sus ojos estaban con lágrimas y alguna que otra salían recorriendo su mejilla, escucho el picoteo en la ventana y dejo a su gato a un lado para abrirla, era la lechuza del profesor Snape, sus ojos se iluminaron y una sonrisa apenas perceptible se instaló en su rostro, le dio a la lechuza agua y le acaricio la cabeza dándole las gracias, el ave después de eso salió volando sin más, regreso al sofá en donde aun se encontraba Crookshanks con su gran pereza y leyó la carta:
Hermione
Estoy bien, no te preocupes, es una pena que no pudiéramos pasar esos días juntos, pero nuestra madre estuvo aquí y me dejo muy en claro que no quiere que vaya para Londres bajo ninguna circunstancia antes de las fiestas de Navidad o de lo contrario me prohibirá ir para esa ocasión. Sé fuerte y no los hagas enfadar, no deseo que te traten mal y lo sabes.
Te tengo noticias, acabo de adquirir una nueva motocicleta, te encantará, es muy veloz y dentro de poco terminare la escuela y ¿sabes que es mejor aun? Que seré mayor de edad y podre independizarme, el tío Max me ayuda mucho y sabes que lo quiero bastante, me apoya en todo y… es como tener un padre que me quiere, no deseo que estés triste, ya falta poco enana, en un par de meses nos veremos otra vez, pórtate bien y sonríe para mi ¿de acuerdo?
Te quiere Andric.
P.D. El ave que enviaste es muy hermosa, espero volver a verla
Al terminar de leer una verdadera sonrisa se dibujó en su rostro, se fijó en la hora y notó que pronto le tocaría salir a hacer su ronda, incluso su estómago reclamo alimento, puesto que no había ido a cenar al encontrarse tan triste, así que decidió que aunque fuera en contra de sus principios iría a las cocinas antes de hacer la ronda para pedir algo de cenar; salió por el retrato y se dirigió hacia allá, una vez que llegó Dobby se acerco de inmediato con una gran sonrisa
—¡Srita amiga de Harry Potter! – ella le sonrió
—Hola Dobby, buenas noches – él estaba atento a ella
—¿Qué puede hacer Dobby por usted? – la miraba con sus grandes ojos amarillos
—Me da mucha pena, pero me perdí la cena y me preguntaba si podrían darme algo, un emparedado o un par de galletas, solo para quitarme el hambre – estaba muy apenada, pero Dobby asintió con alegría y fue de inmediato por un vaso de leche y un par de emparedados para que ella cenara
—¿Dobby puede ayudarle en algo mas Srita amiga de Harry Potter? – ella negó con la cabeza mientras terminaba su vaso de leche
—No Dobby, muchas gracias y llámame Hermione ¿de acuerdo? – él se apeno un poco pero asintió – debo ir a hacer la ronda, hasta luego Dobby – la criaturita se despidió con la mano y regreso a sus obligaciones
En el camino a los jardines, donde le tocaba hacer la ronda, esperaba encontrarse con Ron, pero desde que salía con Lavender, él solía dejar sus obligaciones para estar besuqueándose con ella, así que resignada fue a cumplir con su deber ella sola. Esa noche había una hermosa luna y el cielo estaba completamente lleno de estrellas, caminaba despacio y de vez en cuando volteaba a admirar el firmamento, sin proponérselo se sentó en una de las bancas cerca de los rosales y tomó entre sus manos un hermoso dije de unicornio que le regalo su hermano hacía dos navidades y sonrió extrañándolo mucho, no se percató que un hombre vestido de negro la observaba con la ceja enarcada, se acercó sigiloso y con una sonrisa maliciosa, se inclino al oído de la chica y le dijo con una sedosa y cautivadora voz.
—¿Suspirando por su novio Granger? – ella pegó un salto y se levantó de inmediato muy sonrojada
—Bu… buenas noches profesor Snape – él la miraba con suficiencia y con media sonrisa burlona
—¿Qué hace ahí sentada Srita Granger? ¿Acaso no está usted haciendo su ronda? – ella se sonrojó mas – ¿Y en donde demonios esta Weasley? – su ceño se acentuó mirando a la chica intensamente
—¿Ron…? ah… bueno, él… se… se sentía mal y regresó a la sala común – Snape solo atinó a enarcar la ceja de manera incrédula y sorprendido por el atrevimiento que se daba la chica al mentirle tan descaradamente, él mismo acababa de sorprender a la comadreja en circunstancias comprometedoras con la Srita Brown y les había descontado 50 puntos a cada uno
—No me diga Granger ¿está completamente segura de eso? – se acercó peligrosamente a la joven con una mirada amenazadora
—S… sí… pr… profesor Snape – se retorció las manos con inquietud
—No le creo nada y... esta castigada – ella abrió los ojos sorprendida – por tratar de verme la cara de imbécil, sígame que empezaremos en este momento
Cerró los ojos con resignación y siguió al hombre hasta las mazmorras, entraron a su despacho en silencio. El profesor se sentó detrás del escritorio estudiando a la joven, posiblemente ella no sabía ni lo que era un castigo, con su expediente limpio, eso lo hizo sonreír con maldad aún más.
Hermione rehuía de su mirada, cuando se giró pudo ver a la lechuza descansando, sin proponérselo se acercó a ella y acarició su cabeza, dejándose ésta tocar por la castaña, el hombre tan sólo observaba la escena con curiosidad, lo que no sabía era que ella tenía sus pensamiento en el joven que tanto le había gustado esa ave.
—¿Le fue de utilidad mi lechuza Granger? – eso la hizo reaccionar y se giro para disimular la mirada triste y sus ojos cristalinos
—Sí, gracias profesor – la voz quebrada no fue ignorada por el pocionista quién se levantó para quedar frente a ella, se recargó sobre el escritorio cruzando los brazos
—No debe permitir que la lastimen Granger, ni siquiera su propia familia, ellos menos que nadie – le dijo serio y tranquilo lo cual hizo que su alumna se quedara muda – Váyase a dormir
—¿Y el castigo señor? – Snape sonrió por sus expresiones
—Diez puntos menos… por mentirosa – y entonces sucedió, dio esa sonrisa que tanto había pedido Andric
¿Review?
Nos leemos la próxima semana…
Diosa Luna: Nos complace que te agrade, tenemos muchas cosas planeadas. Gracias por tu review, mantendremos a un Snape lo más real posible. Saludos
Yetsave: Gracias guapa, ya verás que esto marchara dentro de mucha intensidad. Saludos.
Lorena Martín Correa: Un Snape sin sarcasmo no sería él, pero debemos formarlo un poco más para hacerlo condenadamente perfecto. Saludos, esperamos te agrade la continuación.
AdriSnape: Que bueno que te gustó, actualizaremos cada semana, el tres ya está casi listo y tenemos nuestras esperanzas puestas en él. Saludos.
Guest: El secreto de Andric Granger se irá viendo poco a poco, pero les encantará, dejaremos que eso lo disfruten lentamente. Saludos guapa.
Yazmín Snape: Actualización semanal garantizada, Voldemort definitivamente no será homosexual pero quizá un poco cruel si, ya veras, poco a poco se irá desarrollando la historia, tendrá de todo un poco. Saludos y nos leemos en el siguiente capítulo. Besos
Amargaritasgarcian: Gracias guapa, muy cumplidas nosotras, espero lo hayas disfrutado. Besos
