.

Secretos

Capítulo 1

1991: "El amigo más leal"

.

Tanto Harry como Hermione se observaron pensando exactamente lo mismo. Ambos sabían que no tenían otra alternativa y debían seguir el juego de lógica para impedir que Snape robara la piedra. Un escalofrío recorrió a la chica al pensar que el mismo profesor Snape había creado ese acertijo.

Harry miró a la diminuta botella.

Aquí hay sólo para uno de nosotros —dijo—. No hay más que un trago. ¿Cuál nos hará volver por las llamas púrpura? -

Hermione señaló una botella redonda del extremo derecho de la fila.

Tú bebe de esa —dijo Harry—. No: vuelve, busca a Ron y coge las escobas del cuarto de las llaves voladoras. Con ellas podréis salir por la trampilla sin que los vea Fluffy. Id directamente a la lechucería y envía a Hedwig a Dumbledore, lo necesitamos. Puede ser que yo detenga un poco a Snape, pero la verdad es que no puedo igualarlo.

Pero Harry... ¿y si Quien-tú-sabes está con él?.

Bueno, ya tuve suerte una vez, ¿no? —dijo Harry, señalando su cicatriz—. Puede ser que la tenga de nuevo.

Los labios de Hermione temblaron, y de pronto se lanzó sobre Harry y lo abrazó.

¡Hermione!

Harry... eres un gran mago, ya lo sabes.

No soy tan bueno como tú —contestó muy incómodo, mientras ella lo soltaba.

¡Yo! —exclamó Hermione—. ¡libros!, ¡inteligencia! Hay cosas mucho más importantes, amistad y valentía y... ¡oh, Harry, ten cuidado!

Bebe primero —dijo Harry, sonaba indeciso —. Estás segura de cuál es cuál, ¿no?.

Totalmente —dijo Hermione. Se tomó de un trago el contenido de la botellita redondeada y se estremeció.

No es veneno, ¿verdad? —continuó Harry con voz anhelante.

No... pero parece hielo.

Rápido, vete, antes de que se termine el efecto.

Buena suerte... ten cuidado...

¡VETE!

Hermione asintió y se volvió con rapidez para correr a través de las llamaradas de color púrpura. Al atraversarlas, sintió mucho frío recorrer su cuerpo y un suave repiqueteó en su piel que se detuvo al momento de llegar al otro lado.

Se volvió para tratar de ver a Harry.

Ya no estaba.

Su corazón se aceleró por la adrenalina y una sensación de terror e inseguridad la invadió. Se sintió muy sola de pronto. Un centenar de malos pensamientos se agolparon en su mente como si se tratara de una película, Harry enfrentándose a Snape, o peor aún, a aquel-que-no-debe-ser-nombrado, luego Ron inconsciente en la otra cámara.

¡Ron!

Pánico recorrió su cuerpo y se apresuró en abrir la puerta para volver a la cámara del trol derribado. Controló las náuseas tapándose la boca y la nariz con el brazo mientras lo esquivaba.

Corrió más rápido y alcanzó la puerta del otro lado, empujó con toda su fuerza e ingresó a la cámara donde estaba el juego de ajedrez de McGonagall.

- ¿Ron? - llamó fuerte y desorientada. Lo vio tirado entre los escombros de las piezas de ajedrez destruidas - ¡RON! -

Echó a correr hacia él a través de la enorme cámara.

¿Como podía Ron haberse sacrificado a costa de su propia seguridad?

A medida que corría se sintió horrible al recordar cuan mal había juzgado a su amigo pelirrojo en un principio...

.

"Queridos papá y mamá,

Me alegra saber que ambos están muy bien y que la abuela se haya mejorado de su catarro. ¡muchas gracias por el regalo de cumpleaños!, me ha encantado, y estoy usándolo justo en este momento.

No puedo dejar de repetirles que Hogwarts es el lugar más increíble que he conocido en toda la vida y no saben cuanto desearía que ustedes pudieran conocerlo alguna vez. Me he esmerado y he organizado una rutina de estudio diaria para cada clase, y por supuesto una segunda rutina para reforzar las materias y aprender conjuros extra, lamentablemente, no podré mostrarles nada de eso a ustedes aún, los magos y brujas no tienen permitido hacer magia fuera de Hogwarts cuando son menores de edad. La verdad es que ya no me siento tan insegura como al principio, sé bastante más que mis compañeros que han sido parte de la comunidad mágica toda su vida, y ¡adivinen qué!, mi compañero de casa es nada más y nada menos que Harry Potter, lo sé, lo sé, su nombre no debe recordarles nada especial, pero es un chico muy importante para la comunidad mágica (el pobre fue criado en nuestro mundo sin magia y no tiene la más mínima idea de cuan importante es) su nombre aparece en un sin fin de libros ya que fue crucial en la derrota del Señor Tenebroso durante la última Guerra, no se preocupen, todo eso es parte del pasado, les contaré de ello en Navidad. Es un chico amable, pero tiene cierta facilidad para romper las normas, creo que está muy mal influenciado por su mejor amigo, Ron Weasley (les hablé de él en la primera carta), es un compañero de clase al que he tenido que regañar varias veces por su conducta, lo he descubierto peleando y metiéndose en distintos problemas. Me gustaría que Gryffindor ganara la copa este año así es que me he visto en la obligación de supervisar y vigilar que esos dos no se metan en problemas. Ahora tengo clase de transformaciones, ¡es mi asignatura favorita!, espero que no me toque ser pareja del maleducado Ron Weasley otra vez.

Los quiero mucho y los extraño.

Con amor,

Hermione."

.

Desde un principio Ron Weasley le había parecido uno de los chicos más insensibles y prepotentes que le había tocado conocer en la vida, no muy diferente a los niños y niñas que la molestaban en la antigua primaria muggle, pero no podía haber estado más equivocada. Después de un año completo de amistad, sabía que Ron no era más que un chico noble, medio inseguro y extremadamente leal, que se empecinaba en defender lo que creía aunque a veces le faltara bastante tacto y prudencia para hacerlo y no supiera demostrar lo que realmente pensaba con sus palabras, pero tenía un gran corazón y siempre estaba dispuesto a hacer lo que fuera por lo que creía justo...

.

"—Nunca... - siseó furiosa la jefa de la casa Gryffindor - ...en todos mis años en Hogwarts... -

La profesora McGonagall había llegado hasta el grupo de Gryffindors y Slytherins durante su frustrada primera lección de vuelo, la mujer daba zancadas enormes y lucía casi muda de la impresión, sus gafas centelleaban de furia.

Se paró en frente de Harry Potter. De un zarpazo le quitó la escoba.

¿Cómo te has atrevido...? Has podido romperte el cuello... -

Pero Malfoy...-

Suficiente, Weasley. Harry Potter, ven conmigo. -

Harry contuvo el aire aterrado. Rojo de frustración y vergüenza, se apresuró en seguir a McGonagall de vuelta al castillo.

Los Slytherins se desternillaron de risa.

- ¡y hasta ahí...!- exclamó Malfoy burlón - ¡llegó la estadía del gran Harry Potter en Hogwarts!, un poco corta ¿no creen? -

El rostro de Ron ardió de furia por su mejor amigo e hizo ademán de abalanzarse sobre el rubio.

- ¡Cállate, Malfoy! - gritó Parvati, tan enojada como todos los Gryffindor, agarrando a Ron de la capa junto a Seamus Finnigan. Crabbe y Goyle se apresuraron en flanquear a Draco a cada lado.

Hermione frunció el ceño. Ese Slytherin no le gustaba nada.

- Te sientes muy valiente ahora que no estás volando en la escoba - dijo sabionda y mordaz - ahora que tus amigos pueden defenderte. -

La risa disminuyó en un segundo y Draco Malfoy se volvió para observarla. No pasó desapercibido para nadie que la miró de pies a cabeza con aires de grandeza, como si mirara a un chicle sucio en su zapato.

- he oído que eres una nacida de muggles - espetó petulante - no tienes derecho a dirigirme la palabra. -

Hermione abrió la boca, Lavender y Parvati soltaron gemidos de indignación. Ron Weasley rugió de rabia y se soltó de quienes lo sostenían, empujó el pecho del rubio que trastabilló hacia atrás.

- ¡me cansaste, hasta aquí llegas Malfoy, ¿quién te crees que eres?! -

Tanto los Slytherin como los Gryffindor se alistaron para defender a Ron y a Draco, o a gritar en apoyo en caso de pelea.

- ¡Que sucede aquí! -

Madame Hooch se acercaba dando zancadas hacia ellos.

- ¡todos a sus lugares! - bramó - ¡no quiero nada de peleas en mi clase, cada uno a tomar sus escobas, ahora! -"

.

La castaña atravesó el enorme tablero de ajedrez con el único objetivo en su mente de llegar hasta Ron. El chico estaba boca abajo, inmóvil, en el mismo lugar en que las piezas de ajedrez lo dejaron después de atacarlo. Alcanzó el otro lado de la sala, sus zapatos de charol patinaron en el suelo de mármol y se apresuró en abrirse camino a través de los escombros y el polvo, saltó uno de los enormes alfiles y se dejó caer a un lado de Ron con rapidez.

- ¡Ron! -

Ron no se movía, el pánico la invadió, no sabía qué hacer.

- ¿Ron? - llamó, se sentía temblar de nervios - ¿Ron, me escuchas? -

No hubo respuesta.

La desesperación se alojó en su pecho, reunió todo el coraje y la fuerza que pudo para voltear el cuerpo alto y larguirucho de su mejor amigo. Ron quedó boca arriba, seguía desmayado.

- ¡Ron, Ron! - exclamó, comenzando a desesperarse y tomando su rostro pecoso - ¡Tienes que despertar, por favor...! - las lágrimas se agolparon en sus ojos de pronto - ¡tienes que ayudarme, Harry... él... Ron, no puedo hacer esto sola! -

.

"- gracias... -

Los tres se sonrieron. La niña había decidido esperarlos a un lado del retrato de la Dama Gorda después de que ambos chicos la rescataran de un trol de tres metros de alto. En la sala común de Gryffindor, los alumnos iban y venían con sendos platos de comida para continuar con el banquete de Halloween. Algunos estaban junto al fuego, otros agazapados en los sofás, otros se relajaban en el suelo, otros reían de las bromas de los gemelos Weasley a un costado.

Harry se adelantó y se apresuró en servir una considerable cantidad de estofado sobre su plato. Ron y Hermione se pusieron detrás de otros chicos en la misma fila, al ver tal cantidad de comida en el plato de Harry, Hermione frunció el ceño y abrió la boca para regañarlo, pero alguien la detuvo tomando su capa y tirando levemente de ella hacia atrás.

- ¡Ron, no hagas eso! - se quejó molesta.

- ¡sé lo que vas a hacer! - siseó Ron serio - deja a Harry en paz Hermione, no des lata, el pobre necesita comer, míralo, está desnutrido. -

Ella resopló, pero le hizo caso. Tomó dos platos de la pila y le entregó uno. Ron tomó su muñeca al recibirlo.

- oye... - la chica alzó el rostro sorprendida, vio que las orejas de Ron se habían puesto coloradas - y-yo... mmm -sientomucholodeestatarde... - dijo exageradamente rápido, parecía querer lucir más seguro de lo que realmente se sentía y como si quisiera estar en cualquier otro lugar menos allí - en realidad... no creo que seas una pesadilla - la miró entre avergonzado y exasperado - ¡Sí creo que a ratos eres mandona y un poco creída! - soltó el aire que contenía - pero no una pesadilla. -

Hermione también se ruborizó, la verdad, es que sí era un poco mandona.

- no te preocupes - sonrió para tranquilizarlo - ya pasó... - y se volvió para servir un poco de estofado en su plato.

Sintió a Ron esperar incómodo detrás de ella en la fila. Después de un rato golpeteó su hombro para llamarla otra vez, Hermione se volvió a él para escucharle.

- tengo una hermana pequeña, sabes... - sonrió avergonzado, como tratando de hacer conversación - se llama Ginny, y odio verla llorar, así que no debí decir eso... estuvo fuera de lugar- se apresuró - pero desde ahora Harry y yo seremos tus amigos, si quieres por supuesto. - agregó

Hermione sintió una cosquilla extraña en la boca de su estómago y no pudo evitar sonreír.

- claro que me gustaría... - Ron le sonrió devuelta, aliviado, ambos caminaron unos pasos a medida que la fila avanzaba - así que también tienes una hermana pequeña - continuó después de un rato - ¿Cómo es ella? -

Ron resopló.

- ¡uf, ella es una pesadilla a veces! -

No pudieron evitarlo, ambos estallaron en una risa divertida."

.

- ¡Ron! - exclamó Hermione desesperada, dándole un golpecito en el rostro, ya no podía contener las lágrimas - ¡RON! -

Entonces vio sangre en el suelo. Se horrorizó.

.

"- estoy muerto, solo quiero dormir... - bostezó Harry, levantándose del sofá junto al fuego - ¡entre Nicolás Flamel, Snape y ahora Norberto vamos a volvernos locos! - observó a su mejor amigo - ¡esa mordida se ve horrible, Ron, tal vez sea mejor que vayas a dormir! -

Ron acunó su mano derecha contra su pecho, se veía furioso y adolorido.

- iré en un momento... - masculló - ¡estúpido bicho llameante! - se volvió a Hermione asustado - ¿son los dragones venenosos, Hermione? -

La chica observó su mano.

- bueno... no - negó insegura- no todos... - Ron abrió los ojos con horror - ¡pero Norberto es muy pequeño Ron!, aunque sus colmillos tuviesen veneno, es imposible que se haya desarrollado -

- ¿pequeño?, ¡¿pequeño?! - siseó mostrándole la mano cubierta en un vendaje ensangrentado como evidencia - ¡mira lo que me ha hecho, sus dientes no parecían nada pequeños cuando intentó arrancarme la mano! - Harry y Hermione le miraron solemnes - ¡esto es estúpido, aún tengo que revisar el ensayo para Flitwick! - gruñó de dolor.

La castaña observó a su amigo y una expresión decidida recorrió su rostro.

- ¡Creo que puedo ayudarte, Ron! -

Se levantó de un salto y subió al dormitorio de las chicas, en menos de tres minutos estaba de vuelta, llevaba un cuenco mediano en sus manos.

Ron se asustó.

- Hermione, ¿qué...? -

- no te preocupes - dijo ella, sentándose a su lado nuevamente y llenando el cuenco con una sustancia transparente que tenía en una pequeña botella - es un brevage muy útil para el dolor - blandió su varita graciosamente y el agua se volvió de color púrpura - cuando estaba en el Callejón Diagon conversamos con el apotecario y nos enseñó un montón de estas cosas, mis padres estaban muy sorprendidos, no creen que la salud deba tratarse con magia - continuó rápido - usualmente tomaría una aspirina o un analgésico pero... -

- una aspipi-qué... - repitió Ron, Hermione lo ignoró.

- ...las pociones mágicas son mucho más rápidas y efectivas - tomó la mano de Ron y le quitó el vendaje suavemente, los tres ahogaron un gemido - esto aliviará el dolor - se apresuró la chica sumergiendo la mano de Ron en el cuenco, les miró preocupada - Ron, no luce bien, tal vez Madame Pomfrey... -

- ¿y que esperas que le diga que me mordió? - saltó Ron estresado - ¿una cucaracha mutante en la clase de pociones? -

Hermione revoleó los ojos exasperada.

- Ron tiene razón - apuntó Harry - ¿Qué le diríamos a Pomfrey? -

- bien... - bufó la castaña - pero si esto sigue así mañana... -

- Merlín, Hermione- Ron soltó un suspiro y se dejó caer en el asiento con los ojos cerrados -eres asombrosa, esto sí alivia el dolor.-

La castaña sonrió.

- iré a dormir - anunció Harry restregándose los ojos - espero que mañana amanezcas mejor Ron, todo terminará ahora que Charlie se llevará a Norberto, todo estará bien. -

Les deseó buenas noches y subió la escalera que llevaba a los cuartos de los chicos. Pasaron unos minutos en que Ron continuaba con los ojos cerrados, tranquilo y con su mano en la poción.

- estás pálido Ron - susurró Hermione preocupada.

Ron abrió los ojos y negó con la cabeza tratando de sonreír para tranquilizarla.

- luce peor de lo que realmente es Hermione, no te preocupes - sacó su mano del cuenco - te debo una. -

La castaña negó con la cabeza, cubrió la mano Ron con una pequeña toalla que había traído, se miraron de pronto a los ojos y le sonrió.

- para eso están los amigos, Ron. -

Ron le devolvió otra amplia sonrisa."

.

Un sollozo de pánico se le escapó y se apresuró en colocar su oído sobre el pecho de Ron. Su corazón latía.

Dejó escapar una risa aliviada.

- Merlín, temí que... - negó con la cabeza obligándose a espantar pensamientos horribles, las lágrimas corrían por su rostro y se aferró al jersey de él - ¡Ron despierta! -

Temblando de nervios y sin saber que hacer, recordó de pronto uno de los libros sobre primeros auxilios que había leído en la biblioteca de sus padres cuando era más pequeña. Era tanto su descontrol que solo frases aparecían en su mente. ¡Nunca había sido buena manteniendo la calma en situaciones extremas!.

"Se debe levantar la cabeza de la persona inconsciente hacia atrás y alzar su barbilla, pellizque la nariz tapándola completamente y cubra la boca con la suya."

No lo dudó, presa del pánico y los nervios, sin medir lógica o razón, y sin poder recordar si esta era una de las situaciones que ameritaba la técnica de primeros auxilios que el libro describía, se apuró en tomar el rostro de Ron en sus manos y acercarse a él.

Se ruborizó por completo, no tenía la más mínima idea de como hacerlo, ni de que era lo que estaba haciendo, ¡nunca había puesto en práctica lo que había leído!.

- cubro su nariz... - susurró sabionda y aterrada - cubro su boca con la mía - repitió.

Y lo hizo, rápida y decididamente, sin saber exactamente cómo. Desesperada, asustada y sintiéndose como una completa idiota.

Apretó los labios de Ron con los suyos.

Estaban tibios.

Eran suaves.

Se sentía extraño.

Se sentía desesperada.

Se alejó un poco y le observó buscando alguna señal de que había funcionado. Nada. ¡De seguro lo estaba haciendo mal!

- ¡Vamos, Ron! - gruñó con la voz quebrada.

Se acercó nuevamente al chico, cubrió la nariz de Ron con sus dedos y se agachó para cubrir sus labios con los de ella otra vez. Pero antes de poder lograrlo, Ron abrió la boca y los ojos desesperado en busca de aire, jadeando por oxígeno.

Hermione se apresuró en soltar su nariz.

- ¡demonios Hermione! - se quejó, tosiendo y respirando a bocanadas muy fuertes - ¡¿acaso tratabas de asfixiarme?! -

La niña soltó una risita entre apenada y aliviada, se quitó las lágrimas de las mejillas con rapidez.

- ¡por supuesto que no! - exclamó acalorada y ofendida - es una técnica muggle de primeros auxilios para...-

- ¿técnica muggle? - repitió Ron incrédulo, negó con la cabeza - ¿eres una bruja o no, Hermione?, ¡usa tu varita! -

Entonces la chica no pudo contenerlo más, sintió tanto alivio y felicidad de que Ron estuviera discutiendo con ella como siempre, que se abalanzó a su cuello sollozando a lágrima viva.

- ¡estaba tan asustada, Ron, no sabía que hacer, por un momento pensé que tú...! -

Ron la apartó rápido e incómodo.

- estoy bien, estoy bien - masculló ahogado y ruborizado - ¿Dónde está Harry? -

- ¡Harry! -

Hermione se levantó de un salto y comenzó a parlotear descontrolada.

- ¡solo uno de los dos podía seguir a la siguiente cámara, Ron! - sollozó asustada, el pelirrojo se incorporó tambaleándose, la niña tuvo que alzar el rostro - está ahí dentro, con Snape y tal vez esté también quién-tú-ya-sabes y... ¡Ron!-

El reciente desmayo le pasó la cuenta al pelirrojo al fin y trastabilló, Hermione se apresuró en afirmarle de la cintura para ayudarle a mantenerse en pie. - ¿estás bien? -

- Sí... - Ron negó con la cabeza tratando de controlar su mareo - no te preocupes por mí, tenemos que escribirle a Dumbledore, tú anda a la lechucería, yo seguiré a Harry... - hizo ademán de soltarla, pero Hermione se aferró a su jersey como si sus vidas dependieran de eso.

- ¡No!, no servirá de nada - lloró - estoy muy nerviosa y no podré controlar la escoba, y tú no podrás entrar a la cámara con Harry, ¡solo una persona puede ingresar a la vez!-

Ron la observó comprendiendo al fin, soltó un bufido frustrado, pareció pensar por algunos segundos hasta que se decidió y tomó el brazo de la chica para arrastrarla hacia la salida con él.

- rápido, vamos. -

Hermione se apresuró en asentir y correr a su lado, pero justo al intentar salir por las enormes puertas del salón se toparon con otra figura alta y femenina que buscaba entrar con velocidad.

Hermione trastabilló por la sorpresa y ahogó un gemido asustado.

- ¡señor Weasley, señorita Granger! - exclamó la voz de McGonagall al verles, sonaba llena de pánico. Otra figura apareció al instante detrás de ella.

Ron se apresuró.

- ¡Profesor Dumbledore! - exclamó desesperado - ¡quieren robar la piedra filosofal, Harry entró allí para detener a...! - se quedó mudo al ver al último recién llegado.

- ¡Profesor Snape...! - gimió Hermione, llevándose las manos a la boca.

Tanto Ron como Hermione quedaron perplejos al ver que el profesor de pociones aparecía detrás del director con la misma expresión hosca y exasperada que conocían.

Dumbledore no titubeó.

- Minerva, que los niños tengan la ayuda que necesitan y te expliquen como sucedió todo esto. Severus... - llamó.

Sin una palabra más, ambos hombres continuaron hasta la otra cámara.

Ron y Hermione se miraron aterrorizados, con los ojos muy abiertos y reflejando exactamente la misma incredulidad y estupor que sentía el otro. Si Snape estaba allí,¡Con quién demonios estaba Harry!.

- Weasley... - los interrumpió McGonagall, apurada y preocupada - tienes un feo y enorme corte en la cabeza, muchacho... - su boca se cerró en un rictus de preocupación - tenemos que llevarte a la enfermería rápido... ¡por el amor de Merlín, ¿en que estaban pensando?, ustedes son solo niños! -

Solo entonces, ante la mirada severa de McGonagall y la mirada preocupada de Hermione, Ron se desplomó al suelo.

Quince minutos más tarde, Pomfrey blandía su varita hábilmente sobre un desmayado Ron en una de las camas de la enfermería. La Profesora McGonagall se mantenía con un rictus en los labios a los pies de la cama, Hermione se mordía las uñas a su lado, extremadamente nerviosa e incapaz de emitir palabra.

- estará bien querida - dijo la enfermera sonriendo de pronto, la castaña soltó el aire que contenía - la caída fue bastante alta, dos huesos rotos y una contusión en la cabeza, ¿algo lo golpeó, no? - Hermione asintió llorosa - nada de que preocuparse, el desmayo es debido a que perdió bastante sangre, pero con el tratamiento adecuado se recuperará en un par de horas. -

McGonagall estaba indignada.

- asombroso - masculló, entre incrédula y sorprendida - ¡asombroso y estúpido a la vez! - bufó - esta tarde les advertí que... - se mordió los labios como conteniéndose de decir algo más, observó a Ron - ¡aun no puedo creer que un niño de once años haya ganado el juego de ajedrez! -

Hermione sintió un dejo de orgullo por su mejor amigo. Pomfrey apuntó la cabeza de Ron y blandió su varita otra vez en una complicada floritura.

- Enervate - susurró.

Ron parpadeó y abrió sus ojos azules.

- Harry... - masculló tratando de incorporarse en la cama - no era, no era Snape... - balbuceó sin sentido, entonces vio a la chica a los pies de la cama - Hermione, aquí estás, Harry... -

La castaña no demoró en rodear la cama y llegar a su lado.

- ¡oh Ron! - lloró de alegría al verle - ¡estás bien, gracias a Dios, estás bien! - tomó una de sus manos y le ayudó a sentarse en la cama, la enfermera ayudó desde el otro lado. Ron lucía desorientado y se tomó la cabeza con expresión de dolor.

- dónde.. ¿dónde está Harry ?- preguntó.

La respuesta apareció al instante cuando la puerta de la enfermería se abrió de súbito y haciendo mucho ruido, Snape ingresó primero y luego Dumbledore guiaba una camilla donde yacía inconsciente...

- ¡HARRY! -

Ambos hicieron ademán de moverse hacia su mejor amigo. Dumbledore alzó su mano en señal de autoridad y ambos se congelaron al instante.

- tranquilos - los detuvo, sus ojos azules no lucían tan tranquilos - todo estará bien, Harry está bien, quédense donde están, Poppy, si serías tan amable.-

- ¡por supuesto director! -

Tanto McGonagall como Pomfrey se apresuraron en seguir a ambos hombres y la camilla y se perdieron detrás de la última guardia a la que habían llevado a Harry.

Ron y Hermione se miraron preocupados, la niña no se pudo contener y soltó un sollozo.

- ya, ya...tranquila - se apresuró Ron, golpeando la mano de ella que estaba sobre la cama con torpeza - Harry estará bien, te lo aseguro -

Hermione hipó.

- ¡estaba muy asustada! -

- lo sé... - Ron soltó un suspiro y se dejó caer sobre la cama con suavidad, sonrió de lado - Merlín, mi cabeza me está matando. -

- ¡Ni se te ocurra volver a bromear con algo como eso Ron! - siseó la castaña, furiosa - por un momento realmente pensé que... -

Ron negó con la cabeza.

- no sucede nada Hermione, cálmate -

La aludida chasqueó la lengua indignada.

- ¡Fue estúpido de tu parte sacrificarte de esa forma, Ron! - continuó - tal vez no lo pensamos bien, tal vez había otra manera... ¿que habría hecho yo si algo te sucedía? ¿o Harry? - se quitó las lágrimas de un zarpazo - ¡no sabía como ayudarte, no soy buena durante ese tipo de situaciones! -

Ron suspiró.

- pues creo que tendrás que acostumbrarte... -

- ¿qué quieres decir? -

Ron rió incrédulo.

- ¿bromeas? - soltó - ¿te has dado cuenta de todo lo que hemos pasado este año?, ¿crees que ha sido un primer año normal? - sonrió suficiente - ¡ni siquiera Fred y George han tenido un año tan movido como el nuestro! - observó el biombo donde las sombras se movían alrededor de Harry - tengo el leve presentimiento de que tendremos que acostumbrarnos a este tipo de cosas... - agregó decidido - no dejaré solo a Harry, somos amigos y me necesita. -

Hermione le observó como si lo viera bajo una luz nueva. Entendió al instante lo que Ron había comprendido meses atrás o tal vez desde el mismo momento en que decidió ser amigo de Harry, y no pudo dejar de sentir un dejo de admiración hacia él. Por primera vez, sintió la magnitud de las palabras de Ron, lo que significaba ser amigo de Harry Potter. Suspiró al pensar en que Ron tenía un montón de cualidades admirables, amistad, valentía, lealtad, muchas que ella recién comenzaba a conocer. Asintió tan decidida como Ron.

- yo tampoco le dejaré. -

Ron le sonrió. De pronto su rostro perdió el color de súbito, Hermione se asustó.

- ¿Ron, qué...? .-

- ¡mañana es el partido!- le interrumpió desesperado - ¡Ravenclaw versus Gryffindor y Harry no podrá jugar! - se tapó la cara con la manos - ¡perderemos la copa de quidditch! -

- ¡Ronald! -

Hermione se sintió tan exasperada y furiosa por las preocupaciones de Ron, que se negó a dirigirle la palabra durante los siguientes quince minutos.


Hola a todos nuevamente!, espero que les guste este capítulo, no les voy a mentir, ¡me costó mucho!, porque tengo que tratar de que todo calce con el libro original, pero traté de que quedara lo mas canon posible. Les agradezco muchísimo sus comentarios, me dan muchas ganas de seguir escribiendo cuando los leo.

Un beso para todos y en especial para JessiW, grintsonandronmionelove, Ishy-24, lacelaya11586 , lukita, Itzel, Disabel y Cassiopeia Solo-Weasley.

Nos estamos leyendo!

Annie.