!ADVERTENCIA! este fic tiene LEMON EXPLICITO, muuuuuuuuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyyyy EXPLICITO y palabras obcenas, leanlo bajo su propio riesgo(?) :3... sin mas digo, que los personajes de Naruto no me pertenecen ni la historia..
Esta historia es un poco diferente, digamos que es algo que no se espera so... los dejare con la intriga jijijijijijiji
Enjoy ~~
Capítulo 2
El corazón de Sasuke palpitaba tan fuerte en su pecho, que sus costillas dolían por el esfuerzo de detener el órgano saltando en los brazos de la mujer. El momento en el que había visto su pierna larga y desnuda bajando sobre la cerca, la había querido. El hecho de que ella hubiera resultado ser tan sensible a sus dedos como el papel de seda tocado por la llama, había convertido su polla en una barra de hierro. Aquella astilla de madera en su trasero le había hecho querer romper la maldita cerca en pedazos por atreverse a hacerle daño. Ella no se parecía en nada a una gata pero era linda como una gatita, ojos grandes con la piel más suave. Sasuke quería sobarla y acariciarla y abrazarla mientras ella ronroneaba en sus brazos.
Él entró en el dormitorio y encendió la luz. Ella estaba de pie en la ventana retirando las cortinas, y se dio la vuelta para mirarle. Sus ojos eran asombrosos, blancos grisaceos, bordeados por pestañas oscuras y espesas. Su pelo tenía varios matices de negro, un poco como el suyo, y cortado en un estilo que la hacía parecer como si acabara de salir de la cama hasta su cintura. Sasuke se pasó los dedos por el pelo y sonrió abiertamente.
Ella se quitó el vestido por la cabeza y sonrió. Ah, joder. Y él que había pensado que ella podría necesitar un poco más de persuasión.
El sujetador rojo que hacía juego con aquellas bragas rojas rasgadas. Senos alegres y un escote que él quería joder. Dios, como si su polla necesitase más estímulo.
Sasuke suspiró cuando sus pelotas se apretaron. Ella era alta y delgada, justo lo que le gustaba. Sus piernas eran eternas. Él imaginó que sus tobillos se envolvían alrededor de su cuello mientras él la follaba sin sentido, y su verga gruñó con impaciencia.
Sasuke esperaba como el infierno que ella no buscara delicadeza y sexo lento y suave. Aunque él era más que capaz de eso, el sexo lento no era lo que necesitaba en aquel momento. Ni ella, suponía.
Sus labios estaban ligeramente abiertos y él podía ver la punta de su lengua recorriendo sus dientes superiores. Su lengua se movió por el borde de su boca y se lamió el labio superior. Ella tembló. Él también.
Mierda. Estaba actualmente conectado para rápido y furioso. Si no la tenía en los próximos dos minutos, se deshonraría y se correría en sus pantalones. Ya podía sentir una mancha mojada en la punta de su polla. Lento y cuidadoso podría venir más tarde. Sasuke dio un paso hacia ella.
—¿Tienes un condón? —preguntó ella.
Joder, mierda y cojones.
—No te muevas —dijo él—. Ni un centímetro. Ni siquiera sonrías hasta que yo vuelva.
Sasuke probó en el cuarto de baño al otro lado del rellano de la escalera.
Su polla se esforzó por escaparse, impulsándole a apresurarse. Presionaba tan fuerte por salir de sus pantalones que bastante pronto tendría un fantástico tatuaje de la cremallera metálica por toda la longitud de su pene. Sasuke buscó en el botiquín detrás del espejo, esperando que su hermano tuviera una reserva enorme de gomas. Nada. Mierda. Whoa, ¿equipo de embarazo? ¿Mi hermano y cuñada estaba intentando tener otro bebé después de aquel monstruo que ya tenían? Sasuke sacudió el pensamiento de su cabeza, esperando que eso no significara que iba a tener mala suerte sobre los condones, y bajó hasta el armario debajo del lavabo.
Esto no iba a pasar sin un condón. Él nunca corría esa clase de riesgo. Sasuke exhaló un enorme suspiro de alivio. Un paquete sin abrir de doce en varios sabores. Tal vez sería realmente afortunado. Su polla trató de asentir en acuerdo pero estaba demasiado confinada.
—No te preocupes, chico. No tardaré mucho. —Sasuje se estremeció. ¿Desde cuándo le hablaba a su polla? ¿Y le daba un nombre?
De vuelta en el dormitorio, Miss Tentación estaba de pie exactamente donde él la había dejado, sólo que la luz principal estaba apagada y una lámpara de noche encendida.
—Te moviste. Te dije que no te movieras —dijo él en un gruñido.
—Tengo asombrosos poderes mágicos. No tienes ni idea.
No, él no la tenía, pero pronto la tendría. Una oleada de alivio recorrió a Sasuke porque ella no se había largado. Lanzó la caja de condones en el mueble al lado de la cama y la llamó con el dedo.
—Ven aquí.
Ella puso las manos sobre sus encantadoras caderas.
—¿Qué tal si vienes tú?
Sasuke se rió. Ella se ponía más atractiva por segundos. No la debilucha que podría haber sido, trepando por una cerca, él adivinó, para escapar de un tipo, sino una sensual tentadora. Él comenzó a desabotonarse la camisa y miró cómo sus ojos seguían la trayectoria de sus dedos. Sasuke quiso arrancársela y lanzarse sobre ella pero se obligó a reducir la velocidad y tomarse dos segundos en vez de uno.
Cuando sus dedos desabrocharon el botón de sus pantalones, la punta de la lengua de ella chasqueó entre sus labios y él tuvo que apretar la base de su polla para evitar correrse. Sasuke dejó de mirarla. Era el único modo que tenía de hacerlo fuera de su ropa. Se quitó los zapatos con los dedos del pie, se quitó los calcetines y dejó caer los vaqueros. Su polla se estiró dentro de sus boxers y él gimió.
Oyó que ella exhalaba un tembloroso aliento y alzó la mirada.
Ella le miraba fijamente, no a la impresionante tienda de campaña en sus calzoncillos, ¡Vale!, eso influía, sino a su cara, y Sasuke sintió que algo cambiaba dentro de él, un cambio que le hacía querer realizar una necesidad física hacia algo más allá. Él no se emocionó. Ni su cosa. Pero se quedó allí de pie, examinando sus ojos, incapaz de apartar la mirada. ¿Esto era lujuria, verdad? ¿Cómo podría ser algo más?
—Ven aquí —dijo y vio la sonrisa satisfecha en su cara.
—Oblígame.
Dos segundos más tarde ella estaba acostada boca arriba a través de la cama y él estaba encima de ella, sus piernas a ambos lados de las de ella, apoyado en sus antebrazos para evitar aplastarla.
—Demasiado fácil —susurró él.
—Sólo porque te dejé.
Sasuke sonrió.
—¿El trasero bien?
—Todavía allí.
Los brazos de ella descansaban en sus hombros y dedos suaves y ardientes amasaban los músculos de él. Ella había deslizado sus piernas para envolverlas alrededor de las suyas y había enganchado sus talones sobre sus pantorrillas, de modo que los muslos de él estaban entre sus caderas, su polla dura contra su vientre. Él la quería desnuda. Sasuke se levantó sobre sus manos y ella tiró de él, presionando sus labios contra los suyos. Estaba perdido. Ella olía tan dulce, a flores, lluvia de verano y luz del sol, y su sabor hizo que su cabeza diera vueltas. La lengua de ella trazó un mapa de su boca, provocando en cada espacio, recorriendo sus dientes, explorando cada pendiente y borde y Sasuke contempló su cara mientras ella le besaba, gustándole el modo en que sus ojos revolotearon bajo los párpados. El permitió que ella alimentase la pasión cada vez mayor hasta que el macho alfa en él se hizo cargo.
Su lengua se agitó en la boca de ella, siguiendo un ritmo que él emparejó con sus caderas, meciéndose contra las de ella, moviendo su polla con loca frustración. Sasuke quería follarla tanto que su cabeza, sin mencionar sus pelotas, amenazó con reventar de deseo. Las manos de ella se deslizaron dentro de sus bóxers y agarraron su trasero, los dedos tan cerca de su hendidura, que él tuvo que morderse la exigencia para que ella presionase más profundo. Las caderas de ella se alzaron hasta besar las suyas mientras él galopaba en las de ella. Su mano se movió hasta su polla y el control de Sasuke se rompió con una fuerte vibración. Oh Dios, a esta velocidad, él ni siquiera necesitaría un puñetero condón. Sasuke rodó y se bajó de un tirón los bóxers, dejándolos a un lado antes de que se estirara sobre ella otra vez.
—¿Me has echado de menos? —preguntó él.
Ella se rió y él quiso capturar su placer, almacenarlo en su corazón. El áspero encaje era un poco interesante, arrugándose contra su eje, pero él necesitaba un coño caliente y apretado.
—Sujetador fuera —dijo y se movió, así ella podría levantarse.
Ella se llevó las manos a la espalda y él la detuvo.
—Déjame.
Un tirón y el cierre se abrió. Había pasado un tiempo y Sasuke se alegró de que no hubiera perdido su toque. Retiró el material de sus senos y soltó un profundo suspiro. Globos suaves, redondeados, más pálidos que el resto de su cuerpo. ¿Demasiado tímida para tomar el sol en topless? Quizás ninguna oportunidad. No la dejaría llevar un bikini en la parte de arriba. La querría desnuda a su lado, tumbada al sol, absorbiendo los rayos así siempre que él quisiera podría inclinarse y besar sus pezones. Sasuke quería jugar con ellos pero no podía esperar. Él le quitó las bragas y se permitió una mirada larga.
Dios, era magnífica. Rizos negros, aparte de más tesoros, que eran suyos por toda la noche.
—Te necesito ahora —susurró ella.
Sasuke quería olerla, tocarla, lamerla. Quería que los músculos de ella abrazaran y apretaran sus dedos, su lengua, su polla. Quería enterrar su cara entre sus piernas y chuparla hasta que se corriera, gritando su nombre. Mierda. Sasuke apretó los dientes y ordenó a su semen que se quedase justo donde estaba. Nada de apresurarse bajando a los túneles oscuros hacia el nirvana porque la cosa no terminaría dentro de ella, sino sobre su pecho. Sólo que incluso eso sonaba bien. Sus senos cubiertos de su semen. Los dedos de ella en su cintura eran tan suaves, ella... Sasuke trató de pensar en algo que le distrajese... y no pudo.
Él rompió la caja de condones, esparciéndolos sobre la cama. Agarrando el más cercano, Sasuke lo rasgó y el caucho se cayó. ¡Joder!
Entonces estaba entre sus dedos y ella estaba tocando su polla, acariciándole, enfundándole. Su verga, vestida y lista para la acción, ya estaba empujando en sus pliegues sedosos sin que Sasuke fuese consciente de lo que hacía.
Un cambio de sus caderas debajo suyo, un empuje de sus caderas sobre ella y él se deslizó dentro, directo, profundo y deseó permanecer allí, lamentó que no fuese 10 pies de largo y ella 9 pies de hondo. Ella estaba caliente y apretada y mojada y aún a través del maldito condón ella se sentía absolutamente perfecta.
—Oh Dios, te sientes tan bien —Sasuke hizo una mueca ante el temblor de su voz—. Tengo que disculparme antes de que trate siquiera de moverme. Tómate como un cumplido el que no vaya a durar más de diez segundos. La próxima vez iré lento, lo prometo.
Ella movió la mano de su hombro para recorrer con un dedo a lo largo de la costura de sus labios y él casi se deshizo sin moverse. Los diez segundos estaban ya en la cuenta atrás. Su polla jadeó dentro de ella cuando él comenzó a moverse. Sasuke logró dos penetraciones y retiradas lentas y se hundió. Él sólo podía hacerlo rápido.
Las caderas de ella se elevaron para encontrarse con las suyas y él empujó en ella con tal fuerza impulsora, que se sacudieron encima de la cama. Sasuke era débilmente consciente de agarrar sus hombros, tratando de mantenerla en el lugar pero sus caderas estaban fuera de control, la fricción urgente era tan aplastante y agradable, que se perdió en su servidumbre. Demasiado rápido, pero se sentía tan bueno. Él bajó la cabeza y su boca arrastró una línea húmeda por su garganta mientras empujaba en ella. Había un frenesí salvaje en su ritmo y Sasuke olvidó todo, excepto lo que necesitaba en aquel momento... que era a ella, follarla, llenarla con su crema, conducirse tan profundamente dentro de ella que no hubiera nada más de él o ella, sólo un organismo. Ella tiró de él más profundo, su músculos apretándose alrededor de él, tan fuerte que era casi doloroso.
El orgasmo vino de algún sitio detrás de sus ojos, un punto agudo que se transformó en placer mientras se disparaba a través de su cuerpo.
Fuego líquido bajó ardiendo por sus miembros, concentrado en su ingle. Ella gritó debajo de él, sus músculos apretando su polla, lanzando un grito que resonó desde su garganta.
Él eyaculó dentro de ella, sintió cada chorro de su semen volando desde la punta de su polla. Cuando el último delicioso espasmo se desvaneció, cayó sobre ella y lo que más lamentó Sasuke no era que él se hubiese corrido tan rápido, sino que hubiese tenido que llevar un condón porque sintió la compulsion de marcarla como suya.
Cuando él pudo moverse, y se necesitaron varios segundos, se deslizó al lado de la cama. Se libró del condón en un pañuelo de papel y se recostó para estar enfrente de ella, poniendo su mano plana sobre su vientre. Su cuerpo estaba bañado en la luz suave, su cara enrojecida con la excitación.
—Por favor, dime que no te hice daño —dijo él—. Sentí que saltaba de un trampolín. No tenía ninguna opción una vez que mis pies estuvieron en el aire.
Ella sonrió.
—Eso no fue un planchazo.
No, fue una caída en picado directa hacia la felicidad.
—¿Cómo está tu trasero?
—Voy a enmarcar aquel trozo de madera.
Sasuke se rió entre dientes.
—No, yo voy a enmarcar aquel trozo de madera.
Él trazó la línea de su clavícula con el dedo y después con sus labios. Sintió que los temblores corrían por el cuerpo de ella. A él le gustó que tuviese el poder de hacer eso.
—¿Cómo te llamas? —preguntó él.
—Hinata.
—Soy Sasuke.
—Encantada de conocerte, Sasuke.
Él pellizcó su pequeño pezón.
—De modo que, mientras esperamos que mis temblorosos miembros recuperen un poco de control muscular, ¿vas a decirme por qué subiste sobre la cerca, te escondiste bajo la tapa de una piscina infantil y fingiste ser un gato?
Hinata suspiró.
—¿Conoces esas latas que no deberías abrir, las que tienen gusanos?
—Como la de los pescadores. Me gusta bastante pescar.
—Apuesto que nunca has estado cerca de una caña de pescar en tu vida.
—Deja de intentar cambiar de tema. Quiero saber por qué estabas lo bastante desesperada como para arriesgarte a subir por una cerca desvencijada. ¿Quién era esa pareja que te buscaba?
Toda la desgraciada historia burbujeó dentro de Hinata. Se había esforzado tanto por mantenerlo reprimido, dejar de pensar en ello, pero sobre todo dejar de explicar el modo que ella se sintió porque nadie la creyó. ¿Por qué debería este tipo ser diferente? Abrió la boca y luego la cerró otra vez. Él pensaría que estaba loca.
Él le hizo cosquillas bajo la barbilla.
—Dime.
Pero Sasuke no la conocía. No conocía a Kiba, el baboso campeón del babosobol. No había ninguna razón para que Sasuke no le creyera mientras que no se dejase llevar y comenzase a balbucear como una lunática delirante.
Los dedos de Sasuke recorrieron sus costillas.
—Escúpelo, mujer. Necesito distraerme durante un momento para poder recuperarme después del rápido esfuerzo —hizo una pausa—. Aunque noté que yo no fui el único rápido.
El calor ardió en la cara de Hinata. A ella le gustaría haberle dicho que era la vez más rápida que se había corrido considerando que ya había tenido un orgasmo explosivo en la cocina.
—¿De quién huías?
Ella respiró hondo.
—De mi hermana pequeña Hanabi y su novio Kiba.
Él esperó a que ella continuara. Hinata hizo otra imitación de un pescado. Boca abierta. Boca cerrada.
—¿Y ellos tienen el virus Ébola? —preguntó Sasuke.
Ella lamentaba que Kiba no lo tuviera.
—Kiba es supuestamente mi antiguo novio.
—¿Supuestamente?
—Él dice que lo era. Hanabi piensa que lo era. Mis padres piensan que lo era y así como lo hacen algunos de mis llamados amigos pero, en realidad, nunca salí en una cita con él.
Sasuke ahora parecía intrigado y se inclinó sobre el codo. No sueltes todo esto. Parecerás patética. Hinata presionó los labios juntos.
—No te atrevas a detenerte ahora. Esto es mejor que la TV. ¿A qué demonios está jugando?- Hinata deseaba saberlo.
—Venga. ¿Cómo empezó todo esto?
—Vale. No olvides que fuiste tú quien preguntó —ella se metió el brazo bajo la cabeza—. La primera vez que vi a Kiba fue hace aproximadamente seis meses, parado en la cola del cine. Yo estaba sola porque era una película de miedo de vampiros y nadie iría conmigo. Tiendo a chillar.
Ella le miró pero él contuvo la risa.
—Kiba comenzó a charlar, sólo cosas corrientes sobre lo largo de la cola, el tiempo, el tráfico. Era un poco demasiado insistente. Me hizo sentir incómoda. Después de comprar mi entrada, fui al lavabo, luego compré una bebida... en otras palabras, le había dado mucho tiempo para que tomase asiento, pero momentos después de que yo me hubiese sentado, él vino y se dejó caer a mi lado. Había esperado para ver dónde iba a sentarme.
—¿Tal vez había ido al lavabo y había comprado una bebida y estaba sólo siendo simpático?
Eso fue lo que sus amigos habían dicho.
—Me marché antes de que la película terminara en caso de que él estuviese pensando seguirme. Pensé que había sido lista pero al día siguiente estaba esperando fuera del lugar donde trabajo. Yo no le dije dónde era.
Sasuke frunció el ceño.
—¿Te había seguido?
—Debió de hacerlo. A casa desde el cine y luego al trabajo al día siguiente. Cuando le vi en la calle, le encaré, le pregunté qué quería pero afirmó que era una coincidencia, que esperaba a alguien más. Una mentira.
Sasuke cogió su mano y le apretó los dedos.
—Siguió apareciendo en el mismo lugar que yo y fingía que lo habíamos planeado. Actuó como si estuviésemos saliendo juntos. Envió flores a mi casa y al trabajo. Le dije que parase de seguirme, amenacé con ir a la policía y durante un tiempo no le vi. Entonces una noche, cuando regresé del trabajo, le encontré dentro de mi piso.
—Mierda.
El ritmo del corazón de Hinata brincó cuando ella recordó.
—Comencé a gritar y él puso su mano sobre mi boca. Me arrastró hacia el salón. La mesa estaba puesta, las velas encendidas. Había cocinado una puñetera comida. Parecía tan complacido consigo mismo. No tengo ni idea de cómo entró. No estaba segura de qué hacer.
—¿Qué hiciste?
Hinata no estaba por decirle a Sasuke exactamente lo que había pasado, lo que el miedo la había hecho hacer.
—Le persuadí para que se marchara e hice cambiar las cerraduras. Él continuó tropezando conmigo durante semanas. Finalmente fui a la policía y ellos le hicieron una visita —ella se rió un poco—. La policía dijo que Kiba afirmaba que era yo la que le acosaba. En todo caso, todo esto se paró y pensé que había terminado. Entonces, hace un mes, yo estaba en casa de mis padres para el almuerzo del domingo y Hanabi llegó de la mano de Kiba.
—Ouch —Sasuke frotó el pulgar alrededor de la palma de ella.
—Estaba tan impresionada, que no podía hablar. Me debatía entre el alivio porque él ya me dejaría en paz, y la preocupación de que él no era adecuado para Hanabi. Supuse que él salía con ella para observar o algo. Pero, por supuesto, Hanabi le adoraba, y él estaba en todas partes con ella y pensé que estaría bien. Hasta que averigüé que él había mentido y había dicho a Hanabi y Mamá y Papá que él había roto nuestra relación.
Yo podría haber sido capaz de enfrentarme a esto. Entiendo el orgullo masculino pero Kiba continuó diciendo que yo no le dejaba en paz, que yo le molestaba para que regresara conmigo. Eso me puso furiosa.
Hinata se estremeció cuando pensó en ello, la escena que había hecho, el modo que había gritado.
—Fue una cosa tan infantil de hacer, el tipo de mentiras que los muchachos cuentan en la escuela cuando no quieren parecer perdedores delante de sus amigos- Ella echó un vistazo a Sasuke y él torció la boca en una sonrisa sardónica.
—He crecido —dijo él.
Hinata dio un pequeño resoplido.
—Eres un tío, nunca crecerás.
—Sigue hablando. Quiero saber lo que pasó.
—Kiba afirmó que estaba obsesionada con él, celosa porque prefirió a Hanabi. Cuando traté de explicar a Hanabi y a nuestros padres lo que él había hecho, especialmente todas las cosas escalofriantes, nadie me creyó. Si sólo les hubiera contado de antemano, pero no lo hice. No quise que se preocuparan. Peor aún, cuando las flores llegaron al trabajo, fingí que eran de un novio.
—¿Por qué coño?
Hinata se erizó.
—Porque nunca había estado con un tipo que me enviara flores. Me gustaron. Sólo no me gustó que fueran de Kiba. Créeme, si yo pudiera volver atrás y cambiar las cosas, lo haría. Él tergiversó todo lo que dije para hacerme parecer amargada y rencorosa porque él había querido a Hanabi y no mí. Puso a todos de su parte.
Hinata estaba dolida por el modo en el que su familia no la había creído, que todavía no la creía.
—Mamá y Papá le quieren. Él se ríe de las bromas de Papá, elogia la cocina de Mamá y trata a Hanabi como un ángel. Se comporta como el puñetero novio perfecto. El bastardo no podía hacer nada mal. Hinata sintió su puño apretarse y entonces la mano de Sasuke envolvió la suya, atormentando la tensión de sus dedos.
—¿Entonces cuál es el problema? Déjalos- Hinata soltó una risa.
—Lo haría si pudiera, pero él no me deja en paz. Él aparece en el mismo lugar que yo y luego me acusa de acecharle. Me suplicó que fuese a su apartamento para hablar las cosas y contra mi mejor juicio, estuve de acuerdo. Cuando llegué allí, fingió que nunca me lo había pedido. Hanabi estaba de pie a su lado, medio fulminándome con la mirada, medio compadeciéndose de mí. Fue peor aún, pero Hinata había dicho bastante. Medio lamentaba haber dicho algo.
—El tipo suena como si fuera el rey de los gilipollas —dijo Sasuke.
Hinata sintió una oleada de esperanza.
—¿Me crees?
—Por supuesto que sí.
El alivio la inundó como si se hubiera hundido en un baño caliente.
—Él es un gilipollas... pero bueno, algunas pollas son divertidas —susurró ella.
Ella deslizó los dedos por la paja de pelo oscuro y enjuto en la ingle de Sasuke y envolvió la mano alrededor de su gruesa polla. Él lanzó un fuerte gemido.
—Creo que me prometiste lento —susurró ella y le besó bajando por su pecho hasta que sus labios alcanzaron su pene.
—Oh Dios, eso sólo era si yo estaba a cargo, no tú.
