Notas Autora: Holitas fanáticos y fanáticas de K-On! y MITSU principalmente, aquí vengo con el segundo capítulo, siento que no quedó bien, pero espero poder inspirarme más para extenderlo más aún. Ok a leer! … Gracias!

OJO: K-On! NO ME PERTENECE!


Los días pasaron muy lentos, Ritsu esperó cada noche el poder encontrarse nuevamente con Mio, aquella mujer que llenó sus pensamientos desde aquel día, miraba cada noche hacia esa gran calle por donde la vino venir en esa oportunidad, se encontraba cada día más desmotivada, siempre imaginó poder encontrarse nuevamente con la pelinegra que tanto se apoderaba de sus pensamientos.

La ambarina tomó aire y con resignación se sentó en aquella banquilla que todos los días la recibía y cobijaba la angustia que sentía, acomodó su bolso al costado derecho de su cuerpo como todos los días y miró las estrellas.

¿Por qué no la he visto más?, ¿Será que le pasó algo?, ¿Estará bien? - Se preguntaba mientras veía como cada noche aquella estrella que tanto le gustaba.

¿o será que el destino no quiere juntarnos nuevamente? - continuaba con tristeza antes de ser interrumpida por unos pasos suaves y tranquilos. Sin despegar la vista de aquella estrella sentía como el corazón le latía sin control, podía imaginar aquel rostro blanco y esos ojos grises observándole, no pudo evitar sonrojarse de solo imaginarlo, no podía despegarse de aquella brillante estrella que le iluminaba, tragó amargamente saliva mientras sentía como aquellos pasos acortaba la distancia, quería correr, quería gritar pero no atinó a mas que cerrar sus ojos con fuerzas. Posó la mano derecha sobre su pecho y sintió como el corazón quería arrancar de aquel cuerpo, los pasos se detuvieron a su lado, los nervios la carcomían lentamente, no tenía valor para abrir los ojos.

Es ella, ella está aquí, a mi lado - se gritó internamente - Tengo que hablarle, tengo que decirle que no dejé de pensar en ella, tengo que…- Se decía a sí misma para darse valor suficiente - Bien Ritsu, tu puedes, ten valor - se alentó.

Lentamente abrió los ojos y miró hasta donde suponía estaba Mio, al observar se encontró con la figura de una linda anciana que le miraba con preocupación y ternura.

Que desilusión, no era ella, no era Mio - Se dijo mientras miraba el piso a sus pies con tristeza.

- ¿Aquí se toma el autobús número 105?- preguntó la anciana.

- ¿Ah? - Preguntó sin entender, ya que su mente estaba ida.

- ¿Qué si el bus 105 para en este lugar? - volvió a preguntar con la misma amabilidad.

- S-si, pasa por aquí - dijo antes de volver a observar el piso con decepción.

- Gracias amable jovencita - Respondió la anciana - ¿Te encuentra bien? - Preguntó ante la evidente tristeza.

- S-Si, gracias, sólo estoy algo cansada - respondió sin mirarle.

- A juzgar por mi experiencia, podría apostar que estas triste por amor ¿Verdad? - dijo sabiamente la señora de avanzada edad.

Ritsu se congeló, el corazón le latió nuevamente sin control, tragó saliva amargamente. ¿C-Cómo es posible que sepa eso? y lo más extraño es que…- Se detuvo al imaginarlo - ¿Será amor?

La ambarina miró el rostro de aquella anciana, se encontró con un rostro blanco y muy arrugado, se podía percibir la gran edad que ella tenía, pero lo que más llamó la atención de la castaña fueron unos hermosos ojos grises, profundos y llenos de vida, muy similares a los de aquella chica en la que pensaba día y noche.

- ¿Se me nota mucho? - preguntó la ojimiel observándole a los ojos.

- Puede que tu cuerpo no lo demuestre, pero esos ojos hablan por sí solos - respondió con una linda sonrisa que de alguna manera le alegraba admirar - Ya verás que todo mejora jovencita, no hay que rendirse a la mitad del camino, eres una niña aún y muy hermosa por lo demás - Le dijo con gentileza.

- Gracias por sus palabras, en verdad se lo agrade… - Respondió antes de ser interrumpida por el peculiar sonido del autobús acercándose a la parada. - Creo que ese es su bus - dijo con una sincera sonrisa la castaña.

- Creo que si - dijo riendo mientras veía venir el vehículo de transporte - Ya me tengo que ir - dijo la anciana.

-Que tenga buen viaje a casa - le dijo la castaña mientras la anciana caminaba hasta la puerta del autobús.

- Gracias - le respondió la anciana sin mirarle mientras subía al autobús - ¡Ah!, no olvides que todo llega a su debido tiempo - dijo la mujer mirándole a los ojos con amabilidad y comprensión.

Ritsu le sonrió ampliamente sin quitar la vista de aquellos profundos ojos grises. No lo olvidaré, gracias - Se dijo a si misma mientras observaba como ese bus partía emitiendo aquel desagradable sonido del motor.

- Disculpa, ¿Puedo sentarme a tu lado? - Preguntó una voz que le enfrió el cuerpo.

Lentamente giró su vista hasta el foco de esas dulces palabras, ahí estaba, mirándole como aquel día, sonriéndole como aquella cálida noche otoñal. El corazón le latía nuevamente, fuerte y excesivamente rápido, el cuerpo le temblaba y sentía como un nudo lentamente se formaba en su garganta, quería llorar.

- M-Mio - Dijo casi sin aliento al tenerla nuevamente frente a sus ojos.

La Pelinegra sonrió ampliamente, pero antes de poder decir algo la castaña se abalanzo sobre ella y le abrazó con necesidad, podía sentir como la respiración de la ojimiel se aceleraba en su pecho y sus manos le empuñaban el chaleco que llevaba puesto. Algo sorprendida sonrió y cerró los ojos mientras le devolvía el necesario abrazo, sin poder hablar tampoco posó su mano derecha en la cabeza de la ambarina y comenzó a acariciarle tiernamente mientras le abrazaba fuerte con su mano izquierda. La castaña lloraba amargamente en su pecho, en un intento de mirarle la ojimiel se apegó mas a ella y le abrazó con más fuerza. De alguna manera la morena comprendió que solo quería abrazarla y sentirla.

- Te extrañé mucho Mio - Dijo la ambarina entre sollozos

- Yo también te extrañé, de hecho te busqué pero …- Alcanzó a decir.

- ¿Cuándo me buscaste? - Preguntó la ojimiel mirándole fijamente con los ojos llenos de lagrimas.

- Toda la semana - Respondió quitándole las lagrimas con sus dedos - Anda, no llores, no hay por qué hacerlo - dijo sonriéndole tiernamente.

- Es que también te busqué, pero no te vi por ningún lado, yo quería verte - Dijo sinceramente

- Ya no importa, lo que importa ahora es que estamos aquí ¿no? - Contestó antes de sentir un bus acercarse hasta ese lugar, lo miró a la distancia y de igual manera lo hizo la ojimiel.

- Ese es tu bus - dijo desanimada la ambarina dejándola de abrazar.

- Lo sé, pero no me iré en este, esperaré el otro para que podamos hablar - Dijo muy convencida de sí.

- ¡No!, de ninguna manera, es tarde - Dijo mirando su celular - Ya nos volveremos a ver, pero no quiero que te vayas tarde de aquí - Continuó mostrando algo de molestia

- ¿No puedo convencerte de lo contrario? - Preguntó mirándole fijamente a los ojos.

Ritsu se paralizó, observó aquellos hermosos ojos grises, profundos y cristalinos que le quitaban el aire por unos segundos y se lo devolvían de golpe produciendo un fuerte cambio de ritmo cardiaco. Observó la aproximación del autobús y inclinó la mirada hacia el piso - No puedo dejar que te pase algo, prefiero que llegues bien a casa Mio, Lo siento - Declaró con tristeza y firmeza.

Desganada por aquella respuesta acomodó su bolso en su hombro y miró aquellos ojos color miel que tanto le gustaban - Supongo que tienes razón con eso - dijo mirando el autobús con desánimo - Bueno, nos vemos algún día de estos Ritsu - dijo aproximándose hasta la ambarina, tomando su cara y besándole la mejilla derecha a modo de despedida.

La ojimiel que poco pudo hacer y decir quedó petrificada, sintió como un calor la invadía desde aquel contacto, podía asegurar que estaba ruborizada, tragó saliva amargamente sin poder creerlo aún. Mio caminaba hasta el autobús, se subió y se sentó en uno de los asientos delanteros mientras buscaba constantemente la mirada de la ojimiel que poco reaccionaba, estaba ensimismada, solo atinó a llevar sus dedos hasta su mejilla y sentir el calor de aquel dulce beso.

Las puertas del Bus se cerraron ante sus ojos, con el sonido que emitió el desagradable motor pudo de alguna manera salir del estado de sorpresa y buscó aquella mirada entre las ventanas del vehículo, pero le fue inútil, la morena había bajado la vista, la podía ver y sentir, ella estaba triste.

El autobús partió, el corazón de la castaña comenzó a latir con fuerza, su respiración se agitó y sin más corrió hasta la banquilla para tomar su bolso, se lo acomodó lo mas rápido que pudo y salió corriendo lo más rápido que podía detrás de ese bus. No puedo dejar que se vaya así, no puedo - se decía a si misma mientras corría. Por fortuna un semáforo le jugó una buena pasada y pudo alcanzarlo, agitada y cansada golpeo la puerta para que el conductor le abriera y así fue. El corazón le latía a mil por hora, su respiración era profunda y rápida, cuando subió al vehículo caminó hasta donde estaba la morena que no se percató de su llegada ya que miraba hacia la calle y escuchaba música desde su celular.

-Mio - dijo tocándole el hombro mientras tomaba aire.

L a pelinegra saltó del susto y sin mirarla comenzó a taparse, cubrirse o algo por el estilo, hablaba muy bajito y temblaba increíblemente. - No me haga nada, no me haga nada - Decía en voz baja casi inaudible y temblorosa.

- Mio - dijo quitando uno de sus audífonos , se acercó hasta su oreja y muy suave le habló- No te asustes, soy yo - Le dijo para tranquilizarla.

La ojigris se paralizó y de inmediato se reincorporó, la observó y antes de poder siquiera preguntar el por qué estaba ahí, la castaña habló.

- ¡SORPRESA! - Le dijo con una amplia sonrisa - No podía dejarte ir así, no me lo perdonaría nuevamente, te dejaré en tu casa y luego me iré - Dijo con una gran felicidad- ¡Ah! y no acepto un "no" como respuesta - Sentenció

- N-No, No debiste hacer esto - Dijo ahora molesta la morena - Es tarde y no sabes cómo llegar a casa, ¿Cómo se te ocurre esta estupidez? - Le regañaba muy enojada.

La castaña solo sonreía, para ella todo valía la pena, incluso verla molesta, nada podía quitar esa sonrisa de su rostro.

- Tranquila Mio, ya veré como regreso a casa, No te preocupes ¿Si?, quería estar contigo - Dijo sinceramente

- Y-Yo también, pero me preocupa que llegues tarde a casa - Dijo algo sonrojada

- ¿Te habían dicho que eras muy linda cuando te enojas? - Preguntó la ojimiel

- C-Claro que no - Dijo tratando de ocultar su vergüenza detrás de su bolso.

- Anda, mira que linda eres - Dijo riendo - Tranquila, solo me gusta admirar esa reacción - Continuó diciendo mientras se sentaba a su lado.

Así trascurrieron 20 minutos de viaje arriba de ese bus, llegaron hasta la parada cercana a la casa de Mio, se bajaron del vehículo, caminaron unos cuantos metros por una calle con gran iluminación y se detuvieron en una casa enorme.

- ¿Esta es tu casa? - Preguntó la ojimiel.

- Si, aquí vivo hace unos 12 años - dijo la morena en respuesta.

- Ya veo, debes tener muchos hermanos ¿no?

- En realidad soy hija única

- Vaya, tremenda casa para ti sola - dijo con asombro mientras observaba nuevamente el domicilio.

- No es así - Dijo riéndose de la reacción de su amiga - Solo es una casa más, como cualquier otra - Finalizó

- Bueno - Respondió con una sonrisa - No me arrepiento de haber llegado hasta aquí, pude hablarte, conocerte un poco más y te hice reír, eso es lo más importante, con eso ya me siento pagada y hace que todo valga la pena - Dijo mirándole a los ojos.

- G-Gracias a ti, lo pasé muy bien - Le respondió con franqueza - Pero, ¿Cómo llegarás a casa ahora? - Pregunto con preocupación.

- Ah sí, olvidé comentártelo, ¿ves aquella calle de ahí? - decía apuntando con su índice hacia la avenida principal.

- Claro, es la avenida principal, ¿Qué tiene? - Preguntó

- Pues por ahí pasa mi autobús, no hay de qué preocuparse, llegaré pronto a casa y quedo tranquila porque tú también llegaste sin inconvenientes - dijo sonriendo tiernamente mientras se acomodaba el bolso.

- Gracias por acompañarme hasta mi casa, en verdad me hizo muy bien - dijo algo ruborizada la pelinegra.

- No agradezcas, todo está bien - dijo la ambarina en respuesta- Ammm, bueno, creo que es algo tarde, ya me voy - dijo retrocediendo del lugar con algo de vergüenza e inseguridad.

Mio veía como el nervio delataba el accionar de aquella chica que no sabía bien como expresarse, en poco tiempo ya entendía que ella reaccionaba solo impulsivamente cuando su corazón estallaba por algún sentimiento - Ritsu, ven aquí - Pidió la morena con una sonrisa.

- ¿Y-Yo?, ¿Hice algo mal? - Preguntó algo desconcertada mientras caminaba hacia donde estaba la pelinegra.

- No, no has hecho nada malo - Contestó la ojigris mientras posaba sus manos frías y blancas en el rostro de la ojimiel - Descansa ¿Si? - Dijo antes de darle un sutil y delicado beso en la mejilla derecha - y gracias - Expresó para finalizar.

- N-No es nada - Contestó muy ruborizada la castaña que solo atinaba a rascar su cabeza y mirar al piso para esconder la vergüenza que sentía - D-Descansa también - Dijo entregando sólo fugaces miradas producto de su evidente timidez - Bueno, ya me voy - dijo echándose a correr por la calle.

Cuando estaba a mitad de camino miró hacia atrás, pudo ver la silueta de Mio mirándole aún, tomó aire y corrió hasta ella, cuando llegó ahí comenzó a hablarle mientras buscaba algo en su bolso - Mio, si necesitas algo por favor no dudes en llamarme, te dejaré mi número, es el celular, puedes llamarme cuando sea y en cualquier horario ¿Si? - Decía anotando su número en una hoja de cuaderno que posteriormente arrancó - Si pasas por el paradero avísame y estaré lo más pronto posible ahí - Dijo guardando sus cosas en el bolso.

- Lo haré - respondió la morena que feliz le miraba a los ojos color miel que esa chica poseía.

- Bien, ahora si me voy - Dijo antes de acercarse a la pelinegra tímidamente para propinarle un inexperto y rápido beso en la mejilla izquierda. Fue así como emprendió nuevamente el rumbo hasta aquella avenida principal que la conduciría hasta a su hogar. Mientras tanto, fuera de esa enorme casa estaba Mio, aún sorprendida por el repentino actuar de la ambarina, tocando aquella mejilla blanca que poco a poco tomaba un color carmesí al sentir el calor de ese simple beso.


Notas Autora: asdpasdpaspdpasdp xDDDD si que me costó hacer esto, pero bueno, aquí está, como siempre, agradezco su paso por aquí, espero comentarios de toda índole, ideas, criticas, agradecimientos, lo que quieran.

Sin más, MUCHAS GRACIAS!

PD: HikaHana0810 Gracias, sé que no me creerás, pero me inspiré mucho luego de hablar contigo.