Como el prólogo fue cortito decidí subir al primer capítulo para que se callan adrentrando en la idea de mi historia, espero que les guste. Y sin más que decir aquí está el nuevo capítulo.


Albus Potter, un chico de pelo oscuro y desordenado, de altura promedio, lentes redondos y brillantes ojos verdes, acompañado de sus mejores amigos, Rose Weasley, una chica de pelo castaño muy abundante y con unas cuantas pecas esparcidas por su rostro, y Scorpius Malfoy, alto de pálida piel y cabello rubio platinado, con unos ojos grises que cuando querían podían ser tan fríos como el hielo o tan cálidos como una tarde de verano. Tenía una idea fija en su mente, mientras recorría el camino hacia la sala común de Gryffindor.

Interrogar a su primo, casi hermano aunque por sus venas no corría la misma sangre, Ted Lupin.

Era la única persona a la que podía recurrir en aquel momento, no conocía a nadie más que pudiera aclararle la mente sin ponerse en ridículo, ni que estuviese dispuesto hacerlo.

-Al, ¿estás seguro de que quieres hacer esto? - le pregunto su prima - Yo no creo que Teddy sepa mucho más que nosotros, si no me equivoco él apenas tenía un año cuando terminó la guerra.

-Lo se, pera sabes que papá siempre le ha tenido un gran cariño, casi como a un hermano pequeño, y le cuenta más cosas que a nosotros por ser el mayor.

-Pero... - Rose no pudo continuar con su alegato ya que Albus la interrumpió.

-Ya estoy cansado de que cada vez que papá nos va a dejar a King Cross todo el mundo se de vuelta a mirarlo y que cada vez que que le pregunto me evada. ¿Cuántas veces se nos ha acercado gente que ni siquiera conocemos a felicitarnos por el fantástico padre que tenemos, el héroe del mundo aquel que hizo cosas que son impresionantes? ¿Cómo crees que me siento al tener que sonreír fingiendo orgullo cuando no tengo ni la más mínima idea de lo que están hablando? Antes de entrar a Hogwarts creía que mi padre había sido popular en el colegio y que por eso lo conocía tanta gente, y no sólo yo, James y Lyli han pasado por lo mismo, e incluso ahora, que los tres estamos en Hogwarts sabemos poco y nada, la mayoría de lo que se me lo has contado tú - agregó dirigiéndose al rubio Malfoy.

-Mi padre sólo me ha contado un par de cosas, que eran compañeros de grado, que no se llevaban bien, que tu padre fue quien derrotó a Voldemort y poco más, sabes que mi padre también tiene un pasado, aunque oscuro, del cuál no quiere que yo me entere.

-Si siguen hablando tan alto, todo el colegio se enterará de que somos unos completos desconocedores de la historia de nuestros propios padres - dijo una voz a sus espaldas, un chico de unos diecisiete años los miraba, alto, de cabello negro y ojos marrones, y junto a él una chica pelirroja con pecas en la nariz y que los miraba sin expresión

-James, Lily ¿Por qué andan juntos? - preguntó Albus, era raro ver a sus hermanos juntos.

-Somos hermanos ¿Recuerdas? - le dijo sarcásticamente Lily.

-Sabes que no me refiero a eso, James siempre está con su grupo, y tú con el tuyo, ¿Ha pasado algo? - quiso saber, preocupándose un poco, la última vez que James había decidido estar cerca de Lily fue cuando unos chicos de Slytherin decidieron que ella era demasiado arrogante por el hecho de ser hija de Harry Potter y entre cuatro le lanzaron distintas maldiciones, mandándola a la enfermería durante una semana por lo que sus hermanos habían decidido turnarse para acompañarla. Eso acabó cuando Lily montó en cólera y les gritó a ambos que eran un par de idiotas exagerados, que si no la hubieran atacado por la espalda los estúpidos de Slytherin jamás la hubieran tocado, y que si no querían que ella practicara con ellos cómo defenderse mejor la dejaran sola.

-También nos enteramos de que Teddy estaba en Hogwarts, creo que vino a pedir el puesto de profesor de defensa contra las artes oscuras, escuché que va a retirarse - le contesto James, aunque generalmente era muy revoltoso y le gustaba gastarle bromas a todo el mundo, incluidos sus hermanos, no le agradaba mucho que se riñeran entre ellos, sentía que era su deber de hermano mayor el protegerlos, incluso de ellos mismos, aunque eso jamás lo reconocería ante nadie - si quieres vamos todos juntos. por lo que alcancé a escuchar de vuestra conversación queréis interrogar a Ted sobre papá, y tú no eres su único hijo ni el único que tiene curiosidad, yo soy el que ha aguantado cinco años con las dudas en mi cabeza, tú sólo cuatro, y ni hablar de Lily que acaba de empezar su segundo año. La de veces que he escuchado decir a mi padre que las cosas que hizo durante su estadía en Hogwarts las hizo sólo porque debían ser hechas y que quería que nosotros tuviéramos una vida normal de adolescente.

-¿Normal? - intervino Lily, que a pesar de que hace poco más de un año se había enterado de la fama de sus padres, le era igual de irritante que a sus hermanos que todo el mundo supiera más de sus padres que ellos mismos - ¿Cómo vamos a ser normales si no podemos caminar medio pasillo sin que nos saluden y nos feliciten por los padres que tenemos - se quitó el pelirrojo cabello de los ojos con un ademán de la mano y continuó - "mi padre me contó que el tuyo le salvó la vida" - dijo con voz grave, intentando imitar la de un chico - o "mi mamá estuvo en el E.D con tu padre, me dijo que la mitad de los hechizos que sabe se los enseñó él" ¿Qué diablos es el E.D? - terminó irritada.

En eso se escuchó una suave risa que provenía de la espalda de James, y recién entonces se percataron de la presencia de Hugo Weasley, hermano menor de Rose, un chico alto y pelirrojo, que era el mejor amigo de Lily.

-Los siento, pero recuerdo ese día, estuviste media hora murmurando entre dientes y preguntándote que era el famosos E.D.- aclaró el chico, al ver que todos lo miraban.

-Vale, lo entiendo, pero eso no contesta la pregunta de por qué están juntos.

-Porque fui a buscar a James para avisarle de la visita de Teddy, y ahora nos dirigíamos al despacho de la directora, para ver si podemos saluda - al ver la mirada incrédula que le dirigían añadió - está bien, también vamos a interrogar a Teddy.

Albus sonrió, podía pasar el día discutiendo con sus hermanos, pero si algo les había enseñado su padre es que no había nada más valioso que la familia, por eso estaba seguro de que daría la vida por cada uno de ellos, incluso por Scorpius y Ted, con quienes, a pesar de no compartir lazos sanguíneos, los quería como si de verdad fueran sus hermanos.

-A sí que queréis interrogarme - todos dieron un respingo al escuchar la voz que venía de sus espaldas, y al volverse se encontraron con Ted Lupin, con una imperceptible sonrisa en los labios, y con su cabello azul - os recomendaría que conversarais estas cosas en un lugar más privado.

Todos se miraron entre ellos, sin saber qué decir, finalmente fue Al quien rompió el silencio.

-Si nos escuchaste significa que sabes qué es lo que te queremos preguntar, ¿verdad? - Ted suspiró antes de responder.

-Por lo poco que escuché, y por las malas imitaciones de Lily supongo - continuó sin hacer caso del bufido de molestia de esta - que quieren preguntarme acerca de Harry.

-Así es - soltó entusiasmado James - ¿nos lo dirás? ¿el por qué papá es tan famoso?

-Estamos en el séptimo piso ¿ por qué no vamos a la sala de los menesteres, ahí podremos estar más tranquilos y cómodos - dijo Albus, sin añadir el hecho de que si alguien los escuchaba preguntando por la historia de sus padres quedarían como idiotas.

Luego de pensarlo un momento todos estuvieron de acuerdo con eso, y una vez frente al tapiz de los monstruos que golpeaban a Barnabás el Chiflado comenzaron a pasearse frente a ella para pedir un lugar donde hablar tranquilos. queda de más decir que siete personas paseando frente a un tapiz era extraño, aún sin la extraña cabellera de Ted.

Durante las vueltas los hermanos se Potter se concentraban en el mismo deseo.

"Quiero conocer la historia de mi padre, quiero saber que sucedió durante su estadía en Hogwarts, quiero saber por qué es famoso"

Cuando terminaron las tres vueltas vieron que en la muralla se formaba una gran puerta, Ted se adelantó y tomo la manilla que había aparecido y abrió la puerta, dejando entrar al resto de los chicos. Pero una vez todos dentro se dieron cuenta de que no se hallaban en un salón con sillones, como había ocurrido otra veces que buscaban un lugar donde conversar tranquilos, si no que en una habitación casi vacía.

El único mueble con el que contaba era una mesa baja sobre la cual reposaban una especie de bultos, a pesar de que estaban desconcertados se acercaron a mirar movidos por la curiosidad, lo que pensaron eran bultos eran en realidad siete libros completamente blancos, incluso sus cubiertas. James alargó la mano con intención de tomar uno, pero fue detenido por Rose.

-No los toques, pueden ser peligrosos - le previno.

-¡Oh, vamos Rose! - dijo de forma burlesca - la única forma en que un montón de libros sean peligrosos sea que te golpees con ellos en la cabeza - y soltándose de la mano que le sujetaba el brazo tomó uno de los libros tomo el libro, no pasó nada, por lo que se volvió y miró a su prima con una sonrisa triunfante - ¿Ves? no pasa nada.

A penas terminó de hablar una especie de humo escarlata comenzó a salir del libro, todos gritaron, pero antes de que alguien reaccionara e hiciera algo más, la nube de humo escarlata los envolvió a todos. Durante unos segundos no se pudieron mover, y tuvieron la extraña sensación de que no existía nada, ni ellos mismos. y luego comenzaron a caer, uno sobre otro, primero James, luego Rose, Ted, Scorpius, Lily, Hugo y por último Albus.

-Te dije que no lo tocaras James - dijo Rose enojada - y mira lo que logramos, darnos un tremendo porrazo.

-Ya déjalo Rose, sabes perfectamente que tu primo no...- pero lo que fuera que no era James se le atoró en la garganta, pues acababa de levantar la vista y vio que la sala ya no estaba vacía, si no que estaba llena de personas, y todas y cada una los apuntaban con las varitas preparadas. Y el color abandono su rostro cuando se fijó en el chico que estaba frente a él. Si no fuera por la cicatriz de la frente creería que era Albus, pero si no era Albus, además de esa cicatriz, sólo podía ser...

-¡Al! - exclamó James dirigiéndose al chico que los apuntaba, interrumpiendo el curso de sus pensamientos - baja esa varita, me equivoqué, pero no es para tanto.

-James yo soy Albus, no él - dijo Al que estaba a la derecha de Rose, que continuaba junto a James.

Todos los que estaban en la sala estaban en silencio, sin atreverse a hacer algo.

Harry estaba anonadado, su cerebro no era capaz de entender lo que estaba pasando, el chico que se parecía a él, o mejor dicho que era un clon de él, al parecer se llamaba Albus, y el que se había dirigido a él confundiéndolo con Albus, se llamaba James.

Y eso era lo único que sabía de aquellas personas.

Cuando aún no estaba seguro de qué era lo que debía hacer uno de ellos se adelantó un paso mirándolo directamente a los ojos, y en ellos podía ver recelo y cierto grado de extrañ alguna razón Harry bajó su varita, sentía que no era correcto apuntarle con ella a esa niña, casi como si fuera un pecado. La niña se acercó otro paso, sin despegar los ojos de él, y él tampoco podía dejar de mirarla, ella esquivó la mano del chico que había hablado primero para detenerla y se paró frente a Harry, ignorando las varitas del E.D que aun la apuntaban.

De la boca de la niña salió solo una palabra, pero esta fue tan impactante como si hubiese dicho una maldición imperdonable.

-¿Papá?


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