Bueno aquí esta al fin, se que Leah no es uno de los personajes más usados para los fanfics pero es uno de mis personajes favoritos de toda la saga de Crepúsculo.
Tengo que agradecer a mi Beta emiliaaa-cullen que sin duda me ha ayudado mucho con el capitulo :)
Disclaimer: Como todos ustedes ya saben, solamente la historia es mía, todo los personajes son de Stephenie Meyer (salvo por algunos personajes agregados)
Desde el Comienzo
Había conocido a Marcos hace dos semanas en la librería que trabajaba, el chico a pesar de ser más joven que ella no paró de insistir hasta que consiguió una cita, tenía que admitir que de 'chico' no tenía nada, rondaba los 30 pero parecía ser ese tipo de hombres que salía todas las mañanas a ejercitarse y no podía negar lo sexy que era, y antes de aceptar la cita ella tuvo dos puntos muy claros, A: esta sería su única salida con él, y B: su vestido no permanecería mucho tiempo en su cuerpo.
Frente al espejo Leah veía una hermosa mujer de 42 años que, si bien el paso de los años comenzaban a aparecer, se veía increíblemente sexy con un vestido rojo que le quedaba lo suficientemente ajustado para mostrar sus atributos pero no tan exagerado para parecer una zorra; su boca, pintada del mismo color, resaltaban sus rasgos exóticos que hacia a los hombres difícil de olvidar su cara; su cabello negro caía hasta la cintura y su sonrisa lobuna decían que ya estaba lista para tener una buena noche. Salió de su pequeña cabaña que se encontraba a las afueras de la ciudad y subió al taxi que había llamado hace unos minutos, el taxista parecía ser de esos que le gustaba hablar y no paraba de charlar sobre las ventajas y desventajas que tenía vivir en medio de la nada como ella.
La ciudad se encontraba a media hora de su cabaña, que estaba metida en medio del bosque, eso le había servido de mucho en el momento que había llegado, cuando todavía era propensa a convertirse en loba.
El recorrido terminó frente al elegante restaurante que Marcos había elegido para esa noche, era obvio que era un hombre con plata y que sin importar que solo fuera la chica de una noche, quería hacer bien su trabajo de seducción. Sus pasos eran precisos y seguros mientras se iba acercando al lugar de reunión, se podía decir que por dentro el lugar era aun más clásico y elegante que por fuera.
El techo era infinito, no había otra forma de describirlo, y distribuida por toda esa superficie había lámparas clásicas que sospechaba eran de oro, y estas no dejaban ningún rincón sin iluminar. El lugar no parecía tener otro color que no fuera el blanco, negro y el oro; esto solo hacía a Leah resaltar entre todos ellos con su vestido carmesí.
La guiaron rápidamente a su mesa, donde su cita la estaba esperando con un traje negro y su característico pelo platinado aplastado hacia atrás. Luego de un breve abrazo cada uno se sentó en su lugar.
—Tengo que aceptar que esta noche te ves más hermosa que nunca, Leah.
—¿Comenzando con tus halagos exagerados tan pronto, Marcos? —rió pícaramente—, pero aceptare este cumplido, creo que no podría estar más deacuerdo con vos esta vez.
—Me alegro que tomes el cumplido, y no soy exagerado- replicó—. Ahora que al fin pude conseguir una cita tengo que hacer las cosas bien —sonrió y tomó un poco del vino que había en su copa—. Ahora que tengo el privilegio de esta cita ¿me dirás por fin de dónde proviene ese hermoso acento?
Leah quiso resoplar pero no lo hizo, ese era una de las cosas que notó desde que llegó a este país: los hombre estaban más interesados y embobados el hecho de que ella se extranjera, que por ser una mujer. Mostró su mejor sonrisa y dijo:
—Adivina, seguramente alguien tan culto como vos podrá adivinar.
—Te escuché hablar en inglés, así que debo suponer que es tu habla materna —trató de hacerse el lógico—, no hay muchos lugares para donde elegir. Podrías ser canadiense, pero nunca te escuche hablar francés; por lo que puedo suponer que sos estadounidense.
Leah solo sonrío, lo que él tomó como una confirmación, él no era el único en adivinar pero eran pocos los astutos.
—Estuve en Estados Unidos un par de veces, hermoso país, no imagino por que alguien se puede ir de allí —agregó él pensativo.
—Bueno, para cada persona esta el lugar ideal, el mío es este —aunque tenía una sonrisa en la cara cuando dijo esto, su voz era dura y él no era tan tonto como para notarlo y dirigió la conversación hacia algo más banal.
La noche trascurrió bien, caricias por aquí, toques 'inocentes' por allá; Marcos entendió la postura de Leah y decidió no malgastar con su faceta de falsedad cuando los dos buscaban lo mismo. Disfrutaron del momento y de conversaciones sin sentido pero vez la hora del postre fue la más intensa ya que compartieron helado de chocolate, y sus miradas no dejaban de saltar chispas cada vez que se unían.
No siempre fue así para Leah, no siempre le fue fácil sentir esta atracción por hombres que no la atraían de forma sentimental, cuando se dejó de transformar fue el momento en el que decidió seguir con la vida, y con ello con su vida intima. De a poco aprendió que no necesariamente tenía que sentir cariño por la otra persona para estar íntimamente, y todo comenzó a mejorar, al menos en ese aspecto.
Marcos no espero ni un segundo más cuando el postre se terminó, llamó al mozo y pidió la cuenta, Leah se apresuró a pagar su parte, al principio la miró y pensó que lo mejor sería si se negaba a aceptar la plata, pero al final decidió de forma inteligente que una mujer con esa forma de ser se sentiría ofendida al no dejarla pagar, y él no iba arruinar toda la noche por unos miseros pesos. Al final decidieron ir a la casa de Leah, sería más fácil para ella, ya que no tenía un auto como él.
En el camino se sentía la atracción mutua, era algo indudable, todo iba a terminar como ella lo predijo pero a mitad de camino Leah comenzó a sentir calor, al principio solo era una pequeña sensación, un poco de calor en sus manos y piernas pero luego este se extendió por todo su cuerpo, no era algo que le molestara en realidad pero sus brazos no paraban de tiritar, no sabía qué hacer para que estos dejaran de moverse salvo abrazarse a sí misma para que los temblores no se tornaran bruscos; la sensación le era tan familiar como lejana y un miedo se apoderó de ella cuando algunas sospechas se colaron por su cabeza, sospechas que NO quería aceptar.
— ¿Te encuentra bien? esta tiritando —notó su acompañante—, ¿tienes frío? subiré la calefacción.
Ella siguió la corriente y hasta casi se convenció que lo que sentía era frío, no iba a dejar que un miedo absurdo le arruinara su noche, pero la imagen pasó por su cabeza, una que no recordaba hace mucho tiempo: la cara de Emily, o mejor dicho: su cicatriz, y su conciencia no la dejó negarlo por más tiempo. Si me transformo en el auto puedo lastimarme o aún peor, el puede salir herido pensó.
—Pare el auto —no podré aguantar más tiempo pensó. Ella no era el tipo de mujer que se echaba atras con una decisión y eso confundió a Marcos.
—¿En medio de la nada? si no quieres nada esta noche solamente tienes que decirlo… —los temblores eran casi incontrolables y eso significaba una sola cosa—, ¿estas bien? ¿Necesitas alguna medicina? Por favor, dime que no es una convulsión lo que estas sintiendo.
—¡NO! —gritó desesperada— déjeme aquí pedazo de idiota —sabía muy bien que se había pasado de la raya pero si el no acataba sus órdenes podría entrar en fase allí. Marcos desconcertado por la forma en que ella le habló paró el auto y espero que saliera no sin antes preguntarle si debería llamar a alguien para que la recoja. Ella no le contesto y cerró la puerta con todo.
Cuando vio al auto desaparecer Leah comenzó a desnudarse pero no fue lo suficiente rápido por que no había alcanzado a sacarse el vestido cuando su cuerpo sufrió la transformación 'genial, el vestido era nuevo' fue la primera tontería que le vino en la cabeza pero luego surgieron las preguntas '¿por qué? ¿qué estaba mal? ¿si no estaba enojada ni alterada qué fue lo que la hizo cambiar?' luego de que todas las preguntas acecharan su cabeza comenzó a calmarse pero no volvía a su estado anterior por lo que hizo lo más sensato que se le ocurrió: levanto con la boca sus pertenencias y corrió hasta su cabaña. En el camino sintió cierta incomodes por su pelaje que al haber dejado largo su cabello estaba algo largo como para una caminata.
Cuando llegó tenía claro que no podría entrar de ningún modo si no se transformaba así que se escondió detrás de su hogar intentando por todos los medios de bajar su temperamento. Pasaron lo que para ella parecieron horas, estaba apunto de lograrlo cuando una voz empezó a sonar en su cabeza, y miles de recuerdos vinieron a su mente, de aquellos años cuando la privacidad de su mente era un privilegio que no gozaba, la única diferencia de esta vez fue que no reconoció esa voz.
—Malditos horarios para patrullar, podría estar de compras en estos momentos —la sorpresa que se llevó Leah cuando la escucho! y no precisamente porque estén a miles y miles de kilómetros de La Push sino porque la voz era nada más y nada menos que la de una mujer.
—¿Quién eres? —le exigió Leah de la forma más brusca posible— ¿eres una mujer? ¿cómo es eso posible? ¿QUIÉN ERES? —la última pregunta salió con un grito de desesperación, ella podía ver como la loba había parado de correr el bosque que conocía muy bien, era muy cerca de la casa de los Cullen, la niña parecía desconcertada y le tomó unos segundo poner en claro sus pensamientos.
—Sahara, mi nombre es Sahara ¿Tu...eres...Leah? —la loba mayor no tuvo que contestar la pregunta ya que la niña leyó su mente de antemano—. ¡Por Taha Aki! eres de verdad —chillaba la niña como si se tratara de un famoso— ¡No puedo creer que seas vos! escuche tanto de vos, sobre tu historia y todo, Seth se alegrara cuando le cuente que te conocí...o te escuche...bueno ni siquiera te estoy dejando hablar así que no se si cuenta como escuchar pero...
Sahara comenzó a parlotear como nunca, parecía tan emocionada, todo lo contrario de Leah que se sentía tan desconcertada hasta que escucho el nombre de su hermano, que fue como un balde de agua fría.
—¿De donde conoces mi nombre y el de mi hermano? ¿Qué es eso de que conoces...mi ...historia?
—Cuando me transforme, Seth y Sue me contaron de vos y que yo no era la única mujer, siempre pensé que me lo decían para que no me sienta mal. Pero era verdad. Tengo que llamar a Seth, él tiene que saber esto.
—¡NO! no puedes decirle a nadie que me escuchaste, ¿lo entiendes? y mucho menos a Seth, suficiente daño le hice a mi familia con irme sin más explicaciones, promételo, las personas no deberían abrir heridas cicatrizadas.
—Wow Sue tenía razón, tienes mucho carácter ¡eso me gusta! —Sahara ignoró su petición olímpicamente, pero no era para nada tonta o distraída, Leah vio muy bien como la niña intentaba evadir tal promesa—. El bosques en el que estas es muy hermoso. ¡Tienes que mostrármelo cuando sea de día! es muy distinto, el de ahí parece tener más verde, marrón y no tanta lluvia.
Leah tuvo que pensar de forma rápida e inteligente: si podía escucharla quería decir que pertenecía a la manada de Jacob y eso significaba una sola cosa.
—Sahara como tu beta te ordeno que no digas o pienses que nos conocimos, a nadie.
La sumisión de Sahara se sintió al instante, era fácil detectar cuando era real y Leah lo sintió cuando comenzó a gimotear y agachar su cabeza.
—¡No es justo! odio cuando hacen eso, vamos Leah piensa en lo contentos que estarán tu familia... —se interrumpió por un momento— alguien se acerca deben de ser los chicos, si no quieres que se enteren deberías cambiar ya —toda la frase le salió de forma malhumorada, casi como el de una niña caprichosa.
La loba mayor sintió miedo y desesperación, creía que esto era como andar en bicicleta (uno nunca se olvida de como montar una bicicleta) pero por lo visto ella sí. La loba menor comprendió el dilema en el que se encontraba e intentó calmarla.
—Recuerda como era, no eres una principiante, tienes que controlar tu parte animal —Leah escuchó estas palabras e intentó controlar esa parte que siempre fue suya y que siempre intentó negar. Sus sentimientos se fueron sosegando y sintió como el bosque de Forks se iba desvaneciendo ante sus ojos pero no antes de escuchar a la pequeña decirle unas últimas palabras— mañana a esta misma hora estaré sola, vuelve.
Cuando Leah cambió por completo sintió un cansancio enorme hace mucho que no se sentía de esta forma, y no era un cansancio físico era un cansancio mental. Se acercó a la puerta trasera y se acostó en sillón más cercano que encontró, sus párpados se iban cerrando, miles de preguntas aparecían en su cabeza antes de caer en un sueño profundo. ¿Por qué ahora?¿por qué volví a transformarme?¿quién era esa chica?¿habría más licantropas en La Push?¿qué estaba pasando?.
Ella supo el momento exacto en el que comenzó a soñar porque frente suyo (por segunda vez en un día) se encontraba el bosque de Forks y, como siempre, estaba lloviendo, era todo un diluvio; comenzó a correr hasta encontrar un refugio pero no encontraba ningún lugar; pareciera como estuviera dando vueltas en círculos hasta que escuchó lobos aullar y corrió hacia esa dirección. Los encontró fácilmente como si de imanes se tratara pero quedó paralizada cuando los vio, no solo por lo grande que era esta manada, sino por que eran todas mujeres. Eran cientos de ellas pero solo podía ver claramente a unas cuantas, una de pelaje Gris oscuro (casi rozando el color negro) se acerco con cautela y le tocó la cabeza con su hocico, como arte de magia Leah entró en fase y pudo leer sus voces ¡Eran miles! y todas hablaban a la vez pero por lo que pudo captar querían correr y solamente esperaban que ella liderará, no las hizo esperar y comenzó a correr, todas la siguieron.
La lluvia había cesado pero todavía se sentía el aire frío que había, trotó horas y se percató que a diferencia de su antigua manada, en esta no se sentía sola sino todo lo contrario: se notaba unida a ellas.
Se fueron acercando a lo que parecía una pequeña cascada rodeadas por muchas rocas grandes y Leah les sugirió detener la carrera para saciarse pero una por una las voces se iban apagando en su cabeza, al darse vuelta vio como se iban transformando en humanas y les sonreían de lejos, de a poco se fueron yendo por diferentes caminos hasta que apenas quedaron unas cuantas mujeres. Fue allí cuando entendió todo y la verdad la entristeció mucho: no llegaría a conocer a todas, solo conocería a esas pocas mujeres que estaban en frente suyo y eso la hizo llorar, derramó un par de lágrimas porque quería conocer a todas, quería tener la oportunidad de conocer a cada una de sus hermanas, cada unas de ellas eran diferentes, con pelajes distintos y vidas distintas y anhelaba conocer a todas. Pero sabía que eso no iba a pasar.
—Te están esperando —sonrío la más joven señalando la cascada. Sabía que no tenía más opción así que sin despedirse de ellas siguió el camino a la pequeña catarata pero no pudo acercarse mucho porque no era la única allí, había un hombre sentado a orillas del pequeño río donde desembocaba la cascada. Estaba de espalda a ella, no podía verle la cara, solo podía notar que era alto y que tenía una cabellera negra. El parecía saber que ella estaba detrás de él.
—¿Pensabas decírmelo en algún momento? —la voz acusatoria del chico hizo que la loba se sintiera culpable—, ¿o te ibas a ir dejándome como un ignorante, Leah? contestame, Leah. ¡Leah! ¡LEAH! ¡DESPIERTA LEAH!
Asustada abrió los ojos, todavía estaba todo oscuro pero sabía muy bien que no estaba sola ya que sentía dos manos sacudiéndola del hombro.
— ¡Leah, al fin despertaste! ¿estás bien? ¿Qué te pasó?—se podía ver en los ojos del visitante que estaba asustado hasta la médula—. Marcos llamó hace como tres hora preocupado de que te dejó sola en la mitad de la nada, te llame al celular y no contestaba, ¡hace media hora que estoy golpeando la puerta! —tomó aire luego de todo ese discurso y comenzó a revisar los brazos de Leah con ojos de doctor, como si fuera una más de sus paciente—. Estas ardiendo en fiebre; encontré tu ropa tirada afuera, estás desnuda pero no tienes signos de agresión y la puerta no parece haber sido forzada —dijo esto más calmado, se sentó al lado suyo y se tapó la cara con las manos—. Por favor, Leah. Di que no te dormiste tocándote a vos misma, por favor di que no estoy haciendo el ridículo al haber venido.
En otro momento Leah se hubiera reído de las ocurrencias de su amigo, pero esta vez lo miró sentado al lado suyo y sin poder contenerse más comenzó a llorar como una bebé. No estaba segura de porqué estaba llorando, por haber vuelto a convertirse, por las hermanas que nunca conocería, o por la forma acusatoria que el chico del acantilado le había hablado. Lo único que sabía en ese momento es que no había vuelta atrás, que nunca llegaría a tener una vida normal como había planeado y que a partir de ese momento todo cambiaría.
—Oh Leah —el chico, que no aparentaba más de 28 años, la abrazó fuerte y la contuvo, escuchaba como decía cosas al azar pero sin sentido, cuando por fin se calmó habló con ella con toda la paciencia del mundo—. Voy a prepararte un baño no te muevas de aquí, no me iré a ningún lado hasta que me cuentes que pasó —sus pasos se alejaron hasta el baño, escuchó como abría la canilla y cómo se iba llenando el agua, cuando volvió la tomó con los brazos la llevó al baño y la depositó en la bañera, Estaba hecha un ovillo y no levantó la cabeza para nada, hasta que él le habló-. Iré a la otra habitación, grita si me necesitas.
—Gracias, Ismael. Te llamaré cuando te necesite —le dijo levantando la cabeza e Ismael la miró con cara de espanto, ella no entendía porque, y lo único que se le ocurrió fue que no se había transformado de forma completa y llevó sus manos a la cabeza para asegurarse que no tenía dos par de orejas de lobo.
—Oh mi Dios, Leah ¿Qué hiciste? —dijo con los ojos abiertos en par en par.
—¿Qué?¿Qué tengo?
Comenzó a tocarse por toda la cabeza para encontrar el desperfecto pero no encontró nada. Ismael revolvió todo el baño hasta que encontró un espejo y se lo pasó a Leah. Al principio no vio nada raro, ella era ella, no había nada agregado de animal, por un momento pensó que era un chiste de él, hasta que se dio cuenta. No parecía para nada a una mujer de 42 años, parecía una chica recién cumpliendo los 24 a lo sumo. Pegó un grito, que días después Ismael aseguró, que se escuchó hasta Australia.
Luego de unas horas la joven estaba acostada en su cama e Ismael estaba sentado a su lado acariciando su cabello para que esta se durmiera, no habían dicho ni una palabra desde que dio ese grito en la bañera, ya no sabía qué pensar, todo se estaba descontrolando, parecía como si estos 20 años no hubieran pasado en lo absoluto, todo por lo que había luchado se había vuelto cenizas. Leah estaba concentrada en sus pensamientos hasta que el celular de Ismael sonó y este se fue a la otra habitación para atender.
—Si...ella esta...mal —hubo una pausa y lo siguiente no fue más fuerte que un susurro—. No estoy seguro, ven mañana nos encargaremos de ella, no parece estar bien, le pediré que haga unos estudios —seguramente sería Adam, su hermano mayor, o Lucía, su hermana menor, ambos eran amigos de Leah desde que había llegado a este país y la trataban como si fuera una hermana más—, no, no esta enferma...solamente esta diferente. Escucha Adam es lo único que puedo decirte por teléfono —otro silencio— y algo más...será mejor que traigas a Luci.
El hermano del medio regreso a la habitación con cara de cansado y miró a Leah con determinación, esta vez tendría respuestas.
—Leah, lo mejor será que mañana te hagamos estudios, yo mismo te atenderé.
—No, Isma… —no había terminado de hablar y este la interrumpió.
—¡Claro que si, mujer! no pienses que olvidaré esto como si nada, tenemos que saber que tienes. Tal vez hayas cumplido el sueño de toda mujer pero esto puede ser peligroso, ¿y si llega a pasar de nuevo? ¡y si la próxima vez te desmayas y apareces desnuda en cualquier otro lugar?
—No hace falta estudios para saber que tengo —afirmó Leah—, ya se lo que tengo —Ismael espero paciente que su hermana le dijera cual era el problema—. Volví a convertirme, Ismael. Soy una loba otra vez.
N/A: Bueno, espero que hayan disfrutado este primer capitulo, la verdad me gustó mucho escribirlo y a pesar que me siento algo inexperta espero poder llenar sus expectativas. Trataré de que la distancia de un capitulo a otro no sea tan grande pero no prometo nada. Espero sus Rewiews ^^
