Holi :3 aquí estoy de nuevo, espero que les guste el capítulo. Me dijeron que lo terminara en Sessh-Rin, pero la verdad no sé, así que dentro de poco voy a hacer unas viñetas o un one shoot Sessh-Rin. Gracias a las que comentaron: Luz de luna y Akemi, muchas gracias, en serio 3
Aclaraciones: textos en cursiva = recuerdos. Textos en negrita = conversaciones oídas a lo lejos. Textos en negrita y cursiva = notas (ojo, no mías, esas estarán al final).
Disclaimer: Los personajes no son de mi autoridad, yo sólo los uso para fines de entretenimiento.
Capítulo 2: ¡Jaken, cuidado!
Tres día, habían pasado tres míseros días y hasta el momento todo había sido muy tranquilo; demasiado para su gusto, ya estaba grandecita, quería sentir la adrenalina correr por su sangre, en su estadía con la abuela Kaede había aprendido muchas cosas, Kaede le había dicho que podía ser sacerdotisa, pero debía esforzarse más llegar a serlo, aun sabiendo que Kaede sólo mencionó eso para no herir su corazón de 13 años.
Pero, había Kaede y Kagome le habían enseñado unas cuantas cosas con las que podía defenderse, Inuyasha le había regalado una espada y le había enseñado a manipularla, incluso la portaba en ese momento, cargaba la espada con orgullo sabiendo que si llegaban a tener algún contra tiempo no sería un estorbo.
― Oye, niña, deja de estar tonteando, el amo Sesshomaru se enfadará si lo haces demorar. – El demonio verde llego a las espaldas de la azabache regañándola ¿nada raro, o si? Rin rodó los ojos y giró sobre sus talones para ver a Jaken.
― ¿Sabes? Eres más irritante de lo que recuerdo. – Murmuró burlona.
― ¡Niña insolente, deberías tener más respeto! – Bramó Jaken molesto, nada sorprendente. Empezó a caminar escuchando como Jaken aumentaba el tono de sus gritos por haberlo dejado hablando solo.
Se sentó bajo un árbol y aspiró fuertemente, decidió recostarse para ver las nubes estaba cansada ella sabía lo que era viajar con Sesshomaru, descansos diurnos de diez minutos, noches en vela por montar guardia. Soltó un suspiro, que se confundió con un bostezo, pesado como su sueño.
― No deberías estar descansando, Rin, nos iremos ya. – La voz falta de calidez de su amo la distrajo de su tarea de observar las nubes.
― Sí, lo sé, amo Sesshomaru, ya me iba a levantar. – Soltó con cansancio. ― ¿No deberíamos buscar algo para comer más tarde? Digo, como ayer no cenamos. – En su tono había mucha duda, no sabía cómo reaccionaría el demonio.
― No, Jaken ya se encargó de eso. – Respondió hermético.
― Oh, está bien. – ¿A qué se debía el cambio del yuukai? Él siempre había sido frío y serio, pero ahora había algo diferente en su voz, desagrado, quizás, no sabía exactamente el porqué, pero decidió no darle rienda suelta a su imaginación, después de todo, seguro todo eso era producto de su imaginación.
Emprendió camino hacia donde había dejado a Jaken hablando, quizá debía pedirle disculpas por ese acto de insolencia, pero cuando llegó, cuál fue su sorpresa al ver al sapo peleando con una especie de gusano gigante con, desagradables, patas por todo su cuerpo,
― ¡Jaken! – ¿Qué podía hacer por su verde amigo? No tenía idea, así que desenvaino la katana que le había regalado Inuyasha y corrió al monstruo viscoso. Uno, dos, tres golpes, cuatro, cinco, seis, ¡Y nada que pudiera lograr contra la alimaña de tierra!
Volteo a ver a Jaken, a quién había obligado a alejarse para que se recuperara, el pobre tenía sus manos apoyadas en sus rodillas intentando recuperar la respiración.
Bajo la guardia cuando creyó que el gusano se iba a retirar, pero fue su peor error el bicho la golpeo con una de sus asquerosas patas, similares a las de una cucaracha, y por el impacto fue a dar contra un árbol.
― ¡Jaken, cuidado! – El grito de la azabache llegó a los oídos del yuukai, quién, si bien había estado observando como la humana peleaba no había querido intervenir pero tuvo que, no podría revivir a su sirviente una vez más.
Sin más el peli-blanco decidió saltar al rescate de su amigo y con sus garras partió al infame gusano; sorprendiendo a Rin, que no se había percatado de la presencia del oji-ámbar, ¡Y para qué hablar de Jaken! El monstruillo verde quería lanzarse a los brazos de su amo para agradecerle haberlo salvado de ser comida para insecto.
Rin soltó el aire contenido, y ella que se quejaba de que no había pasado nada...
Y este es el capítulo, creo que quedo corto jiji :v, ya lo compensaré la próxima, bye bye :*
